Tradicionalmente, enero es un mal mes para los datos de empleo . Terminadas las Navidades, sectores como el comercio, la hostelería o la logística se deshacen de miles -centenares de miles, más bien- de trabajadores que ya no necesitan, arrastrando toda la estadística a los números rojos. Sin embargo, 2026 empieza con un resultado especialmente desesperanzador, según revelan las cifras publicadas por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. El año arranca con la pérdida de 270.782 afiliados a la Seguridad Social, la peor cifra para un mes de enero desde 2012, cuando, en plena Gran Crisis, desaparecieron 271.654 puestos de trabajo.Huelga decir que el escenario hoy en día es muy distinto al de aquel entonces. Hace catorce años, por estas fechas el Gobierno se disponía a pedir el rescate bancario y el mercado laboral perdía medio millón de empleos al año (403.571 de enero de 2011 a enero de 2012), mientras que hoy España lidera el crecimiento de las grandes economías del euro (+2,8% en 2025) y, tras sumar 477.818 altas en los últimos doce meses, la Seguridad Social cuenta con 21,5 millones de afiliados, cifra que es un 2,3% más alta que la del arranque de 2025 y la mejor para un mes de enero en toda la serie histórica. Pero ¿qué tipo de trabajos está creando nuestro país?Noticia Relacionada Extinciones recurrentes estandar Si La otra cara del empleo: 250.000 despidos en seis días y trabajos de 40 jornadas Susana AlcelayLos datos esconden desequilibrios de fondo, como el elevado peso de la inmigración como motor del crecimiento y, más importante aún, la temporalidad, que sigue en máximos a pesar de que la estadística oficial trate de maquillar esta realidad por la vía de los contratos fijos-discontinuos. Esto último no es baladí, pues afecta a la productividad, que el año pasado siguió estancada con un avance de apenas el 0,7% en hora trabajada y un retroceso del 0,3% por ocupado. Así las cosas, se avizora un escenario en el que será difícil mantener el impulso del PIB una vez dejen de llegar los fondos europeos a mediados de este año. Lógicamente, en su análisis el departamento que dirige Elma Saiz se ha quedado con la cifra gruesa del número total de nuevos ocupados a lo largo de los últimos meses, a la vez que achaca el desplome de enero «al clima adverso» y señala que la estadística es «sólida» si se elimina el efecto estacional. Sin embargo, resultaría peregrino ignorar esta última variable, que tras las últimas Navidades se ha manifestado en forma de una destrucción récord de contratos . Valga la estadística de contrataciones para demostrarlo. En el primer mes del año, en España se firmaron 1,1 millones de contratos, de los que 484.295 fueron indefinidos y 679.260, temporales . Y dentro de esos ‘indefinidos’, hubo 129.856 contratos fijos-discontinuos y 104.747 a tiempo parcial. Esto matiza el optimismo del Ministerio, que una vez más ha aprovechado para reivindicar la reforma laboral de 2021 -la que creó el trampantojo estadístico de los fijos-discontinuos- como la razón de que el empleo en nuestro país haya crecido un 11% desde aquel entonces, frente al 6% de Italia, el 2,1% de Francia o el 1,4% de Alemania.Una trampa estadística 129.000 Fijos-discontinuos Los datos siguen escondiendo un problema de temporalidad, pues de los 484.295 nuevos indefinidos, unos cien mil no lo eran realmenteEl número de ocupados crece, pero el problema de la precariedad persiste, así como la presión fiscal y normativa -vía subidas de cotizaciones y amenazas de reducción de jornada- sobre los autónomos, que son el primer empleador en nuestro país. De hecho, a lo largo del último mes desaparecieron 19.021 trabajadores por cuenta propia, a razón de 614 al día. «Que sigan con las trabas, con el incremento de costes salariales y la presión fiscal… a las empresas grandes y medianas le impactan y a los autónomos y pequeñas empresas nos hunden» , ha denunciado Lorenzo Amor, presidente de la patronal ATA, en la red social X. Mientras esto ocurre, y como ya se ha avanzado, la inmigración sigue ganando peso como motor del mercado de trabajo ; y más que lo hará en el futuro, por cierto, después de que el Gobierno haya anunciado la regularización de medio millón de extranjeros de un plumazo. En los últimos doce meses, el