Desde que en 1980 falleciera a la edad de cuarenta y seis años, Alfonso Carlos Comín Ros se convirtió en un mito en las relaciones entre la izquierda y el cristianismo en España. Cuenta Manuel Vázquez Montalbán que cuando se reunió con Santiago Carrillo en 1974, en París, el líder comunista le dijo que para él lo estratégico era que, a las puertas de la democracia, los dirigentes de Bandera Roja se integraran en el PSUC. De entre todos ellos, el que más le interesaba era Alfonso Comín por su carácter de referente del cristianismo de izquierdas. Manuel Vázquez Montalbán, por cierto, que conoció a Comín en el Frente de Liberación Popular (Felipe), decía de él que era «un gran seductor de conciencias . Perpetuo hermano mayor, ha sido el animal humano más creíble que he conocido».Ensayo ‘Cristiano en el partido, comunista en la Iglesia’ Autor Alfonso Comín Editorial Galaxia Gutenberg Año 2026 Precio 24 euros Páginas 472 ValoraciónComín fue crítico con la socialdemocracia por su incapacidad de romper con el capitalismo y crítico con el estalinismo por su autoritarismo brutal. En 1973 fundó Cristianos por el Socialismo . Su influencia se dio tanto en el debate intelectual como en las organizaciones políticas y eclesiales, desde las ya citadas a otras como ‘Pax Christi’, también en las industrias culturales en las que trabajó, las editoriales Nova Terra, Estela o Laia o el consejo de la revista ‘El Ciervo’. Noticia relacionada No No CRÍTICA ‘Agustín de Hipona’, de Peter Brown: guía para los tiempos de zozobra José Francisco Serrano OcejaSer cristiano socialista o marxista suponía para él romper esquemas, dogmas y tabúes tanto en la esfera del cristianismo como en la del socialismo y el marxismo. Como señalan sus hijos, que escriben un amplio prólogo biográfico a esta antología de textos, «hoy Cristianos por el Socialismo ya no existe. Pero es, en gran medida, porque ha dejado de ser necesario, porque ya consiguió su objetivo y cumplió su función. Misión cumplida: la historia de CpS, podríamos decir, la historia de una victoria irreversible». ¿De verdad? Antes de referir los principales escritos de Comín, publicados en este volumen síntesis de sus obras completas, quisiera hacer una referencia al filósofo que más inspiró su pensamiento, Emmanuel Mounier, que junto con Charles Péguy está en el trasfondo de lo mejor y más aprovechable para el hoy de sus escritos. Mounier, como todo clásico, lo mismo inspira a Comín que a los filósofos personalistas o a otros iniciadores de realidades de Iglesia. No se puede negar que afirmaciones como la de que «el cristianismo no es un freno; es una locura, una fuerza insensata de conmoción y de progreso» o «el acontecimiento es nuestro maestro interior» dan mucho juego y son siempre revolucionarias. Ahí radica lo alternativo del cristianismo , también para los que quieren, quizá de forma voluntarista, casarlo con el marxismo. En este volumen se editan dos tipos de obras de Comín. Las primeras, digamos, circunstanciales, como las que escribió en su época andaluza, ‘España del sur’, ‘Noticias de Andalucía’, y otras de más hondo calado, como ‘Fe en la tierra’ , una especie de autobiografía; ‘La reconstrucción de la Palabra’; ‘Cristianos en el Partido, comunistas en la Iglesia’, entre otras. También se añaden una serie de intervenciones públicas, bien seleccionadas, además de artículos, cartas y poemas. No quisiera concluir recordando un aspecto del pensamiento de Comín que aparece en varios textos. Su afirmación, que hay que contextualizar, de que «si alguien me ha creado dificultades en el proceso de maduración de la fe, han sido precisamente dignos y relevantes representantes de la Iglesia institucional. Como hemos dicho irónicamente tantas veces entre chanza y amargura, ‘seguimos creyendo a pesar de los obispos’«. «A pesar de algunos obispos», deberíamos precisar para ser justos y exactos. Desde