La fecha marcada en rojo es el próximo 23 de febrero, lunes. Ese día empezará a operar el nuevo organigrama y el nuevo reparto de tareas y funciones en el que el Instituto de Crédito Oficial (ICO) viene trabajando desde hace varias semanas y que tiene como objetivo el relanzamiento de la institución como «el sexto mayor banco de España» , un estatus que adquirirá en términos de volumen de capitalización en cuanto al Estado formalice la inyección de capital de 10.500 millones de euros que pretende acometer con los fondos no utilizados de los proyectos fallidos del Mecanismo de Recuperación y que el presidente del instituto, Manuel Illueca, se encargó de enfatizar en la presentación del proyecto a la plantilla hace solo unos días, según han confirmado a ABC varias fuentes.Illueca, al que el Gobierno ha encomendado la transformación del instituto para darle un papel más proactivo como actor financiero, trasladó al personal que el respaldo patrimonial del Estado y el profundo proceso de reordenación interna en el que anda afanado, y que ha supuesto una oleada de ceses de jefes de departamento y cargos intermedios, van a resituar al ICO «como una de las principales instituciones financieras del país».La que fuera todopoderosa vicepresidenta económica del presidente Sánchez, Nadia Calviño, confesó en la presentación del libro sobre sus 1.000 días en el Gobierno que la creación de un gran banco público en torno al ICO fue la gran tarea pendiente de su gestión. El aterrizaje de Manuel Illueca en la Presidencia en agosto de 2024, tras un breve periodo de seis meses como director del área de Riesgos y tras llevar el Instituto Valenciano de Finanzas (IVF) durante la Presidencia de Ximo Puig, ha acelerado los planes de convertir al ICO en el banco público que tanto ansía el Gobierno.«No se trata de competir con el sector financiero privado», explicaba el propio Illueca hace unos meses en un acto con medios. «Se trata de hacer llegar la financiación allí donde la banca tradicional privada no llega, bien porque valora que el riesgo es demasiado elevado o porque no tienen una rentabilidad suficiente». Se trataría de cubrir, lo que el presidente del ICO califica como «fallos de mercado» , un rango de situaciones que van desde la financiación de las pymes, al apoyo a las startups tecnológicas con perfiles de riesgo que los bancos no quieren asumir o la concesión de créditos a los promotores de viviendas de promoción pública y de alquiler accesible, entre otros sectores.Un trabajo que, a juicio del equipo directivo del ICO, no se podía seguir encarando desde la posición de mero intermediario con la banca privada sino que se debía acometer como prestamista directo, evaluando el riesgo de las operaciones y aportando financiación cuando se estime oportuno, con unos objetivos de rentabilidad, eso sí, distintos a los de la banca privada.Reestructuración internaEl Gobierno compró el plan y lo anunció -lo hizo el presidente del Gobierno en primera persona- como un fondo soberano , dotado con 10.500 millones de euros, que recibió el nombre de ‘España Crece’ y cuya ejecución se encomendó al ICO con el ambicioso objetivo de movilizar nada menos que 60.000 millones de euros de inversión privada. De fondo, la mayor inyección de capital jamás realizada al ICO y, como consecuencia, la mayor potencia de fuego concedida jamás al instituto de crédito público, que le concede un margen de maniobra sin precedentes.Los sindicatos consideran que el reajuste podría contravenir el convenio colectivo La actual plantilla del ICO no termina de ver con buenos ojos la reorganización del instituto de crédito. Las fuentes consultadas reconocen que llevan varios días en ‘shock’ por la avalancha de cambios organizativos y relevos de personas, «en muchos casos de forma completamente arbitraria», abierta en la empresa. Observan, además, con una mezcla de estupor e indignación como tras una década peleando sin éxito por qué la empresa obtenga la autorización del Estado para liberar el medio millón de euros que se necesita para compensar al personal por las tareas superiores asumidas en los últimos años, se abre ahora sin ninguna dificultad un proceso para contratar en el mercado a cerca de 40 perfiles de alto nivel cuando e coste de la maniobra es tres o cuatro veces superior al que llevan una década peleando. Consideran, de hecho, que la Dirección del ICO se ha extralimitado en la utilización del dispositivo excepcional contemplado en el convenio colectivo que permite recurrir al mercado para cubrir vacantes internas y están analizando dar una respuesta a la maniobra.Para aprovecharla, el ICO ha entendido que debía cambiar cosas . Lo primero, el organigrama. La actual estructura en cuatro áreas: Financiación y Riesgos; Financiación Corporativa Internacional Mediación y Fondos de Estado; Financiación Corporativa Nacional, Midcaps y Pymes; y Administración y Sistemas de la Información; será sustituida por una más operativa con tres grandes áreas funcionales: Negocio Nacional, Negocio Internacional y Mercados Financieros y Mediación Nacional, y otra instrumental que verá reordenadas sus tareas, según la información a que ha tenido acceso ABC de la circular de cerca de 100 páginas en que se detalla la reorganización del instituto.El ICO reforzará su estructura de personal con la incorporación de empleados de alto nivel. Quiere fichar 19 analistas de riesgos con un nivel y unas condiciones superiores a las de los trabajadores en plantilla, lo que ha enrarecido el clima interno, y además a otros 18 empleados, también de nivel superior, para reforzar diferentes departamentos. El plan pretende introducir mecanismo de evaluación de la productividad y el desempeño. La