Desde que Arzalluz soltara en 1997 aquello de que «Euskadi se lleva las bombas, y Madrid, el arte», el nacionalismo vasco no ha dejado de reclamar el traslado del ‘Guernica’ de Picasso al País Vasco. El último en hacerlo ha sido el actual lendakari, Imanol Pradales , que la semana pasada salió de una reunión con el presidente Pedro Sánchez lamentando la enésima negativa del Gobierno a mover el cuadro del Museo Reina Sofía (Madrid). «Sería un grave error político cerrar la puerta» a su traslado, dijo, pero esa ha sido precisamente la respuesta de Cultura. «El ministerio tiene como deber la preservación del patrimonio, así que no hará nada que lo ponga en riesgo». Y los informes –el último elaborado para responder a esta petición– desaconsejan «rotundamente» su traslado debido a su delicado estado de conservación.El Ejecutivo vasco aspira al traslado temporal de la obra para celebrar, entre octubre de 2026 y junio de 2027, en el Museo Guggenheim Bilbao, el 90º aniversario de la constitución del primer Gobierno vasco y del bombardeo de Guernica. Pradales ya se lo planteó a Sánchez hace un año, y el pasado viernes insistió. Y antes, el martes, en otra reunión con Ernest Urtasun , lo hizo la consejera de Cultura, Ibone Bengoetxea . Según la versión de los dirigentes vascos, el ministro acordó «volverse a ver tras Semana Santa para abordar esta cuestión en una reunión específica». Dos días después, el Reina Sofía publicó en su web un informe actualizado y desfavorable. El País Vasco reclama «un informe que analice bajo qué condiciones sería posible moverlo» y apela a un «cambio de mirada» para que su solicitud sea por fin atendida.Junto al informe, el Reina Sofía difundió un histórico de peticiones del ‘Guernica’. La primera data de 1997, apenas cinco años después de que el cuadro se instalara en el museo madrileño. El Gobierno vasco lo reclamaba para exhibirlo en la inauguración del Guggenheim, pero el Patronato lo denegó. Fue entonces cuando el entonces presidente del PNV, Xabier Arzalluz, afirmó: «Es sorprendente que tras 32 desplazamientos, justo el 33 sea el que perjudica tanto a la obra. Y, claro, da la impresión de lo de siempre: para Euskadi las bombas y para Madrid el arte. Creo que no hay nada más que decir».Noticia relacionada general No No El ‘Guernica africano’, cara a cara con el de Picasso Natividad PulidoLos técnicos del Reina Sofía habían llegado a la conclusión de que el cuadro ya había «sufrido lo suficiente» y que lo mejor era no moverlo más. Para respaldar este dictamen, se organizó un simposio internacional que dio lugar a un exhaustivo informe que se calificó de «definitivo», y que se amplió en 2012 con nuevos estudios. En el informe del 98 participaron treinta y tres profesionales de museos e instituciones culturales de primer nivel, informa Natividad Pulido . El estudio señalaba que el ‘Guernica’ se encontraba «en unas condiciones de conservación muy precarias» debido a los numerosos traslados, con daños «algunos irreversibles»: debilitamiento y rotura de fibras en el soporte, e impregnación de cera en la capa pictórica cuya eliminación es imposible. La conclusión fue clara: «No debe volver a exponerse la obra a ningún tipo de movimiento o traslado fuera de las salas del museo».Último viajeEl cuadro, claro, no ha mejorado con el paso del tiempo. Aun así, en 2007 el Gobierno vasco volvió a reclamar el ‘Guernica’, «de una vez y para siempre», en palabras del lendakari Juan José Ibarretxe . Eso supondría «hacer un honor a la memoria» de Picasso. Pero el autor nunca dijo que la obra debiera ir al País Vasco. El artista malagueño sostuvo que pertenecía al pueblo español y que sería entregada cuando España recuperara las libertades, con destino al Museo del Prado. Jacqueline Picasso , viuda del artista, lo confirmó en una carta dirigida al pueblo de Guernica en 1977: «Picasso dejó un documento escrito con respecto al asunto del ‘Guernica’. El Maestro quería que el cuadro y los bocetos hechos para esta pintura sean entregados al Prado de Madrid».En 1981, cuatro años después de las primeras elecciones democráticas, el ‘Guernica’ aterrizó en Barajas para ser expuesto en el Casón del Buen Retiro. Once años después, en 1992, se instaló definitivamente en el Reina Sofía, de donde no ha salido. El museo ha rechazado desde entonces peticiones de instituciones como el MoMA de Nueva York (2000), el Royal Ontario de Canadá (2006), el Grupo Fuji de Japón (2009) o el Gwangju Museum of Art de Corea del Sur (2012). Ni siquiera prosperó un intento del Prado de incorporarlo al Salón de Reinos.Picasso nunca dijo que el cuadro debiera ir al