Los últimos datos de la ejecución presupuestaria de la Seguridad Social reflejan cuál es la situación de sus finanzas, cómo cada vez es más necesario el recurso a los impuestos para pagar a los jubilados. Las transferencias recibidas por el sistema ascendieron hasta agosto ascendieron a 43.691 millones, lo que supone un aumento del 9,2% en un año. Y dentro de las transferencias, las del Estado y organismos autónomos alcanzaron los 40.186 millones, un 9,8% más. La cifra será sensiblemente superior a finales de año, teniendo en cuenta los problemas de tesorería que se plantean en diciembre el pago de la nómina doble a los pensionistas . Por el lado de los ingresos destaca la inyección económica que supone el mecanismo de equidad intergeneracional (MEI), que se puso en marcha el 1 de enero de 2023 con el objetivo de volver a nutrir la denominada ‘hucha de las pensiones’. Fue una de las medidas más controvertidas de la reforma del ex ministro José Luis Escrivá y su incremento en el último año ha sido del 25,9%, hasta situarse en 4.075 millones . Los datos de la ejecución presupuestaria de la Seguridad Social reflejan que los ingresos por cotizaciones han registrado hasta agosto un incremento del 7,5% interanual, hasta alcanzar los 126.032 millones, lo que supone casi 9.000 millones más que el año anterior.Consecuencia de este trasvase de fondos el sistema registró un saldo positivo de 7.433 millones de euros. Este resultado se obtiene de la diferencia entre unos derechos reconocidos por operaciones no financieras de 171.383 millones de euros, con un incremento del 7,7%, y obligaciones reconocidas de 163.951 millones, que crecen en un 7,1% interanual.Las pensiones no podrían pagarse hoy sin la ayuda de los impuestos y de la deuda pública. El desfase entre ingresos y gastos de la Seguridad Social aumenta irremediablemente, como también lo hace el endeudamiento del sistema, de más de 136.000 millones. En los últimos años el crecimiento de los ingresos ha sido histórico por factores como la creación de empleo y la subida de los sueldos, pero sobre todo por la espiral de aumentos de cotizaciones e impuestos, una vía a la que abrió las puertas de par en par la reforma de pensiones y se ha instalado en la economía.La política de apretar el bolsillo de empresas y trabajadores ha ido a más en los últimos años. En este 2026 se han batido todos los récord para hacer frente al desembarco progresivo de los ‘boomers’ en el sistema, la generación de los 14 millones de personas que comenzó a jubilarse hace algo más de dos años tras largas carreras de cotización, que les está dando ya el derecho a pensiones elevadas. Pero ese tirón de los ingresos, a la vista de los datos, sigue demostrándose insuficiente para pagar diez millones de jubilaciones, una factura disparada desde 2019 por la indexación de las nóminas al IPC. Los últimos datos de la ejecución presupuestaria de la Seguridad Social reflejan cuál es la situación de sus finanzas, cómo cada vez es más necesario el recurso a los impuestos para pagar a los jubilados. Las transferencias recibidas por el sistema ascendieron hasta agosto ascendieron a 43.691 millones, lo que supone un aumento del 9,2% en un año. Y dentro de las transferencias, las del Estado y organismos autónomos alcanzaron los 40.186 millones, un 9,8% más. La cifra será sensiblemente superior a finales de año, teniendo en cuenta los problemas de tesorería que se plantean en diciembre el pago de la nómina doble a los pensionistas . Por el lado de los ingresos destaca la inyección económica que supone el mecanismo de equidad intergeneracional (MEI), que se puso en marcha el 1 de enero de 2023 con el objetivo de volver a nutrir la denominada ‘hucha de las pensiones’. Fue una de las medidas más controvertidas de la reforma del ex ministro José Luis Escrivá y su incremento en el último año ha sido del 25,9%, hasta situarse en 4.075 millones . Los datos de la ejecución presupuestaria de la Seguridad Social reflejan que los ingresos por cotizaciones han registrado hasta agosto