José Corbacho es humor, excentricidad, simpatía. Una persona muy querida en televisión que, sin embargo, esconde un secreto a simple vista. Lleva audífonos desde hace años, aunque admite que tendrías que habérselos puesto mucho antes. Tras años repitiendo «¿qué» cuando alguien le decía algo y no era capaz de leerle los labios , decidió que ya era suficiente cuando empezó a perjudicarle en el trabajo. «Estás en el teatro, te pones a hablar con el público y no oyes nada, así que piensas ‘espero que Santi Millán se haya enterado porque yo no’», comenta con sentido del humor. «O cuando iba a la televisión y tenía que presentar me ponían un pinganillo y yo les pedía que me subieran el volumen », confiesa. O alguien se le acercaba por la calle para saludarle y decía que llevaba 100 metros llamándole sin que él se enterara. Era un problema del que algunos empezaron a darse cuenta en su entorno y que, aunque él sabía lo que le pasaba porque lo había visto en casa, tardó. TE RECOMENDAMOs estandar No Quién es Álvaro Alcaraz, el hermano mayor que se ha convertido en el apoyo clave de Carlos Daniella Bejarano estandar No Melissa Gilbert rompe su silencio ante las acusaciones de abuso infantil contra su esposo, Timothy Busfield: «Amor y gratitud en estos momentos tan difíciles» A.B. Buendía«Yo tenía la teoría de que tenía un problema porque cuando era muy joven, en unos San Fermines cuando tenía 16 o 17 años, me explotó un petardo al lado del oído . Me quedé con un pitido como una semana, entonces tenía la teoría de que tenía un traumatismo, que también es muy habitual. Empecé a ir al otorrino, que me hizo audiometrías y me dijo que si hipoacusia y tal, me preguntó que si tenía antecedentes familiares y claro, mi abuela, mi madre, mis tíos…», explica José Corbacho a ABC en un evento organizado por GAES. «Mi mujer me decía ‘¿pero me estás escuchando?’» José CorbachoY cuando finalmente empezó a usar audífonos se quedó impactado por la cantidad de cosas que nunca había oído. «De repente me subo en el coche pongo el intermitente y pienso, ‘uy, está haciendo un ruido raro el coche’. Eran los intermitentes, ¡que nunca había oído el sonido! Y eso ya es un tema de seguridad», señala. «Cuando me empecé a poner los audífonos estaba en un restaurante y mi mujer me decía ‘¿pero me estás escuchando?’, porque cuando no los llevo es como que desconectas, pero cuando sí estaba escuchando la conversación de la mesa de al lado», comenta con sentido del humor.En casa, en cambio, se los quita y su mujer, Mónica Mercadal , con quien está desde hace casi 20 años, le echa la bronca porque tiene que hablarle a gritos. Incluso se vio en televisión, porque recuerda que en ‘ MasterChef ‘ le tenían que pegar gritos para que se enterara de lo que le decían.Anécdotas de este tipo tiene un montón, como una vez que fue a la televisión y en un programa con Jorge Javier Vázquez el presentador se dio cuenta de que Corbacho llevaba algo en el oído. «Veo que se me queda mirando, pero superclavado. Estaba pensando que me habían puesto un pinganillo para que yo le hiciera algo a él . «Le digo ‘no, tío, son audífonos’ y me dice ‘uy, pues me debería poner unos yo porque oigo fatal», comenta, explicando que mucha gente de televisión piensa que es un pinganillo. Le recomendó que fuera a la misma compañía porque «seguro que te ponen la alfombra roja», le dijo. Para él la conexión con la marca es casi familiar, puesto que su madre los lleva desde que era muy joven, desde «hace 45 años». Y sin embargo, su hermana, que también sufre el mismo problema, esperó hasta después de la pandemia a dar el paso. «Con la mascarilla perdió mucho, porque los que tenemos este problema acabamos leyendo los labios sin darnos cuenta », explica Corbacho. El trasplante que la cambió la vidaA día de hoy, él lo lleva con enorme