Poco después de que el árbitro pitase el final del encuentro y España se proclamase campeona del mundo en Estados Unidos, varios futbolistas de Argentina provocaron enfrentamientos con los españoles que celebraban su segunda estrella sobre el césped del MetLife Stadium. Nahuel Molina golpeó a Rodri, Leandro Paredes agarró del cuello a Eric García y, junto a Thiago Almada, tiraron al suelo a Gavi cuando acudió a defender a su compañero, entre otras disputas. Aunque no fueron los únicos gestos que evidenciaron el mal perder de la Albiceleste tras el final del partido: los jugadores argentinos dieron la espalda al escenario en el que se producía la celebración de La Roja, y miraron a sus aficionados.
El jugador argentino Leandro Paredes provocó un enfrentamiento con Eric García y Gavi, y la Albiceleste dio la espalda a La Roja cuando levantó el trofeo
El jugador argentino Leandro Paredes provocó un enfrentamiento con Eric García y Gavi
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Minutos después de que el árbitro pitase el final del partido y España se proclamase campeona en la final del Mundial, varios jugadores de Argentina provocaron enfrentamientos con los españoles. Más tarde, mientras la selección de Luis de la Fuente levantaba el trofeo, los argentinos les daban la espalda.
La trifulca más grave estuvo provocada por el centrocampista argentino Leandro Paredes, que se encaró con el español Eric García llegando a agarrarle del cuello. Cuando Gavi acudió a defender a su compañero, Paredes y Thiago Armada agarraron a Gavi del peto y le tiraron al suelo. En ese momento fueron separados por miembros de ambos equipos, entre ellos, el entrenador argentino Lionel Scaloni.
Paredes, que había salido al comienzo del segundo tiempo por Nico González, ya había recibido una tarjeta amarilla durante el partido. Finalmente, tras encararse contra Eric García y Gavi, el jugador de Boca Juniors fue expulsado.
El ambiente ya había estado cargado de tensión durante todo el encuentro, con cuatro tarjetas amarillas para los argentinos y una roja para Enzo Fernández que les dejó con un jugador menos a los 48 minutos del segundo tiempo. La primera tarjeta llegó en el minuto 82, por una protesta que el árbitro esloveno Slavko Vincic decidió amonestar. La segunda llegaría por una fuerte entrada contra Pau Cubarsí.
Más tarde, mientras la selección española desfilaba para recoger las medallas y alzar la Copa del Mundo, los jugadores argentinos decidieron saltarse el protocolo y no presenciar ni aplaudir la celebración de su rival. En su lugar, dieron la espalda a los españoles y se dirigieron hacia una de las gradas. Desde allí saludaron y aplaudieron a los aficionados argentinos desplazados hasta el Metlife Stadium de Nueva York, mientras Rodri levantaba el trofeo arropado por el resto de jugadores.
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