País Vasco: «Quería que fuera entregado al Prado»El cuadro fue encargado por el Gobierno de la II República para su exhibición en el pabellón español de la Exposición Internacional de París de 1937. El bombardeo de Guernica, el 26 de abril de ese año, impulsó a Picasso a pintarlo. Tras la exposición, el artista se hizo cargo de la obra y gestionó los préstamos. Depositado en el MoMA desde 1939, viajó a once países hasta 1958 y participó en más de cuarenta exposiciones. Ese año, con la aprobación de Picasso, el museo suspendió los préstamos por el deterioro acumulado. Los sucesivos montajes y desmontajes habían dejado en la obra grietas, craquelados y microfisuras. El cuadro no volvió a moverse hasta su regreso a España.La última restauración la realizó el MoMA en 1976. En 1957 se le había aplicado un tratamiento de consolidación con cera-resina, que, como ha explicado Manuel Borja-Villel , «lo protegió, pero también lo hizo más frágil a las vibraciones». En 1964 se intervinieron nuevas grietas y en 1974 sufrió un ataque vandálico con pintura. Las dimensiones de la obra, su conservación y «los numerosos daños sufridos» hacen inviable cualquier traslado, se reafirma el Reina Sofía. Las vibraciones del transporte «podrían generar nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros en el soporte». El ‘Guernica’, además, es el emblema de la institución: «El gran icono de nuestro museo debe permanecer, sin excepciones, al margen de la política de préstamos». Desde que Arzalluz soltara en 1997 aquello de que «Euskadi se lleva las bombas, y Madrid, el arte», el nacionalismo vasco no ha dejado de reclamar el traslado del ‘Guernica’ de Picasso al País Vasco. El último en hacerlo ha sido el actual lendakari, Imanol Pradales , que la semana pasada salió de una reunión con el presidente Pedro Sánchez lamentando la enésima negativa del Gobierno a mover el cuadro del Museo Reina Sofía (Madrid). «Sería un grave error político cerrar la puerta» a su traslado, dijo, pero esa ha sido precisamente la respuesta de Cultura. «El ministerio tiene como deber la preservación del patrimonio, así que no hará nada que lo ponga en riesgo». Y los informes –el último elaborado para responder a esta petición– desaconsejan «rotundamente» su traslado debido a su delicado estado de conservación.El Ejecutivo vasco aspira al traslado temporal de la obra para celebrar, entre octubre de 2026 y junio de 2027, en el Museo Guggenheim Bilbao, el 90º aniversario de la constitución del primer Gobierno vasco y del bombardeo de Guernica. Pradales ya se lo planteó a Sánchez hace un año, y el pasado viernes insistió. Y antes, el martes, en otra reunión con Ernest Urtasun , lo hizo la consejera de Cultura, Ibone Bengoetxea . Según la versión de los dirigentes vascos, el ministro acordó «volverse a ver tras Semana Santa para abordar esta cuestión en una reunión específica». Dos días después, el Reina Sofía publicó en su web un informe actualizado y desfavorable. El País Vasco reclama «un informe que analice bajo qué condiciones sería posible moverlo» y apela a un «cambio de mirada» para que su solicitud sea por fin atendida.Junto al informe, el Reina Sofía difundió un histórico de peticiones del ‘Guernica’. La primera data de 1997, apenas cinco años después de que el cuadro se instalara en el museo madrileño. El Gobierno vasco lo reclamaba para exhibirlo en la inauguración del Guggenheim, pero el Patronato lo denegó. Fue entonces cuando el entonces presidente del PNV, Xabier Arzalluz, afirmó: «Es sorprendente que tras 32 desplazamientos, justo el 33 sea el que perjudica tanto a la obra. Y, claro, da la impresión de lo de siempre: para Euskadi las bombas y para Madrid el arte. Creo que no hay nada más que decir».Noticia relacionada general No No El ‘Guernica africano’, cara a cara con el de Picasso Natividad PulidoLos técnicos del Reina Sofía habían llegado a la conclusión de que el cuadro ya había «sufrido lo suficiente» y que lo mejor era no moverlo más. Para respaldar este dictamen, se organizó un simposio internacional que dio lugar a un exhaustivo informe que se calificó de «definitivo», y que se amplió en 2012 con nuevos estudios. En el informe del 98 participaron treinta y tres profesionales de museos e instituciones culturales de primer nivel, informa Natividad Pulido . El estudio señalaba que el ‘Guernica’ se encontraba «en unas condiciones de conservación muy precarias» debido a los numerosos traslados, con daños «algunos irreversibles»: debilitamiento y rotura de fibras en el soporte, e impregnación de cera en la capa pictórica cuya eliminación es imposible. La conclusión fue clara: «No debe volver a exponerse la obra a ningún tipo de movimiento o traslado fuera de las salas del museo».