Un día después de que trascendiera que el presidente estadounidense ha recibido un informe sobre «nuevos planes de acción» contra Irán, circunstancia que ha puesto al crudo camino de los 120 dólares y a Europa, de una posible recesión, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha revelado un comportamiento del PIB en el primer trimestre que indica que nuestro país ha parado el primer golpe. Entre enero y marzo, incluyendo por tanto el primer mes completo de guerra en Oriente Próximo, la economía española creció un 0,6% intertrimestral (comparado con octubre-diciembre de 2025), un dato que supone un retroceso de dos décimas con respecto al avance del 0,8% registrado a finales del año pasado pero que sin embargo supera las previsiones más funestas. De hecho, si se toma la cifra interanual (comparado con enero-marzo de 2025) el resultado es del +2,7% , una décima por encima del registro del último trimestre. A partir de ahí, está por ver si en abril-junio los datos macro mantienen el tipo, cosa que se antoja difícil a la luz de las previsiones del propio Gobierno, que el pasado martes aseguró que trabaja con un abanico de reducción potencial de PIB de hasta cuatro décimas ‘extra’ en 2026, un rango que el Banco de España extiende hasta un máximo de ocho décimas. En cualquier caso, el desempeño del primer trimestre ha sido suficiente para que el Gobierno cante victoria y se achaque el éxito de una economía que «mantiene el pulso», han asegurado en un comunicado. Como viene ocurriendo de un tiempo a esta parte, la buena evolución vuelve a explicarse por la demanda nacional, que contribuyó con 3,4 puntos a ese 2,7% de incremento interanual. Si el resultado final no ha sido este último, lógicamente, se explica por la demanda externa, que le restó 0,7 puntos al dato global en un contexto en el que el sector exterior está sumido en la atonía tanto por las dificultades económicas de nuestros principales socios europeos como por la hostilidad comercial de China y los EE.UU.; en los dos primeros meses del año, las importaciones cayeron un 4,8% y las exportaciones un 1,8%, en lo que supusieron los peores datos desde la pandemia, en términos de compras. Noticia relacionada reportaje No No Crisis del crudo El derrumbe de la OPEP Raúl MasaSi se afina más el análisis de cada uno de los componentes que forman la demanda interna y la externa, que son las dos partidas principales que componen el PIB, se observa cómo la tendencia evoluciona sin cambios: el negocio internacional va a la baja mientras el consumo interno sostiene a la economía. En el primer trimestre del año las exportaciones de bienes y servicios presentaron una tasa intertrimestral del -0,5% , lo que supuso 1,2 puntos menos que en el cuarto trimestre. Por su parte, las importaciones registraron una variación del -1,2%, tasa 2,4 puntos menor que la del trimestre precedente.En lo que refiere al consumo interno, el protagonismo corresponde los hogares, que incrementaron su gasto un 0,6% intertrimestral, mientras las Administraciones Públicas lo hicieron un 0,2%. La formación bruta de capital, por su parte, que es un indicador clave porque mide la capacidad inversora de las empresas, registró una tímida variación del 0,1%.Otra de las grandes incógnitas a esta hora refiere a la capacidad de nuestro país para mantener estos datos mientras la economía de la eurozona siga evolucionando de una manera tan pobre, más ahora que la guerra en Irán ha despertado los temores de la estanflación. Precisamente, el avance del PIB publicado hoy por Eurostat va en esa línea al reflejar un crecimiento intermensual de apenas el 0,1% para los países de la moneda común en el primer trimestre con respecto a octubre-diciembre de 2025, y una inflación del 3% interanual en abril, cuatro décimas por encima de la cifra de marzo. La única buena noticia, quizá, es que el PIB de Alemania sorprendió con un avance del 0,3% intertrimestral, mientras Italia se anotó un 0,2% y Francia quedó plana. Un día después de que trascendiera que el presidente estadounidense ha recibido un informe sobre «nuevos planes de acción» contra Irán, circunstancia que ha puesto al crudo camino de los 120 dólares y a Europa, de una posible recesión, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha revelado un comportamiento del PIB en el primer trimestre que indica que nuestro país ha parado el primer golpe. Entre enero y marzo, incluyendo por tanto el primer mes completo de guerra en Oriente Próximo, la economía española creció un 0,6% intertrimestral (comparado con octubre-diciembre de 2025), un dato que supone un retroceso de dos décimas con respecto al avance del 0,8% registrado a finales del año pasado pero que sin embargo supera las previsiones más funestas. De hecho, si se toma la cifra interanual (comparado con enero-marzo de 2025) el resultado es del +2,7% , una décima por encima del registro del último trimestre. A partir de ahí, está por ver si en abril-junio los datos macro mantienen el tipo, cosa que se antoja difícil a la luz de las previsiones del propio Gobierno, que el pasado martes aseguró que trabaja con un abanico de reducción potencial de PIB de hasta cuatro décimas ‘extra’ en 2026, un rango que el Banco de España extiende hasta un máximo de ocho décimas. En cualquier caso, el desempeño del primer trimestre ha sido suficiente para que el Gobierno cante victoria y se achaque el éxito de una economía que «mantiene el pulso», han asegurado en un comunicado. Como viene ocurriendo de un tiempo a esta parte, la buena evolución vuelve a explicarse por la demanda nacional, que contribuyó con 3,4 puntos a ese 2,7% de