El Gobierno de Pedro Sánchez sigue practicando su ya tradicional política a dos velocidades: una para Cataluña y otra para el resto de España. En esta ocasión, con el tema nuclear. Y es que el pacto entre La Moncloa y nacionalistas e independentistas catalanes por una suerte de singularidad atómica en la región sigue intacto. Según ha podido saber ABC en fuentes políticas y empresariales, el acuerdo sobre la cesión energética a Cataluña , buscado sobre todo por Junts, pero también por ERC –en contra de su ideario político antinuclear– no se ha roto, a pesar de la abstención de los siete diputados del partido liderado por Carles Puigdemont en la votación de la semana pasada en el Congreso a la enmienda presentada por el Grupo Popular, aquella con la que pretendían prolongar la vida de las plantas nucleares españolas.Ahora bien, tal y como ya había adelantado este periódico, los términos del pacto no se darán a conocer antes del cierre definitivo de la central atómica de Almaraz (Cáceres) prevista para 2027. No en vano dar marcha atrás en el cierre de los dos reactores nucleares de la zona supondría además para el Gobierno socialista defraudar una vez más a sus socios de Sumar .Tras el desmantelamiento pues de la extremeña, vendría la ampliación de la vida útil de los reactores de Ascó y Vandellòs (todos en Tarragona), esté aún Pedro Sánchez en el Gobierno o ya con un hipotético ejecutivo del PP , a favor de ampliar la vida útil de las nucleares incluido en su programa energético electoral. Según el calendario vigente del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), aprobado en 2021 por encargo de la Unión Europea, en España se prevé el cierre de todas las centrales nucleares del país entre 2027 y 2035 . En Cataluña, la primera central nuclear que está previsto que baje la persiana es Ascó I (en 2030), la segunda Ascó II (en 2032) y la última Vandellòs II (en 2035). Antes, Almaraz (en Cáceres) tendría que cerrar su primer reactor en 2027, después de 45 años de funcionamiento, un año después le tocaría el turno a su segundo reactor; mientras que Cofrentes, en Valencia, cerraría en 2030, y el de Trillo, en Guadalajara, sería el último en desenchufarse.Y es que, según los expertos consultados, se antoja del todo urgente lograr que no se cierren las centrales nucleares catalanas que generan casi el 60% de la electricidad en la región, cubriendo casi el doble de lo que aportan las renovables, y frente al 20% que aportan al conjunto del país las cinco centrales existentes en España, que suman siete reactores. Tras el apagón –coinciden–, las nucleares son más necesarias que nunca porque «aportan estabilidad al sistema y además son garantes de la soberanía energética. Si se quiere independencia energética de otros países, la nuclear es esencial».Noticia Relacionada estandar Si Trump y Sánchez inundan España de gas que Red Eléctrica aprovecha para evitar apagones María Jesús Pérez El Gobierno convierte a EE.UU. en su principal proveedor gasista, con el 44%, por delante incluso de Argelia, mientras persiste en cerrar las centrales nuclearesPor otro lado, prorrogar tres años más las centrales en lugar de ampliar más aún su vida útil es aplazar el problema, aunque «en el sector se confía en que llegue otro Gobierno que mantenga operativas las nucleares por muchos más años». Como ejemplo, la central gemela de Almaraz que está en North Anna, Virginia, que renovó sus licencias por 20 años más de modo que estará operativa al menos 80 años.Revivir la energía nuclear mundialUn pacto que llega además en un momento en el que el mundo vuelve a confiar en la nuclear. Según el último informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), más de 40 países incluyen ahora esta energía en sus estrategias y están tomando medidas para desarrollar nuevos proyectos. Además de los reactores que están reiniciando su funcionamiento, especialmente en Japón, hay más de 70 GW de nueva capacidad en construcción, uno de los niveles más altos en 30 años. Añade la AIE que la innovación, el control de costes y una mayor visibilidad de los flujos de caja futuros son esenciales para diversificar un sector que se ha caracterizado por una alta concentración de mercado, incluso para la construcción, la producción de uranio y los servicios de enriquecimiento. «Las empresas tecnológicas –apunta– están apoyando el surgimiento de nuevos modelos de negocio, con acuerdos y manifestaciones de interés para 30 GW de de reactores modulares pequeños (SMR), principalmente para alimentar centros de datos. Con estos avances, después de más de dos décadas de estancamiento, se prevé que la capacidad mundial de energía nuclear aumente al menos un tercio para 2035. El