Cuando se habla de guerra en la banca siempre suele ser referido a la captación de cuentas corrientes o hipotecas. Pero hay un segmento en el que desde hace tiempo las entidades vienen presionando por ser un ámbito que reporta jugosas comisiones a todas las partes involucradas, además de datos: el negocio de los pagos , especialmente con tarjeta y sus variantes. Según las estadísticas del Banco de España, en nuestro país hay más de 96 millones de tarjetas de débito y crédito en circulación. Esto sale a casi dos por cada ciudadano y el dato no para de crecer por el auge imparable de las transacciones digitales y con plástico. Todo apunta a que este 2026 podrían alcanzarse ya las 10.000 millones de operaciones con tarjeta , por importe superior a los 300.000 millones de euros. El crecimiento, aunque inferior a hace unos años, es incesante. Y nadie en el sector financiero quiere quedarse atrás. Fuentes bancarias reconocen que entre los cuatro bancos de mayor tamaño (Caixabank, BBVA, Santander y Sabadell) existe una alta competencia en este negocio tanto desde el punto de vista de comercios como desde particulares tras la entrada de Bizum a competir en los pagos físicos. Estos cuatro actores se reparten, según fuentes de mercado, más del 70% de la cuota de las operaciones.Para estas entidades, captar un comercio o una empresa grande no significa solo darles líneas de crédito y servicios bancarios básicos. Se trata también de ser el banco que le proporciona el TPV (datáfono) y procesa todos sus pagos. Ahí está buena parte del negocio, en especial en los establecimientos más grandes, porque aunque las comisiones medias que se cobran a las tiendas por cada pago con tarjeta son bajas, este es un nicho de escala. En 2025, las comisiones por pagos con tarjeta reportaron a los bancos 1.162 millones de euros en total, a lo que hay que sumar más servicios. Brindarle el TPV al comercio es una de las opciones más buscadas por el banco porque capta a esa empresa para un periodo largo ya que no es muy habitual cambiar de proveedor para la gestión de los pagos. Sin embargo, no todo se reduce al sector tradicional. Aquí, ha entrado con fuerza en este segmento un operador llamado SumUp, cada vez más presente entre pequeñas empresas y autónomos, y que va arañando cuota de mercado a los grandes. Desde la ‘fintech’ no aclaran cuántos clientes tienen ya en España pero sí ven a nuestro país como un mercado de enorme crecimiento para el grupo y en el que están muy posicionados. «El año pasado, según el Observatorio Europa Cashless de SumUp, España ocupó el segundo puesto entre 28 países europeos por crecimiento de los pagos sin efectivo», explican desde la compañía. Bajo ese prisma, confirman su apuesta por España y sus TPV de tamaño reducido cada vez son más visibles en nuestro país.1.162 millones de euros Estas fueron las comisiones, la tasa de descuento, que pagaron los comercios a los bancos por los pagos con tarjeta en 2025. Es un negocio de porcentajes bajos y muy de volumen que va al alzaPero los pagos van mucho más allá del datáfono, como explica José Luis Nevado, CEO de Sipay, otra ‘fintech’ que se dedica a la gestión de pagos para comercios. «El TPV ya no es un lector de tarjetas, sino un punto de aceptación donde conviven tarjeta, ‘wallets’ y ahora también Bizum en tienda física», comenta. En este sentido, Nevado destaca que los establecimientos lo que demandan ahora es tener un ‘todo en uno’ para la gestión de los pagos y cobros, sin complejidad y mucho más simplificado en un solo contrato. En este sentido, apunta a la tendencia de los software de gestión, a través de los que los establecimientos controlan toda su operativa diaria y también les sirve para los pagos; se trataría de que el TPV se integrara en la misma plataforma que usan para gestionar los pedidos por ejemplo, pero eso aún es incipiente y la mayoría de comercios sigue teniendo una plataforma para gestionar el día a día del negocio y otra para los pagos. « Es un negocio de volumen y de recurrencia , con márgenes unitarios estrechos, pero millones de operaciones diarias que crecen año tras año. Esa combinación -predecible, escalable, anticíclica- es lo