El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima ( Pniec ) es la gran hoja de ruta del Gobierno en materia energética . Se trata de una propuesta hasta 2030 que tiene como misión ofrecer señales estratégicas y de inversión para empresas. En concreto, en el ámbito privado —puesto que también tiene un componente público—, marca hasta 252.000 millones de euros de previsión inversora. Pero algo se ha torcido; y el desde el propio Ministerio para la Transición Ecológica lo asumen y se ponen la venda antes de que la herida empiece a sangrar. Según ha podido saber este periódico en fuentes cercanas a la cartera que comanda la vicepresidenta y ministra Sara Aagesen , ahora trasladan la idea de que nada está escrito en piedra, y todo es susceptible de ser modificado. De hecho, el Pniec debe ser revisado en los próximos años. Aunque el impacto que va a tener la — muy probable — prórroga de la central nuclear de Almaraz supondrá algo más que una serie de retoques.Noticia Relacionada estandar Si Alemania busca fórmulas para volver a producir energía nuclear Rosalía Sánchez El canciller alemán, Friedrich Merz, ha pedido paralizar el desmantelamiento de las centrales cerradas en 2023 y estudiar tanto su posible reapertura como la incorporación de nuevas tecnologías como los SMRDesde que nació el Pniec la gran mayoría del sector energético ha tenido sus dudas sobre que las magnitudes presentadas se pudieran llevar a cabo. Primero, en materia renovable, había unos hitos sobre la capacidad instalada que eran muy complejos de alcanzar, entre otras cosas, por la lentitud de la administración para la validación de proyectos. La situación persiste, sobre todo, en el segmento eólico. Las compañías de este sector llevan tiempo diciendo que el ritmo actual de implantación es muy lento. Esta situación es transversal al autoconsumo solar, el almacenamiento e, incluso, al ámbito fotovoltaico donde las dudas empiezan a surgir con respecto a la rentabilidad que aporta este negocio, y que empieza a generar incertidumbre entre los inversores. Algo que se puede traducir en un menor ritmo de crecimiento. Desde el Ministerio para la Transición Ecológica, de puertas hacia afuera, siempre han trasladado la idea de que los objetivos del Pniec son alcanzables. Lo hacen con los 5,5 millones de vehículos eléctricos que supuestamente estarán circulando por las carreteras en 2030; toda la eólica marina de la que de momento no se conoce ni la regulación; o el almacenamiento del que existe mucha curiosidad pero pocas certezas. Sin embargo, tal y como ha conocido ABC en diferentes fuentes del sector, de puertas hacia adentro del Ministerio sí asume que habrá que hacer ajustes en el Pniec porque el problema es que los objetivos del último documento no se ajustan del todo a la realidad —y más con los cambios que ha provocado el apagón—.El melón nuclearEl gran elefante en la habitación del Pniec —aunque no el único— es la energía nuclear . La hoja de ruta energética para 2030 descontaba el cierre de los dos reactores de Almaraz. De esta forma, de un plumazo desaparecían 2 GW de potencia. Pero no cualquier capacidad. La nuclear es una tecnología que aporta de manera constante a la red, y que con cifras muy bajas de instalación es capaz de producir mucha luz. Esto supone que no existirá el hueco que, supuestamente, iban a cubrir las renovables. Pero ahora todo esto ha saltado por los aires. Las propietarias de Almaraz — Iberdrola , Endesa , Naturgy y EDP — han presentado en tiempo y forma una petición de prórroga de la planta de Almaraz hasta 2030. De esta forma, el calendario de cierre se altera, pero no solo eso: el Pniec queda en papel mojado. Para los años 2027-2030 habrá que rehacer por completo la hoja de ruta con el impacto directo que eso tiene para las renovables, el almacenamiento y, en general, todos los planteamientos que se habían hecho en 2023 bajo la perspectiva de que la nuclear se ajustara al calendario firmado en 2019. Pero muchas cuestiones han cambiado desde entonces.El primer aviso lo dio el apagón del pasado 28 de abril. Esta circunstancia ha obligado a repensar cómo se debe gestionar el sistema eléctrico español y si, en realidad, el suministro está garantizado como se presuponía. Más allá del debate sobre si existen muchas renovables o no, el problema real es sobre su integración en el sistema de manera tan abrupta, tal y como señalan los principales actores del sector. Por eso, y cumpliendo no saltarse las líneas rojas que había puesto el Gobierno a la energía