naturalidad. De hecho, hasta hace bromas al respecto en su nuevo show, ‘No somos Estopa’, que tiene con David Fernández en el Teatro Marquina de Madrid. También habla con naturalidad del trasplante de riñón que le hicieron en 2020, después de haber sufrido toda la vida de una insuficiencia renal a causa de la espina bífida que sufre. Fue su hermana quien le donó el órgano, y le ha cambiado la vida. Eso sí, su madre vuelve a ser protagonista inesperada de esta historia, puesto que le dijeron 24 horas antes que ambos iban a pasar por el quirófano. Encima era pandemia, así que no iba a poder ir a visitarles en el hospital. La mujer, que se llama Estrella y pronto cumplirá 90 años, les dijo «haced lo que queráis» , pero visiblemente preocupada por el futuro de sus hijos. Por suerte todo salió bien y ahora José Corbacho es también embajador de la organización Nacional de Donaciones, porque siente especial interés por visibilizar y naturalizar aquellas cosas que a él le han marcado tanto. Lo bueno es que en su caso el trasplante redujo muchísimo la cantidad de pastillas que tenía que tomar a diario, incluso a pesar de los inmunodepresores. « Me quité el 80% de la medicación que tomaba antes, que si la hipertensión porque la arteria renal era pequeña, que si tal, todo eso se reguló. Me pregunta la gente si me he hecho algo en la cara pero no, me he puesto un riñón que igual me está viniendo bien», bromea. José Corbacho es humor, excentricidad, simpatía. Una persona muy querida en televisión que, sin embargo, esconde un secreto a simple vista. Lleva audífonos desde hace años, aunque admite que tendrías que habérselos puesto mucho antes. Tras años repitiendo «¿qué» cuando alguien le decía algo y no era capaz de leerle los labios , decidió que ya era suficiente cuando empezó a perjudicarle en el trabajo. «Estás en el teatro, te pones a hablar con el público y no oyes nada, así que piensas ‘espero que Santi Millán se haya enterado porque yo no’», comenta con sentido del humor. «O cuando iba a la televisión y tenía que presentar me ponían un pinganillo y yo les pedía que me subieran el volumen », confiesa. O alguien se le acercaba por la calle para saludarle y decía que llevaba 100 metros llamándole sin que él se enterara. Era un problema del que algunos empezaron a darse cuenta en su entorno y que, aunque él sabía lo que le pasaba porque lo había visto en casa, tardó. TE RECOMENDAMOs estandar No Quién es Álvaro Alcaraz, el hermano mayor que se ha convertido en el apoyo clave de Carlos Daniella Bejarano estandar No Melissa Gilbert rompe su silencio ante las acusaciones de abuso infantil contra su esposo, Timothy Busfield: «Amor y gratitud en estos momentos tan difíciles» A.B. Buendía«Yo tenía la teoría de que tenía un problema porque cuando era muy joven, en unos San Fermines cuando tenía 16 o 17 años, me explotó un petardo al lado del oído . Me quedé con un pitido como una semana, entonces tenía la teoría de que tenía un traumatismo, que también es muy habitual. Empecé a ir al otorrino, que me hizo audiometrías y me dijo que si hipoacusia y tal, me preguntó que si tenía antecedentes familiares y claro, mi abuela, mi madre, mis tíos…», explica José Corbacho a ABC en un evento organizado por GAES. «Mi mujer me decía ‘¿pero me estás escuchando?’» José CorbachoY cuando finalmente empezó a usar audífonos se quedó impactado por la cantidad de cosas que nunca había oído. «De repente me subo en el coche pongo el intermitente y pienso, ‘uy, está haciendo un ruido raro el coche’. Eran los intermitentes, ¡que nunca había oído el sonido! Y eso ya es un tema de seguridad», señala. «Cuando me empecé a poner los audífonos estaba en un restaurante y mi mujer me decía ‘¿pero me estás escuchando?’, porque cuando no los llevo es como que desconectas, pero cuando sí estaba escuchando