Moncloa y sus mil asesores han caído en la manía persecutoria. En los últimos meses se ha extendido la creencia persistente de estar siendo perseguidos, engañados y difamados por un conjunto de personas y entidades oscuras, empeñadas en infligirles todo tipo de daños presentes y a futuro. La consecuencia es una delirante mezcla de desconfianza, aislamiento y ansiedad que tiene a las baterías gubernamentales disparando a todo lo que se mueve y exigiendo día y noche verificaciones del ADN sanchista , muy especialmente a los simpatizantes situados en las cúpulas del Ibex. «Prometen hasta llegar y después se olvidan de lo prometido», es el mantra que se repite compulsivamente en el anillo de plomo del presidente del Gobierno, donde las credenciales de fidelidad perruna se reafirman en el hecho de que ellos sí aguantan sin blindajes ni sueldos millonarios. La fe es auténtica, añaden. Moncloa sabe que esto se acaba y se ha propuesto dejar una firme red de resistencia empresarial a prueba del veredicto de las urnas. Presidentes, consejeros delegados y administradores están siendo sometidos a un severo escrutinio para que no se confunda el azúcar con la sal. Mayor es aún el cribado sobre aquellos que han llegado a lomos del Gobierno , sabedores de que un ‘repentino cambio de opinión’ en sus afinidades sumaría el impacto de la traición al problema de que no podrían recriminarle su elección a un hipotético Ejecutivo de la derecha. Todos están en revisión. Sin excepciones. Da igual lo poco o mucho que lleven en el cargo. Nada importa que acaben de renovar mandato o vayan a agotarlo. Es el ‘gran reemplazo’ del sanchismo S.A., donde solo caben el culto al líder y el sometimiento cartujo a sus designios.Noticia Relacionada Cerró 2024 con ingresos de 10 millones estandar Si Pepe Blanco y Alfonso Alonso venden su agencia de lobby a una gran multinacional en una operación millonaria Bruno PérezPara muestra, un botón. Lo que está sucediendo en Indra , aun a costa de la salud de la compañía en Bolsa, es para hacérselo mirar. En la Oficina Económica de Moncloa – ‘ca De la Rocha’ , para entendernos- han ido con la cantinela de que los Escribano quieren quedarse con Indra. Pero no para la causa, ¡qué va!, sino para ellos. Para colmo, han completado la historia de que hay en marcha una operación taimada que alcanza nada menos que a Joseph Oughourlian, el presidente de Prisa, que les ha salido rana. Total porque unos espabilados fueron a París a pedirle su cabeza a quien no podía dársela. ¡Hasta ahí podíamos llegar! El complot dejaría en manos de la familia Escribano y al desagradecido inversor dueño del fondo Amber -con el 7,24% de Indra- las riendas de una compañía estratégica que tantos recursos y dineros (europeos, no vayan a pensar) le ha costado al sanchismo. Ni corto ni perezoso Manuel de la Rocha ha querido hacerle ‘un Pallete ‘ a Ángel Escribano y ponerle de patitas en la calle sin mancharse las manos, apelando a los males del infierno que pueden caerle encima si se opone a una propuesta que no puede rechazar . El presidente de Indra tiene calle y ni se ha dado por aludido, ¡lógicamente! Si quieren echarlo, que vayan al consejo y ejerzan el voto, retratándose. Nada de abrir la ventana, darse la vuelta y esperar a que el afectado consume de buen agrado la solución final. Los Escribano quieren comprar su propia empresa desde Indra, sí, pero de ahí a que el Gobierno se quede por la cara con parte de su negocio familiar, les aparte de Indra por ‘cuestiones de higiene corporativa’ y se les quede vivo el crédito por el que compraron el 14% de Indra hay un gran trecho. El problema -bueno, una ventaja para ellos- es que se sabían bien la lección de lo ocurrido en Telefónica y antes morir que perder la vida.El caso Indra forma parte del ‘gran reemplazo’ sanchista. Nadie se hubiera atrevido a mover esa silla sin el visto bueno del propio Pedro Sánchez; el mismo que los promovió para llegar allí. Los Escribano saben que si acatan la ‘oferta trampa’ del Gobierno perderían Indra y su empresa familiar, pues a continuación en el manual de asalto sanchista figura la demolición del caído. El sucesor o sucesora, que para estas cosas del pillar no hay distintos, tardaría bien poco en acusarles de haberle dejado la compañía hecha unos zorros, de mala fe, mientras airea las pelusas de debajo de las alfombras asegurándose de que deja sitio para las propias. Lo dicho, el precedente Telefónica ha abierto los ojos a muchos y ya nadie se siente seguro en la silla.