Hay una forma sencilla de evaluar la política fiscal: mirar dónde está en el ciclo económico y preguntarse si se actúa en consecuencia. No según Bruselas , sino según el viejo manual que dice que cuando la economía crece por encima de su potencial, el Estado debería ahorrar. No por virtud moral, sino por aritmética preventiva. Es entonces cuando se generan colchones para gastar sin pánico cuando llegue la siguiente recesión .En el mundo económico hay firmes defensores del crecimiento sanchista , pero ninguno de ellos presume de superávit porque no lo hay. Las estimaciones habituales sitúan el PIB entre un 1,8% y un 2% por encima de su crecimiento potencial. No es un boom desatado, pero sí una expansión madura. Con ese punto de partida, la teoría fiscal estándar es inequívoca: el saldo público debería ser positivo. ¿Cuánto positivo? Aproximadamente entre el 0,7% y el 1,1% del PIB. Traducido a dinero real, con el PIB del INE , eso significa que en 2024 podría haber registrado un superávit cercano a los 10.000 millones de euros y, en 2025, del orden de 16.000 o 17.000 millones. La realidad es la contraria. España cerró 2024 con un déficit cercano al 3,2% del PIB y prevé rondar el 2,5% en 2025. Dicho sin rodeos: incluso con el viento macroeconómico a favor, seguimos gastando más de lo que ingresamos de forma persistente.Noticia Relacionada Ajuste de cuentas opinion Si El arancel que pagó el votante de Donald Trump John Müller Un estudio del Instituto de Kiel revela que el 96% del coste de las tasas fronterizas lo pagó el consumidor de EE.UU.La clave está en el llamado saldo estructural, es decir, lo que quedaría si la economía no estuviera ni en auge ni en recesión. Ese saldo implícito ronda hoy entre el –3,6% y el –3,9% del PIB. En euros: un agujero estructural de más de 55.000 millones anuales. El ciclo aporta apenas entre 10.000 y 17.000 millones de alivio; todo lo demás es déficit puro y duro.Conviene afinar aún más. Si descontamos los intereses de la deuda y miramos el saldo estructural primario –el que refleja realmente la política fiscal activa– España sigue mostrando un déficit del orden del 1% al 1,5% del PIB. Es decir: incluso antes de pagar la factura del pasado, la política fiscal discrecional sigue siendo expansiva (en plena expansión).Esto conecta con las proyecciones institucionales. La AIReF estima que, para reducir la deuda pública hasta el entorno del 95% del PIB en 2030, España necesitará mantener superávits primarios cercanos al 0,5% del PIB, apoyados en un crecimiento nominal superior al coste de la deuda. Pero ese superávit primario aún no existe de forma estructural.Todo esto cambia bastante el relato habitual. El problema es que la estructura permanente de gasto e ingresos está diseñada para operar en déficit incluso cuando no hay ninguna justificación cíclica para ello. La consecuencia es conocida: si hoy, en expansión, no se ahorra ni un euro, ¿qué ocurrirá cuando vengan mal dadas? Hay algo casi irónico en todo esto. España gasta como si aún estuviera en crisis cuando la macro dice que está en bonanza. Y luego se pregunta por qué la deuda no baja y por qué cada recesión se vive como una emergencia nacional. jmuller@abc.es Hay una forma sencilla de evaluar la política fiscal: mirar dónde está en el ciclo económico y preguntarse si se actúa en consecuencia. No según Bruselas , sino según el viejo manual que dice que cuando la economía crece por encima de su potencial, el Estado debería ahorrar. No por virtud moral, sino por aritmética preventiva. Es entonces cuando se generan colchones para gastar sin pánico cuando llegue la siguiente recesión .En el mundo económico hay firmes defensores del crecimiento sanchista , pero ninguno de ellos presume de superávit porque no lo hay. Las estimaciones habituales sitúan el PIB entre un 1,8% y un 2% por encima de su crecimiento potencial. No es un boom desatado, pero sí una expansión madura. Con ese punto de partida, la teoría fiscal estándar es inequívoca: el saldo público debería ser positivo. ¿Cuánto positivo? Aproximadamente entre el 0,7% y el 1,1% del PIB. Traducido a dinero real, con el PIB del INE , eso significa que en 2024 podría haber registrado un superávit cercano a los 10.000 millones de euros y, en 2025, del orden de 16.000 o 17.000 millones. La realidad es la contraria. España cerró 2024 con un déficit cercano al 3,2% del PIB y prevé rondar el 2,5% en 2025. Dicho sin rodeos: incluso con el viento macroeconómico a favor, seguimos gastando más de lo que ingresamos de forma persistente.Noticia Relacionada Ajuste de cuentas opinion Si El arancel que pagó el votante de Donald Trump John Müller Un estudio del Instituto de Kiel revela que el 96% del coste de las tasas fronterizas lo pagó el consumidor de EE.UU.La clave está en el llamado saldo estructural, es decir, lo que quedaría si la economía no estuviera ni en auge ni en recesión. Ese saldo implícito ronda hoy entre el –3,6% y el –3,9% del PIB. En euros: un agujero estructural de más de 55.000 millones anuales. El ciclo aporta apenas entre 10.000 y 17.000 millones de alivio; todo lo demás es déficit puro y duro.Conviene afinar aún más. Si descontamos los intereses de la deuda y miramos el saldo estructural primario –el que refleja realmente la política fiscal activa– España sigue mostrando un déficit del orden del 1% al 1,5% del PIB. Es decir: incluso antes de pagar la factura del pasado, la política fiscal discrecional sigue siendo expansiva (en plena expansión).Esto conecta con las proyecciones institucionales. La AIReF estima que, para reducir la deuda pública hasta el entorno del 95% del PIB en 2030, España necesitará mantener superávits primarios cercanos al 0,5% del PIB, apoyados en un crecimiento nominal superior al coste de la deuda. Pero ese superávit primario aún no existe de forma estructural.Todo esto cambia bastante el relato habitual. El problema es que la estructura permanente de gasto e ingresos está diseñada para operar en déficit incluso cuando no hay ninguna justificación cíclica para ello. La consecuencia es conocida: si hoy, en expansión, no se ahorra ni un euro, ¿qué ocurrirá cuando vengan mal dadas? Hay algo casi irónico en todo esto. España gasta como si aún estuviera en crisis cuando la macro dice que está en bonanza. Y luego se pregunta por qué la deuda no baja y por qué cada recesión se vive como una emergencia nacional. jmuller@abc.es
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