un incremento del 7,5% interanual, hasta alcanzar los 126.032 millones, lo que supone casi 9.000 millones más que el año anterior.Consecuencia de este trasvase de fondos el sistema registró un saldo positivo de 7.433 millones de euros. Este resultado se obtiene de la diferencia entre unos derechos reconocidos por operaciones no financieras de 171.383 millones de euros, con un incremento del 7,7%, y obligaciones reconocidas de 163.951 millones, que crecen en un 7,1% interanual.Las pensiones no podrían pagarse hoy sin la ayuda de los impuestos y de la deuda pública. El desfase entre ingresos y gastos de la Seguridad Social aumenta irremediablemente, como también lo hace el endeudamiento del sistema, de más de 136.000 millones. En los últimos años el crecimiento de los ingresos ha sido histórico por factores como la creación de empleo y la subida de los sueldos, pero sobre todo por la espiral de aumentos de cotizaciones e impuestos, una vía a la que abrió las puertas de par en par la reforma de pensiones y se ha instalado en la economía.La política de apretar el bolsillo de empresas y trabajadores ha ido a más en los últimos años. En este 2026 se han batido todos los récord para hacer frente al desembarco progresivo de los ‘boomers’ en el sistema, la generación de los 14 millones de personas que comenzó a jubilarse hace algo más de dos años tras largas carreras de cotización, que les está dando ya el derecho a pensiones elevadas. Pero ese tirón de los ingresos, a la vista de los datos, sigue demostrándose insuficiente para pagar diez millones de jubilaciones, una factura disparada desde 2019 por la indexación de las nóminas al IPC.
Los últimos datos de la ejecución presupuestaria de la Seguridad Social reflejan cuál es la situación de sus finanzas, cómo cada vez es más necesario el recurso a los impuestos para pagar a los jubilados. Las transferencias recibidas por el sistema ascendieron hasta agosto ascendieron … a 43.691 millones, lo que supone un aumento del 9,2% en un año. Y dentro de las transferencias, las del Estado y organismos autónomos alcanzaron los 40.186 millones, un 9,8% más. La cifra será sensiblemente superior a finales de año, teniendo en cuenta los problemas de tesorería que se plantean en diciembre el pago de la nómina doble a los pensionistas.
Por el lado de los ingresos destaca la inyección económica que supone el mecanismo de equidad intergeneracional (MEI), que se puso en marcha el 1 de enero de 2023 con el objetivo de volver a nutrir la denominada ‘hucha de las pensiones’. Fue una de las medidas más controvertidas de la reforma del ex ministro José Luis Escrivá y su incremento en el último año ha sido del 25,9%, hasta situarse en 4.075 millones. Los datos de la ejecución presupuestaria de la Seguridad Social reflejan que los ingresos por cotizaciones han registrado hasta agosto un incremento del 7,5% interanual, hasta alcanzar los 126.032 millones, lo que supone casi 9.000 millones más que el año anterior.
Consecuencia de este trasvase de fondos el sistema registró un saldo positivo de 7.433 millones de euros. Este resultado se obtiene de la diferencia entre unos derechos reconocidos por operaciones no financieras de 171.383 millones de euros, con un incremento del 7,7%, y obligaciones reconocidas de 163.951 millones, que crecen en un 7,1% interanual.
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La política de apretar el bolsillo de empresas y trabajadores ha ido a más en los últimos años. En este 2026 se han batido todos los récord para hacer frente al desembarco progresivo de los ‘boomers’ en el sistema, la generación de los 14 millones de personas que comenzó a jubilarse hace algo más de dos años tras largas carreras de cotización, que les está dando ya el derecho a pensiones elevadas. Pero ese tirón de los ingresos, a la vista de los datos, sigue demostrándose insuficiente para pagar diez millones de jubilaciones, una factura disparada desde 2019 por la indexación de las nóminas al IPC.
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