El Gobierno del popular Alfonso Rueda ha anunciado este viernes que cierra la puerta definitivamente al proyecto estrella que creyó dejar encaminado Alberto Núñez Feijóo cuando se mudó a Madrid para liderar el PP. La Consellería de Economía e Industria ha archivado de forma definitiva el expediente para construir una macrocelulosa en el municipio de Palas de Rei (Lugo), una polémica factoría promovida por la empresa lusa Altri que fue apadrinada por Feijóo cuando era presidente gallego y que ya contaba con el visto bueno ambiental. La planta, que se pretendía ubicar pegada a la Red Natura y al Camino de Santiago, ha provocado un movimiento de oposición vecinal y ecologista que ha convertido el grito de “Altri non” en un nuevo Nunca Máis.
La Consellería de Economía rechaza las alegaciones de la empresa y archiva definitivamente el expediente de la fábrica que impulsó Feijóo
La Consellería de Economía rechaza las alegaciones de la empresa y archiva definitivamente el expediente de la fábrica que impulsó Feijóo

Lavandeira Jr ((EPA) EFE)

El Gobierno del popular Alfonso Rueda ha anunciado este viernes que cierra la puerta definitivamente al proyecto estrella que creyó dejar encaminado Alberto Núñez Feijóo cuando se mudó a Madrid para liderar el PP. La Consellería de Economía e Industria ha archivado de forma definitiva el expediente para construir una macrocelulosa en el municipio de Palas de Rei (Lugo), una polémica factoría promovida por la empresa lusa Altri que fue apadrinada por Feijóo cuando era presidente gallego y que ya contaba con el visto bueno ambiental. La planta, que se pretendía ubicar pegada a la Red Natura y al Camino de Santiago, ha provocado un movimiento de oposición vecinal y ecologista que ha convertido el grito de “Altri non” en un nuevo Nunca Máis.
Después de varias manifestaciones multitudinarias y el fracaso de la empresa en la obtención de fondos europeos, la Xunta anunció el pasado febrero que archivaba el expediente. Esgrimió que la negativa del Gobierno central a dotar a la planta de una conexión y subestación eléctrica hacía inviable el proyecto. Greenfiber, la promotora de la planta que se reparte Altri con el empresario coruñés Manuel García (dueño de Greenalia), presentó alegaciones exponiendo un plan alternativo para lograr ese suministro, pero el Ejecutivo autonómico las considera “inadecuadas e insuficientes”, según ha anunciado este viernes la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana.
El procedimiento administrativo ha quedado pues archivado de manera “definitiva y firme”, ha añadido Lorenzana. A Greenfiber solo le queda acudir a los tribunales. Consultada por este periódico a través de una portavoz, la empresa ha señalado que se acoge al “silencio” y no ha querido aclarar siquiera si estudiarán la posibilidad de abrir una batalla judicial. “Este proyecto no tiene muchas posibilidades, por no decir ninguna, de salir adelante”, ha avanzado la conselleira, quien ha recordado que la declaración de impacto ambiental positiva que recibió en marzo de 2025 tiene una vigencia de cuatro años.
La planta fue impulsada por Feijóo en plena pandemia y el Gobierno de Rueda siguió tramitándola como “estratégica” y “vital” para Galicia. En su momento, el actual líder del PP nacional la anunció como una fábrica de fibras textiles sostenibles, pero cuatro días después de las elecciones autonómicas de 2024 en las que Rueda obtuvo otra mayoría absoluta se destaparon los detalles. Se destapó que además de 200.000 toneladas de fibras textiles produciría 400.000 de celulosa soluble. Se supo que Altri pretendía captar un máximo de 46 millones de litros de agua al día, el equivalente al consumo actual de toda la provincia de Lugo remarcan sus detractores. También que su promotora se proponía financiar 250 de los 1.000 millones que costaba con fondos europeos que finalmente no han obtenido.
BNG y PSdeG se desmarcaron entonces del proyecto y se gestó un movimiento de oposición vecinal y ecologista que, organizado alrededor de la plataforma Ulloa Viva, convocó protestas multitudinarias. A él se unieron habitantes y cofradías de pescadores de la ría de Arousa en la que desemboca el Ulla, temerosos de las consecuencias ambientales de la macrocelulosa.
Manoel Santos, portavoz de Greenpeace en Galicia, considera “una pena” que la Xunta “no reconozca en su resolución el perjuicio al medio ambiente que podía causar Altri y que simplemente archive por la cuestión eléctrica”. Con todo, celebra la victoria: “La lucha social ha conseguido frenar un proyecto que era tremendamente lesivo desde el punto de vista ambiental, social y económico para Galicia entera”.
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