que en 1980 falleciera a la edad de cuarenta y seis años, Alfonso Carlos Comín Ros se convirtió en un mito en las relaciones entre la izquierda y el cristianismo en España. Cuenta Manuel Vázquez Montalbán que cuando se reunió con Santiago Carrillo en 1974, en París, el líder comunista le dijo que para él lo estratégico era que, a las puertas de la democracia, los dirigentes de Bandera Roja se integraran en el PSUC. De entre todos ellos, el que más le interesaba era Alfonso Comín por su carácter de referente del cristianismo de izquierdas. Manuel Vázquez Montalbán, por cierto, que conoció a Comín en el Frente de Liberación Popular (Felipe), decía de él que era «un gran seductor de conciencias . Perpetuo hermano mayor, ha sido el animal humano más creíble que he conocido».Ensayo ‘Cristiano en el partido, comunista en la Iglesia’ Autor Alfonso Comín Editorial Galaxia Gutenberg Año 2026 Precio 24 euros Páginas 472 ValoraciónComín fue crítico con la socialdemocracia por su incapacidad de romper con el capitalismo y crítico con el estalinismo por su autoritarismo brutal. En 1973 fundó Cristianos por el Socialismo . Su influencia se dio tanto en el debate intelectual como en las organizaciones políticas y eclesiales, desde las ya citadas a otras como ‘Pax Christi’, también en las industrias culturales en las que trabajó, las editoriales Nova Terra, Estela o Laia o el consejo de la revista ‘El Ciervo’. Noticia relacionada No No CRÍTICA ‘Agustín de Hipona’, de Peter Brown: guía para los tiempos de zozobra José Francisco Serrano OcejaSer cristiano socialista o marxista suponía para él romper esquemas, dogmas y tabúes tanto en la esfera del cristianismo como en la del socialismo y el marxismo. Como señalan sus hijos, que escriben un amplio prólogo biográfico a esta antología de textos, «hoy Cristianos por el Socialismo ya no existe. Pero es, en gran medida, porque ha dejado de ser necesario, porque ya consiguió su objetivo y cumplió su función. Misión cumplida: la historia de CpS, podríamos decir, la historia de una victoria irreversible». ¿De verdad? Antes de referir los principales escritos de Comín, publicados en este volumen síntesis de sus obras completas, quisiera hacer una referencia al filósofo que más inspiró su pensamiento, Emmanuel Mounier, que junto con Charles Péguy está en el trasfondo de lo mejor y más aprovechable para el hoy de sus escritos. Mounier, como todo clásico, lo mismo inspira a Comín que a los filósofos personalistas o a otros iniciadores de realidades de Iglesia. No se puede negar que afirmaciones como la de que «el cristianismo no es un freno; es una locura, una fuerza insensata de conmoción y de progreso» o «el acontecimiento es nuestro maestro interior» dan mucho juego y son siempre revolucionarias. Ahí radica lo alternativo del cristianismo , también para los que quieren, quizá de forma voluntarista, casarlo con el marxismo. En este volumen se editan dos tipos de obras de Comín. Las primeras, digamos, circunstanciales, como las que escribió en su época andaluza, ‘España del sur’, ‘Noticias de Andalucía’, y otras de más hondo calado, como ‘Fe en la tierra’ , una especie de autobiografía; ‘La reconstrucción de la Palabra’; ‘Cristianos en el Partido, comunistas en la Iglesia’, entre otras. También se añaden una serie de intervenciones públicas, bien seleccionadas, además de artículos, cartas y poemas. No quisiera concluir recordando un aspecto del pensamiento de Comín que aparece en varios textos. Su afirmación, que hay que contextualizar, de que «si alguien me ha creado dificultades en el proceso de maduración de la fe, han sido precisamente dignos y relevantes representantes de la Iglesia institucional. Como hemos dicho irónicamente tantas veces entre chanza y amargura, ‘seguimos creyendo a pesar de los obispos’«. «A pesar de algunos obispos», deberíamos precisar para ser justos y exactos.