¡Ah!, y mucho cuidado con algún ‘snake oil salesman’ que quiere hacer de Indra un negocio ‘redondo’, tanto como Iván, siempre tan lejos y tan cerca de Sánchez.Otro ejemplo de cómo está el orden de las cosas en la familia progresista es la venta del lobby Acento a Havas. Curioso que este río también desemboque en las aguas del accionista de Prisa y buen amigo de Oughourlian. ¡Cómo debe de ver la cosa Pepiño Blanco para deshacerse de su agencia de contactos a uno y otro lado del BOE! Con lo entretenido que está él ahora con los negocios en Shanghái, ¿verdad? Siempre tendrá un hueco en la empresa de consultoría global de las hijas de Zapatero .Aena, Enagás, la CNMC… son otras de las probetas del laboratorio monclovita. No digamos los consejeros en representación de la SEPI. Todo está en revisión. Quien algo quiere, algo le cuesta. El concurso de méritos sanchista está en marcha y los tibios serán vomitados. Es el apocalipsis, ya se sabe. Moncloa y sus mil asesores han caído en la manía persecutoria. En los últimos meses se ha extendido la creencia persistente de estar siendo perseguidos, engañados y difamados por un conjunto de personas y entidades oscuras, empeñadas en infligirles todo tipo de daños presentes y a futuro. La consecuencia es una delirante mezcla de desconfianza, aislamiento y ansiedad que tiene a las baterías gubernamentales disparando a todo lo que se mueve y exigiendo día y noche verificaciones del ADN sanchista , muy especialmente a los simpatizantes situados en las cúpulas del Ibex. «Prometen hasta llegar y después se olvidan de lo prometido», es el mantra que se repite compulsivamente en el anillo de plomo del presidente del Gobierno, donde las credenciales de fidelidad perruna se reafirman en el hecho de que ellos sí aguantan sin blindajes ni sueldos millonarios. La fe es auténtica, añaden. Moncloa sabe que esto se acaba y se ha propuesto dejar una firme red de resistencia empresarial a prueba del veredicto de las urnas. Presidentes, consejeros delegados y administradores están siendo sometidos a un severo escrutinio para que no se confunda el azúcar con la sal. Mayor es aún el cribado sobre aquellos que han llegado a lomos del Gobierno , sabedores de que un ‘repentino cambio de opinión’ en sus afinidades sumaría el impacto de la traición al problema de que no podrían recriminarle su elección a un hipotético Ejecutivo de la derecha. Todos están en revisión. Sin excepciones. Da igual lo poco o mucho que lleven en el cargo. Nada importa que acaben de renovar mandato o vayan a agotarlo. Es el ‘gran reemplazo’ del sanchismo S.A., donde solo caben el culto al líder y el sometimiento cartujo a sus designios.Noticia Relacionada Cerró 2024 con ingresos de 10 millones estandar Si Pepe Blanco y Alfonso Alonso venden su agencia de lobby a una gran multinacional en una operación millonaria Bruno PérezPara muestra, un botón. Lo que está sucediendo en Indra , aun a costa de la salud de la compañía en Bolsa, es para hacérselo mirar. En la Oficina Económica de Moncloa – ‘ca De la Rocha’ , para entendernos- han ido con la cantinela de que los Escribano quieren quedarse con Indra. Pero no para la causa, ¡qué va!, sino para ellos. Para colmo, han completado la historia de que hay en marcha una operación taimada que alcanza nada menos que a Joseph Oughourlian, el presidente de Prisa, que les ha salido rana. Total porque unos espabilados fueron a París a pedirle su cabeza a quien no podía dársela. ¡Hasta ahí podíamos llegar! El complot dejaría en manos de la familia Escribano y al