El futuro de Rodri Hernández ha vivido un cambio de guion desde que se proclamó campeón del mundo con España en Nueva York y fue elegido el mejor jugador del campeonato. El centrocampista del Manchester City recibió entonces una gran oferta del Real Madrid pero se ha decantado por el interés del Barcelona por una cuestión futbolística, a falta del acuerdo entre el club azulgrana y el inglés para el traspaso.
El centrocampista del Manchester City se ha debatido entre los dos grandes del fútbol español después de conquistar el Mundial
El centrocampista del Manchester City se ha debatido entre los dos grandes del fútbol español después de conquistar el Mundial

El futuro de Rodri Hernández ha vivido un cambio de guion desde que se proclamó campeón del mundo con España en Nueva York y fue elegido el mejor jugador del campeonato. El centrocampista del Manchester City recibió entonces una gran oferta del Real Madrid pero se ha decantado por el interés del Barcelona por una cuestión futbolística, a falta del acuerdo entre el club azulgrana y el inglés para el traspaso.
Antes de que el Madrid moviera ficha, Rodri ya había dejado claro cuál era su límite: rechazó de plano el interés del PSG, hasta el punto de no querer ni escuchar las condiciones económicas que ofrecía el club francés. Su idea era volver a España, y ahí no había negociación posible.
El Madrid no perdió el tiempo. A los pocos días de que España se proclamara campeona del mundo, el club ya había contactado con Rodri. Puso sobre la mesa una oferta que su entorno llegó a calificar de irrechazable e implicó al propio Mourinho en la negociación. Desde la presidencia hasta la dirección general, todo el organigrama trabajó en la operación como una prioridad absoluta durante dos semanas de conversaciones. Pero Rodri se lo comunicó ayer al club, sin dilatarlo, agradeciendo el trato recibido. Ha elegido al Barça.
El giro sorprende porque no cuadra con lo que se sabía del jugador. Cuando el Real Madrid celebró elecciones a la presidencia, Rodri ya se había significado a favor de uno de los candidatos, un guiño que entonces se leyó como el deseo de vestir de blanco algún día. Ese antecedente es lo que más ha desconcertado esta semana: algo cambió por el camino, y no fue el dinero.
Los tiempos ayudan a entenderlo. Durante el Mundial se dudó del estado físico de Rodri, de si volvería a ser el mismo tras su lesión de rodilla. El Madrid esperó a que esas dudas se despejaran del todo, a que Rodri fuera, además de campeón, MVP del torneo, para entrar de lleno. El Barça llevaba sondeándolo desde antes de esa certeza.
Después está el vestuario. Ocho compañeros de la selección campeona juegan en el Barça, de Cubarsí a Lamine Yamal, pasando por Pedri, Gavi, Dani Olmo y Ferran Torres, además de Eric y Joan García. No es solo cariño: es la garantía de encajar de inmediato en un proyecto, el de Flick, que Rodri conoce por dentro.
El Madrid encajó el golpe en lo que debía ser un día de celebración. El mismo jueves cerró el fichaje de Yan Diomande por 125 millones más 15 en variables, la operación más cara de su historia, y anunció la renovación de Vinicius hasta 2032. Ninguna de las dos noticias tapó la decisión de Rodri.
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