El pulso que comenzó en las calles de Serbia tras el derrumbe en noviembre de 2024 de la estación de Novi Sad y la muerte de 16 personas dará por fin el salto a las urnas. El presidente Aleksandar Vucic ha disuelto este miércoles el Parlamento y ha convocado elecciones anticipadas para el 25 de octubre. Los estudiantes iniciaron hace 22 meses movilizaciones en las que reclamaban transparencia y rendición de cuentas ante el derrumbe. Después exigieron nuevas elecciones. Denunciaban que la tragedia no fue ningún accidente, sino el producto de muchos años de corrupción; una postura apoyada por cientos de miles de ciudadanos de muy diferente signo político en un país de 6,6 millones de habitantes. Ahora queda por ver cómo se traduce en votos la indignación que ha llenado las plazas.
Aleksandar Vucic disuelve el Parlamento y se postula a los comicios, previstos para el 25 de octubre, como aspirante a primer ministro. Los universitarios, en las calles desde el derrumbe de la estación de Novi Sad, ultiman su lista de candidatos
El pulso que comenzó en las calles de Serbia tras el derrumbe en noviembre de 2024 de la estación de Novi Sad y la muerte de 16 personas dará por fin el salto a las urnas. El presidente Aleksandar Vucic ha disuelto este miércoles el Parlamento y ha convocado elecciones anticipadas para el 25 de octubre. Los estudiantes iniciaron hace 22 meses movilizaciones en las que reclamaban transparencia y rendición de cuentas ante el derrumbe. Después exigieron nuevas elecciones. Denunciaban que la tragedia no fue ningún accidente, sino el producto de muchos años de corrupción del sistema; una postura apoyada por cientos de miles de ciudadanos de muy diferentes signo político en un país de 6,6 millones habitantes. Ahora queda por ver cómo se traduce en votos la indignación que ha llenado las plazas.
El Partido Progresista Serbio (SNS), de Vucic, más sus aliados en el Gobierno, cuentan con una mayoría absoluta de 147 escaños sobre un total de 250 diputados. La principal fuerza de la oposición es la coalición Serbia contra la Violencia (SPN, de centro), que obtuvo 65 escaños. Las elecciones estaban previstas para 2027, Pero el presidente no ha querido prolongar más tiempo las protestas en las calles.
“¿Habrían sido necesarias estas elecciones si no existieran tales tensiones y conflictos políticos?“, preguntaba Vucic este miércoles en un discurso televisado. ”Sin duda, no lo serían. Cualquier aplazamiento de las elecciones amenazaría la supervivencia de la democracia”, informa Reuters.
Los estudiantes no han querido aliarse con partidos de la oposición. Y la duda para muchos opositores es si el voto contra el Gobierno quedará demasiado fragmentado. Frente a ellos tendrán la solidez de un mandatario con sobrada experiencia. Vucic fue ministro de Información entre 1998 y 2000, durante la guerra de Kosovo y bajo el régimen de Slobodan Milosevic. Después, responsable de Defensa (2012-2013), primer ministro (2014-2017) y presidente desde 2017. Su mandato expiraba el año próximo y no podía repetir como presidente. Así que este verano anunció que convocaría elecciones anticipadas y se postularía para primer ministro.
Dinko Gruhonjic, profesor de periodismo en Novi Sad, la segunda ciudad más poblada del país, afirma en un mensaje escrito que si Vucic ha decidido anticipar las elecciones es porque está convencido de que puede ganarlas. “Controla prácticamente todos los resortes clave del poder, y detrás de él no hay solo una maquinaria política y partidista, sino una estructura profundamente entrelazada con el crimen organizado”.
Gruhonjic, como el resto de consultados, cree que la mayoría de los ciudadanos serbios está en contra de Vucic. “Pero todavía no existe una fuerza política lo suficientemente organizada como para transformar ese descontento en un cambio de gobierno”, agrega. El periodista ve difícil que los universitarios puedan competir contra “la maquinaria política y criminal altamente estructurada de Vucic”.

Sin embargo, Aleksandar, estudiante de la facultad de Matemáticas de Novi Sad, que solicita no aparecer con su apellido, igual que la mayoría de sus compañeros consultados, se muestra optimista. Dice que durante los próximos 45 días lo más importante para ellos será llevar su mensaje a “cada pueblo, cada ciudad y cada barrio”.
Jelena, otra estudiante de Novi Sad, cree que el principal logro del movimiento estudiantil ha sido “despertar la conciencia cívica” de los ciudadanos. “Y una vez que algo así sucede, ya no hay vuelta atrás”, vaticina. Lazar Dinić, estudiante en la facultad de Filosofía de Novi Sad, subraya que la campaña estudiantil lleva casi dos años funcionando de manera oficiosa con cientos de marchas desde una ciudad a otra y acciones como Un estudiante en cada pueblo. “Todos creemos en la victoria”, concluye.
Rasa Nedeljkov, subdirectora de la ONG serbia Centro para la Investigación, la Transparencia y la Rendición de Cuentas (CRTA, por sus siglas en inglés) indica desde Belgrado que las elecciones anticipadas solían ser “el juego favorito” de Vucic. “Las hemos tenido muchas veces sin una razón válida: en 2014, 2016, 2022 y 2023. Casi parecía una oportunidad para que Vucic pusiera a prueba a la infantería de su gigantesco partido y exhibiera su poder cada vez mayor. Ahora la situación es diferente”.