número de extranjeros de alta en la Seguridad Social ha pasado de 2.843.028 a 3.038.158; es decir, que este grupo ha aumentado un 6,8% en apenas un año, mientras que el empleo en términos generales ha crecido un 2,21%. Es más, los extranjeros ya representan el 14% de la fuerza laboral total, tras un aumento de algo más de medio punto en apenas un año. La creación de empleo se ralentizaY una vez más, la buena noticia llega por el flanco de los datos de paro, aunque también en este punto cabe más de un matiz. Comparando con el mes anterior, en enero el número de nuevos inscritos como demandantes de empleo en las oficinas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) aumentó en 30.392 (+1,26%) , una cifra positiva si se tiene en cuenta que en el mismo mes de 2025 rondaron los 38.000, y en 2024, los 60.000. A su vez, a lo largo de los últimos doce meses el paro descendió en 160.381 personas, un 6,17%. Sea como fuere, esto no quita que el desempleo en nuestro país sigue estancado en el entorno del 10% de la población activa, con 2,4 millones de inscritos, en lo que sigue siendo un problema estructural. Para completar la fotografía, además, cabe que recordar que, por segundo año consecutivo, las afiliaciones a la Seguridad Social muestran una cierta ralentización en términos acumulados , pues en el período comprendido entre enero de 2024 y enero de 2025 fueron 491.053 los nuevos puestos creados y, como ya se ha avanzado, este año la cifra queda en 477.818. Tradicionalmente, enero es un mal mes para los datos de empleo . Terminadas las Navidades, sectores como el comercio, la hostelería o la logística se deshacen de miles -centenares de miles, más bien- de trabajadores que ya no necesitan, arrastrando toda la estadística a los números rojos. Sin embargo, 2026 empieza con un resultado especialmente desesperanzador, según revelan las cifras publicadas por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. El año arranca con la pérdida de 270.782 afiliados a la Seguridad Social, la peor cifra para un mes de enero desde 2012, cuando, en plena Gran Crisis, desaparecieron 271.654 puestos de trabajo.Huelga decir que el escenario hoy en día es muy distinto al de aquel entonces. Hace catorce años, por estas fechas el Gobierno se disponía a pedir el rescate bancario y el mercado laboral perdía medio millón de empleos al año (403.571 de enero de 2011 a enero de 2012), mientras que hoy España lidera el crecimiento de las grandes economías del euro (+2,8% en 2025) y, tras sumar 477.818 altas en los últimos doce meses, la Seguridad Social cuenta con 21,5 millones de afiliados, cifra que es un 2,3% más alta que la del arranque de 2025 y la mejor para un mes de enero en toda la serie histórica. Pero ¿qué tipo de trabajos está creando nuestro país?Noticia Relacionada Extinciones recurrentes estandar Si La otra cara del empleo: 250.000 despidos en seis días y trabajos de 40 jornadas Susana AlcelayLos datos esconden desequilibrios de fondo, como el elevado peso de la inmigración como motor del crecimiento y, más importante aún, la temporalidad, que sigue en máximos a pesar de que la estadística oficial trate de maquillar esta realidad por la vía de los contratos fijos-discontinuos. Esto último no es baladí, pues afecta a la productividad, que el año pasado siguió estancada con un avance de apenas el 0,7% en hora trabajada y un retroceso del 0,3% por ocupado. Así las cosas, se avizora un escenario en el que será difícil mantener el impulso del PIB una vez dejen de llegar los fondos europeos a mediados de este año. Lógicamente, en su análisis el departamento que dirige Elma Saiz se ha quedado con la cifra gruesa del número total de nuevos ocupados a lo largo de los últimos meses, a la vez que achaca el desplome de enero «al clima adverso» y señala que la estadística es «sólida» si se elimina el efecto estacional. Sin embargo, resultaría peregrino ignorar esta última variable, que tras las últimas Navidades se ha manifestado en forma de una destrucción récord de contratos . Valga la estadística de contrataciones para demostrarlo. En el primer mes del año, en España se firmaron 1,1 millones de contratos, de los que 484.295 fueron indefinidos y 679.260, temporales . Y dentro de esos ‘indefinidos’, hubo 129.856 