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Economía

Europa siembra la semilla de la nueva era de la trazabilidad total

enero 26, 2026
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La UE está ultimando los requisitos técnicos del Pasaporte Digital de Producto (DPP; por sus siglas en inglés). Se trata de una tarjeta de identidad digital con información clave sobre un artículo, que abarca desde su fabricación hasta su reciclaje. Gracias a él se podrán rastrear y gestionar los productos de una forma más transparente y facilitando prácticas sostenibles. Tal y como resalta Transy Rodríguez, socia responsable del sector de bienes de consumo y distribución de EY, el DPP marca un cambio relevante en la regulación del mercado interior, «introduce nuevas obligaciones jurídicas inmediatas para los operadores económicos y, a medio plazo, un sistema común de transparencia, trazabilidad y control del cumplimiento a lo largo de la vida de los productos en la Unión Europea». Su diseño y funcionamiento deberán ajustarse a una serie de requisitos técnicos esenciales definidos en el Reglamento (UE) 2024/1781, «concretados, para cada categoría de producto, mediante actos delegados», explica Rodríguez. En primer lugar, cada artículo estará vinculado a un identificador único y permanente, accesible a través de un soporte físico situado en el propio producto, su envase o la documentación que lo acompañe (por ejemplo, un código QR). «Este identificador permite vincular inequívocamente el producto con su pasaporte digital y garantizar su trazabilidad a lo largo de toda la cadena de valor», añade. Datos diversosLa socia de EY recuerda igualmente que el contenido del DPP no será uniforme, sino que incorporará únicamente los datos que resulten pertinentes para cada tipo de producto, definidos en el acto delegado correspondiente. «Estos datos podrán referirse, entre otros aspectos, al rendimiento técnico del producto, los materiales y sustancias que lo componen, su reparabilidad , reciclabilidad, instrucciones de gestión al final de la vida útil o impactos ambientales relevantes», pone como ejemplos. Desde el punto de vista técnico, «todos los datos del pasaporte deberán basarse en normas abiertas, presentarse en formatos interoperables, ser legibles por máquina, estructurados y transferibles a través de redes abiertas de intercambio de datos, sin dependencia de un proveedor concreto», aclara Rodríguez. La implantación del DPP está en una fase inicial, con el marco jurídico ya aprobado pero sin que existan todavía obligaciones específicas por tipo de producto. El Reglamento (UE) 2024/1781, que establece los requisitos esenciales del pasaporte digital (arts. 9 a 11), entró en vigor el 18 de julio de 2024, «pero su aplicación práctica depende de los actos delegados que la Comisión debe adoptar para cada grupo de productos», aclara Ana López, socia responsable de Medioambiente de EY Abogados. En España, no existe por ahora una regulación interna sobre el Pasaporte Digital de Producto. «Su aplicación será directa cuando entren en vigor los actos delegados europeos, sin necesidad de transposición», puntualiza.Dificultad Recabar datos fiables de cada producto en toda la cadena es una tarea especialmente complejaJosé Luis Baeza es profesor en ADR Formación e imparte el curso online de implementación del DPP. Asegura que el principal reto que encuentran las empresas para llevar a cabo dicha implementación es «reunir datos fiables de cada producto a lo largo de toda la cadena (propia y de proveedores) y compartir lo necesario sin revelar información sensible». Para ello suele ser necesaria la colaboración de los departamentos del área legal de las empresas. Además, «otro reto importante es el de coordinar a muchos y diversos equipos y adaptar sistemas internos para capturar y mantener esos datos», añade. Por ello la decisión de implantar el DPP «debe estar respaldada y esponsorizada por la dirección; de ello dependerá el éxito del proyecto», matiza. La dificultad de manejar esta nueva herramienta dependerá de la infraestructura previa, la organización y el grado de madurez de las empresas. «Puede no ser sencillo decidir qué información va en el pasaporte, quién la actualiza y con qué frecuencia», advierte Baeza. Y otro punto a tener en cuenta es que, una vez implantado, «lograr que todos los proveedores colaboren y lo sostengan en el tiempo» y que «la etiqueta acompañe al producto sin perder la seguridad ni la facilidad de acceso». Formación prácticaEl profesor de ADR Formación