La prórroga de la central nuclear de Almaraz supone una victoria para miles que extremeños que pedían la continuidad de la planta, pero genera un problema futuro para la gestión del sistema eléctrico. Una situación que, con mucha probabilidad, tendrá que manejar un Ejecutivo distinto al actual. A nivel técnico, el problema será mayúsculo: desaparecerán 4 GW de capacidad que, supuestamente, será compensada con almacenamiento.Desde el Ministerio para la Transición Ecológica sostienen que este cambio no altera en nada los planes energéticos de futuro, y que esa pérdida de capacidad energética de 2030 en adelante no afectará. No obstante, esas aseveraciones del Gobierno chocan con la realidad del actual mix eléctrico y su previsible evolución.La polémica arranca porque desde el Ejecutivo han asegurado que el cierre nuclear se mantiene y que no habrá ningún tipo de revisión. Pero el Gobierno es consciente de que existen dudas sobre si tecnologías como el bombeo hidráulico o el hidrógeno verde llegarán a tiempo para 2030. Por ello, intenta argumentar sus movimientos, y ha revelado que el análisis técnico realizado junto al operador del sistema (Red Eléctrica) indica que con las previsiones actuales habrá suficiente capacidad para cubrir el entramado eléctrico.Otro razonamiento desde Transición Ecológica es que se puede duplicar la capacidad actual de almacenamiento con las ayudas concedidas . Y es que España cuenta actualmente con una capacidad de almacenamiento de entre 7 y 8 GW (sumando el bombeo hidráulico, la tecnología termosolar y las baterías). Pero estos datos que exponen desde el Gobierno sería de proyectos aprobados, la realidad en funcionamiento no llega a los 4 GW.Además, cabe recordar que el almacenamiento, ya sea hidráulico o de baterías, se trata de sistemas de respaldo. Una central nuclear, cualquiera de las cinco que hay en España con sus siete reactores nucleares, funcionan de forma constante y aportan estabilidad al sistema. Por tanto, el axioma de que las baterías estarán ahí en 2030 cuando se apaguen cuatro plantas es complejo de asimilar.¿Será suficiente?Pese a todo, el Ejecutivo sostiene su argumento en que hay muchos proyectos en construcción y avances regulatorios. Asimismo, se han puesto en marcha medidas para agilizar la tramitación de sistemas de bombeo reversible, se han incluido baterías en el autoconsumo y se ha aprobado el real decreto que transpone la directiva europea de renovables para dar certidumbre a las inversiones en hidrógeno verde.3,5 GW de capacidad En estos momentos la potencia real de almacenamiento no supera los 4 GW, y el problema es que económicamente son muy poco atractivasEn Transición Ecológica concluyen que el objetivo final es alcanzar en 2030 un nivel de renovables y almacenamiento tan robusto que la autonomía del sistema sea evidente y no requiera prolongar más centrales nucleares. Pero la realidad el desarrollo está siendo distinta.Es decir, el problema de España no es tanto que no haya proyectos, que sobre el papel hay, sino que pasen a ser una instalación construida y económicamente rentable. Esa es una de las grandes cruces del sector energético: ahora mismo no se gana dinero con las baterías, y ante tanto bandazo no se sabe qué cambios traerá el próximo real decreto. En este contexto, el mercado todavía no remunera de forma suficientemente estable a los proyectos de baterías. Aunque sobre la parte económica, también hay un asunto especialmente problemático para el bombeo. Una central reversible puede costar cientos de millones y necesita décadas de vida útil, mientras que sus ingresos dependen de diferenciales de precios eléctricos que son difíciles de predecir.8 GW se esperan El Gobierno asegura que ya hay hasta 8 GW de peticiones de capacidad, aunque la realidad es que se trata de tecnología de respaldo que no se sabe cómo impactará en el mix eléctricoPero el reguero de consideraciones técnicas es bastante amplio como para que el Gobierno sostenga que no es necesario revisar el calendario de cierre una vez que se asume que se perderán 4 GW del sistema el mismo año.Apuesta arriesgadaEn el futuro sistema eléctrico el almacenamiento tendrá un papel esencial, pero quizá no puedan tener tanta responsabilidad en tan poco tiempo. Una batería de 100 MW puede construirse muchísimo más rápido que una central de bombeo, aunque por el momento su generación eléctrica está acotada a periodos muy breve.Es decir, se trata de una tecnología en desarrollo cuyo potencial tiene mucho recorrido, pero todavía se desconoce. Para eso se necesita almacenamiento de larga duración, generación gestionable, interconexiones o flexibilidad de la demanda.2030 Año clave Ahora mismo la fecha clave para el Ejecutivo que gobierno en estos momentos es 2030, porque será, además, cuando haya que renovar los objetivos del PNIECAdemás, una batería que se carga de la red y luego descarga a la red tiene una peculiaridad regulatoria: puede comportarse tanto como generación como demanda, y actualmente puede necesitar permisos de acceso de ambos tipos. Y el problema no es solo burocrático, hay que decidir dónde tiene valor realmente una batería. La