contratos fijos-discontinuos y 104.747 a tiempo parcial. Esto matiza el optimismo del Ministerio, que una vez más ha aprovechado para reivindicar la reforma laboral de 2021 -la que creó el trampantojo estadístico de los fijos-discontinuos- como la razón de que el empleo en nuestro país haya crecido un 11% desde aquel entonces, frente al 6% de Italia, el 2,1% de Francia o el 1,4% de Alemania.Una trampa estadística 129.000 Fijos-discontinuos Los datos siguen escondiendo un problema de temporalidad, pues de los 484.295 nuevos indefinidos, unos cien mil no lo eran realmenteEl número de ocupados crece, pero el problema de la precariedad persiste, así como la presión fiscal y normativa -vía subidas de cotizaciones y amenazas de reducción de jornada- sobre los autónomos, que son el primer empleador en nuestro país. De hecho, a lo largo del último mes desaparecieron 19.021 trabajadores por cuenta propia, a razón de 614 al día. «Que sigan con las trabas, con el incremento de costes salariales y la presión fiscal… a las empresas grandes y medianas le impactan y a los autónomos y pequeñas empresas nos hunden» , ha denunciado Lorenzo Amor, presidente de la patronal ATA, en la red social X. Mientras esto ocurre, y como ya se ha avanzado, la inmigración sigue ganando peso como motor del mercado de trabajo ; y más que lo hará en el futuro, por cierto, después de que el Gobierno haya anunciado la regularización de medio millón de extranjeros de un plumazo. En los últimos doce meses, el número de extranjeros de alta en la Seguridad Social ha pasado de 2.843.028 a 3.038.158; es decir, que este grupo ha aumentado un 6,8% en apenas un año, mientras que el empleo en términos generales ha crecido un 2,21%. Es más, los extranjeros ya representan el 14% de la fuerza laboral total, tras un aumento de algo más de medio punto en apenas un año. La creación de empleo se ralentizaY una vez más, la buena noticia llega por el flanco de los datos de paro, aunque también en este punto cabe más de un matiz. Comparando con el mes anterior, en enero el número de nuevos inscritos como demandantes de empleo en las oficinas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) aumentó en 30.392 (+1,26%) , una cifra positiva si se tiene en cuenta que en el mismo mes de 2025 rondaron los 38.000, y en 2024, los 60.000. A su vez, a lo largo de los últimos doce meses el paro descendió en 160.381 personas, un 6,17%. Sea como fuere, esto no quita que el desempleo en nuestro país sigue estancado en el entorno del 10% de la población activa, con 2,4 millones de inscritos, en lo que sigue siendo un problema estructural. Para completar la fotografía, además, cabe que recordar que, por segundo año consecutivo, las afiliaciones a la Seguridad Social muestran una cierta ralentización en términos acumulados , pues en el período comprendido entre enero de 2024 y enero de 2025 fueron 491.053 los nuevos puestos creados y, como ya se ha avanzado, este año la cifra queda en 477.818.
Tradicionalmente, enero es un mal mes para los datos de empleo. Terminadas las Navidades, sectores como el comercio, la hostelería o la logística se deshacen de miles -centenares de miles, más bien- de trabajadores que ya no necesitan, arrastrando toda la estadística a los … números rojos. Sin embargo, 2026 empieza con un resultado especialmente desesperanzador, según revelan las cifras publicadas por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. El año arranca con la pérdida de 270.782 afiliados a la Seguridad Social, la peor cifra para un mes de enero desde 2012, cuando, en plena Gran Crisis, desaparecieron 271.654 puestos de trabajo.
Huelga decir que el escenario hoy en día es muy distinto al de aquel entonces. Hace catorce años, por estas fechas el Gobierno se disponía a pedir el rescate bancario y el mercado laboral perdía medio millón de empleos al año (403.571 de enero de 2011 a enero de 2012), mientras que hoy España lidera el crecimiento de las grandes economías del euro (+2,8% en 2025) y, tras sumar 477.818 altas en los últimos doce meses, la Seguridad Social cuenta con 21,5 millones de afiliados, cifra que es un 2,3% más alta que la del arranque de 2025 y la mejor para un mes de enero en toda la serie histórica. Pero ¿qué tipo de trabajos está creando nuestro país?