Rasa explica que, “por primera vez en mucho tiempo”, el país afronta unas elecciones “cuyo vencedor no está decidido de antemano”. Añade que la encuesta que CRTA realizó con el Democracy Action Lab de la Universidad de Stanford a finales de junio concluyó que más votantes respaldarían a la Lista de los Estudiantes que al Partido Progresista Serbio (SNS, por sus siglas en serbio) de Vucic. Sin embargo, Rasa aclara que esos resultados no tienen por qué traducirse automáticamente en una victoria electoral.
Lista estudiantil
La analista concluye: “No es fácil derrotar a un régimen que casi ha convertido a Serbia en una autocracia electoral. En una democracia, los partidos ganan y pierden elecciones. En una autocracia electoral, solo la oposición pierde elecciones”.

Los estudiantes no han presentado aún su lista de candidatos. Pero muchos estudiantes creen que lo más importante serán sus propuestas. Nikola Burazer, director de programas del Centro de Política Contemporánea (Centre for Contemporary Politics), un laboratorio de ideas con sede en Belgrado, señala por videoconferencia que los estudiantes se hicieron populares “porque nunca pusieron a una persona concreta al frente del movimiento”. Nadie identifica una cara concreta con el movimiento estudiantil. “Lo que es popular es el colectivo, los estudiantes como grupo. Ahora bien, la lista electoral tendrá que presentar candidatos”, agrega Burazer.
El politólogo explica que esa lista de candidatos no estará compuesta por estudiantes, “sino por diferentes personas elegidas por los propios estudiantes para representarlos”. “El proceso de selección ha sido extraordinariamente complejo. Hubo propuestas, filtros y vetos. El resultado final será fruto de grandes compromisos y negociaciones de las que apenas conocemos detalles”, señala.
“Que Europa no pierda de vista a Serbia”
Burazer advierte sobre la posible “suciedad” de la campaña. “Veremos numerosas controversias, incidentes e incluso episodios de violencia. Por eso es muy importante que Europa no pierda de vista lo que ocurra en Serbia durante las próximas semanas. Será esencial supervisar atentamente tanto la campaña como la jornada electoral”.
Aleksandra Tomanic, economista y politóloga residente en Belgrado, expresa por teléfono sus esperanzas de cambio: “La maquinaria de fraude electoral [por parte del Gobierno] está diseñada para un nivel de participación “normal” en Serbia, de alrededor del 50%. Si los estudiantes consiguen movilizar a más gente y aumentar significativamente la participación, pueden ganar”.
Tomanic argumenta que el movimiento estudiantil lleva muchos meses preparándose para las elecciones. “Ha estado presente en pueblos y localidades pequeñas, organizando su propia red de observadores electorales, etc. No obstante”, precisa, “está claro que los servicios secretos intentan desestabilizarlos, romper su unidad y deteriorar su imagen pública. Y parece que en algunos casos están teniendo cierto éxito”.
Mila Pajic, activista de Novi Sad, señala por teléfono que se encuentra desde marzo del año pasado “exiliada por motivos políticos” en un lugar que prefiere no nombrar. Desde allí, afirma que el presidente de Serbia no es plenamente consciente de los riesgos que unas elecciones anticipadas podrían suponer para él. “Creo que las autoridades están convencidas de su victoria porque se han impuesto una norma muy clara: no deben perder nunca, ni siquiera en un pequeño municipio. Y puede que ese sea precisamente el mayor factor que termine apartándolas del poder: su incapacidad para imaginar la posibilidad de la derrota”. Pajic advierte que “las autoridades utilizarán todos los métodos y todas las formas de presión a su alcance para mantenerse en el poder”.
Biljana Stepanovic, directora del sitio digital serbio Nova ekonomija, esgrime desde Belgrado que si se celebrasen unas elecciones realmente “libres” los estudiantes ganarían. “Están muy bien organizados y han sido capaces de movilizar a la opinión pública como ninguna opción política lo había hecho antes. Pero Stepanovic cree que existe el temor de que Vucic no admita el resultado bajo ninguna circunstancia, incluso con una derrota contundente”.
Silencio ante el funeral por Ratko Mladic
Hay temas delicados sobre los que los estudiantes han preferido no pronunciarse. Ese es el caso del funeral del criminal de guerra Ratko Mladic, que fue enterrado el 7 de septiembre en Belgrado con honores de guerra. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, criticaron el martes con dureza a Serbia por el apoyo oficial y la presencia de altos cargos del Gobierno en el funeral. Pero los estudiantes no han pronunciado sobre el asunto.
El politólogo Nikola Burazer cree que el silencio en ese asunto ha sido una decisión muy “inteligente” por parte de los estudiantes. “Serbia está profundamente dividida en cuestiones como el nacionalismo, las guerras de los años noventa, la Unión Europea, Rusia o Kosovo. Cualquier reacción les habría perjudicado. Si hubieran glorificado a Mladic habría sido una catástrofe, tanto dentro como fuera de Serbia. Y si lo hubieran criticado abiertamente, probablemente habrían perdido votos importantes. Y si hubieran adoptado una posición intermedia, habrían sido atacados por todos. Si la oposición quiere derrotar a Vucic debe hacerlo en los temas donde él es más vulnerable: corrupción, instituciones, democracia y Estado de derecho”.
Para la analista Rasa Nedeljkov, independientemente de lo que ocurra en las urnas, el país ya no es el mismo. La grieta que se abrió en la sociedad serbia tras el colapso de la estación de Novi Sad ha transformado el mapa político y ha dejado al régimen de Vucic ante su desafío más incierto.
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