nuclear, si finalmente hay informe favorable del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Almaraz seguirá abierta. Y eso, además, es el pretexto para que más adelante se aborde la vida útil de las demás centrales, sobre todo, las catalanas.Pero hay otro elefante en la habitación del Pniec: el escaso crecimiento de la demanda eléctrica en España. Ese era otro de los vectores que daba consistencia a los objetivos tan ambicioso del Gobierno. Era la palanca que acciona la llegada masiva de renovables, y la implantación de almacenamiento e, incluso, que el autoconsumo se desarrollase con fuerza, pero tampoco se está consiguiendo.Sin neutralidadUnos gigas más o menos de capacidad en alguna tecnología no son un problema grave para el Pniec. Sin embargo, los objetivos de reducciones de emisiones sí reflejan un problema con respecto a los objetivos propuestos. Por eso, el Gobierno sigue en su cruzada por acelerar la electrificación. Eso ha llevado, por ejemplo, a alinearse —en cierto modo— con las empresas para que se aumente la retribución a las redes eléctricas. Estiman que esa puede ser una palanca para que, de manera directa, se consiga elevar el consumo de luz.Eso supone ‘de facto’ eliminar el principio básico de neutralidad tecnológica porque no se está apoyando de igual manera la introducción de combustibles renovables o la penetración efectiva de biometano. Una circunstancia, de nuevo, que provocará que el Ministerio deba dar mayor peso en el Pniec estas alternativas para conseguir los objetivos. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima ( Pniec ) es la gran hoja de ruta del Gobierno en materia energética . Se trata de una propuesta hasta 2030 que tiene como misión ofrecer señales estratégicas y de inversión para empresas. En concreto, en el ámbito privado —puesto que también tiene un componente público—, marca hasta 252.000 millones de euros de previsión inversora. Pero algo se ha torcido; y el desde el propio Ministerio para la Transición Ecológica lo asumen y se ponen la venda antes de que la herida empiece a sangrar. Según ha podido saber este periódico en fuentes cercanas a la cartera que comanda la vicepresidenta y ministra Sara Aagesen , ahora trasladan la idea de que nada está escrito en piedra, y todo es susceptible de ser modificado. De hecho, el Pniec debe ser revisado en los próximos años. Aunque el impacto que va a tener la — muy probable — prórroga de la central nuclear de Almaraz supondrá algo más que una serie de retoques.Noticia Relacionada estandar Si Alemania busca fórmulas para volver a producir energía nuclear Rosalía Sánchez El canciller alemán, Friedrich Merz, ha pedido paralizar el desmantelamiento de las centrales cerradas en 2023 y estudiar tanto su posible reapertura como la incorporación de nuevas tecnologías como los SMRDesde que nació el Pniec la gran mayoría del sector energético ha tenido sus dudas sobre que las magnitudes presentadas se pudieran llevar a cabo. Primero, en materia renovable, había unos hitos sobre la capacidad instalada que eran muy complejos de alcanzar, entre otras cosas, por la lentitud de la administración para la validación de proyectos. La situación persiste, sobre todo, en el segmento eólico. Las compañías de este sector llevan tiempo diciendo que el ritmo actual de implantación es muy lento. Esta situación es transversal al autoconsumo solar, el almacenamiento e, incluso, al ámbito fotovoltaico donde las dudas empiezan a surgir con respecto a la rentabilidad que aporta este negocio, y que empieza a generar incertidumbre entre los inversores. Algo que se puede traducir en un menor ritmo de crecimiento. Desde el Ministerio para la Transición Ecológica, de puertas hacia afuera, siempre han trasladado la idea de que los objetivos del Pniec son alcanzables. Lo hacen con los 5,5 millones de vehículos eléctricos que supuestamente estarán circulando por las carreteras en 2030; toda la eólica marina de la que de momento no se conoce ni la regulación; o el almacenamiento del que existe mucha curiosidad pero pocas certezas. Sin embargo, tal y como ha conocido ABC en diferentes fuentes del sector, de puertas hacia adentro del Ministerio sí asume que habrá que hacer ajustes en el Pniec porque el problema es que los objetivos del último documento no se ajustan del todo a la realidad —y más con los cambios que ha provocado el apagón—.El melón nuclearEl gran elefante en la habitación del Pniec —aunque no el único— es la energía nuclear . La hoja de ruta energética para 2030 descontaba