Skip to content
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
  • Portada
  • Internacional
  • Nacional
  • Sociedad
  • Economía
  • Deportes
  • Ciencia y Tecnología
  • Cultura
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
  • Portada
  • Internacional
  • Nacional
  • Sociedad
  • Economía
  • Deportes
  • Ciencia y Tecnología
  • Cultura
  • Entradas
  • Forums
  • Contacto
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
  Cultura  ‘Habitar el mundo: una invitación a la estética de lo cotidiano’
Cultura

‘Habitar el mundo: una invitación a la estética de lo cotidiano’

abril 22, 2026
FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail

‘Habitar el mundo, una invitación a la estética de lo cotidiano’ nos propone ejercer una relectura de nuestras propias concepciones sobre la belleza, la estética y, en general, nuestra forma de habitar y contemplar los espacios que nos rodean .El punto de partida es muy reconocible: vivimos en una época obsesionada con la estética . Pero Cascales no tarda en desmontar el equívoco. Lo que hoy llamamos estética (ese universo de lo ‘aesthetic’, de lo fotogénico y consumible) no es más que una reducción empobrecedora de la idea original. «Hay que tener cuidado de no confundir la belleza con lo bonito», advierte en las primeras páginas. Esta frase condensa fielmente el espíritu del libro. La estética, cuando se queda en la superficie, no solo banaliza la experiencia: también la vacía.Frente a esta deriva, la autora propone recuperar una intuición olvidada: que la estética no pertenece únicamente al arte ni a sus espacios canónicamente consagrados, sino que atraviesa la vida entera . No se trata de ampliar el concepto de arte, sino de salir de él. En este gesto (que debe mucho a la corriente de la ‘Everyday Aesthetics’) aparece la figura esencial de la filósofa japonesa Yuriko Saito, cuya influencia recorre el libro de principio a fin. De ella toma Cascales una idea decisiva: que lo cotidiano no es un residuo de lo estético, sino su lugar más propio.El libro llama la atención por estar construido como una casa. Pero no parece tratarse de una simple metáfora ornamental, sino de una forma de pensamiento. Se entra por el jardín, se atraviesa el vestíbulo, se pasa a la cocina, al salón, al baño, al dormitorio. Cada espacio es un capítulo y, por supuesto, una experiencia. Y en ese recorrido se va desplegando una tesis que, en el fondo, es sencilla pero exigente: «La estética se encuentra en todo y, a su vez, todos configuramos el mundo a través de nuestras decisiones y acciones estéticas».Otro punto llamativo es que Cascales no idealiza lo cotidiano, no lo embellece ni lo convierte en un refugio sentimental. Al contrario, insiste en que también lo anodino, lo incómodo o incluso lo desagradable forman parte de la experiencia estética. Aquí se distancia de cierta tentación contemporánea de estetizar la vida para hacerla más soportable. La propuesta es más radical: aceptar lo real en su forma concreta y aprender a mirarlo.Hay páginas particularmente logradas en este sentido, como las dedicadas a la cocina. En ellas se percibe con claridad uno de los núcleos del ensayo: la idea de que no somos meros espectadores, sino agentes que configuran el mundo . No hace falta invocar grandes gestos creativos. Basta con atender a lo que hacemos cada día. «No hay nada artístico en batir huevos o cortar verduras», escribe, pero en esos actos se juega ya una forma de relación con la realidad. La estética deja de ser entonces una categoría contemplativa para convertirse en una práctica.De ahí que el libro insista en la necesidad de una cierta «alfabetización estética» . No para refinar el gusto en un sentido elitista, sino para tomar conciencia de hasta qué punto lo estético influye en nuestras decisiones. Elegimos una calle y no otra, confiamos en una persona desconocida, nos sentimos más o menos cómodos en un espacio: todo ello está mediado por formas, colores, disposiciones. La estética, sugiere la autora, no es inocente.Quizá lo más valioso del ensayo sea precisamente ese desplazamiento: pasar de pensar la estética como algo accesorio a entenderla como algo constitutivo. No como adorno, sino como estructura de la experiencia . En este sentido, el libro dialoga —aunque no siempre explícitamente— con una tradición más amplia y que la autora despliega en una amplia bibliografía.La ambición de «Habitar el mundo» es discreta y difícil: enseñarnos a mirar