prórroga de la central nuclear de Almaraz supone una victoria para miles que extremeños que pedían la continuidad de la planta, pero genera un problema futuro para la gestión del sistema eléctrico. Una situación que, con mucha probabilidad, tendrá que manejar un Ejecutivo distinto al actual. A nivel técnico, el problema será mayúsculo: desaparecerán 4 GW de capacidad que, supuestamente, será compensada con almacenamiento.Desde el Ministerio para la Transición Ecológica sostienen que este cambio no altera en nada los planes energéticos de futuro, y que esa pérdida de capacidad energética de 2030 en adelante no afectará. No obstante, esas aseveraciones del Gobierno chocan con la realidad del actual mix eléctrico y su previsible evolución.La polémica arranca porque desde el Ejecutivo han asegurado que el cierre nuclear se mantiene y que no habrá ningún tipo de revisión. Pero el Gobierno es consciente de que existen dudas sobre si tecnologías como el bombeo hidráulico o el hidrógeno verde llegarán a tiempo para 2030. Por ello, intenta argumentar sus movimientos, y ha revelado que el análisis técnico realizado junto al operador del sistema (Red Eléctrica) indica que con las previsiones actuales habrá suficiente capacidad para cubrir el entramado eléctrico.Otro razonamiento desde Transición Ecológica es que se puede duplicar la capacidad actual de almacenamiento con las ayudas concedidas . Y es que España cuenta actualmente con una capacidad de almacenamiento de entre 7 y 8 GW (sumando el bombeo hidráulico, la tecnología termosolar y las baterías). Pero estos datos que exponen desde el Gobierno sería de proyectos aprobados, la realidad en funcionamiento no llega a los 4 GW.Además, cabe recordar que el almacenamiento, ya sea hidráulico o de baterías, se trata de sistemas de respaldo. Una central nuclear, cualquiera de las cinco que hay en España con sus siete reactores nucleares, funcionan de forma constante y aportan estabilidad al sistema. Por tanto, el axioma de que las baterías estarán ahí en 2030 cuando se apaguen cuatro plantas es complejo de asimilar.¿Será suficiente?Pese a todo, el Ejecutivo sostiene su argumento en que hay muchos proyectos en construcción y avances regulatorios. Asimismo, se han puesto en marcha medidas para agilizar la tramitación de sistemas de bombeo reversible, se han incluido baterías en el autoconsumo y se ha aprobado el real decreto que transpone la directiva europea de renovables para dar certidumbre a las inversiones en hidrógeno verde.3,5 GW de capacidad En estos momentos la potencia real de almacenamiento no supera los 4 GW, y el problema es que económicamente son muy poco atractivasEn Transición Ecológica concluyen que el objetivo final es alcanzar en 2030 un nivel de renovables y almacenamiento tan robusto que la autonomía del sistema sea evidente y no requiera prolongar más centrales nucleares. Pero la realidad el desarrollo está siendo distinta.Es decir, el problema de España no es tanto que no haya proyectos, que sobre el papel hay, sino que pasen a ser una instalación construida y económicamente rentable. Esa es una de las grandes cruces del sector energético: ahora mismo no se gana dinero con las baterías, y ante tanto bandazo no se sabe qué cambios traerá el próximo real decreto. En este contexto, el mercado todavía no remunera de forma suficientemente estable a los proyectos de baterías. Aunque sobre la parte económica, también hay un asunto especialmente problemático para el bombeo. Una central reversible puede costar cientos de millones y necesita décadas de vida útil, mientras que sus ingresos dependen de diferenciales de precios eléctricos que son difíciles de predecir.8 GW se esperan El Gobierno asegura que ya hay hasta 8 GW de peticiones de capacidad, aunque la realidad es que se trata de tecnología de respaldo que no se sabe cómo impactará en el mix eléctricoPero el reguero de consideraciones técnicas es bastante amplio como para que el Gobierno sostenga que no es necesario revisar el calendario de cierre una vez que se asume que se perderán 4 GW del sistema el mismo año.Apuesta arriesgadaEn el futuro sistema eléctrico el almacenamiento tendrá un papel esencial, pero quizá no puedan tener tanta responsabilidad en tan poco tiempo. Una batería de 100 MW puede construirse muchísimo más rápido que una central de bombeo, aunque por el momento su generación eléctrica está acotada a periodos muy breve.Es decir, se trata de una tecnología en desarrollo cuyo potencial tiene mucho recorrido, pero todavía se desconoce. Para eso se necesita almacenamiento de larga duración, generación gestionable, interconexiones o flexibilidad de la demanda.2030 Año clave Ahora mismo la fecha clave para el Ejecutivo que gobierno en estos momentos es 2030, porque será, además, cuando haya que renovar los objetivos del PNIECAdemás, una batería que se carga de la red y luego descarga a la red tiene una peculiaridad regulatoria: puede comportarse tanto como generación como demanda, y actualmente puede necesitar permisos de acceso de ambos tipos. Y el problema no es solo burocrático, hay que decidir dónde tiene valor realmente una batería.