fecha marcada en rojo es el próximo 23 de febrero, lunes. Ese día empezará a operar el nuevo organigrama y el nuevo reparto de tareas y funciones en el que el Instituto de Crédito Oficial (ICO) viene trabajando desde hace varias semanas y que tiene como objetivo el relanzamiento de la institución como «el sexto mayor banco de España» , un estatus que adquirirá en términos de volumen de capitalización en cuanto al Estado formalice la inyección de capital de 10.500 millones de euros que pretende acometer con los fondos no utilizados de los proyectos fallidos del Mecanismo de Recuperación y que el presidente del instituto, Manuel Illueca, se encargó de enfatizar en la presentación del proyecto a la plantilla hace solo unos días, según han confirmado a ABC varias fuentes.Illueca, al que el Gobierno ha encomendado la transformación del instituto para darle un papel más proactivo como actor financiero, trasladó al personal que el respaldo patrimonial del Estado y el profundo proceso de reordenación interna en el que anda afanado, y que ha supuesto una oleada de ceses de jefes de departamento y cargos intermedios, van a resituar al ICO «como una de las principales instituciones financieras del país».La que fuera todopoderosa vicepresidenta económica del presidente Sánchez, Nadia Calviño, confesó en la presentación del libro sobre sus 1.000 días en el Gobierno que la creación de un gran banco público en torno al ICO fue la gran tarea pendiente de su gestión. El aterrizaje de Manuel Illueca en la Presidencia en agosto de 2024, tras un breve periodo de seis meses como director del área de Riesgos y tras llevar el Instituto Valenciano de Finanzas (IVF) durante la Presidencia de Ximo Puig, ha acelerado los planes de convertir al ICO en el banco público que tanto ansía el Gobierno.«No se trata de competir con el sector financiero privado», explicaba el propio Illueca hace unos meses en un acto con medios. «Se trata de hacer llegar la financiación allí donde la banca tradicional privada no llega, bien porque valora que el riesgo es demasiado elevado o porque no tienen una rentabilidad suficiente». Se trataría de cubrir, lo que el presidente del ICO califica como «fallos de mercado» , un rango de situaciones que van desde la financiación de las pymes, al apoyo a las startups tecnológicas con perfiles de riesgo que los bancos no quieren asumir o la concesión de créditos a los promotores de viviendas de promoción pública y de alquiler accesible, entre otros sectores.Un trabajo que, a juicio del equipo directivo del ICO, no se podía seguir encarando desde la posición de mero intermediario con la banca privada sino que se debía acometer como prestamista directo, evaluando el riesgo de las operaciones y aportando financiación cuando se estime oportuno, con unos objetivos de rentabilidad, eso sí, distintos a los de la banca privada.Reestructuración internaEl Gobierno compró el plan y lo anunció -lo hizo el presidente del Gobierno en primera persona- como un fondo soberano , dotado con 10.500 millones de euros, que recibió el nombre de ‘España Crece’ y cuya ejecución se encomendó al ICO con el ambicioso objetivo de movilizar nada menos que 60.000 millones de euros de inversión privada. De fondo, la mayor inyección de capital jamás realizada al ICO y, como consecuencia, la mayor potencia de fuego concedida jamás al instituto de crédito público, que le concede un margen de maniobra sin precedentes.Los sindicatos consideran que el reajuste podría contravenir el convenio colectivo La actual plantilla del ICO no termina de ver con buenos ojos la reorganización del instituto de crédito. Las fuentes consultadas reconocen que llevan varios días en ‘shock’ por la avalancha de cambios organizativos y relevos de personas, «en muchos casos de forma completamente arbitraria», abierta en la empresa. Observan, además, con una mezcla de estupor e indignación como tras una década peleando sin éxito por qué la empresa obtenga la autorización del Estado para liberar el medio millón de euros que se necesita para compensar al personal por las tareas superiores asumidas en los últimos años, se abre ahora sin ninguna dificultad un proceso para contratar en el mercado a cerca de 40 perfiles de alto nivel cuando e coste de la maniobra es tres o cuatro veces superior al que llevan una década peleando. Consideran, de hecho, que la Dirección del ICO se ha extralimitado en la utilización del dispositivo excepcional contemplado en el convenio colectivo que permite recurrir al mercado para cubrir vacantes internas y están analizando dar una respuesta a la maniobra.Para aprovecharla, el ICO ha entendido que debía cambiar cosas . Lo primero, el organigrama. La actual estructura en cuatro áreas: Financiación y Riesgos; Financiación Corporativa Internacional Mediación y Fondos de Estado; Financiación Corporativa Nacional, Midcaps y Pymes; y Administración y Sistemas de la Información; será sustituida por una más operativa con tres grandes áreas funcionales: Negocio Nacional, Negocio Internacional y Mercados Financieros y Mediación Nacional, y otra instrumental que verá reordenadas sus tareas, según la información a que ha tenido acceso ABC de la circular de cerca de 100 páginas en que se detalla la reorganización del instituto.El ICO reforzará su estructura de personal con la incorporación de empleados de alto nivel. Quiere fichar 19 analistas de riesgos con un nivel y unas condiciones superiores a las de los trabajadores en plantilla, lo que ha enrarecido el clima interno, y además a otros 18 empleados, también de nivel superior, para reforzar diferentes departamentos. El plan pretende introducir mecanismo de evaluación de la productividad y el desempeño.