que atrae a las entidades, y también lo que explica que estén entrando actores que hace cinco años no tocaban pagos como neobancos, ‘big tech’ y compañías de software», añade el CEO de Sipay.3 millones de datáfonos Desde 2020, el número de TPV que hay en España ha crecido un 45%, en casi un millón, por el auge de los pagos con tarjeta. La tendencia es imparable y la llegada de Bizum Pay promete acelerar también la tendencia hacia esta forma de abonar las comprasEn este sentido, fuentes bancarias reconocen que es una realidad que ya no solo las entidades tradicionales monopolizan este negocio sino que la competencia se ha vuelto mucho más abierta y difusa, aunque son ellas las que todavía controlan gran parte del nicho. En las entidades tradicionales consideran que la batalla por los pagos con actores ‘fintech’ y de software todavía está en sus inicios.La llegada de Bizum PayMás allá de ello, hay un cambio que ha llegado para quedarse que promete revolucionar este negocio: el mencionado pago físico con Bizum en los comercios. Aunque ahora solo lo permiten Banco Sabadell y el grupo Caja Rural, en pocos meses entrarán todos los dem´sa. Y será un nuevo nicho para captar empresas y clientes particulares. De hecho, las entidades llevan tiempo negociando con las empresas , en especial con las más grandes, las tarifas que les cobrarían por cada pago con Bizum, que viene con el objetivo de quitarle cuota al mercado de las tarjetas. En este sentido, fuentes bancarias destacan que este cambio en los pagos supondrá un vuelco importante en el negocio ya que las tarifas son distintas que con las tarjetas, así como la tecnología; por ejemplo, se deben adaptar todos los TPV.Las fintech de pagos empiezan a arañar cuota de mercado a los grandes bancos al ofrecer servicios integrales en un solo contrato y tarifas más bajas, aunque aún son minoritarias, según fuentes bancariasAsimismo, en previsión de la llegada de esto a los comercios, desde hace meses los bancos están incentivando a sus clientes a activar Bizum en su banco, ofreciendo incluso incentivos monetarios, por dos razones. En primer lugar, el ciudadano solo puede usar esta aplicación en un solo banco y, por tanto, atar al cliente teniendo su Bizum supone fidelizarlo; y en segundo lugar, por cada transacción con esta nueva funcionalidad, en teoría la entidad del pagador también cobra comisión, la llamada tasa de intercambio como en el caso de las tarjetas. Así las cosas, los operadores del sector financiero auguran que la guerra entre entidades se recrudecerá aún más en los próximos meses y años en el negocio de los pagos. Solo hay que ver que desde 2020 en España hay casi ya un millón más de TPV, hasta los previsibles tres millones que se llegará este 2026. Cuando se habla de guerra en la banca siempre suele ser referido a la captación de cuentas corrientes o hipotecas. Pero hay un segmento en el que desde hace tiempo las entidades vienen presionando por ser un ámbito que reporta jugosas comisiones a todas las partes involucradas, además de datos: el negocio de los pagos , especialmente con tarjeta y sus variantes. Según las estadísticas del Banco de España, en nuestro país hay más de 96 millones de tarjetas de débito y crédito en circulación. Esto sale a casi dos por cada ciudadano y el dato no para de crecer por el auge imparable de las transacciones digitales y con plástico. Todo apunta a que este 2026 podrían alcanzarse ya las 10.000 millones de operaciones con tarjeta , por importe superior a los 300.000 millones de euros. El crecimiento, aunque inferior a hace unos años, es incesante. Y nadie en el sector financiero quiere quedarse atrás. Fuentes bancarias reconocen que entre los cuatro bancos de mayor tamaño (Caixabank, BBVA, Santander y Sabadell) existe una alta competencia en este negocio tanto desde el punto de vista de comercios como desde particulares tras la entrada de Bizum a competir en los pagos físicos. Estos cuatro actores se reparten, según fuentes de mercado, más del 70% de la cuota de las operaciones.Para estas entidades, captar un comercio o una empresa grande no significa solo darles líneas de crédito y servicios bancarios básicos. Se trata