Los “expontáneos” reunidos por el guardia civil Antonio Tejero, el aparentemente menos sofisticado de los tres planes militares descritos en un documento desclasificado ayer —titulado “Panorámica de operaciones en marcha”, escrito a mano y fechado en noviembre de 1980— era sin embargo la que se tenía por la más probable desde tres meses antes de su ejecución. “Están convencidos de que si ‘alguien’ (núcleo militar pequeño pero suficiente) plantea el hecho del golpe, el resto de las FAS [Fuerzas Armadas] se sumarían o al menos no lo impedirían por la fuerza”, afirma el anónimo autor del documento, que sin citar expresamente a Tejero, sí que lo hace por referencia a su intento previo: “Tuvo un amago en la operación Galaxia”.
Frente a los planes de “los Coroneles” y los “de los Tenientes Generales”, los “conspiradores” reunidos por el Guardia Civil estaban “convencidos” de que bastaría con un “hecho terrorista de signo espectacular”, según uno de los documentos publicados este miércoles
Los “expontáneos” reunidos por el guardia civil Antonio Tejero, el aparentemente menos sofisticado de los tres planes militares descritos en un documento desclasificado ayer —titulado “Panorámica de operaciones en marcha”, escrito a mano y fechado en “noviembre de 1980— era sin embargo la que se tenía por la más probable desde tres meses antes de su ejecución. ”Están convencidos de que si ‘alguien’ (núcleo militar pequeño pero suficiente) plantea el hecho del golpe, el resto de las FAS [Fuerzas Armadas] se sumarían o al menos no lo impedirían por la fuerza», afirma el anónimo autor del documento, que sin citar expresamente a Tejero, sí que lo hace por referencia a su intento previo: “Tuvo un amago en la operación Galaxia”.
Tras el fracaso de esa operación anterior, orquestada desde la vieja Cafetería Galaxia del barrio de Moncloa, y una vez liberado uno de sus líderes, el Teniente Coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, y su grupo de fieles, consideraban “el ‘golpe de mano’ casi como una accción de comando, bastando algunos pequeñas unidades tipo COES o GEOS, algunos paracaidistas y [una división] de carros, así como la ‘complicidad’ de otras unidades de PN [Policía Nacional] y GC [Guardia Civil] para que ‘retrasasen’ el cumplimiento de las órdenes que se darían para ir contra los conspiradores sería total”, asegura el autor de ese documento.
El documento, publicado en bruto y sin ninguna indicación sobre su origen ni autoría, parece corresponderse, dado su contenido, con uno cuya procedencia siempre se había atribuido al Centro Superior de Información de la Defensa (CESID), el entonces servicio secreto español. Además de las “operaciones militares”, el documento describe otras “civiles” y “mixtas: civico-militares” que estaban más o menos en marcha en los meses previos al golpe del 23 de febrero de 1981. Paradójicamente, de entre las operaciones militares, la que parecía menos sofisticada y con los dirigentes de más bajo rango, fue la que acabó ejecutándose.
Sobre su viabilidad, se apuntaba: “serios temores de que el hecho puea ejecutarse y que triunfe”. “Más grave que el intento en sí, sería que se pusiese en práctica y fracasase o triunfase a medias pues pues conllevaría: fractura de la unidad de las FAS con peligro de guerra civil; depuración, desquites y venganzas contra cuadros militares”. El plan operativo, dada su falta de medios y mandos, se asemejaba más a “un comando”, a medio camino entre la misión especial y la conspiración terrorista: “Podría activarse fulminantemente con un simple hecho terrorista de signo espectacular”. El golpe se retransmitió por televisión.
El intento de golpe de Estado dejó en evidencia la improvisación operativa, pero a juicio del redactor de este documento panorámico, estos “expontáneos” reunidos en torno a Tejero tampoco tenían muy claro qué hacer en caso de triunfar. “No hay programa una vez realizada la acción; se pondrían a las órdenes de mandos militares contactados, que darían forma definitiva al golpe”. “En cuanto al Rey, se impediría su huida, así como la de los Ministros y personas relevanes, subordinando la existencia de la Corona y la vida de su titular a la aceptación del hecho consumado”.
“Raciocionio y audacia”
Aunque no se desarrolla en el documento, su autor apunta a que los golpistas de Tejero pueden estar tratando de tender puentes con otra de las operaciones militares en marcha, la de “los coroneles”. “Existen indicios de que se intenta conectar esta operación conl a de los CORONELES con lo que se mezclaría raciocionio y audacia”. Algo más sólidos parecían los vínculos rasos: “Se estima que los expontáneos conatarían con elaboración rápida de militantes de FN [Fuerza Nueva], así como con numerosos núcleos a escala local de la estructura orgánica de la GUARDIA CIVIL”.
Pero si la asonada de Tejero se había intentado organizar primero desde la cafetería Galaxia, los coroneles de otra de las operaciones, en cambio, no perdían “el tiempo en ‘conspiraciones de café’”, según el resumen del autor del documento. El tiempo lo dedicaban a “efectuar contactos, estructurar la operación y resolver incidencias que se presentarán en el momento de tomar el poder”. Apostaban porque los dos partidos mayoritarios, entonces la UCD y el PSOE, se “quemaran” progresivamente, y lo creían hasta el punto de estar dispuestos a alentar un gobierno de esa coalición, “para que se quemen hasta 1983″. Una vez en el poder, admitirían los partidos, aunque “muy matizadamente definidos en la Constitución nueva que promoverían”.
El entonces líder de Alianza Popular, Manuel Fraga, y uno de los padres de la ya vigente Constitución de 1978, “se rumorea[ba]” que estaba “en relación con este grupo conspirador” y el documento recoge el rumor. Pero no solo con la operación de los coroneles, el autor sitúa a Fraga también en el primer escenario: la “operación de los Tenientes Generales”.