de otra manera , ayudarnos a reparar en que, de hecho, ya estamos mirando, y que en esa mirada nos jugamos lo decisivo . Porque, en última instancia, no se trata de hacer la vida más bella, sino de aprender a habitarla.FICHA’Habitar el mundo. Una invitación a la estética de lo cotidiano’Raquel Cascales EUNSA, 2026 Disponible en EUNSA   ‘Habitar el mundo, una invitación a la estética de lo cotidiano’ nos propone ejercer una relectura de nuestras propias concepciones sobre la belleza, la estética y, en general, nuestra forma de habitar y contemplar los espacios que nos rodean .El punto de partida es muy reconocible: vivimos en una época obsesionada con la estética . Pero Cascales no tarda en desmontar el equívoco. Lo que hoy llamamos estética (ese universo de lo ‘aesthetic’, de lo fotogénico y consumible) no es más que una reducción empobrecedora de la idea original. «Hay que tener cuidado de no confundir la belleza con lo bonito», advierte en las primeras páginas. Esta frase condensa fielmente el espíritu del libro. La estética, cuando se queda en la superficie, no solo banaliza la experiencia: también la vacía.Frente a esta deriva, la autora propone recuperar una intuición olvidada: que la estética no pertenece únicamente al arte ni a sus espacios canónicamente consagrados, sino que atraviesa la vida entera . No se trata de ampliar el concepto de arte, sino de salir de él. En este gesto (que debe mucho a la corriente de la ‘Everyday Aesthetics’) aparece la figura esencial de la filósofa japonesa Yuriko Saito, cuya influencia recorre el libro de principio a fin. De ella toma Cascales una idea decisiva: que lo cotidiano no es un residuo de lo estético, sino su lugar más propio.El libro llama la atención por estar construido como una casa. Pero no parece tratarse de una simple metáfora ornamental, sino de una forma de pensamiento. Se entra por el jardín, se atraviesa el vestíbulo, se pasa a la cocina, al salón, al baño, al dormitorio. Cada espacio es un capítulo y, por supuesto, una experiencia. Y en ese recorrido se va desplegando una tesis que, en el fondo, es sencilla pero exigente: «La estética se encuentra en todo y, a su vez, todos configuramos el mundo a través de nuestras decisiones y acciones estéticas».Otro punto llamativo es que Cascales no idealiza lo cotidiano, no lo embellece ni lo convierte en un refugio sentimental. Al contrario, insiste en que también lo anodino, lo incómodo o incluso lo desagradable forman parte de la experiencia estética. Aquí se distancia de cierta tentación contemporánea de estetizar la vida para hacerla más soportable. La propuesta es más radical: aceptar lo real en su forma concreta y aprender a mirarlo.Hay páginas particularmente logradas en este sentido, como las dedicadas a la cocina. En ellas se percibe con claridad uno de los núcleos del ensayo: la idea de que no somos meros espectadores, sino agentes que configuran el mundo . No hace falta invocar grandes gestos creativos. Basta con atender a lo que hacemos cada día. «No hay nada artístico en batir huevos o cortar verduras», escribe, pero en esos actos se juega ya una forma de relación con la realidad. La estética deja de ser entonces una categoría contemplativa para convertirse en una práctica.De ahí que el libro insista en la necesidad de una cierta «alfabetización estética» . No para refinar el gusto en un sentido elitista, sino para tomar conciencia de hasta qué punto lo estético influye en nuestras decisiones. Elegimos una calle y no otra, confiamos en una persona desconocida, nos sentimos más o menos cómodos en un espacio: todo ello está mediado por formas, colores, disposiciones. La estética, sugiere la autora, no es inocente.Quizá lo más valioso del ensayo sea precisamente ese desplazamiento: pasar de pensar la estética como algo accesorio a entenderla como algo constitutivo. No como adorno, sino como estructura de la experiencia . En este sentido, el libro dialoga —aunque no siempre explícitamente— con una tradición más amplia y que la autora despliega en una amplia bibliografía.La ambición de «Habitar el mundo» es discreta y difícil: enseñarnos a mirar de otra manera , ayudarnos a reparar en que, de hecho, ya estamos mirando, y que en esa mirada nos jugamos lo decisivo . Porque, en última instancia, no se trata de hacer la vida más bella, sino de aprender a habitarla.FICHA’Habitar el mundo. Una invitación a la estética de lo cotidiano’Raquel Cascales EUNSA, 2026 Disponible en EUNSA    