la conversación de la mesa de al lado», comenta con sentido del humor.En casa, en cambio, se los quita y su mujer, Mónica Mercadal , con quien está desde hace casi 20 años, le echa la bronca porque tiene que hablarle a gritos. Incluso se vio en televisión, porque recuerda que en ‘ MasterChef ‘ le tenían que pegar gritos para que se enterara de lo que le decían.Anécdotas de este tipo tiene un montón, como una vez que fue a la televisión y en un programa con Jorge Javier Vázquez el presentador se dio cuenta de que Corbacho llevaba algo en el oído. «Veo que se me queda mirando, pero superclavado. Estaba pensando que me habían puesto un pinganillo para que yo le hiciera algo a él . «Le digo ‘no, tío, son audífonos’ y me dice ‘uy, pues me debería poner unos yo porque oigo fatal», comenta, explicando que mucha gente de televisión piensa que es un pinganillo. Le recomendó que fuera a la misma compañía porque «seguro que te ponen la alfombra roja», le dijo. Para él la conexión con la marca es casi familiar, puesto que su madre los lleva desde que era muy joven, desde «hace 45 años». Y sin embargo, su hermana, que también sufre el mismo problema, esperó hasta después de la pandemia a dar el paso. «Con la mascarilla perdió mucho, porque los que tenemos este problema acabamos leyendo los labios sin darnos cuenta », explica Corbacho. El trasplante que la cambió la vidaA día de hoy, él lo lleva con enorme naturalidad. De hecho, hasta hace bromas al respecto en su nuevo show, ‘No somos Estopa’, que tiene con David Fernández en el Teatro Marquina de Madrid. También habla con naturalidad del trasplante de riñón que le hicieron en 2020, después de haber sufrido toda la vida de una insuficiencia renal a causa de la espina bífida que sufre. Fue su hermana quien le donó el órgano, y le ha cambiado la vida. Eso sí, su madre vuelve a ser protagonista inesperada de esta historia, puesto que le dijeron 24 horas antes que ambos iban a pasar por el quirófano. Encima era pandemia, así que no iba a poder ir a visitarles en el hospital. La mujer, que se llama Estrella y pronto cumplirá 90 años, les dijo «haced lo que queráis» , pero visiblemente preocupada por el futuro de sus hijos. Por suerte todo salió bien y ahora José Corbacho es también embajador de la organización Nacional de Donaciones, porque siente especial interés por visibilizar y naturalizar aquellas cosas que a él le han marcado tanto. Lo bueno es que en su caso el trasplante redujo muchísimo la cantidad de pastillas que tenía que tomar a diario, incluso a pesar de los inmunodepresores. « Me quité el 80% de la medicación que tomaba antes, que si la hipertensión porque la arteria renal era pequeña, que si tal, todo eso se reguló. Me pregunta la gente si me he hecho algo en la cara pero no, me he puesto un riñón que igual me está viniendo bien», bromea.
José Corbacho es humor, excentricidad, simpatía. Una persona muy querida en televisión que, sin embargo, esconde un secreto a simple vista. Lleva audífonos desde hace años, aunque admite que tendrías que habérselos puesto mucho antes. Tras años repitiendo «¿qué» cuando alguien le decía algo … y no era capaz de leerle los labios, decidió que ya era suficiente cuando empezó a perjudicarle en el trabajo.
«Estás en el teatro, te pones a hablar con el público y no oyes nada, así que piensas ‘espero que Santi Millán se haya enterado porque yo no’», comenta con sentido del humor. «O cuando iba a la televisión y tenía que presentar me ponían un pinganillo y yo les pedía que me subieran el volumen», confiesa. O alguien se le acercaba por la calle para saludarle y decía que llevaba 100 metros llamándole sin que él se enterara. Era un problema del que algunos empezaron a darse cuenta en su entorno y que, aunque él sabía lo que le pasaba porque lo había visto en casa, tardó.