Los datos esconden desequilibrios de fondo, como el elevado peso de la inmigración como motor del crecimiento y, más importante aún, la temporalidad, que sigue en máximos a pesar de que la estadística oficial trate de maquillar esta realidad por la vía de los contratos fijos-discontinuos. Esto último no es baladí, pues afecta a la productividad, que el año pasado siguió estancada con un avance de apenas el 0,7% en hora trabajada y un retroceso del 0,3% por ocupado. Así las cosas, se avizora un escenario en el que será difícil mantener el impulso del PIB una vez dejen de llegar los fondos europeos a mediados de este año.
Lógicamente, en su análisis el departamento que dirige Elma Saiz se ha quedado con la cifra gruesa del número total de nuevos ocupados a lo largo de los últimos meses, a la vez que achaca el desplome de enero «al clima adverso» y señala que la estadística es «sólida» si se elimina el efecto estacional. Sin embargo, resultaría peregrino ignorar esta última variable, que tras las últimas Navidades se ha manifestado en forma de una destrucción récord de contratos.
Valga la estadística de contrataciones para demostrarlo. En el primer mes del año, en España se firmaron 1,1 millones de contratos, de los que 484.295 fueron indefinidos y 679.260, temporales. Y dentro de esos ‘indefinidos’, hubo 129.856 contratos fijos-discontinuos y 104.747 a tiempo parcial. Esto matiza el optimismo del Ministerio, que una vez más ha aprovechado para reivindicar la reforma laboral de 2021 -la que creó el trampantojo estadístico de los fijos-discontinuos- como la razón de que el empleo en nuestro país haya crecido un 11% desde aquel entonces, frente al 6% de Italia, el 2,1% de Francia o el 1,4% de Alemania.
129.000
Fijos-discontinuos
Los datos siguen escondiendo un problema de temporalidad, pues de los 484.295 nuevos indefinidos, unos cien mil no lo eran realmente
El número de ocupados crece, pero el problema de la precariedad persiste, así como la presión fiscal y normativa -vía subidas de cotizaciones y amenazas de reducción de jornada- sobre los autónomos, que son el primer empleador en nuestro país. De hecho, a lo largo del último mes desaparecieron 19.021 trabajadores por cuenta propia, a razón de 614 al día. «Que sigan con las trabas, con el incremento de costes salariales y la presión fiscal… a las empresas grandes y medianas le impactan y a los autónomos y pequeñas empresas nos hunden», ha denunciado Lorenzo Amor, presidente de la patronal ATA, en la red social X.
Mientras esto ocurre, y como ya se ha avanzado, la inmigración sigue ganando peso como motor del mercado de trabajo; y más que lo hará en el futuro, por cierto, después de que el Gobierno haya anunciado la regularización de medio millón de extranjeros de un plumazo.
En los últimos doce meses, el número de extranjeros de alta en la Seguridad Social ha pasado de 2.843.028 a 3.038.158; es decir, que este grupo ha aumentado un 6,8% en apenas un año, mientras que el empleo en términos generales ha crecido un 2,21%. Es más, los extranjeros ya representan el 14% de la fuerza laboral total, tras un aumento de algo más de medio punto en apenas un año.
La creación de empleo se ralentiza
Y una vez más, la buena noticia llega por el flanco de los datos de paro, aunque también en este punto cabe más de un matiz. Comparando con el mes anterior, en enero el número de nuevos inscritos como demandantes de empleo en las oficinas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) aumentó en 30.392 (+1,26%), una cifra positiva si se tiene en cuenta que en el mismo mes de 2025 rondaron los 38.000, y en 2024, los 60.000. A su vez, a lo largo de los últimos doce meses el paro descendió en 160.381 personas, un 6,17%.
Sea como fuere, esto no quita que el desempleo en nuestro país sigue estancado en el entorno del 10% de la población activa, con 2,4 millones de inscritos, en lo que sigue siendo un problema estructural.
Para completar la fotografía, además, cabe que recordar que, por segundo año consecutivo, las afiliaciones a la Seguridad Social muestran una cierta ralentización en términos acumulados, pues en el período comprendido entre enero de 2024 y enero de 2025 fueron 491.053 los nuevos puestos creados y, como ya se ha avanzado, este año la cifra queda en 477.818.
Artículo solo para suscriptores
RSS de noticias de economia