también de ser el banco que le proporciona el TPV (datáfono) y procesa todos sus pagos. Ahí está buena parte del negocio, en especial en los establecimientos más grandes, porque aunque las comisiones medias que se cobran a las tiendas por cada pago con tarjeta son bajas, este es un nicho de escala. En 2025, las comisiones por pagos con tarjeta reportaron a los bancos 1.162 millones de euros en total, a lo que hay que sumar más servicios. Brindarle el TPV al comercio es una de las opciones más buscadas por el banco porque capta a esa empresa para un periodo largo ya que no es muy habitual cambiar de proveedor para la gestión de los pagos. Sin embargo, no todo se reduce al sector tradicional. Aquí, ha entrado con fuerza en este segmento un operador llamado SumUp, cada vez más presente entre pequeñas empresas y autónomos, y que va arañando cuota de mercado a los grandes. Desde la ‘fintech’ no aclaran cuántos clientes tienen ya en España pero sí ven a nuestro país como un mercado de enorme crecimiento para el grupo y en el que están muy posicionados. «El año pasado, según el Observatorio Europa Cashless de SumUp, España ocupó el segundo puesto entre 28 países europeos por crecimiento de los pagos sin efectivo», explican desde la compañía. Bajo ese prisma, confirman su apuesta por España y sus TPV de tamaño reducido cada vez son más visibles en nuestro país.1.162 millones de euros Estas fueron las comisiones, la tasa de descuento, que pagaron los comercios a los bancos por los pagos con tarjeta en 2025. Es un negocio de porcentajes bajos y muy de volumen que va al alzaPero los pagos van mucho más allá del datáfono, como explica José Luis Nevado, CEO de Sipay, otra ‘fintech’ que se dedica a la gestión de pagos para comercios. «El TPV ya no es un lector de tarjetas, sino un punto de aceptación donde conviven tarjeta, ‘wallets’ y ahora también Bizum en tienda física», comenta. En este sentido, Nevado destaca que los establecimientos lo que demandan ahora es tener un ‘todo en uno’ para la gestión de los pagos y cobros, sin complejidad y mucho más simplificado en un solo contrato. En este sentido, apunta a la tendencia de los software de gestión, a través de los que los establecimientos controlan toda su operativa diaria y también les sirve para los pagos; se trataría de que el TPV se integrara en la misma plataforma que usan para gestionar los pedidos por ejemplo, pero eso aún es incipiente y la mayoría de comercios sigue teniendo una plataforma para gestionar el día a día del negocio y otra para los pagos. « Es un negocio de volumen y de recurrencia , con márgenes unitarios estrechos, pero millones de operaciones diarias que crecen año tras año. Esa combinación -predecible, escalable, anticíclica- es lo que atrae a las entidades, y también lo que explica que estén entrando actores que hace cinco años no tocaban pagos como neobancos, ‘big tech’ y compañías de software», añade el CEO de Sipay.3 millones de datáfonos Desde 2020, el número de TPV que hay en España ha crecido un 45%, en casi un millón, por el auge de los pagos con tarjeta. La tendencia es imparable y la llegada de Bizum Pay promete acelerar también la tendencia hacia esta forma de abonar las comprasEn este sentido, fuentes bancarias reconocen que es una realidad que ya no solo las entidades tradicionales monopolizan este negocio sino que la competencia se ha vuelto mucho más abierta y difusa, aunque son ellas las que todavía controlan gran parte del nicho. En las entidades tradicionales consideran que la batalla por los pagos con actores ‘fintech’ y de software todavía está en sus inicios.La llegada de Bizum PayMás allá de ello, hay un cambio que ha llegado para quedarse que promete revolucionar este negocio: el mencionado pago físico con Bizum en los comercios. Aunque ahora solo lo permiten Banco Sabadell y el grupo Caja Rural, en pocos meses entrarán todos los dem´sa. Y será un nuevo nicho para captar empresas y clientes particulares. De hecho, las entidades llevan tiempo negociando con las empresas , en especial con las más grandes, las tarifas que les cobrarían por cada pago con Bizum, que viene con el objetivo de quitarle cuota al mercado de