Último viajeEl cuadro, claro, no ha mejorado con el paso del tiempo. Aun así, en 2007 el Gobierno vasco volvió a reclamar el ‘Guernica’, «de una vez y para siempre», en palabras del lendakari Juan José Ibarretxe . Eso supondría «hacer un honor a la memoria» de Picasso. Pero el autor nunca dijo que la obra debiera ir al País Vasco. El artista malagueño sostuvo que pertenecía al pueblo español y que sería entregada cuando España recuperara las libertades, con destino al Museo del Prado. Jacqueline Picasso , viuda del artista, lo confirmó en una carta dirigida al pueblo de Guernica en 1977: «Picasso dejó un documento escrito con respecto al asunto del ‘Guernica’. El Maestro quería que el cuadro y los bocetos hechos para esta pintura sean entregados al Prado de Madrid».En 1981, cuatro años después de las primeras elecciones democráticas, el ‘Guernica’ aterrizó en Barajas para ser expuesto en el Casón del Buen Retiro. Once años después, en 1992, se instaló definitivamente en el Reina Sofía, de donde no ha salido. El museo ha rechazado desde entonces peticiones de instituciones como el MoMA de Nueva York (2000), el Royal Ontario de Canadá (2006), el Grupo Fuji de Japón (2009) o el Gwangju Museum of Art de Corea del Sur (2012). Ni siquiera prosperó un intento del Prado de incorporarlo al Salón de Reinos.Picasso nunca dijo que el cuadro debiera ir al País Vasco: «Quería que fuera entregado al Prado»El cuadro fue encargado por el Gobierno de la II República para su exhibición en el pabellón español de la Exposición Internacional de París de 1937. El bombardeo de Guernica, el 26 de abril de ese año, impulsó a Picasso a pintarlo. Tras la exposición, el artista se hizo cargo de la obra y gestionó los préstamos. Depositado en el MoMA desde 1939, viajó a once países hasta 1958 y participó en más de cuarenta exposiciones. Ese año, con la aprobación de Picasso, el museo suspendió los préstamos por el deterioro acumulado. Los sucesivos montajes y desmontajes habían dejado en la obra grietas, craquelados y microfisuras. El cuadro no volvió a moverse hasta su regreso a España.La última restauración la realizó el MoMA en 1976. En 1957 se le había aplicado un tratamiento de consolidación con cera-resina, que, como ha explicado Manuel Borja-Villel , «lo protegió, pero también lo hizo más frágil a las vibraciones». En 1964 se intervinieron nuevas grietas y en 1974 sufrió un ataque vandálico con pintura. Las dimensiones de la obra, su conservación y «los numerosos daños sufridos» hacen inviable cualquier traslado, se reafirma el Reina Sofía. Las vibraciones del transporte «podrían generar nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros en el soporte». El ‘Guernica’, además, es el emblema de la institución: «El gran icono de nuestro museo debe permanecer, sin excepciones, al margen de la política de préstamos».
Desde que Arzalluz soltara en 1997 aquello de que «Euskadi se lleva las bombas, y Madrid, el arte», el nacionalismo vasco no ha dejado de reclamar el traslado del ‘Guernica’ de Picasso al País Vasco. El último en hacerlo ha sido el actual lendakari, Imanol … Pradales, que la semana pasada salió de una reunión con el presidente Pedro Sánchez lamentando la enésima negativa del Gobierno a mover el cuadro del Museo Reina Sofía (Madrid). «Sería un grave error político cerrar la puerta» a su traslado, dijo, pero esa ha sido precisamente la respuesta de Cultura. «El ministerio tiene como deber la preservación del patrimonio, así que no hará nada que lo ponga en riesgo». Y los informes –el último elaborado para responder a esta petición– desaconsejan «rotundamente» su traslado debido a su delicado estado de conservación.
El Ejecutivo vasco aspira al traslado temporal de la obra para celebrar, entre octubre de 2026 y junio de 2027, en el Museo Guggenheim Bilbao, el 90º aniversario de la constitución del primer Gobierno vasco y del bombardeo de Guernica. Pradales ya se lo planteó a Sánchez hace un año, y el pasado viernes insistió. Y antes, el martes, en otra reunión con Ernest Urtasun, lo hizo la consejera de Cultura, Ibone Bengoetxea. Según la versión de los dirigentes vascos, el ministro acordó «volverse a ver tras Semana Santa para abordar esta cuestión en una reunión específica». Dos días después, el Reina Sofía publicó en su web un informe actualizado y desfavorable. El País Vasco reclama «un informe que analice bajo qué condiciones sería posible moverlo» y apela a un «cambio de mirada» para que su solicitud sea por fin atendida.