aconseja una formación previa para su correcto uso, aunque «no demasiado externa y eminentemente práctica». Se trata de enseñar a Compras qué pedir a los proveedores, a Diseño y Operaciones qué datos registrar, a IT cómo integrarlo y a Servicio Posventa cómo consultarlo. «Excepto para el equipo técnico, no hacen falta cursos técnicos largos; mejor guías claras y talleres breves», subraya Baeza.Más vigilancia La medida puede reforzar el control sobre los estándares de los bienes importadosCree que integrar el DPP en las estrategias empresariales ayuda a cumplir las normas que vienen, evita rehacer trabajo y reduce riesgos. Realmente, «la idea del pasaporte de producto nació como mejora proactiva de la trazabilidad y la circularidad en foros y proyectos de sostenibilidad», recuerda Baeza. Pero tiempo después, «la Unión Europea la recogió y la convirtió en exigencia legal dentro de su agenda verde», añade. Además, aporta transparencia, algo que valoran clientes, y abre oportunidades: mejor diseño, menos residuos, ahorro de costes y nuevos servicios. Acogida en sectoresLos distintos sectores se preparan para esta nueva normativa. Desde la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ), creen que implementar el DPP va a suponer más costes. «Las empresas jugueteras tendrán que colocar en los juguetes un soporte de datos (código QR o similar) que lleve a la información relevante en materia de seguridad del producto, y que se corresponda con un identificador registrado en una base de datos europea para cada producto», explica Cristina Miró, directora técnica de AEFJ. Esto supone, además de cambiar todos los envases de los juguetes para que lleven el soporte de datos, «cambiar los procesos relacionados con la documentación de seguridad para adaptarse al nuevo procedimiento». Si bien este nuevo procedimiento debería suponer una mayor efectividad en los controles documentales, tanto en aduanas como en el mercado, «es bastante ingenuo pensar que las autoridades podrán escanear y comprobar la documentación de todos los juguetes que llegan a nuestras fronteras, considerando que sólo con el comercio online llegan 4.000 millones de paquetes al año», llama la atención Miró. Eso sí, dado que el objetivo es mejorar la vigilancia, «esperamos que, al menos, sea más complicado para los que importan juguetes sin cumplir con las normas», matiza. A la espera de conocer los requisitos técnicos de este pasaporte, confían en que haya suficiente información para poder implementarlo de forma adecuada. Desde ARTE, la voz del sector del comercio retail textil en España, ponen en valor el papel de la digitalización en el sector textil, tanto para estrechar la relación entre las marcas y los consumidores, como en la propia gestión y la optimización de recursos de las grandes cadenas. «La implementación de nuevas herramientas como el Pasaporte Digital del Producto impulsan la transparencia del sector y permiten una comunicación más completa y abierta entre las marcas y los consumidores», resalta su presidenta, Ana López-Caser. SostenibilidadEntre otros, proporciona información hasta ahora poco accesible, «ofreciendo una ventana a los valores, proyectos y características de los productos», matiza. Asimismo, el DPP se configura como una herramienta más para avanzar en la sostenibilidad del sector, «al facilitar la trazabilidad de los productos a lo largo de toda la cadena de valor y apoyar la transición hacia modelos más circulares», recuerda la presidenta de ARTE. En este sentido, López-Caser cree que el etiquetado digital «se presenta como una solución útil y complementaria al etiquetado tradicional, que seguirá siendo esencial en aquellos contextos donde exista una mayor brecha digital». Desde esta asociación señalan que varias marcas han decidido anticiparse a la implantación oficial del Pasaporte Digital de Producto participando en proyectos piloto y desarrollando soluciones propias que incorporan funcionalidades similares, como plataformas digitales de seguimiento y el uso de tecnologías como ‘blockchain’ para garantizar la fiabilidad y la integridad de los datos. No obstante, saben que la transición hacia el DPP se enmarca en un proceso complejo que requiere integrar la circularidad en toda la cadena de valor y coordinar la actuación de múltiples actores, «incluyendo empresas, administraciones, sistemas de residuos y consumidores». Y esperan que tal y como ocurre con cualquier nueva normativa, «es necesario que la implementación del DPP sea realista, adaptándose a los tiempos, requisitos