García Lorca, la generación del 27, el Betis, Joselito, Manzanares a las cinco de la tarde… Y ahora el ministro Urtasun. En torno a Ignacio Sánchez Mejías coexisten tantas circunstancias que algunas describen por sí solas la personalidad arrolladora de un hombre que marcó una Edad de Plata dentro y fuera de los ruedos .Era ambicioso, y quería escalar peldaños para colocarse en un lugar de privilegio entre las figuras del toreo, pero eso no se le nublaba la mente y pisaba suelo por si las cosas no salían bien. Tomó la alternativa en Barcelona de manos de su cuñado Joselito una tarde de marzo de 1919 en presencia de Juan Belmonte, y desde ese momento, la afición de la capital de España esperaba con impaciencia la tarde de su confirmación de alternativa, que se retrasaba cada vez que era anunciada.«¡Vive Dios, que pudo ser», comenzó Gregorio Corrochano la crónica abecedaria de la presentación como matador de toros de Sánchez Mejías en Madrid el 5 de abril de 1920. «Un año, el público de Madrid esperando a Sánchez Mejías, y ya con el cartel puesto había que aplazarlo. La cogida de Sevilla, la de Córdoba, las lluvias de otoño… Sánchez Mejías, el Deseado, no toreaba en Madrid. Ayer toreó y con todos los honores».Noticia Relacionada opinion Si «No estamos muertos» Ángel González Abad Nada de lo que hace y vive Mario Vilau es ajeno ni a Cataluña ni a la tauromaquiaBuena tarde del sevillano y buena crónica de Corrochano, que destacó los puntos fuertes del toreo de Mejías en la corrida de Beneficiencia, junto a Joselito, Belmonte y Varelito con toros de Herederos de Martínez. Apreció el cronista cierto nerviosismo en las primeras acciones del confirmante, también le dio margen para mejorar con los palos, pero se afirmó y reafirmó en su buen toreo para competir cara a cara con su cuñado Joselito, y su disposición al triunfo, «cada vez más ceñido». La emoción en la plaza fue en aumento y si la espada llega a entrar por su sitio: «Si coge la estocada, yo sé la que se arma», sentenció Corrochano.El crítico de ABC desveló en el final de su crónica una confidencia que le había hecho el torero. «Ya tiene Sánchez Mejías su alternativa en Madrid. Recuerdo un brindis en Valladolid con un envío al público de Madrid. ‘Dígale al público que dentro de unos días voy a tomar la alternativa en Madrid, que su fallo será para mí el definitivo, y que todavía llevo un traje de plata en el equipaje para ganarme la vida de banderillero si no gusto’. Ya sabes a qué atenerte, has gustado y mucho… Así pues, regala tu traje de banderillero si encuentras alguno a quien no le venga ancho». Una pildorita del histórico cronista de ABC para acabar una crónica elogiosa a Sánchez Mejías en la que no se resistió a recordarle su fuerte complexión. Su historia apenas acababa de comenzar. En poco más de un mes llegó la tragedia de Talavera, los sinsabores económicos, los poetas del 27, la presidencia del Betis, el toro Granadino, Manzanares, la gangrena… Y Lorca a las cinco en punto de la tarde. «Eran las cinco en todos los relojes». En todos. García Lorca, la generación del 27, el Betis, Joselito, Manzanares a las cinco de la tarde… Y ahora el ministro Urtasun. En torno a Ignacio Sánchez Mejías coexisten tantas circunstancias que algunas describen por sí solas la personalidad arrolladora de un hombre que marcó una Edad de Plata dentro y fuera de los ruedos .Era ambicioso, y quería escalar peldaños para colocarse en un lugar de privilegio entre las figuras del toreo, pero eso no se le nublaba la mente y pisaba suelo por si las cosas no salían bien. Tomó la alternativa en Barcelona de manos de su cuñado Joselito una tarde de marzo de 1919 en presencia de Juan Belmonte, y desde ese momento, la afición de la capital de España esperaba con impaciencia la tarde de su confirmación de alternativa, que se retrasaba cada vez que era anunciada.«¡Vive Dios, que pudo ser», comenzó Gregorio Corrochano la crónica abecedaria de la presentación como matador de toros de Sánchez Mejías en Madrid el 5 de abril de 1920. «Un año, el público de Madrid esperando a Sánchez Mejías, y ya con el cartel puesto había que aplazarlo. La cogida de Sevilla, la de Córdoba, las lluvias de otoño… Sánchez Mejías, el Deseado, no toreaba en Madrid. Ayer toreó y con todos los honores».Noticia Relacionada opinion Si «No estamos muertos» Ángel González Abad Nada de lo que hace y vive Mario Vilau es ajeno ni a Cataluña ni a la tauromaquiaBuena tarde del sevillano y buena crónica de Corrochano, que destacó los puntos fuertes del toreo de Mejías en la corrida de Beneficiencia, junto a Joselito, Belmonte y Varelito con toros de Herederos de Martínez. Apreció el cronista cierto nerviosismo en las primeras acciones del confirmante, también le dio margen para mejorar con los palos, pero se afirmó y reafirmó en su buen toreo para competir cara a cara con su cuñado Joselito, y su disposición al triunfo, «cada vez más ceñido». La emoción en la plaza fue en aumento y si la espada llega a entrar por su sitio: «Si coge la estocada, yo sé la que se arma», sentenció Corrochano.El crítico de ABC desveló en el final de su crónica una confidencia que le había hecho el torero. «Ya tiene Sánchez Mejías su alternativa en Madrid. Recuerdo un brindis en Valladolid con un envío al público de Madrid. ‘Dígale al público que dentro de unos días voy a tomar la alternativa en Madrid, que su fallo será para mí el definitivo, y que todavía llevo un traje de plata en el equipaje para ganarme la vida de banderillero si no gusto’. Ya sabes a qué atenerte, has gustado y mucho… Así pues, regala tu traje de banderillero si encuentras alguno a quien no le venga ancho». Una pildorita del histórico cronista de ABC para acabar una crónica elogiosa a Sánchez Mejías en la que no se resistió a recordarle su fuerte complexión. Su historia apenas acababa de comenzar. En poco más de un mes llegó la tragedia de Talavera, los sinsabores económicos, los poetas del 27, la presidencia del Betis, el toro Granadino, Manzanares, la gangrena… Y Lorca a las cinco en punto de la tarde. «Eran las cinco en todos los relojes». En todos.
ASÍ LO CONTÓ ABC
Se lo confirmó en un brindis a Corrochano, que tras su éxito en la capital como matador le recomendó que regalara el traje de subalterno «a quien no le venga ancho»
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