el cierre de los dos reactores de Almaraz. De esta forma, de un plumazo desaparecían 2 GW de potencia. Pero no cualquier capacidad. La nuclear es una tecnología que aporta de manera constante a la red, y que con cifras muy bajas de instalación es capaz de producir mucha luz. Esto supone que no existirá el hueco que, supuestamente, iban a cubrir las renovables. Pero ahora todo esto ha saltado por los aires. Las propietarias de Almaraz — Iberdrola , Endesa , Naturgy y EDP — han presentado en tiempo y forma una petición de prórroga de la planta de Almaraz hasta 2030. De esta forma, el calendario de cierre se altera, pero no solo eso: el Pniec queda en papel mojado. Para los años 2027-2030 habrá que rehacer por completo la hoja de ruta con el impacto directo que eso tiene para las renovables, el almacenamiento y, en general, todos los planteamientos que se habían hecho en 2023 bajo la perspectiva de que la nuclear se ajustara al calendario firmado en 2019. Pero muchas cuestiones han cambiado desde entonces.El primer aviso lo dio el apagón del pasado 28 de abril. Esta circunstancia ha obligado a repensar cómo se debe gestionar el sistema eléctrico español y si, en realidad, el suministro está garantizado como se presuponía. Más allá del debate sobre si existen muchas renovables o no, el problema real es sobre su integración en el sistema de manera tan abrupta, tal y como señalan los principales actores del sector. Por eso, y cumpliendo no saltarse las líneas rojas que había puesto el Gobierno a la energía nuclear, si finalmente hay informe favorable del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Almaraz seguirá abierta. Y eso, además, es el pretexto para que más adelante se aborde la vida útil de las demás centrales, sobre todo, las catalanas.Pero hay otro elefante en la habitación del Pniec: el escaso crecimiento de la demanda eléctrica en España. Ese era otro de los vectores que daba consistencia a los objetivos tan ambicioso del Gobierno. Era la palanca que acciona la llegada masiva de renovables, y la implantación de almacenamiento e, incluso, que el autoconsumo se desarrollase con fuerza, pero tampoco se está consiguiendo.Sin neutralidadUnos gigas más o menos de capacidad en alguna tecnología no son un problema grave para el Pniec. Sin embargo, los objetivos de reducciones de emisiones sí reflejan un problema con respecto a los objetivos propuestos. Por eso, el Gobierno sigue en su cruzada por acelerar la electrificación. Eso ha llevado, por ejemplo, a alinearse —en cierto modo— con las empresas para que se aumente la retribución a las redes eléctricas. Estiman que esa puede ser una palanca para que, de manera directa, se consiga elevar el consumo de luz.Eso supone ‘de facto’ eliminar el principio básico de neutralidad tecnológica porque no se está apoyando de igual manera la introducción de combustibles renovables o la penetración efectiva de biometano. Una circunstancia, de nuevo, que provocará que el Ministerio deba dar mayor peso en el Pniec estas alternativas para conseguir los objetivos.
El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec) es la gran hoja de ruta del Gobierno en materia energética. Se trata de una propuesta hasta 2030 que tiene como misión ofrecer señales estratégicas y de inversión para empresas. En concreto, en el … ámbito privado —puesto que también tiene un componente público—, marca hasta 252.000 millones de euros de previsión inversora. Pero algo se ha torcido; y el desde el propio Ministerio para la Transición Ecológica lo asumen y se ponen la venda antes de que la herida empiece a sangrar.
Según ha podido saber este periódico en fuentes cercanas a la cartera que comanda la vicepresidenta y ministra Sara Aagesen, ahora trasladan la idea de que nada está escrito en piedra, y todo es susceptible de ser modificado. De hecho, el Pniec debe ser revisado en los próximos años. Aunque el impacto que va a tener la —muy probable— prórroga de la central nuclear de Almaraz supondrá algo más que una serie de retoques.
Desde que nació el Pniec la gran mayoría del sector energético ha tenido sus dudas sobre que las magnitudes presentadas se pudieran llevar a cabo. Primero, en materia renovable, había unos hitos sobre la capacidad instalada que eran muy complejos de alcanzar, entre otras cosas, por la lentitud de la administración para la validación de proyectos. La situación persiste, sobre todo, en el segmento eólico. Las compañías de este sector llevan tiempo diciendo que el ritmo actual de implantación es muy lento.