y posibles limitaciones del sector, de forma que se garantice su competitividad a nivel global». La UE está ultimando los requisitos técnicos del Pasaporte Digital de Producto (DPP; por sus siglas en inglés). Se trata de una tarjeta de identidad digital con información clave sobre un artículo, que abarca desde su fabricación hasta su reciclaje. Gracias a él se podrán rastrear y gestionar los productos de una forma más transparente y facilitando prácticas sostenibles. Tal y como resalta Transy Rodríguez, socia responsable del sector de bienes de consumo y distribución de EY, el DPP marca un cambio relevante en la regulación del mercado interior, «introduce nuevas obligaciones jurídicas inmediatas para los operadores económicos y, a medio plazo, un sistema común de transparencia, trazabilidad y control del cumplimiento a lo largo de la vida de los productos en la Unión Europea». Su diseño y funcionamiento deberán ajustarse a una serie de requisitos técnicos esenciales definidos en el Reglamento (UE) 2024/1781, «concretados, para cada categoría de producto, mediante actos delegados», explica Rodríguez. En primer lugar, cada artículo estará vinculado a un identificador único y permanente, accesible a través de un soporte físico situado en el propio producto, su envase o la documentación que lo acompañe (por ejemplo, un código QR). «Este identificador permite vincular inequívocamente el producto con su pasaporte digital y garantizar su trazabilidad a lo largo de toda la cadena de valor», añade. Datos diversosLa socia de EY recuerda igualmente que el contenido del DPP no será uniforme, sino que incorporará únicamente los datos que resulten pertinentes para cada tipo de producto, definidos en el acto delegado correspondiente. «Estos datos podrán referirse, entre otros aspectos, al rendimiento técnico del producto, los materiales y sustancias que lo componen, su reparabilidad , reciclabilidad, instrucciones de gestión al final de la vida útil o impactos ambientales relevantes», pone como ejemplos. Desde el punto de vista técnico, «todos los datos del pasaporte deberán basarse en normas abiertas, presentarse en formatos interoperables, ser legibles por máquina, estructurados y transferibles a través de redes abiertas de intercambio de datos, sin dependencia de un proveedor concreto», aclara Rodríguez. La implantación del DPP está en una fase inicial, con el marco jurídico ya aprobado pero sin que existan todavía obligaciones específicas por tipo de producto. El Reglamento (UE) 2024/1781, que establece los requisitos esenciales del pasaporte digital (arts. 9 a 11), entró en vigor el 18 de julio de 2024, «pero su aplicación práctica depende de los actos delegados que la Comisión debe adoptar para cada grupo de productos», aclara Ana López, socia responsable de Medioambiente de EY Abogados. En España, no existe por ahora una regulación interna sobre el Pasaporte Digital de Producto. «Su aplicación será directa cuando entren en vigor los actos delegados europeos, sin necesidad de transposición», puntualiza.Dificultad Recabar datos fiables de cada producto en toda la cadena es una tarea especialmente complejaJosé Luis Baeza es profesor en ADR Formación e imparte el curso online de implementación del DPP. Asegura que el principal reto que encuentran las empresas para llevar a cabo dicha implementación es «reunir datos fiables de cada producto a lo largo de toda la cadena (propia y de proveedores) y compartir lo necesario sin revelar información sensible». Para ello suele ser necesaria la colaboración de los departamentos del área legal de las empresas. Además, «otro reto importante es el de coordinar a muchos y diversos equipos y adaptar sistemas internos para capturar y mantener esos datos», añade. Por ello la decisión de implantar el DPP «debe estar respaldada y esponsorizada por la dirección; de ello dependerá el éxito del proyecto», matiza. La dificultad de manejar esta nueva herramienta dependerá de la infraestructura previa, la organización y el grado de madurez de las empresas. «Puede no ser sencillo decidir qué información va en el pasaporte, quién la actualiza y con qué frecuencia», advierte Baeza. Y otro punto a tener en cuenta es que, una vez implantado, «lograr que todos los proveedores colaboren y lo sostengan en el tiempo» y que «la etiqueta acompañe al producto sin perder la seguridad ni la facilidad de acceso». Formación prácticaEl profesor de ADR Formación aconseja una formación previa para su correcto uso, aunque «no demasiado externa y eminentemente