La prórroga de la central nuclear de Almaraz supone una victoria para miles que extremeños que pedían la continuidad de la planta, pero genera un problema futuro para la gestión del sistema eléctrico. Una situación que, con mucha probabilidad, tendrá que manejar un Ejecutivo … distinto al actual. A nivel técnico, el problema será mayúsculo: desaparecerán 4 GW de capacidad que, supuestamente, será compensada con almacenamiento.
Desde el Ministerio para la Transición Ecológica sostienen que este cambio no altera en nada los planes energéticos de futuro, y que esa pérdida de capacidad energética de 2030 en adelante no afectará. No obstante, esas aseveraciones del Gobierno chocan con la realidad del actual mix eléctrico y su previsible evolución.
La polémica arranca porque desde el Ejecutivo han asegurado que el cierre nuclear se mantiene y que no habrá ningún tipo de revisión. Pero el Gobierno es consciente de que existen dudas sobre si tecnologías como el bombeo hidráulico o el hidrógeno verde llegarán a tiempo para 2030. Por ello, intenta argumentar sus movimientos, y ha revelado que el análisis técnico realizado junto al operador del sistema (Red Eléctrica) indica que con las previsiones actuales habrá suficiente capacidad para cubrir el entramado eléctrico.
Noticia relacionada
Otro razonamiento desde Transición Ecológica es que se puede duplicar la capacidad actual de almacenamiento con las ayudas concedidas. Y es que España cuenta actualmente con una capacidad de almacenamiento de entre 7 y 8 GW (sumando el bombeo hidráulico, la tecnología termosolar y las baterías). Pero estos datos que exponen desde el Gobierno sería de proyectos aprobados, la realidad en funcionamiento no llega a los 4 GW.
Además, cabe recordar que el almacenamiento, ya sea hidráulico o de baterías, se trata de sistemas de respaldo. Una central nuclear, cualquiera de las cinco que hay en España con sus siete reactores nucleares, funcionan de forma constante y aportan estabilidad al sistema. Por tanto, el axioma de que las baterías estarán ahí en 2030 cuando se apaguen cuatro plantas es complejo de asimilar.
¿Será suficiente?
Pese a todo, el Ejecutivo sostiene su argumento en que hay muchos proyectos en construcción y avances regulatorios. Asimismo, se han puesto en marcha medidas para agilizar la tramitación de sistemas de bombeo reversible, se han incluido baterías en el autoconsumo y se ha aprobado el real decreto que transpone la directiva europea de renovables para dar certidumbre a las inversiones en hidrógeno verde.
3,5
GW de capacidad
En estos momentos la potencia real de almacenamiento no supera los 4 GW, y el problema es que económicamente son muy poco atractivas
Newsletter
En Transición Ecológica concluyen que el objetivo final es alcanzar en 2030 un nivel de renovables y almacenamiento tan robusto que la autonomía del sistema sea evidente y no requiera prolongar más centrales nucleares. Pero la realidad el desarrollo está siendo distinta.
Es decir, el problema de España no es tanto que no haya proyectos, que sobre el papel hay, sino que pasen a ser una instalación construida y económicamente rentable. Esa es una de las grandes cruces del sector energético: ahora mismo no se gana dinero con las baterías, y ante tanto bandazo no se sabe qué cambios traerá el próximo real decreto.
En este contexto, el mercado todavía no remunera de forma suficientemente estable a los proyectos de baterías. Aunque sobre la parte económica, también hay un asunto especialmente problemático para el bombeo. Una central reversible puede costar cientos de millones y necesita décadas de vida útil, mientras que sus ingresos dependen de diferenciales de precios eléctricos que son difíciles de predecir.
8
GW se esperan
El Gobierno asegura que ya hay hasta 8 GW de peticiones de capacidad, aunque la realidad es que se trata de tecnología de respaldo que no se sabe cómo impactará en el mix eléctrico
Pero el reguero de consideraciones técnicas es bastante amplio como para que el Gobierno sostenga que no es necesario revisar el calendario de cierre una vez que se asume que se perderán 4 GW del sistema el mismo año.
Apuesta arriesgada
En el futuro sistema eléctrico el almacenamiento tendrá un papel esencial, pero quizá no puedan tener tanta responsabilidad en tan poco tiempo. Una batería de 100 MW puede construirse muchísimo más rápido que una central de bombeo, aunque por el momento su generación eléctrica está acotada a periodos muy breve.
Es decir, se trata de una tecnología en desarrollo cuyo potencial tiene mucho recorrido, pero todavía se desconoce. Para eso se necesita almacenamiento de larga duración, generación gestionable, interconexiones o flexibilidad de la demanda.
2030
Año clave
Ahora mismo la fecha clave para el Ejecutivo que gobierno en estos momentos es 2030, porque será, además, cuando haya que renovar los objetivos del PNIEC
Además, una batería que se carga de la red y luego descarga a la red tiene una peculiaridad regulatoria: puede comportarse tanto como generación como demanda, y actualmente puede necesitar permisos de acceso de ambos tipos. Y el problema no es solo burocrático, hay que decidir dónde tiene valor realmente una batería.
RSS de noticias de economia

