«¿Pero cómo va a ganar este si está tan delgado?». El último emperador de Etiopía no confiaba en que aquel soldado larguirucho de su guardia personal pudiera cumplir la misión que había encargado a sus atletas. Haile Selassie les exhortó a subirse a los podios de los Juegos Olímpicos de Roma de 1960 como una forma de resarcirse de la invasión de las tropas de Benito Mussolini 24 años antes. Una victoria deportiva en la capital italiana sería «como vencer mil veces», les dijo. El Negus desconocía entonces la fortaleza de su enjuto guardia de 28 años que cada día se despertaba a las cuatro de la mañana y corría durante dos horas. Ante la sorpresa de todos, Abebe Bikila no solo llegó el primero al Arco de Constantino bajo la luz de las antorchas y pulverizó las marcas anteriores al recorrer los 42 kilómetros y 195 metros de la Maratón en solo dos horas, quince minutos y dieciséis segundos. Para asombro del mundo entero, lo hizo descalzo . Los más de 30.000 participantes de la XV Madrid Media Maratón que corrieron calzados la mitad de esa distancia este domingo saben calibrar bien el tamaño de su proeza.La llegada de Abebe Bikila sin zapatillas a la meta en los Juegos de Roma de 1960 ABCBikila se convirtió en el mito del hombre africano que no necesitaba nada para correr, aunque en realidad sí tenía zapatillas. «Se las quitó veinte minutos antes de la salida, porque las que había comprado le habían causado ampollas en los pies», relató Ángel Gómez Fuentes en el sesenta aniversario de su hazaña . El atleta etíope prefirió correr descalzo. Estaba acostumbrado. Antes de partir hacia Italia, su entrenador, el sueco Oni Niskanen, había comprobado que en una distancia de 31 kilómetros lograba un mejor tiempo descalzo que con zapatillas. Cuatro años después, volvería a vencer a sus rivales por segunda vez en Japón , a pesar de haber sido operado de apendicitis un mes antes. Y en esta ocasión, compitió calzado «por orden de los jueces que apreciaban a saber qué ventaja en su trotar descalzo», explicó años después Domingo Pérez . Era la primera vez que alguien ganaba dos veces consecutivas el maratón olímpico. Si al murciano Mariano García –que el domingo también logró un doblete histórico al colgarse el oro en Torun en la final de 1.500 metros, tras su victoria en 800 en 2022– lo apodan ‘el hombre de la moto’, a Bikila hubo quien lo llamó la ‘nueva locomotora humana’ . En Etiopía fue recibido como un héroe nacional y ascendido a oficial de la Guardia Imperial de El Negus. «Es actualmente la segunda personalidad del país, inmediatamente después del emperador», constataba en aquel entonces ‘Blanco y Negro’. Aparte del coche que le regaló el Ejército, de su ascenso y de su enorme popularidad entre los etíopes, la vida de Abebe no cambió mucho en esos años. Nacido en la región de Shoa, en una familia de campesinos, pasaba horas con sus hijos pequeños, se entrenaba regularmente y jugaba también al baloncesto y al tenis para mantenerse en forma. «Para él, vencer tiene una enorme importancia; si vence él, vence su pueblo », subrayaba la revista. Noticia relacionada general No No Decíamos ayer La maestra que creó el Día del Padre y colocó a sus alumnas en Galerías Preciados Mónica ArrizabalagaPor desgracia, la altitud le afectó en los siguientes Juegos Olímpicos de México de 1968 y un fatídico accidente de tráfico al año siguiente lo postró en una silla de ruedas . El coche que conducía volcó a 75 kilómetros de Addis Abeba y el atleta sufrió una lesión en la médula espinal que lo dejó paralítico de las dos piernas. Aún participó después en los Juegos Paralímpicos de Heidelberg en 1972, en tiro con arco, y como invitado de honor en los de Múnich. El doble vencedor olímpico falleció de una hemorragia cerebral en 1973, a los 41 años. En Etiopía, una estatua recuerda al legendario maratonista que conquistó Roma descalzo. «¿Pero