práctica». Se trata de enseñar a Compras qué pedir a los proveedores, a Diseño y Operaciones qué datos registrar, a IT cómo integrarlo y a Servicio Posventa cómo consultarlo. «Excepto para el equipo técnico, no hacen falta cursos técnicos largos; mejor guías claras y talleres breves», subraya Baeza.Más vigilancia La medida puede reforzar el control sobre los estándares de los bienes importadosCree que integrar el DPP en las estrategias empresariales ayuda a cumplir las normas que vienen, evita rehacer trabajo y reduce riesgos. Realmente, «la idea del pasaporte de producto nació como mejora proactiva de la trazabilidad y la circularidad en foros y proyectos de sostenibilidad», recuerda Baeza. Pero tiempo después, «la Unión Europea la recogió y la convirtió en exigencia legal dentro de su agenda verde», añade. Además, aporta transparencia, algo que valoran clientes, y abre oportunidades: mejor diseño, menos residuos, ahorro de costes y nuevos servicios. Acogida en sectoresLos distintos sectores se preparan para esta nueva normativa. Desde la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ), creen que implementar el DPP va a suponer más costes. «Las empresas jugueteras tendrán que colocar en los juguetes un soporte de datos (código QR o similar) que lleve a la información relevante en materia de seguridad del producto, y que se corresponda con un identificador registrado en una base de datos europea para cada producto», explica Cristina Miró, directora técnica de AEFJ. Esto supone, además de cambiar todos los envases de los juguetes para que lleven el soporte de datos, «cambiar los procesos relacionados con la documentación de seguridad para adaptarse al nuevo procedimiento». Si bien este nuevo procedimiento debería suponer una mayor efectividad en los controles documentales, tanto en aduanas como en el mercado, «es bastante ingenuo pensar que las autoridades podrán escanear y comprobar la documentación de todos los juguetes que llegan a nuestras fronteras, considerando que sólo con el comercio online llegan 4.000 millones de paquetes al año», llama la atención Miró. Eso sí, dado que el objetivo es mejorar la vigilancia, «esperamos que, al menos, sea más complicado para los que importan juguetes sin cumplir con las normas», matiza. A la espera de conocer los requisitos técnicos de este pasaporte, confían en que haya suficiente información para poder implementarlo de forma adecuada. Desde ARTE, la voz del sector del comercio retail textil en España, ponen en valor el papel de la digitalización en el sector textil, tanto para estrechar la relación entre las marcas y los consumidores, como en la propia gestión y la optimización de recursos de las grandes cadenas. «La implementación de nuevas herramientas como el Pasaporte Digital del Producto impulsan la transparencia del sector y permiten una comunicación más completa y abierta entre las marcas y los consumidores», resalta su presidenta, Ana López-Caser. SostenibilidadEntre otros, proporciona información hasta ahora poco accesible, «ofreciendo una ventana a los valores, proyectos y características de los productos», matiza. Asimismo, el DPP se configura como una herramienta más para avanzar en la sostenibilidad del sector, «al facilitar la trazabilidad de los productos a lo largo de toda la cadena de valor y apoyar la transición hacia modelos más circulares», recuerda la presidenta de ARTE. En este sentido, López-Caser cree que el etiquetado digital «se presenta como una solución útil y complementaria al etiquetado tradicional, que seguirá siendo esencial en aquellos contextos donde exista una mayor brecha digital». Desde esta asociación señalan que varias marcas han decidido anticiparse a la implantación oficial del Pasaporte Digital de Producto participando en proyectos piloto y desarrollando soluciones propias que incorporan funcionalidades similares, como plataformas digitales de seguimiento y el uso de tecnologías como ‘blockchain’ para garantizar la fiabilidad y la integridad de los datos. No obstante, saben que la transición hacia el DPP se enmarca en un proceso complejo que requiere integrar la circularidad en toda la cadena de valor y coordinar la actuación de múltiples actores, «incluyendo empresas, administraciones, sistemas de residuos y consumidores». Y esperan que tal y como ocurre con cualquier nueva normativa, «es necesario que la implementación del DPP sea realista, adaptándose a los tiempos, requisitos y posibles limitaciones del sector, de forma que se garantice su competitividad a nivel global».  

