Se complica el futuro del TMEC, el acuerdo comercial que ampara más de 1,5 billones de dólares al año en Norteamérica. A menos de 50 días del arranque de la revisión del tratado, el escenario “ideal” de una pronta y duradera ratificación comienza a desdibujarse. El secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, señaló que es más probable que el proceso se extienda más allá del 1 de julio. “Yo estaría pensando que esto (la revisión) va a durar un poco más de tiempo y, probablemente, nos vayamos a revisiones que no son concluyentes los próximos diez años”, declaró el miércoles en un foro económico en Ciudad de México. En juego está la integración comercial de Norteamérica.
El funcionario abre la posibilidad a que el tratado comercial sea sometido a evaluaciones periódicas durante los próximos 10 años
Se complica el futuro del TMEC, el acuerdo comercial que ampara más de 1,5 billones de dólares al año en Norteamérica. A menos de 50 días del arranque de la revisión del tratado, el escenario “ideal” de una pronta y duradera ratificación comienza a desdibujarse. El secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, señaló que es más probable que el proceso se extienda más allá del 1 de julio. “Yo estaría pensando que esto (la revisión) va a durar un poco más de tiempo y, probablemente, nos vayamos a revisiones que no son concluyentes los próximos diez años”, declaró el miércoles en un foro económico en Ciudad de México. En juego está la integración comercial de Norteamérica.
El funcionario ajustó sus previsiones con base en las más recientes declaraciones del representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, quien habló en el mismo sentido. Ebrard añadió que uno de los objetivos de México en este proceso frente a EE UU y Canadá es reducir la incertidumbre y sacar partido de la relocalización de cadenas productivas. “Nosotros queremos que México tenga un rol cada vez mayor en nuevas actividades económicas, en donde no necesariamente teníamos una fortaleza relativa, como la que construimos, en la industria automotriz”, abundó.
Frente a empresarios y analistas, Ebrard hizo hincapié en que México sigue siendo el mayor socio comercial de los estadounidenses. “Nadie les compra más que México, eso es un límite real que condiciona toda la revisión del tratado y toda la relación con Estados Unidos. Este es un peso relativo que le da nivel a México”, indicó. En el primer trimestre del año, el país latinoamericano importó del mercado estadounidense 93.269 millones de dólares, un 11% respecto al mismo periodo del año pasado, según cifras oficiales. Del lado de las exportaciones, México envió los primeros tres meses del año mercancías por 138.031 millones de dólares, un alza del 5%, en comparación con el primer trimestre de 2025.
Ebrard añadió que, pese a los aranceles sectoriales que EE UU impuso a ciertos productos mexicanos como el acero y el cobre, el motor exportador de México sigue al alza. “Tenemos la mejor condición relativa en el nuevo sistema comercial. Claro, lo mejor sería pagar cero, pero eso sabemos que no existe. En términos correlativos, en términos de cuál es tu competitividad respecto a los demás, recordar que el sistema que está organizando el presidente Trump es un sistema basado en desventajas comparativas”, mencionó.
En los últimos metros rumbo al arranque de la revisión del TMEC, Ebrard puntualizó que uno de los objetivos de México es tener el mejor trato comercial con Estados Unidos que cualquier competidor y aseguró que a la fecha “esto está sucediendo”. En paralelo, el secretario de Economía busca diversificar el destino de las exportaciones mexicanas a Europa, Canadá, Japón y otros países. En la línea de este objetivo, el próximo 22 de mayo el país latinoamericano firmará la modernización de su acuerdo comercial con la Unión Europea. Actualmente, el país envía unos 24.000 millones de dólares a ese bloque comercial y la meta es elevar esta cifra a 36.000 millones de dólares en 2030.
Las negociaciones para la revisión del TMEC arrancan en julio, pero los equipos técnicos de los tres países tienen meses allanando el terreno. El objetivo de renovar el acuerdo comercial a 2042 se vislumbra cuesta arriba frente al Gobierno de Trump, que en repetidas ocasiones ha amagado con dinamitar el tratado y ha castigado con aranceles a los productos que quedan fuera del acuerdo de libre comercio. Pese a estos obstáculos, con su estrategia de “cabeza fría” y no confrontación, el Gobierno de Claudia Sheinbaum busca afianzar su posición como el principal aliado comercial de Washington. Una meta ambiciosa que se pelea a contrarreloj.
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