desagradecido inversor dueño del fondo Amber -con el 7,24% de Indra- las riendas de una compañía estratégica que tantos recursos y dineros (europeos, no vayan a pensar) le ha costado al sanchismo. Ni corto ni perezoso Manuel de la Rocha ha querido hacerle ‘un Pallete ‘ a Ángel Escribano y ponerle de patitas en la calle sin mancharse las manos, apelando a los males del infierno que pueden caerle encima si se opone a una propuesta que no puede rechazar . El presidente de Indra tiene calle y ni se ha dado por aludido, ¡lógicamente! Si quieren echarlo, que vayan al consejo y ejerzan el voto, retratándose. Nada de abrir la ventana, darse la vuelta y esperar a que el afectado consume de buen agrado la solución final. Los Escribano quieren comprar su propia empresa desde Indra, sí, pero de ahí a que el Gobierno se quede por la cara con parte de su negocio familiar, les aparte de Indra por ‘cuestiones de higiene corporativa’ y se les quede vivo el crédito por el que compraron el 14% de Indra hay un gran trecho. El problema -bueno, una ventaja para ellos- es que se sabían bien la lección de lo ocurrido en Telefónica y antes morir que perder la vida.El caso Indra forma parte del ‘gran reemplazo’ sanchista. Nadie se hubiera atrevido a mover esa silla sin el visto bueno del propio Pedro Sánchez; el mismo que los promovió para llegar allí. Los Escribano saben que si acatan la ‘oferta trampa’ del Gobierno perderían Indra y su empresa familiar, pues a continuación en el manual de asalto sanchista figura la demolición del caído. El sucesor o sucesora, que para estas cosas del pillar no hay distintos, tardaría bien poco en acusarles de haberle dejado la compañía hecha unos zorros, de mala fe, mientras airea las pelusas de debajo de las alfombras asegurándose de que deja sitio para las propias. Lo dicho, el precedente Telefónica ha abierto los ojos a muchos y ya nadie se siente seguro en la silla.¡Ah!, y mucho cuidado con algún ‘snake oil salesman’ que quiere hacer de Indra un negocio ‘redondo’, tanto como Iván, siempre tan lejos y tan cerca de Sánchez.Otro ejemplo de cómo está el orden de las cosas en la familia progresista es la venta del lobby Acento a Havas. Curioso que este río también desemboque en las aguas del accionista de Prisa y buen amigo de Oughourlian. ¡Cómo debe de ver la cosa Pepiño Blanco para deshacerse de su agencia de contactos a uno y otro lado del BOE! Con lo entretenido que está él ahora con los negocios en Shanghái, ¿verdad? Siempre tendrá un hueco en la empresa de consultoría global de las hijas de Zapatero .Aena, Enagás, la CNMC… son otras de las probetas del laboratorio monclovita. No digamos los consejeros en representación de la SEPI. Todo está en revisión. Quien algo quiere, algo le cuesta. El concurso de méritos sanchista está en marcha y los tibios serán vomitados. Es el apocalipsis, ya se sabe.
Moncloa y sus mil asesores han caído en la manía persecutoria. En los últimos meses se ha extendido la creencia persistente de estar siendo perseguidos, engañados y difamados por un conjunto de personas y entidades oscuras, empeñadas en infligirles todo tipo de daños presentes y … a futuro. La consecuencia es una delirante mezcla de desconfianza, aislamiento y ansiedad que tiene a las baterías gubernamentales disparando a todo lo que se mueve y exigiendo día y noche verificaciones del ADN sanchista, muy especialmente a los simpatizantes situados en las cúpulas del Ibex. «Prometen hasta llegar y después se olvidan de lo prometido», es el mantra que se repite compulsivamente en el anillo de plomo del presidente del Gobierno, donde las credenciales de fidelidad perruna se reafirman en el hecho de que ellos sí aguantan sin blindajes ni sueldos millonarios.
La fe es auténtica, añaden. Moncloa sabe que esto se acaba y se ha propuesto dejar una firme red de resistencia empresarial a prueba del veredicto de las urnas. Presidentes, consejeros delegados y administradores están siendo sometidos a un severo escrutinio para que no se confunda el azúcar con la sal.