La UE está ultimando los requisitos técnicos del Pasaporte Digital de Producto (DPP; por sus siglas en inglés). Se trata de una tarjeta de identidad digital con información clave sobre un artículo, que abarca desde su fabricación hasta su reciclaje. Gracias a él … se podrán rastrear y gestionar los productos de una forma más transparente y facilitando prácticas sostenibles. Tal y como resalta Transy Rodríguez, socia responsable del sector de bienes de consumo y distribución de EY, el DPP marca un cambio relevante en la regulación del mercado interior, «introduce nuevas obligaciones jurídicas inmediatas para los operadores económicos y, a medio plazo, un sistema común de transparencia, trazabilidad y control del cumplimiento a lo largo de la vida de los productos en la Unión Europea».

Su diseño y funcionamiento deberán ajustarse a una serie de requisitos técnicos esenciales definidos en el Reglamento (UE) 2024/1781, «concretados, para cada categoría de producto, mediante actos delegados», explica Rodríguez. En primer lugar, cada artículo estará vinculado a un identificador único y permanente, accesible a través de un soporte físico situado en el propio producto, su envase o la documentación que lo acompañe (por ejemplo, un código QR). «Este identificador permite vincular inequívocamente el producto con su pasaporte digital y garantizar su trazabilidad a lo largo de toda la cadena de valor», añade.

Datos diversos

La socia de EY recuerda igualmente que el contenido del DPP no será uniforme, sino que incorporará únicamente los datos que resulten pertinentes para cada tipo de producto, definidos en el acto delegado correspondiente. «Estos datos podrán referirse, entre otros aspectos, al rendimiento técnico del producto, los materiales y sustancias que lo componen, su reparabilidad, reciclabilidad, instrucciones de gestión al final de la vida útil o impactos ambientales relevantes», pone como ejemplos. Desde el punto de vista técnico, «todos los datos del pasaporte deberán basarse en normas abiertas, presentarse en formatos interoperables, ser legibles por máquina, estructurados y transferibles a través de redes abiertas de intercambio de datos, sin dependencia de un proveedor concreto», aclara Rodríguez.

La implantación del DPP está en una fase inicial, con el marco jurídico ya aprobado pero sin que existan todavía obligaciones específicas por tipo de producto. El Reglamento (UE) 2024/1781, que establece los requisitos esenciales del pasaporte digital (arts. 9 a 11), entró en vigor el 18 de julio de 2024, «pero su aplicación práctica depende de los actos delegados que la Comisión debe adoptar para cada grupo de productos», aclara Ana López, socia responsable de Medioambiente de EY Abogados. En España, no existe por ahora una regulación interna sobre el Pasaporte Digital de Producto. «Su aplicación será directa cuando entren en vigor los actos delegados europeos, sin necesidad de transposición», puntualiza.

Dificultad

Recabar datos fiables de cada producto en toda la cadena es una tarea especialmente compleja

José Luis Baeza es profesor en ADR Formación e imparte el curso online de implementación del DPP. Asegura que el principal reto que encuentran las empresas para llevar a cabo dicha implementación es «reunir datos fiables de cada producto a lo largo de toda la cadena (propia y de proveedores) y compartir lo necesario sin revelar información sensible». Para ello suele ser necesaria la colaboración de los departamentos del área legal de las empresas. Además, «otro reto importante es el de coordinar a muchos y diversos equipos y adaptar sistemas internos para capturar y mantener esos datos», añade. Por ello la decisión de implantar el DPP «debe estar respaldada y esponsorizada por la dirección; de ello dependerá el éxito del proyecto», matiza.

La dificultad de manejar esta nueva herramienta dependerá de la infraestructura previa, la organización y el grado de madurez de las empresas. «Puede no ser sencillo decidir qué información va en el pasaporte, quién la actualiza y con qué frecuencia», advierte Baeza. Y otro punto a tener en cuenta es que, una vez implantado, «lograr que todos los proveedores colaboren y lo sostengan en el tiempo» y que «la etiqueta acompañe al producto sin perder la seguridad ni la facilidad de acceso».