La fecha marcada en rojo es el próximo 23 de febrero, lunes. Ese día empezará a operar el nuevo organigrama y el nuevo reparto de tareas y funciones en el que el Instituto de Crédito Oficial (ICO) viene trabajando desde hace varias semanas y que … tiene como objetivo el relanzamiento de la institución como «el sexto mayor banco de España», un estatus que adquirirá en términos de volumen de capitalización en cuanto al Estado formalice la inyección de capital de 10.500 millones de euros que pretende acometer con los fondos no utilizados de los proyectos fallidos del Mecanismo de Recuperación y que el presidente del instituto, Manuel Illueca, se encargó de enfatizar en la presentación del proyecto a la plantilla hace solo unos días, según han confirmado a ABC varias fuentes.
Illueca, al que el Gobierno ha encomendado la transformación del instituto para darle un papel más proactivo como actor financiero, trasladó al personal que el respaldo patrimonial del Estado y el profundo proceso de reordenación interna en el que anda afanado, y que ha supuesto una oleada de ceses de jefes de departamento y cargos intermedios, van a resituar al ICO «como una de las principales instituciones financieras del país».
La que fuera todopoderosa vicepresidenta económica del presidente Sánchez, Nadia Calviño, confesó en la presentación del libro sobre sus 1.000 días en el Gobierno que la creación de un gran banco público en torno al ICO fue la gran tarea pendiente de su gestión. El aterrizaje de Manuel Illueca en la Presidencia en agosto de 2024, tras un breve periodo de seis meses como director del área de Riesgos y tras llevar el Instituto Valenciano de Finanzas (IVF) durante la Presidencia de Ximo Puig, ha acelerado los planes de convertir al ICO en el banco público que tanto ansía el Gobierno.
«No se trata de competir con el sector financiero privado», explicaba el propio Illueca hace unos meses en un acto con medios. «Se trata de hacer llegar la financiación allí donde la banca tradicional privada no llega, bien porque valora que el riesgo es demasiado elevado o porque no tienen una rentabilidad suficiente». Se trataría de cubrir, lo que el presidente del ICO califica como «fallos de mercado», un rango de situaciones que van desde la financiación de las pymes, al apoyo a las startups tecnológicas con perfiles de riesgo que los bancos no quieren asumir o la concesión de créditos a los promotores de viviendas de promoción pública y de alquiler accesible, entre otros sectores.
Un trabajo que, a juicio del equipo directivo del ICO, no se podía seguir encarando desde la posición de mero intermediario con la banca privada sino que se debía acometer como prestamista directo, evaluando el riesgo de las operaciones y aportando financiación cuando se estime oportuno, con unos objetivos de rentabilidad, eso sí, distintos a los de la banca privada.
Reestructuración interna
El Gobierno compró el plan y lo anunció -lo hizo el presidente del Gobierno en primera persona- como un fondo soberano, dotado con 10.500 millones de euros, que recibió el nombre de ‘España Crece’ y cuya ejecución se encomendó al ICO con el ambicioso objetivo de movilizar nada menos que 60.000 millones de euros de inversión privada. De fondo, la mayor inyección de capital jamás realizada al ICO y, como consecuencia, la mayor potencia de fuego concedida jamás al instituto de crédito público, que le concede un margen de maniobra sin precedentes.
Para aprovecharla, el ICO ha entendido que debía cambiar cosas. Lo primero, el organigrama. La actual estructura en cuatro áreas: Financiación y Riesgos; Financiación Corporativa Internacional Mediación y Fondos de Estado; Financiación Corporativa Nacional, Midcaps y Pymes; y Administración y Sistemas de la Información; será sustituida por una más operativa con tres grandes áreas funcionales: Negocio Nacional, Negocio Internacional y Mercados Financieros y Mediación Nacional, y otra instrumental que verá reordenadas sus tareas, según la información a que ha tenido acceso ABC de la circular de cerca de 100 páginas en que se detalla la reorganización del instituto.
El ICO reforzará su estructura de personal con la incorporación de empleados de alto nivel. Quiere fichar 19 analistas de riesgos con un nivel y unas condiciones superiores a las de los trabajadores en plantilla, lo que ha enrarecido el clima interno, y además a otros 18 empleados, también de nivel superior, para reforzar diferentes departamentos. El plan pretende introducir mecanismo de evaluación de la productividad y el desempeño.
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