«Yo tenía la teoría de que tenía un problema porque cuando era muy joven, en unos San Fermines cuando tenía 16 o 17 años, me explotó un petardo al lado del oído. Me quedé con un pitido como una semana, entonces tenía la teoría de que tenía un traumatismo, que también es muy habitual. Empecé a ir al otorrino, que me hizo audiometrías y me dijo que si hipoacusia y tal, me preguntó que si tenía antecedentes familiares y claro, mi abuela, mi madre, mis tíos…», explica José Corbacho a ABC en un evento organizado por GAES.
«Mi mujer me decía ‘¿pero me estás escuchando?’»
José Corbacho
Y cuando finalmente empezó a usar audífonos se quedó impactado por la cantidad de cosas que nunca había oído. «De repente me subo en el coche pongo el intermitente y pienso, ‘uy, está haciendo un ruido raro el coche’. Eran los intermitentes, ¡que nunca había oído el sonido! Y eso ya es un tema de seguridad», señala. «Cuando me empecé a poner los audífonos estaba en un restaurante y mi mujer me decía ‘¿pero me estás escuchando?’, porque cuando no los llevo es como que desconectas, pero cuando sí estaba escuchando la conversación de la mesa de al lado», comenta con sentido del humor.
En casa, en cambio, se los quita y su mujer, Mónica Mercadal, con quien está desde hace casi 20 años, le echa la bronca porque tiene que hablarle a gritos. Incluso se vio en televisión, porque recuerda que en ‘MasterChef‘ le tenían que pegar gritos para que se enterara de lo que le decían.
Anécdotas de este tipo tiene un montón, como una vez que fue a la televisión y en un programa con Jorge Javier Vázquez el presentador se dio cuenta de que Corbacho llevaba algo en el oído. «Veo que se me queda mirando, pero superclavado. Estaba pensando que me habían puesto un pinganillo para que yo le hiciera algo a él. «Le digo ‘no, tío, son audífonos’ y me dice ‘uy, pues me debería poner unos yo porque oigo fatal», comenta, explicando que mucha gente de televisión piensa que es un pinganillo. Le recomendó que fuera a la misma compañía porque «seguro que te ponen la alfombra roja», le dijo.
Para él la conexión con la marca es casi familiar, puesto que su madre los lleva desde que era muy joven, desde «hace 45 años». Y sin embargo, su hermana, que también sufre el mismo problema, esperó hasta después de la pandemia a dar el paso. «Con la mascarilla perdió mucho, porque los que tenemos este problema acabamos leyendo los labios sin darnos cuenta», explica Corbacho.
El trasplante que la cambió la vida
A día de hoy, él lo lleva con enorme naturalidad. De hecho, hasta hace bromas al respecto en su nuevo show, ‘No somos Estopa’, que tiene con David Fernández en el Teatro Marquina de Madrid. También habla con naturalidad del trasplante de riñón que le hicieron en 2020, después de haber sufrido toda la vida de una insuficiencia renal a causa de la espina bífida que sufre. Fue su hermana quien le donó el órgano, y le ha cambiado la vida.
Eso sí, su madre vuelve a ser protagonista inesperada de esta historia, puesto que le dijeron 24 horas antes que ambos iban a pasar por el quirófano. Encima era pandemia, así que no iba a poder ir a visitarles en el hospital. La mujer, que se llama Estrella y pronto cumplirá 90 años, les dijo «haced lo que queráis», pero visiblemente preocupada por el futuro de sus hijos. Por suerte todo salió bien y ahora José Corbacho es también embajador de la organización Nacional de Donaciones, porque siente especial interés por visibilizar y naturalizar aquellas cosas que a él le han marcado tanto.
Lo bueno es que en su caso el trasplante redujo muchísimo la cantidad de pastillas que tenía que tomar a diario, incluso a pesar de los inmunodepresores. «Me quité el 80% de la medicación que tomaba antes, que si la hipertensión porque la arteria renal era pequeña, que si tal, todo eso se reguló. Me pregunta la gente si me he hecho algo en la cara pero no, me he puesto un riñón que igual me está viniendo bien», bromea.
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