Junto al informe, el Reina Sofía difundió un histórico de peticiones del ‘Guernica’. La primera data de 1997, apenas cinco años después de que el cuadro se instalara en el museo madrileño. El Gobierno vasco lo reclamaba para exhibirlo en la inauguración del Guggenheim, pero el Patronato lo denegó. Fue entonces cuando el entonces presidente del PNV, Xabier Arzalluz, afirmó: «Es sorprendente que tras 32 desplazamientos, justo el 33 sea el que perjudica tanto a la obra. Y, claro, da la impresión de lo de siempre: para Euskadi las bombas y para Madrid el arte. Creo que no hay nada más que decir».
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Natividad Pulido
Los técnicos del Reina Sofía habían llegado a la conclusión de que el cuadro ya había «sufrido lo suficiente» y que lo mejor era no moverlo más. Para respaldar este dictamen, se organizó un simposio internacional que dio lugar a un exhaustivo informe que se calificó de «definitivo», y que se amplió en 2012 con nuevos estudios. En el informe del 98 participaron treinta y tres profesionales de museos e instituciones culturales de primer nivel, informa Natividad Pulido. El estudio señalaba que el ‘Guernica’ se encontraba «en unas condiciones de conservación muy precarias» debido a los numerosos traslados, con daños «algunos irreversibles»: debilitamiento y rotura de fibras en el soporte, e impregnación de cera en la capa pictórica cuya eliminación es imposible. La conclusión fue clara: «No debe volver a exponerse la obra a ningún tipo de movimiento o traslado fuera de las salas del museo».
Último viaje
El cuadro, claro, no ha mejorado con el paso del tiempo. Aun así, en 2007 el Gobierno vasco volvió a reclamar el ‘Guernica’, «de una vez y para siempre», en palabras del lendakari Juan José Ibarretxe. Eso supondría «hacer un honor a la memoria» de Picasso. Pero el autor nunca dijo que la obra debiera ir al País Vasco. El artista malagueño sostuvo que pertenecía al pueblo español y que sería entregada cuando España recuperara las libertades, con destino al Museo del Prado. Jacqueline Picasso, viuda del artista, lo confirmó en una carta dirigida al pueblo de Guernica en 1977: «Picasso dejó un documento escrito con respecto al asunto del ‘Guernica’. El Maestro quería que el cuadro y los bocetos hechos para esta pintura sean entregados al Prado de Madrid».
En 1981, cuatro años después de las primeras elecciones democráticas, el ‘Guernica’ aterrizó en Barajas para ser expuesto en el Casón del Buen Retiro. Once años después, en 1992, se instaló definitivamente en el Reina Sofía, de donde no ha salido. El museo ha rechazado desde entonces peticiones de instituciones como el MoMA de Nueva York (2000), el Royal Ontario de Canadá (2006), el Grupo Fuji de Japón (2009) o el Gwangju Museum of Art de Corea del Sur (2012). Ni siquiera prosperó un intento del Prado de incorporarlo al Salón de Reinos.
Picasso nunca dijo que el cuadro debiera ir al País Vasco: «Quería que fuera entregado al Prado»
El cuadro fue encargado por el Gobierno de la II República para su exhibición en el pabellón español de la Exposición Internacional de París de 1937. El bombardeo de Guernica, el 26 de abril de ese año, impulsó a Picasso a pintarlo. Tras la exposición, el artista se hizo cargo de la obra y gestionó los préstamos. Depositado en el MoMA desde 1939, viajó a once países hasta 1958 y participó en más de cuarenta exposiciones. Ese año, con la aprobación de Picasso, el museo suspendió los préstamos por el deterioro acumulado. Los sucesivos montajes y desmontajes habían dejado en la obra grietas, craquelados y microfisuras. El cuadro no volvió a moverse hasta su regreso a España.
La última restauración la realizó el MoMA en 1976. En 1957 se le había aplicado un tratamiento de consolidación con cera-resina, que, como ha explicado Manuel Borja-Villel, «lo protegió, pero también lo hizo más frágil a las vibraciones». En 1964 se intervinieron nuevas grietas y en 1974 sufrió un ataque vandálico con pintura. Las dimensiones de la obra, su conservación y «los numerosos daños sufridos» hacen inviable cualquier traslado, se reafirma el Reina Sofía. Las vibraciones del transporte «podrían generar nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros en el soporte». El ‘Guernica’, además, es el emblema de la institución: «El gran icono de nuestro museo debe permanecer, sin excepciones, al margen de la política de préstamos».
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