Esta situación es transversal al autoconsumo solar, el almacenamiento e, incluso, al ámbito fotovoltaico donde las dudas empiezan a surgir con respecto a la rentabilidad que aporta este negocio, y que empieza a generar incertidumbre entre los inversores. Algo que se puede traducir en un menor ritmo de crecimiento.
Desde el Ministerio para la Transición Ecológica, de puertas hacia afuera, siempre han trasladado la idea de que los objetivos del Pniec son alcanzables. Lo hacen con los 5,5 millones de vehículos eléctricos que supuestamente estarán circulando por las carreteras en 2030; toda la eólica marina de la que de momento no se conoce ni la regulación; o el almacenamiento del que existe mucha curiosidad pero pocas certezas. Sin embargo, tal y como ha conocido ABC en diferentes fuentes del sector, de puertas hacia adentro del Ministerio sí asume que habrá que hacer ajustes en el Pniec porque el problema es que los objetivos del último documento no se ajustan del todo a la realidad —y más con los cambios que ha provocado el apagón—.
El melón nuclear
El gran elefante en la habitación del Pniec —aunque no el único— es la energía nuclear. La hoja de ruta energética para 2030 descontaba el cierre de los dos reactores de Almaraz. De esta forma, de un plumazo desaparecían 2 GW de potencia. Pero no cualquier capacidad. La nuclear es una tecnología que aporta de manera constante a la red, y que con cifras muy bajas de instalación es capaz de producir mucha luz. Esto supone que no existirá el hueco que, supuestamente, iban a cubrir las renovables.
Pero ahora todo esto ha saltado por los aires. Las propietarias de Almaraz —Iberdrola, Endesa, Naturgy y EDP— han presentado en tiempo y forma una petición de prórroga de la planta de Almaraz hasta 2030. De esta forma, el calendario de cierre se altera, pero no solo eso: el Pniec queda en papel mojado. Para los años 2027-2030 habrá que rehacer por completo la hoja de ruta con el impacto directo que eso tiene para las renovables, el almacenamiento y, en general, todos los planteamientos que se habían hecho en 2023 bajo la perspectiva de que la nuclear se ajustara al calendario firmado en 2019. Pero muchas cuestiones han cambiado desde entonces.
El primer aviso lo dio el apagón del pasado 28 de abril. Esta circunstancia ha obligado a repensar cómo se debe gestionar el sistema eléctrico español y si, en realidad, el suministro está garantizado como se presuponía. Más allá del debate sobre si existen muchas renovables o no, el problema real es sobre su integración en el sistema de manera tan abrupta, tal y como señalan los principales actores del sector. Por eso, y cumpliendo no saltarse las líneas rojas que había puesto el Gobierno a la energía nuclear, si finalmente hay informe favorable del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Almaraz seguirá abierta. Y eso, además, es el pretexto para que más adelante se aborde la vida útil de las demás centrales, sobre todo, las catalanas.
Pero hay otro elefante en la habitación del Pniec: el escaso crecimiento de la demanda eléctrica en España. Ese era otro de los vectores que daba consistencia a los objetivos tan ambicioso del Gobierno. Era la palanca que acciona la llegada masiva de renovables, y la implantación de almacenamiento e, incluso, que el autoconsumo se desarrollase con fuerza, pero tampoco se está consiguiendo.
Sin neutralidad
Unos gigas más o menos de capacidad en alguna tecnología no son un problema grave para el Pniec. Sin embargo, los objetivos de reducciones de emisiones sí reflejan un problema con respecto a los objetivos propuestos. Por eso, el Gobierno sigue en su cruzada por acelerar la electrificación. Eso ha llevado, por ejemplo, a alinearse —en cierto modo— con las empresas para que se aumente la retribución a las redes eléctricas. Estiman que esa puede ser una palanca para que, de manera directa, se consiga elevar el consumo de luz.
Eso supone ‘de facto’ eliminar el principio básico de neutralidad tecnológica porque no se está apoyando de igual manera la introducción de combustibles renovables o la penetración efectiva de biometano. Una circunstancia, de nuevo, que provocará que el Ministerio deba dar mayor peso en el Pniec estas alternativas para conseguir los objetivos.
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