las tarjetas. En este sentido, fuentes bancarias destacan que este cambio en los pagos supondrá un vuelco importante en el negocio ya que las tarifas son distintas que con las tarjetas, así como la tecnología; por ejemplo, se deben adaptar todos los TPV.Las fintech de pagos empiezan a arañar cuota de mercado a los grandes bancos al ofrecer servicios integrales en un solo contrato y tarifas más bajas, aunque aún son minoritarias, según fuentes bancariasAsimismo, en previsión de la llegada de esto a los comercios, desde hace meses los bancos están incentivando a sus clientes a activar Bizum en su banco, ofreciendo incluso incentivos monetarios, por dos razones. En primer lugar, el ciudadano solo puede usar esta aplicación en un solo banco y, por tanto, atar al cliente teniendo su Bizum supone fidelizarlo; y en segundo lugar, por cada transacción con esta nueva funcionalidad, en teoría la entidad del pagador también cobra comisión, la llamada tasa de intercambio como en el caso de las tarjetas. Así las cosas, los operadores del sector financiero auguran que la guerra entre entidades se recrudecerá aún más en los próximos meses y años en el negocio de los pagos. Solo hay que ver que desde 2020 en España hay casi ya un millón más de TPV, hasta los previsibles tres millones que se llegará este 2026.
Cuando se habla de guerra en la banca siempre suele ser referido a la captación de cuentas corrientes o hipotecas. Pero hay un segmento en el que desde hace tiempo las entidades vienen presionando por ser un ámbito que reporta jugosas comisiones a todas … las partes involucradas, además de datos: el negocio de los pagos, especialmente con tarjeta y sus variantes.
Según las estadísticas del Banco de España, en nuestro país hay más de 96 millones de tarjetas de débito y crédito en circulación. Esto sale a casi dos por cada ciudadano y el dato no para de crecer por el auge imparable de las transacciones digitales y con plástico. Todo apunta a que este 2026 podrían alcanzarse ya las 10.000 millones de operaciones con tarjeta, por importe superior a los 300.000 millones de euros.
El crecimiento, aunque inferior a hace unos años, es incesante. Y nadie en el sector financiero quiere quedarse atrás. Fuentes bancarias reconocen que entre los cuatro bancos de mayor tamaño (Caixabank, BBVA, Santander y Sabadell) existe una alta competencia en este negocio tanto desde el punto de vista de comercios como desde particulares tras la entrada de Bizum a competir en los pagos físicos. Estos cuatro actores se reparten, según fuentes de mercado, más del 70% de la cuota de las operaciones.
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Para estas entidades, captar un comercio o una empresa grande no significa solo darles líneas de crédito y servicios bancarios básicos. Se trata también de ser el banco que le proporciona el TPV (datáfono) y procesa todos sus pagos. Ahí está buena parte del negocio, en especial en los establecimientos más grandes, porque aunque las comisiones medias que se cobran a las tiendas por cada pago con tarjeta son bajas, este es un nicho de escala. En 2025, las comisiones por pagos con tarjeta reportaron a los bancos 1.162 millones de euros en total, a lo que hay que sumar más servicios.
Brindarle el TPV al comercio es una de las opciones más buscadas por el banco porque capta a esa empresa para un periodo largo ya que no es muy habitual cambiar de proveedor para la gestión de los pagos. Sin embargo, no todo se reduce al sector tradicional. Aquí, ha entrado con fuerza en este segmento un operador llamado SumUp, cada vez más presente entre pequeñas empresas y autónomos, y que va arañando cuota de mercado a los grandes. Desde la ‘fintech’ no aclaran cuántos clientes tienen ya en España pero sí ven a nuestro país como un mercado de enorme crecimiento para el grupo y en el que están muy posicionados. «El año pasado, según el Observatorio Europa Cashless de SumUp, España ocupó el segundo puesto entre 28 países europeos por crecimiento de los pagos sin efectivo», explican desde la compañía. Bajo ese prisma, confirman su apuesta por España y sus TPV de tamaño reducido cada vez son más visibles en nuestro país.