Gobierno de Pedro Sánchez sigue practicando su ya tradicional política a dos velocidades: una para Cataluña y otra para el resto de España. En esta ocasión, con el tema nuclear. Y es que el pacto entre La Moncloa y nacionalistas e independentistas catalanes por una suerte de singularidad atómica en la región sigue intacto. Según ha podido saber ABC en fuentes políticas y empresariales, el acuerdo sobre la cesión energética a Cataluña , buscado sobre todo por Junts, pero también por ERC –en contra de su ideario político antinuclear– no se ha roto, a pesar de la abstención de los siete diputados del partido liderado por Carles Puigdemont en la votación de la semana pasada en el Congreso a la enmienda presentada por el Grupo Popular, aquella con la que pretendían prolongar la vida de las plantas nucleares españolas.Ahora bien, tal y como ya había adelantado este periódico, los términos del pacto no se darán a conocer antes del cierre definitivo de la central atómica de Almaraz (Cáceres) prevista para 2027. No en vano dar marcha atrás en el cierre de los dos reactores nucleares de la zona supondría además para el Gobierno socialista defraudar una vez más a sus socios de Sumar .Tras el desmantelamiento pues de la extremeña, vendría la ampliación de la vida útil de los reactores de Ascó y Vandellòs (todos en Tarragona), esté aún Pedro Sánchez en el Gobierno o ya con un hipotético ejecutivo del PP , a favor de ampliar la vida útil de las nucleares incluido en su programa energético electoral. Según el calendario vigente del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), aprobado en 2021 por encargo de la Unión Europea, en España se prevé el cierre de todas las centrales nucleares del país entre 2027 y 2035 . En Cataluña, la primera central nuclear que está previsto que baje la persiana es Ascó I (en 2030), la segunda Ascó II (en 2032) y la última Vandellòs II (en 2035). Antes, Almaraz (en Cáceres) tendría que cerrar su primer reactor en 2027, después de 45 años de funcionamiento, un año después le tocaría el turno a su segundo reactor; mientras que Cofrentes, en Valencia, cerraría en 2030, y el de Trillo, en Guadalajara, sería el último en desenchufarse.Y es que, según los expertos consultados, se antoja del todo urgente lograr que no se cierren las centrales nucleares catalanas que generan casi el 60% de la electricidad en la región, cubriendo casi el doble de lo que aportan las renovables, y frente al 20% que aportan al conjunto del país las cinco centrales existentes en España, que suman siete reactores. Tras el apagón –coinciden–, las nucleares son más necesarias que nunca porque «aportan estabilidad al sistema y además son garantes de la soberanía energética. Si se quiere independencia energética de otros países, la nuclear es esencial».Noticia Relacionada estandar Si Trump y Sánchez inundan España de gas que Red Eléctrica aprovecha para evitar apagones María Jesús Pérez El Gobierno convierte a EE.UU. en su principal proveedor gasista, con el 44%, por delante incluso de Argelia, mientras persiste en cerrar las centrales nuclearesPor otro lado, prorrogar tres años más las centrales en lugar de ampliar más aún su vida útil es aplazar el problema, aunque «en el sector se confía en que llegue otro Gobierno que mantenga operativas las nucleares por muchos más años». Como ejemplo, la central gemela de Almaraz que está en North Anna, Virginia, que renovó sus licencias por 20 años más de modo que estará operativa al menos 80 años.Revivir la energía nuclear mundialUn pacto que llega además en un momento en el que el mundo vuelve a confiar en la nuclear. Según el último informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), más de 40 países incluyen ahora esta energía en sus estrategias y están tomando medidas para desarrollar nuevos proyectos. Además de los reactores que están reiniciando su funcionamiento, especialmente en Japón, hay más de 70 GW de nueva capacidad en construcción, uno de los niveles más altos en 30 años. Añade la AIE que la innovación, el control de costes y una mayor visibilidad de los flujos de caja futuros son esenciales para diversificar un sector que se ha caracterizado por una alta concentración de mercado, incluso para la construcción, la producción de uranio y los servicios de enriquecimiento. «Las empresas tecnológicas –apunta– están apoyando el surgimiento de nuevos modelos de negocio, con acuerdos y manifestaciones de interés para 30 GW de de reactores modulares pequeños (SMR), principalmente para alimentar centros de datos. Con estos avances, después de más de dos décadas de estancamiento, se prevé que la capacidad mundial de energía nuclear aumente al menos un tercio para 2035.