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El profesor de ADR Formación aconseja una formación previa para su correcto uso, aunque «no demasiado externa y eminentemente práctica». Se trata de enseñar a Compras qué pedir a los proveedores, a Diseño y Operaciones qué datos registrar, a IT cómo integrarlo y a Servicio Posventa cómo consultarlo. «Excepto para el equipo técnico, no hacen falta cursos técnicos largos; mejor guías claras y talleres breves», subraya Baeza.

Más vigilancia

La medida puede reforzar el control sobre los estándares de los bienes importados

Cree que integrar el DPP en las estrategias empresariales ayuda a cumplir las normas que vienen, evita rehacer trabajo y reduce riesgos. Realmente, «la idea del pasaporte de producto nació como mejora proactiva de la trazabilidad y la circularidad en foros y proyectos de sostenibilidad», recuerda Baeza. Pero tiempo después, «la Unión Europea la recogió y la convirtió en exigencia legal dentro de su agenda verde», añade. Además, aporta transparencia, algo que valoran clientes, y abre oportunidades: mejor diseño, menos residuos, ahorro de costes y nuevos servicios.

Acogida en sectores

Los distintos sectores se preparan para esta nueva normativa. Desde la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ), creen que implementar el DPP va a suponer más costes. «Las empresas jugueteras tendrán que colocar en los juguetes un soporte de datos (código QR o similar) que lleve a la información relevante en materia de seguridad del producto, y que se corresponda con un identificador registrado en una base de datos europea para cada producto», explica Cristina Miró, directora técnica de AEFJ. Esto supone, además de cambiar todos los envases de los juguetes para que lleven el soporte de datos, «cambiar los procesos relacionados con la documentación de seguridad para adaptarse al nuevo procedimiento».

Si bien este nuevo procedimiento debería suponer una mayor efectividad en los controles documentales, tanto en aduanas como en el mercado, «es bastante ingenuo pensar que las autoridades podrán escanear y comprobar la documentación de todos los juguetes que llegan a nuestras fronteras, considerando que sólo con el comercio online llegan 4.000 millones de paquetes al año», llama la atención Miró. Eso sí, dado que el objetivo es mejorar la vigilancia, «esperamos que, al menos, sea más complicado para los que importan juguetes sin cumplir con las normas», matiza. A la espera de conocer los requisitos técnicos de este pasaporte, confían en que haya suficiente información para poder implementarlo de forma adecuada.

Desde ARTE, la voz del sector del comercio retail textil en España, ponen en valor el papel de la digitalización en el sector textil, tanto para estrechar la relación entre las marcas y los consumidores, como en la propia gestión y la optimización de recursos de las grandes cadenas. «La implementación de nuevas herramientas como el Pasaporte Digital del Producto impulsan la transparencia del sector y permiten una comunicación más completa y abierta entre las marcas y los consumidores», resalta su presidenta, Ana López-Caser.

Sostenibilidad

Entre otros, proporciona información hasta ahora poco accesible, «ofreciendo una ventana a los valores, proyectos y características de los productos», matiza. Asimismo, el DPP se configura como una herramienta más para avanzar en la sostenibilidad del sector, «al facilitar la trazabilidad de los productos a lo largo de toda la cadena de valor y apoyar la transición hacia modelos más circulares», recuerda la presidenta de ARTE. En este sentido, López-Caser cree que el etiquetado digital «se presenta como una solución útil y complementaria al etiquetado tradicional, que seguirá siendo esencial en aquellos contextos donde exista una mayor brecha digital».

Desde esta asociación señalan que varias marcas han decidido anticiparse a la implantación oficial del Pasaporte Digital de Producto participando en proyectos piloto y desarrollando soluciones propias que incorporan funcionalidades similares, como plataformas digitales de seguimiento y el uso de tecnologías como ‘blockchain’ para garantizar la fiabilidad y la integridad de los datos. No obstante, saben que la transición hacia el DPP se enmarca en un proceso complejo que requiere integrar la circularidad en toda la cadena de valor y coordinar la actuación de múltiples actores, «incluyendo empresas, administraciones, sistemas de residuos y consumidores». Y esperan que tal y como ocurre con cualquier nueva normativa, «es necesario que la implementación del DPP sea realista, adaptándose a los tiempos, requisitos y posibles limitaciones del sector, de forma que se garantice su competitividad a nivel global».

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