Mayor es aún el cribado sobre aquellos que han llegado a lomos del Gobierno, sabedores de que un ‘repentino cambio de opinión’ en sus afinidades sumaría el impacto de la traición al problema de que no podrían recriminarle su elección a un hipotético Ejecutivo de la derecha. Todos están en revisión. Sin excepciones. Da igual lo poco o mucho que lleven en el cargo. Nada importa que acaben de renovar mandato o vayan a agotarlo. Es el ‘gran reemplazo’ del sanchismo S.A., donde solo caben el culto al líder y el sometimiento cartujo a sus designios.
Para muestra, un botón. Lo que está sucediendo en Indra, aun a costa de la salud de la compañía en Bolsa, es para hacérselo mirar. En la Oficina Económica de Moncloa –‘ca De la Rocha’, para entendernos- han ido con la cantinela de que los Escribano quieren quedarse con Indra. Pero no para la causa, ¡qué va!, sino para ellos. Para colmo, han completado la historia de que hay en marcha una operación taimada que alcanza nada menos que a Joseph Oughourlian, el presidente de Prisa, que les ha salido rana. Total porque unos espabilados fueron a París a pedirle su cabeza a quien no podía dársela. ¡Hasta ahí podíamos llegar! El complot dejaría en manos de la familia Escribano y al desagradecido inversor dueño del fondo Amber -con el 7,24% de Indra- las riendas de una compañía estratégica que tantos recursos y dineros (europeos, no vayan a pensar) le ha costado al sanchismo.
Ni corto ni perezoso Manuel de la Rocha ha querido hacerle ‘un Pallete‘ a Ángel Escribano y ponerle de patitas en la calle sin mancharse las manos, apelando a los males del infierno que pueden caerle encima si se opone a una propuesta que no puede rechazar. El presidente de Indra tiene calle y ni se ha dado por aludido, ¡lógicamente! Si quieren echarlo, que vayan al consejo y ejerzan el voto, retratándose. Nada de abrir la ventana, darse la vuelta y esperar a que el afectado consume de buen agrado la solución final. Los Escribano quieren comprar su propia empresa desde Indra, sí, pero de ahí a que el Gobierno se quede por la cara con parte de su negocio familiar, les aparte de Indra por ‘cuestiones de higiene corporativa’ y se les quede vivo el crédito por el que compraron el 14% de Indra hay un gran trecho. El problema -bueno, una ventaja para ellos- es que se sabían bien la lección de lo ocurrido en Telefónica y antes morir que perder la vida.
El caso Indra forma parte del ‘gran reemplazo’ sanchista. Nadie se hubiera atrevido a mover esa silla sin el visto bueno del propio Pedro Sánchez; el mismo que los promovió para llegar allí. Los Escribano saben que si acatan la ‘oferta trampa’ del Gobierno perderían Indra y su empresa familiar, pues a continuación en el manual de asalto sanchista figura la demolición del caído. El sucesor o sucesora, que para estas cosas del pillar no hay distintos, tardaría bien poco en acusarles de haberle dejado la compañía hecha unos zorros, de mala fe, mientras airea las pelusas de debajo de las alfombras asegurándose de que deja sitio para las propias. Lo dicho, el precedente Telefónica ha abierto los ojos a muchos y ya nadie se siente seguro en la silla.
¡Ah!, y mucho cuidado con algún ‘snake oil salesman’ que quiere hacer de Indra un negocio ‘redondo’, tanto como Iván, siempre tan lejos y tan cerca de Sánchez.
Otro ejemplo de cómo está el orden de las cosas en la familia progresista es la venta del lobby Acento a Havas. Curioso que este río también desemboque en las aguas del accionista de Prisa y buen amigo de Oughourlian. ¡Cómo debe de ver la cosa Pepiño Blanco para deshacerse de su agencia de contactos a uno y otro lado del BOE! Con lo entretenido que está él ahora con los negocios en Shanghái, ¿verdad? Siempre tendrá un hueco en la empresa de consultoría global de las hijas de Zapatero.
Aena, Enagás, la CNMC… son otras de las probetas del laboratorio monclovita. No digamos los consejeros en representación de la SEPI. Todo está en revisión. Quien algo quiere, algo le cuesta. El concurso de méritos sanchista está en marcha y los tibios serán vomitados. Es el apocalipsis, ya se sabe.
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