
Alberto Núñez Feijóo está más acostumbrado al papel de presidente de un Ejecutivo autonómico, el de la Xunta de Galicia, que al de jefe de la oposición. Por eso se mueve bien cuando le toca jugar a la defensiva, devolviendo el balón, como así le ha correspondido este lunes durante su cita en la comisión de investigación de la dana de Valencia en el Congreso. “Ha sido un buen ensayo”, resaltó el líder del PP al término de la intervención, comparando la jornada de hoy con una sesión de control de su futuro —e hipotético— Gobierno.
El líder del PP afirma que mandó su mensajes a la jueza en Nochebuena para “hacerlo a la mayor celeridad posible”, aunque el acta fue registrada ante notario dos días antes
Alberto Núñez Feijóo está más acostumbrado al papel de presidente de un Ejecutivo autonómico, el de la Xunta de Galicia, que al de jefe de la oposición. Por eso se mueve bien cuando le toca jugar a la defensiva, devolviendo el balón, como así le ha correspondido este lunes durante la 17ª cita de la comisión de investigación de la dana de Valencia en el Congreso. “Ha sido un buen ensayo”, resaltó el líder del PP al término de la intervención, comparando la jornada de hoy con una sesión de control de su futuro —e hipotético— Gobierno.
Y tres horas muy tensas en las que Feijóo se encaró no solo con diputados como Gabriel Rufián —el portavoz de ERC lo acusó de mentir y de ser un “cuñado”—, sino que también contra la presidenta del órgano, la socialista Carmen Martínez —que lo llamó al orden al en varias ocasiones cuando el jefe de los populares desviaba el foco hacia el accidente de trenes de Adamuz o hacia las víctimas de ETA durante el intercambio de palabras con Oskar Matute, parlamentario de EH Bildu—. “Es la primera vez que a alguien que comparece, no le dejan responder”, se quejaba una y otra vez Feijóo, desafiante y muy cómodo. Salvo cuando el diputado de Sumar Alberto Ibáñez le reprochó que hubiera consignado ante la jueza sus mensajes justo el día de Nochebuena para tapar su trascendencia pública de sus WhatsApp con Carlos Mazón. El líder del PP, ahí sí nervioso, ha defendido que el día escogido fue el 24 de diciembre para “hacerlo a la mayor celeridad posible”, cuando el acta notarial databa de dos atrás.
A las 11 de la mañana arrancaba este lunes una de las comparecencias más cruciales de la comisión de investigación de la dana en el Congreso. Y no tanto por las competencias del cargo público sobre la catástrofe, sino por todo lo que tenía que decir Feijóo sobre la gestión del entonces president, Carlos Mazón, como líder de su partido, así como sobre la conversación que mantuvo durante la trágica jornada con el jefe del Consell, cuyo contenido fue consignado ante en Catarroja por orden judicial. Un cruce de WhatsApp que se arrancó a las 19.59 horas del 29 de octubre 2024, cuando ya había terminado la comida de más cuatro de horas en El Ventorro, que concluyó a las 23.57 y que incluía un mensaje en el que Feijóo pedía a Mazón que llevase “la iniciativa de comunicación”.
Este lunes, casi un mes después de declarar ante la jueza de Catarroja, Feijóo ha vuelto a exonerarse de toda competencia, ha descargado las culpas sobre el Gobierno central y ha sumado el siniestro de Adamuz como arma en el contraataque. La nota distintiva ha llegado cuando el diputado de Junts Josep María Cervera ha cuestionado al líder del PP por qué el entonces president dimitió solo después de un año de la dana y tras enfrentarse a las víctimas cara a cara en el homenaje de Estado.
“Mazón se da cuenta que uno puede opinar lo que quiera, pero cuando la gente no te da la razón, lo más honesto es irte”, alegó Feijóo, que miró a los ojos a Cervera, que intervenía en catalán, sin apoyo ni de los subtítulos ni los audífonos. “El señor Mazón acreditó que la tensión social y la sensación en al calle es que tiene responsabilidades. Y que sea el único, le reconcilia en parte con los hechos. No hay un solo alto cargo del Gobierno de España que no ha asumido ninguna responsabilidad”, remachó el líder del PP.
Otro de los momentos más broncos se ha producido cuando el líder del PP ha eludido contestar las preguntas sobre del portavoz de EH Bildu, Oskar Matute, que le ha reprochado haber sacado el “comodín de ETA”. “¿Cuándo piensa dimitir si usted ya ha mentido? Si a la jueza le dijo que no era tiempo real, sino de manera puntual. Sin embargo, a los ciudadanos españoles les dijo que estaba siendo informado a tiempo real”, le reprochó Matute. En lugar de ceñirse a la gota fría, y según el guion del PP en sus intercambios con EH Bildu, Feijóo contestó que es un “insulto” hablar de “verdades y mentiras” siendo un diputado de EH Bildu, “después de 800 muertos…” de la extinta banda terrorista.
Justo después, Rufián ha apuntado a que el modus operandi del PP con Adamuz, con la minitregua política, fue distinto al de la dana. “Han aprendido la lección, no lo hicieron bien”, indicó el portavoz de Esquerra mientras los diputados del PP aplaudían con golpes en los pupitres a Feijóo. “Algunos aplaudían igual a Casado. Pasado mañana van a dar aplausos a otra”, se jactó Rufián en alusión a Isabel Díaz Ayuso. “Si yo fuera presidente del Gobierno ya me habría llamado asesino y habría traído un trozo de carril y lo habría puesto en el escaño”, ha espetado Feijóo.
La diputada de PSOE, Marta Trenzano, no preguntó apenas nada a Feijóo. “El PP lo hizo con el 11-M, el Prestige y la dana”, rememoró la diputada socialista. “Primero, el relato; luego, la verdad. Ha venido con una estrategia clara: diluir responsabilidades. Cuando gobierna el PSOE, se está en el puesto de mando, se comparece. Cuando gobierna el PP, se esconde”, sentenció Trenzano.