cómo va a ganar este si está tan delgado?». El último emperador de Etiopía no confiaba en que aquel soldado larguirucho de su guardia personal pudiera cumplir la misión que había encargado a sus atletas. Haile Selassie les exhortó a subirse a los podios de los Juegos Olímpicos de Roma de 1960 como una forma de resarcirse de la invasión de las tropas de Benito Mussolini 24 años antes. Una victoria deportiva en la capital italiana sería «como vencer mil veces», les dijo. El Negus desconocía entonces la fortaleza de su enjuto guardia de 28 años que cada día se despertaba a las cuatro de la mañana y corría durante dos horas. Ante la sorpresa de todos, Abebe Bikila no solo llegó el primero al Arco de Constantino bajo la luz de las antorchas y pulverizó las marcas anteriores al recorrer los 42 kilómetros y 195 metros de la Maratón en solo dos horas, quince minutos y dieciséis segundos. Para asombro del mundo entero, lo hizo descalzo . Los más de 30.000 participantes de la XV Madrid Media Maratón que corrieron calzados la mitad de esa distancia este domingo saben calibrar bien el tamaño de su proeza.La llegada de Abebe Bikila sin zapatillas a la meta en los Juegos de Roma de 1960 ABCBikila se convirtió en el mito del hombre africano que no necesitaba nada para correr, aunque en realidad sí tenía zapatillas. «Se las quitó veinte minutos antes de la salida, porque las que había comprado le habían causado ampollas en los pies», relató Ángel Gómez Fuentes en el sesenta aniversario de su hazaña . El atleta etíope prefirió correr descalzo. Estaba acostumbrado. Antes de partir hacia Italia, su entrenador, el sueco Oni Niskanen, había comprobado que en una distancia de 31 kilómetros lograba un mejor tiempo descalzo que con zapatillas. Cuatro años después, volvería a vencer a sus rivales por segunda vez en Japón , a pesar de haber sido operado de apendicitis un mes antes. Y en esta ocasión, compitió calzado «por orden de los jueces que apreciaban a saber qué ventaja en su trotar descalzo», explicó años después Domingo Pérez . Era la primera vez que alguien ganaba dos veces consecutivas el maratón olímpico. Si al murciano Mariano García –que el domingo también logró un doblete histórico al colgarse el oro en Torun en la final de 1.500 metros, tras su victoria en 800 en 2022– lo apodan ‘el hombre de la moto’, a Bikila hubo quien lo llamó la ‘nueva locomotora humana’ . En Etiopía fue recibido como un héroe nacional y ascendido a oficial de la Guardia Imperial de El Negus. «Es actualmente la segunda personalidad del país, inmediatamente después del emperador», constataba en aquel entonces ‘Blanco y Negro’. Aparte del coche que le regaló el Ejército, de su ascenso y de su enorme popularidad entre los etíopes, la vida de Abebe no cambió mucho en esos años. Nacido en la región de Shoa, en una familia de campesinos, pasaba horas con sus hijos pequeños, se entrenaba regularmente y jugaba también al baloncesto y al tenis para mantenerse en forma. «Para él, vencer tiene una enorme importancia; si vence él, vence su pueblo », subrayaba la revista. Noticia relacionada general No No Decíamos ayer La maestra que creó el Día del Padre y colocó a sus alumnas en Galerías Preciados Mónica ArrizabalagaPor desgracia, la altitud le afectó en los siguientes Juegos Olímpicos de México de 1968 y un fatídico accidente de tráfico al año siguiente lo postró en una silla de ruedas . El coche que conducía volcó a 75 kilómetros de Addis Abeba y el atleta sufrió una lesión en la médula espinal que lo dejó paralítico de las dos piernas. Aún participó después en los Juegos Paralímpicos de Heidelberg en 1972, en tiro con arco, y como invitado de honor en los de Múnich. El doble vencedor olímpico falleció de una hemorragia cerebral en 1973, a los 41 años. En Etiopía, una estatua recuerda al legendario maratonista que conquistó Roma descalzo.