1.162
millones de euros
Estas fueron las comisiones, la tasa de descuento, que pagaron los comercios a los bancos por los pagos con tarjeta en 2025. Es un negocio de porcentajes bajos y muy de volumen que va al alza
Pero los pagos van mucho más allá del datáfono, como explica José Luis Nevado, CEO de Sipay, otra ‘fintech’ que se dedica a la gestión de pagos para comercios. «El TPV ya no es un lector de tarjetas, sino un punto de aceptación donde conviven tarjeta, ‘wallets’ y ahora también Bizum en tienda física», comenta.
En este sentido, Nevado destaca que los establecimientos lo que demandan ahora es tener un ‘todo en uno’ para la gestión de los pagos y cobros, sin complejidad y mucho más simplificado en un solo contrato. En este sentido, apunta a la tendencia de los software de gestión, a través de los que los establecimientos controlan toda su operativa diaria y también les sirve para los pagos; se trataría de que el TPV se integrara en la misma plataforma que usan para gestionar los pedidos por ejemplo, pero eso aún es incipiente y la mayoría de comercios sigue teniendo una plataforma para gestionar el día a día del negocio y otra para los pagos.
«Es un negocio de volumen y de recurrencia, con márgenes unitarios estrechos, pero millones de operaciones diarias que crecen año tras año. Esa combinación -predecible, escalable, anticíclica- es lo que atrae a las entidades, y también lo que explica que estén entrando actores que hace cinco años no tocaban pagos como neobancos, ‘big tech’ y compañías de software», añade el CEO de Sipay.
3
millones de datáfonos
Desde 2020, el número de TPV que hay en España ha crecido un 45%, en casi un millón, por el auge de los pagos con tarjeta. La tendencia es imparable y la llegada de Bizum Pay promete acelerar también la tendencia hacia esta forma de abonar las compras
En este sentido, fuentes bancarias reconocen que es una realidad que ya no solo las entidades tradicionales monopolizan este negocio sino que la competencia se ha vuelto mucho más abierta y difusa, aunque son ellas las que todavía controlan gran parte del nicho. En las entidades tradicionales consideran que la batalla por los pagos con actores ‘fintech’ y de software todavía está en sus inicios.
La llegada de Bizum Pay
Más allá de ello, hay un cambio que ha llegado para quedarse que promete revolucionar este negocio: el mencionado pago físico con Bizum en los comercios. Aunque ahora solo lo permiten Banco Sabadell y el grupo Caja Rural, en pocos meses entrarán todos los dem´sa. Y será un nuevo nicho para captar empresas y clientes particulares.
De hecho, las entidades llevan tiempo negociando con las empresas, en especial con las más grandes, las tarifas que les cobrarían por cada pago con Bizum, que viene con el objetivo de quitarle cuota al mercado de las tarjetas. En este sentido, fuentes bancarias destacan que este cambio en los pagos supondrá un vuelco importante en el negocio ya que las tarifas son distintas que con las tarjetas, así como la tecnología; por ejemplo, se deben adaptar todos los TPV.
Las fintech de pagos empiezan a arañar cuota de mercado a los grandes bancos al ofrecer servicios integrales en un solo contrato y tarifas más bajas, aunque aún son minoritarias, según fuentes bancarias
Asimismo, en previsión de la llegada de esto a los comercios, desde hace meses los bancos están incentivando a sus clientes a activar Bizum en su banco, ofreciendo incluso incentivos monetarios, por dos razones. En primer lugar, el ciudadano solo puede usar esta aplicación en un solo banco y, por tanto, atar al cliente teniendo su Bizum supone fidelizarlo; y en segundo lugar, por cada transacción con esta nueva funcionalidad, en teoría la entidad del pagador también cobra comisión, la llamada tasa de intercambio como en el caso de las tarjetas.
Así las cosas, los operadores del sector financiero auguran que la guerra entre entidades se recrudecerá aún más en los próximos meses y años en el negocio de los pagos. Solo hay que ver que desde 2020 en España hay casi ya un millón más de TPV, hasta los previsibles tres millones que se llegará este 2026.
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