Desde que en 1980 falleciera a la edad de cuarenta y seis años, Alfonso Carlos Comín Ros se convirtió en un mito en las relaciones entre la izquierda y el cristianismo en España. Cuenta Manuel Vázquez Montalbán que cuando se reunió con … Santiago Carrillo en 1974, en París, el líder comunista le dijo que para él lo estratégico era que, a las puertas de la democracia, los dirigentes de Bandera Roja se integraran en el PSUC.
De entre todos ellos, el que más le interesaba era Alfonso Comín por su carácter de referente del cristianismo de izquierdas. Manuel Vázquez Montalbán, por cierto, que conoció a Comín en el Frente de Liberación Popular (Felipe), decía de él que era «un gran seductor de conciencias. Perpetuo hermano mayor, ha sido el animal humano más creíble que he conocido».
Ensayo
-
‘Cristiano en el partido, comunista en la Iglesia’

-
Autor
Alfonso Comín -
Editorial
Galaxia Gutenberg -
Año
2026 -
Precio
24 euros -
Páginas
472 -
Valoración
-
Comín fue crítico con la socialdemocracia por su incapacidad de romper con el capitalismo y crítico con el estalinismo por su autoritarismo brutal. En 1973 fundó Cristianos por el Socialismo. Su influencia se dio tanto en el debate intelectual como en las organizaciones políticas y eclesiales, desde las ya citadas a otras como ‘Pax Christi’, también en las industrias culturales en las que trabajó, las editoriales Nova Terra, Estela o Laia o el consejo de la revista ‘El Ciervo’.
Ser cristiano socialista o marxista suponía para él romper esquemas, dogmas y tabúes tanto en la esfera del cristianismo como en la del socialismo y el marxismo. Como señalan sus hijos, que escriben un amplio prólogo biográfico a esta antología de textos, «hoy Cristianos por el Socialismo ya no existe. Pero es, en gran medida, porque ha dejado de ser necesario, porque ya consiguió su objetivo y cumplió su función. Misión cumplida: la historia de CpS, podríamos decir, la historia de una victoria irreversible». ¿De verdad?
Antes de referir los principales escritos de Comín, publicados en este volumen síntesis de sus obras completas, quisiera hacer una referencia al filósofo que más inspiró su pensamiento, Emmanuel Mounier, que junto con Charles Péguy está en el trasfondo de lo mejor y más aprovechable para el hoy de sus escritos. Mounier, como todo clásico, lo mismo inspira a Comín que a los filósofos personalistas o a otros iniciadores de realidades de Iglesia. No se puede negar que afirmaciones como la de que «el cristianismo no es un freno; es una locura, una fuerza insensata de conmoción y de progreso» o «el acontecimiento es nuestro maestro interior» dan mucho juego y son siempre revolucionarias. Ahí radica lo alternativo del cristianismo, también para los que quieren, quizá de forma voluntarista, casarlo con el marxismo.
En este volumen se editan dos tipos de obras de Comín. Las primeras, digamos, circunstanciales, como las que escribió en su época andaluza, ‘España del sur’, ‘Noticias de Andalucía’, y otras de más hondo calado, como ‘Fe en la tierra’, una especie de autobiografía; ‘La reconstrucción de la Palabra’; ‘Cristianos en el Partido, comunistas en la Iglesia’, entre otras. También se añaden una serie de intervenciones públicas, bien seleccionadas, además de artículos, cartas y poemas. No quisiera concluir recordando un aspecto del pensamiento de Comín que aparece en varios textos. Su afirmación, que hay que contextualizar, de que «si alguien me ha creado dificultades en el proceso de maduración de la fe, han sido precisamente dignos y relevantes representantes de la Iglesia institucional. Como hemos dicho irónicamente tantas veces entre chanza y amargura, ‘seguimos creyendo a pesar de los obispos’«. «A pesar de algunos obispos», deberíamos precisar para ser justos y exactos.
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