«¿Pero cómo va a ganar este si está tan delgado?». El último emperador de Etiopía no confiaba en que aquel soldado larguirucho de su guardia personal pudiera cumplir la misión que había encargado a sus atletas. Haile Selassie les exhortó a subirse a los … podios de los Juegos Olímpicos de Roma de 1960 como una forma de resarcirse de la invasión de las tropas de Benito Mussolini 24 años antes. Una victoria deportiva en la capital italiana sería «como vencer mil veces», les dijo. El Negus desconocía entonces la fortaleza de su enjuto guardia de 28 años que cada día se despertaba a las cuatro de la mañana y corría durante dos horas. Ante la sorpresa de todos, Abebe Bikila no solo llegó el primero al Arco de Constantino bajo la luz de las antorchas y pulverizó las marcas anteriores al recorrer los 42 kilómetros y 195 metros de la Maratón en solo dos horas, quince minutos y dieciséis segundos. Para asombro del mundo entero, lo hizo descalzo. Los más de 30.000 participantes de la XV Madrid Media Maratón que corrieron calzados la mitad de esa distancia este domingo saben calibrar bien el tamaño de su proeza.
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(ABC)
Bikila se convirtió en el mito del hombre africano que no necesitaba nada para correr, aunque en realidad sí tenía zapatillas. «Se las quitó veinte minutos antes de la salida, porque las que había comprado le habían causado ampollas en los pies», relató Ángel Gómez Fuentes en el sesenta aniversario de su hazaña. El atleta etíope prefirió correr descalzo. Estaba acostumbrado. Antes de partir hacia Italia, su entrenador, el sueco Oni Niskanen, había comprobado que en una distancia de 31 kilómetros lograba un mejor tiempo descalzo que con zapatillas. Cuatro años después, volvería a vencer a sus rivales por segunda vez en Japón, a pesar de haber sido operado de apendicitis un mes antes. Y en esta ocasión, compitió calzado «por orden de los jueces que apreciaban a saber qué ventaja en su trotar descalzo», explicó años después Domingo Pérez. Era la primera vez que alguien ganaba dos veces consecutivas el maratón olímpico.
Si al murciano Mariano García –que el domingo también logró un doblete histórico al colgarse el oro en Torun en la final de 1.500 metros, tras su victoria en 800 en 2022– lo apodan ‘el hombre de la moto’, a Bikila hubo quien lo llamó la ‘nueva locomotora humana’. En Etiopía fue recibido como un héroe nacional y ascendido a oficial de la Guardia Imperial de El Negus. «Es actualmente la segunda personalidad del país, inmediatamente después del emperador», constataba en aquel entonces ‘Blanco y Negro’. Aparte del coche que le regaló el Ejército, de su ascenso y de su enorme popularidad entre los etíopes, la vida de Abebe no cambió mucho en esos años. Nacido en la región de Shoa, en una familia de campesinos, pasaba horas con sus hijos pequeños, se entrenaba regularmente y jugaba también al baloncesto y al tenis para mantenerse en forma. «Para él, vencer tiene una enorme importancia; si vence él, vence su pueblo», subrayaba la revista.
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Decíamos ayer
Mónica Arrizabalaga
Por desgracia, la altitud le afectó en los siguientes Juegos Olímpicos de México de 1968 y un fatídico accidente de tráfico al año siguiente lo postró en una silla de ruedas. El coche que conducía volcó a 75 kilómetros de Addis Abeba y el atleta sufrió una lesión en la médula espinal que lo dejó paralítico de las dos piernas. Aún participó después en los Juegos Paralímpicos de Heidelberg en 1972, en tiro con arco, y como invitado de honor en los de Múnich. El doble vencedor olímpico falleció de una hemorragia cerebral en 1973, a los 41 años. En Etiopía, una estatua recuerda al legendario maratonista que conquistó Roma descalzo.
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