El Gobierno de Pedro Sánchez sigue practicando su ya tradicional política a dos velocidades: una para Cataluña y otra para el resto de España. En esta ocasión, con el tema nuclear. Y es que el pacto entre La Moncloa y nacionalistas e independentistas catalanes … por una suerte de singularidad atómica en la región sigue intacto. Según ha podido saber ABC en fuentes políticas y empresariales, el acuerdo sobre la cesión energética a Cataluña, buscado sobre todo por Junts, pero también por ERC –en contra de su ideario político antinuclear– no se ha roto, a pesar de la abstención de los siete diputados del partido liderado por Carles Puigdemont en la votación de la semana pasada en el Congreso a la enmienda presentada por el Grupo Popular, aquella con la que pretendían prolongar la vida de las plantas nucleares españolas.
Ahora bien, tal y como ya había adelantado este periódico, los términos del pacto no se darán a conocer antes del cierre definitivo de la central atómica de Almaraz (Cáceres) prevista para 2027. No en vano dar marcha atrás en el cierre de los dos reactores nucleares de la zona supondría además para el Gobierno socialista defraudar una vez más a sus socios de Sumar.
Tras el desmantelamiento pues de la extremeña, vendría la ampliación de la vida útil de los reactores de Ascó y Vandellòs (todos en Tarragona), esté aún Pedro Sánchez en el Gobierno o ya con un hipotético ejecutivo del PP, a favor de ampliar la vida útil de las nucleares incluido en su programa energético electoral.
Según el calendario vigente del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), aprobado en 2021 por encargo de la Unión Europea, en España se prevé el cierre de todas las centrales nucleares del país entre 2027 y 2035. En Cataluña, la primera central nuclear que está previsto que baje la persiana es Ascó I (en 2030), la segunda Ascó II (en 2032) y la última Vandellòs II (en 2035). Antes, Almaraz (en Cáceres) tendría que cerrar su primer reactor en 2027, después de 45 años de funcionamiento, un año después le tocaría el turno a su segundo reactor; mientras que Cofrentes, en Valencia, cerraría en 2030, y el de Trillo, en Guadalajara, sería el último en desenchufarse.
Y es que, según los expertos consultados, se antoja del todo urgente lograr que no se cierren las centrales nucleares catalanas que generan casi el 60% de la electricidad en la región, cubriendo casi el doble de lo que aportan las renovables, y frente al 20% que aportan al conjunto del país las cinco centrales existentes en España, que suman siete reactores. Tras el apagón –coinciden–, las nucleares son más necesarias que nunca porque «aportan estabilidad al sistema y además son garantes de la soberanía energética. Si se quiere independencia energética de otros países, la nuclear es esencial».
Por otro lado, prorrogar tres años más las centrales en lugar de ampliar más aún su vida útil es aplazar el problema, aunque «en el sector se confía en que llegue otro Gobierno que mantenga operativas las nucleares por muchos más años». Como ejemplo, la central gemela de Almaraz que está en North Anna, Virginia, que renovó sus licencias por 20 años más de modo que estará operativa al menos 80 años.
Revivir la energía nuclear mundial
Un pacto que llega además en un momento en el que el mundo vuelve a confiar en la nuclear. Según el último informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), más de 40 países incluyen ahora esta energía en sus estrategias y están tomando medidas para desarrollar nuevos proyectos. Además de los reactores que están reiniciando su funcionamiento, especialmente en Japón, hay más de 70 GW de nueva capacidad en construcción, uno de los niveles más altos en 30 años.
Añade la AIE que la innovación, el control de costes y una mayor visibilidad de los flujos de caja futuros son esenciales para diversificar un sector que se ha caracterizado por una alta concentración de mercado, incluso para la construcción, la producción de uranio y los servicios de enriquecimiento. «Las empresas tecnológicas –apunta– están apoyando el surgimiento de nuevos modelos de negocio, con acuerdos y manifestaciones de interés para 30 GW de de reactores modulares pequeños (SMR), principalmente para alimentar centros de datos. Con estos avances, después de más de dos décadas de estancamiento, se prevé que la capacidad mundial de energía nuclear aumente al menos un tercio para 2035.
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