Imaginemos el origen de la vida como una mezcla de ingredientes que, hace 3.800 millones de años, dio lugar a un plato tan delicado como excepcional. Desde principios del siglo pasado, la química prebiótica (previa a la vida) ha ido identificando los componentes y el método de cocción de ese caldo primigenio. Como todo buen guiso, parece sencillo: agua, calor y unas pocas moléculas elementales que se fueron ensamblando para dar las biomoléculas, primero, y los seres vivos primitivos, mucho después. Sin embargo, como en la buena cocina, la procedencia de las materias primas marca la diferencia y hace tiempo que la ciencia busca fuera de la Tierra algunas de las que hicieron posible la vida.
El estudio liderado por españoles detecta en el centro de la Vía Láctea señales de moléculas que pudieron participar en el origen de la vida, transportadas hasta la Tierra por meteoritos
Imaginemos el origen de la vida como una mezcla de ingredientes que, hace 3.800 millones de años, dio lugar a un plato tan delicado como excepcional. Desde principios del siglo pasado, la química prebiótica (previa a la vida) ha ido identificando los componentes y el método de cocción de ese caldo primigenio. Como todo buen guiso, parece sencillo: agua, calor y unas pocas moléculas elementales que se fueron ensamblando para dar las biomoléculas, primero, y los seres vivos primitivos, mucho después. Sin embargo, como en la buena cocina, la procedencia de las materias primas marca la diferencia y hace tiempo que la ciencia busca fuera de la Tierra algunas de las que hicieron posible la vida.
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