Felipe VI ha reconocido esta mañana, durante una visita a la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México indígena, organizada conjuntamente por el Ministerio de Asuntos Exteriores español y la Secretaría de Cultura del Gobierno mexicano, que se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, que “hubo mucho abuso” en la colonización de América por parte de los conquistadores españoles. “Hay cosas que, cuando las estudiamos, las conocemos, dices bueno, en nuestro criterio de hoy en día, con nuestros valores, pues obviamente no pueden hacernos sentir orgullosos, pero hay que conocerlo, y en su justo contexto, no con excesivo presentismo moral, sino con un análisis objetivo y riguroso. Y sacar lecciones porque también ha habido luchas, digamos, controversias morales y éticas en cuanto a cómo se ejerce el poder, desde el primer día, Es decir, los propios Reyes Católicos, la reina Isabel, con sus directrices, las leyes de Indias, por el proceso legislativo, hay un afán de protección, que luego la realidad hace que no se cumpla como se pretende y hay mucha…mucho abuso y también, como decía antes, valorar el hecho de que de ahí, de ese conocimiento, pues nos apreciaremos más”, ha dicho el Rey en conversación informal con el embajador de México en España, Quirino Ordaz, y otras autoridades, según se aprecia en un vídeo difundido por la Casa Real a través de las redes sociales. “Ha sido una feliz historia poder traer este testimonio del Méjico antiguo, de las culturas que son lo que hoy es Méjico. En realidad Méjico es producto de todas ellas, incluso del propio encuentro con españoles”, añade más tarde.
El Rey hace un gesto de acercamiento a México en su visita a una exposición sobre la mujer en las culturas prehispánicas junto al embajador de la presidenta Sheinbaum en Madrid
Felipe VI ha reconocido esta mañana, durante una visita a la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México indígena, organizada conjuntamente por el Ministerio de Asuntos Exteriores español y la Secretaría de Cultura del Gobierno mexicano, que se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, que “hubo mucho abuso” en la colonización de América por parte de los conquistadores españoles. “También también ha habido luchas, digamos, controversias morales y éticas en cuanto a cómo se ejerce el poder desde el primer día, es decir, los propios Reyes Católicos con sus directrices, las leyes de indias, por el proceso legislativo, hay un afán de protección, que luego la realidad hace que no se cumpla como se pretende y hay mucho, mucho abuso y también, como decía antes, valorar el hecho de que de ahí de ese conocimiento, pues nos apreciaremos más”, ha dicho el Rey en conversación informal con el embajador de México en España, Quirino Ordaz, según se aprecia en un vídeo difundido por la Casa Real a través de las redes sociales.
En un acto que no figuraba en su agenda pública, el Rey ha visitado por sorpresa esta muestra, que destaca el papel de la mujer en las culturas prehispánicas e incluye cerca de 250 piezas, muchas de las cuales nunca habían sido expuestas fuera de México. La visita de Felipe VI, de alto valor simbólico, constituye un gesto de reconciliación entre los dos países después de que el 2019 el entonces presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador exigiera por carta a Felipe VI que pidiese perdón por los desmanes cometidos durante la conquista de América y el Monarca, de acuerdo con el Gobierno, dejara la misiva sin respuesta. El silencio de Felipe VI, que López Obrador interpretó como un desaire, abrió una grave crisis diplomática que se agravó cuando la nueva presidente mexicana, Claudia Sheinbaum, decidió no invitar al Rey a su toma de posesión y el Gobierno optara por no mandar a ningún representante.
La inauguración de esta misma muestra sirvió, de escenario, en noviembre pasado, para que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, diese un primer paso hacia el acercamiento. “La historia compartida entre España y México, como toda historia humana, tiene claroscuros. Ha habido dolor e injusticia hacia los pueblos originarios. Hubo injusticia, justo es reconocerlo y lamentarlo. Esa es parte de nuestra historia compartida, no podemos negarla ni olvidarla”, dijo.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, recogió el guante. “Enhorabuena, por este primer paso, canciller español”, afirmó horas después, recordando que era la primera vez que una autoridad de España habla de lamentar las injusticias cometidas por los conquistadores. “El perdón engrandece a los pueblos, no es humillante. Al contrario. Reconocer la historia, reconocer los agravios, pedir perdón o lamentar y recuperarlo como parte de la historia engrandece a los gobiernos”, añadió. Pese a estas palabras, faltaba, en opinión de las autoridades mexicanas, un gesto de Felipe VI para cerrar definitivamente una crisis que el presidente López Obrador había personificado en el heredero de la Corona española.
Fuentes de la Casa Real han subrayado que la muestra visitada por el jefe del Estado “forma parte de un proyecto binacional que nace con la aspiración de reforzar los vínculos entre ambos países a través del reconocimiento de la importancia histórica de las culturas originarias y del papel fundamental de las mujeres en las comunidades indígenas de México precisamente en este año 2025 en el que se conmemora su figura en ese país”.
Durante la visita, el Rey ha estado acompañado por el director de la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo), Antón Leis García; el embajador de México en España, Quirino Ordaz Coppel; el catedrático de Antropología de la Universidad Complutense, Andrés Ciudad, que forma parte del comité científico de la exposición, y la directora del Museo Arqueológico Nacional, Isabel Izquierdo. Entre otras piezas, Felipe VI puso contemplar la pareja de guerrera águila y guerrero jaguar de Tehuacán; las pequeñas terracotas olmecas que representan ancianas de la Costa del Golfo; la sacerdotisa de Palenque; un portaincensario maya o la poderosa joven de Amajac, una escultura hallada hace pocos años en Veracruz.
El pasado otoño arrancó un ambicioso programa expositivo en varias sedes de la ciudad de Madrid que mostraba la riqueza de las culturas originarias de México y el papel de las mujeres en las comunidades indígenas, en una operación cultural de primer orden, enmarcada en una fase de deshielo en las relaciones diplomáticas entre los dos países.