incremento interanual. Si el resultado final no ha sido este último, lógicamente, se explica por la demanda externa, que le restó 0,7 puntos al dato global en un contexto en el que el sector exterior está sumido en la atonía tanto por las dificultades económicas de nuestros principales socios europeos como por la hostilidad comercial de China y los EE.UU.; en los dos primeros meses del año, las importaciones cayeron un 4,8% y las exportaciones un 1,8%, en lo que supusieron los peores datos desde la pandemia, en términos de compras. Noticia relacionada reportaje No No Crisis del crudo El derrumbe de la OPEP Raúl MasaSi se afina más el análisis de cada uno de los componentes que forman la demanda interna y la externa, que son las dos partidas principales que componen el PIB, se observa cómo la tendencia evoluciona sin cambios: el negocio internacional va a la baja mientras el consumo interno sostiene a la economía. En el primer trimestre del año las exportaciones de bienes y servicios presentaron una tasa intertrimestral del -0,5% , lo que supuso 1,2 puntos menos que en el cuarto trimestre. Por su parte, las importaciones registraron una variación del -1,2%, tasa 2,4 puntos menor que la del trimestre precedente.En lo que refiere al consumo interno, el protagonismo corresponde los hogares, que incrementaron su gasto un 0,6% intertrimestral, mientras las Administraciones Públicas lo hicieron un 0,2%. La formación bruta de capital, por su parte, que es un indicador clave porque mide la capacidad inversora de las empresas, registró una tímida variación del 0,1%.Otra de las grandes incógnitas a esta hora refiere a la capacidad de nuestro país para mantener estos datos mientras la economía de la eurozona siga evolucionando de una manera tan pobre, más ahora que la guerra en Irán ha despertado los temores de la estanflación. Precisamente, el avance del PIB publicado hoy por Eurostat va en esa línea al reflejar un crecimiento intermensual de apenas el 0,1% para los países de la moneda común en el primer trimestre con respecto a octubre-diciembre de 2025, y una inflación del 3% interanual en abril, cuatro décimas por encima de la cifra de marzo. La única buena noticia, quizá, es que el PIB de Alemania sorprendió con un avance del 0,3% intertrimestral, mientras Italia se anotó un 0,2% y Francia quedó plana.
Un día después de que trascendiera que el presidente estadounidense ha recibido un informe sobre «nuevos planes de acción» contra Irán, circunstancia que ha puesto al crudo camino de los 120 dólares y a Europa, de una posible recesión, el Instituto Nacional de Estadística ( … INE) ha revelado un comportamiento del PIB que indica que la economía de nuestro país ha parado el primer golpe. En el primer trimestre del año, e incluido por tanto el primer mes completo de guerra en Oriente Próximo, la economía española creció un 0,6% intertrimestral (comparado con octubre-diciembre de 2025), un dato que supone un retroceso de dos décimas con respecto al avance del 0,8% registrado a finales del año pasado pero que sin embargo supera las previsiones más funestas.
De hecho, si se toma la cifra interanual (comparado con enero-marzo de 2025) el resultado es del +2,7%, una décima por encima del registro del último trimestre. A partir de ahí, está por ver si en abril-junio los datos macron mantienen el tipo, cosa que se antoja difícil a la luz de las previsiones del propio Gobierno, que el pasado martes aseguró que trabaja con un abanico de reducción potencial de PIB de hasta cuatro décimas ‘extra’ en 2026, un rango que el Banco de España extiende hasta un máximo de ocho décimas.
Sea como fuere, los últimos datos de Estadística -que son un avance pendiente de confirmación, por cierto- han sido suficientes para que el Gobierno cante victoria y se achaque el éxito de una economía que «mantiene el pulso», han asegurado en un comunicado. Como viene ocurriendo de un tiempo a esta parte, la buena evolución vuelve a explicarse por la demanda nacional, que contribuyó con 3,4 puntos a ese 2,7% de incremento interanual. Si el resultado final no ha sido este último, lógicamente, se explica por la demanda externa, que le restó 0,7 puntos al dato global en un contexto en el que el sector exterior está sumido en la atonía tanto por las dificultades económicas de nuestros principales socios europeos como por la hostilidad comercial de China y los EE.UU.; en los dos primeros meses del año, las importaciones cayeron un 4,8% y las exportaciones un 1,8%, en lo que supusieron los peores datos desde la pandemia, en términos de compras.
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Si se afina más el análisis de cada uno de los componentes que forman la demanda interna y la externa, que son las dos partidas principales que componen el PIB, se observa cómo la tendencia evoluciona sin cambios: el negocio internacional va a la baja mientras el consumo interno sostiene a la economía. En el primer trimestre del año las exportaciones de bienes y servicios presentaron una tasa intertrimestral del -0,5%, lo que supuso 1,2 puntos menos que en el cuarto trimestre. Por su parte, las importaciones registraron una variación del -1,2%, tasa 2,4 puntos menor que la del trimestre precedente.
En lo que refiere al consumo interno, el protagonismo corresponde los hogares, que incrementaron su gasto un 0,6% intertrimestral, mientras las Administraciones Públicas lo hicieron un 0,2%. La formación bruta de capital, por su parte, que es un indicador clave porque mide la capacidad inversora de las empresas, registró una tímida variación del 0,1%.
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