‘Habitar el mundo, una invitación a la estética de lo cotidiano’ nos propone ejercer una relectura de nuestras propias concepciones sobre la belleza, la estética y, en general, nuestra forma de habitar y contemplar los espacios que nos rodean.

El punto de partida es muy reconocible: vivimos en una época obsesionada con la estética. Pero Cascales no tarda en desmontar el equívoco. Lo que hoy llamamos estética (ese universo de lo ‘aesthetic’, de lo fotogénico y consumible) no es más que una reducción empobrecedora de la idea original. «Hay que tener cuidado de no confundir la belleza con lo bonito», advierte en las primeras páginas. Esta frase condensa fielmente el espíritu del libro. La estética, cuando se queda en la superficie, no solo banaliza la experiencia: también la vacía.

Frente a esta deriva, la autora propone recuperar una intuición olvidada: que la estética no pertenece únicamente al arte ni a sus espacios canónicamente consagrados, sino que atraviesa la vida entera. No se trata de ampliar el concepto de arte, sino de salir de él. En este gesto (que debe mucho a la corriente de la ‘Everyday Aesthetics’) aparece la figura esencial de la filósofa japonesa Yuriko Saito, cuya influencia recorre el libro de principio a fin. De ella toma Cascales una idea decisiva: que lo cotidiano no es un residuo de lo estético, sino su lugar más propio.

El libro llama la atención por estar construido como una casa. Pero no parece tratarse de una simple metáfora ornamental, sino de una forma de pensamiento. Se entra por el jardín, se atraviesa el vestíbulo, se pasa a la cocina, al salón, al baño, al dormitorio. Cada espacio es un capítulo y, por supuesto, una experiencia. Y en ese recorrido se va desplegando una tesis que, en el fondo, es sencilla pero exigente: «La estética se encuentra en todo y, a su vez, todos configuramos el mundo a través de nuestras decisiones y acciones estéticas».

Otro punto llamativo es que Cascales no idealiza lo cotidiano, no lo embellece ni lo convierte en un refugio sentimental. Al contrario, insiste en que también lo anodino, lo incómodo o incluso lo desagradable forman parte de la experiencia estética. Aquí se distancia de cierta tentación contemporánea de estetizar la vida para hacerla más soportable. La propuesta es más radical: aceptar lo real en su forma concreta y aprender a mirarlo.

Más noticias

Toros hoy, lunes 20 de abril, en Sevilla por la Feria de Abril: cartel en la Maestranza, horario y dónde ver en televisión y online

abril 20, 2026

Rock in Rio Lisboa, un viaje entre las estrellas del pop con Katy Perry al timón

abril 15, 2026

El ‘fotomatón’ del siglo XIX, en el Museo del Prado

abril 13, 2026

El restaurante Malandro impulsa los premios taurinos ‘Pepín Martín Vázquez’ e ‘Ignacio Sánchez Mejías’

abril 17, 2026

Hay páginas particularmente logradas en este sentido, como las dedicadas a la cocina. En ellas se percibe con claridad uno de los núcleos del ensayo: la idea de que no somos meros espectadores, sino agentes que configuran el mundo. No hace falta invocar grandes gestos creativos. Basta con atender a lo que hacemos cada día. «No hay nada artístico en batir huevos o cortar verduras», escribe, pero en esos actos se juega ya una forma de relación con la realidad. La estética deja de ser entonces una categoría contemplativa para convertirse en una práctica.

De ahí que el libro insista en la necesidad de una cierta «alfabetización estética». No para refinar el gusto en un sentido elitista, sino para tomar conciencia de hasta qué punto lo estético influye en nuestras decisiones. Elegimos una calle y no otra, confiamos en una persona desconocida, nos sentimos más o menos cómodos en un espacio: todo ello está mediado por formas, colores, disposiciones. La estética, sugiere la autora, no es inocente.

Quizá lo más valioso del ensayo sea precisamente ese desplazamiento: pasar de pensar la estética como algo accesorio a entenderla como algo constitutivo. No como adorno, sino como estructura de la experiencia. En este sentido, el libro dialoga —aunque no siempre explícitamente— con una tradición más amplia y que la autora despliega en una amplia bibliografía.

La ambición de «Habitar el mundo» es discreta y difícil: enseñarnos a mirar de otra manera, ayudarnos a reparar en que, de hecho, ya estamos mirando, y que en esa mirada nos jugamos lo decisivo. Porque, en última instancia, no se trata de hacer la vida más bella, sino de aprender a habitarla.

FICHA

‘Habitar el mundo. Una invitación a la estética de lo cotidiano’

Raquel Cascales

EUNSA, 2026

Disponible en EUNSA 

 RSS de noticias de cultura

FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail
Mirla Pérez, socióloga venezolana: “El éxodo migratorio produjo la ruptura emocional de la población con el chavismo”
Guái de la Feria de Abril de Sevilla 2026: fechas, alumbrao, casetas, calle del infierno, corridas de toros
Leer también
Sociedad

Manuel Filiberto de Saboya, solo pendiente de la nulidad matrimonial: «Adriana Abascal es la mujer a la que quiero»

abril 24, 2026
Nacional

Diana Morant avisa de que las autonomías que apliquen la “xenófoba” prioridad nacional de la ultraderecha tendrán “al Gobierno enfrente”

abril 24, 2026
Nacional

La Guardia Civil no encuentra restos de ADN de Esther López en el zulo oculto del único acusado

abril 24, 2026
Nacional

Preocupación en Badajoz tras un nuevo tiroteo, con dos detenidos y varios de los implicados dados a la fuga

abril 24, 2026
Sociedad

Paz Vega indica el alimento que cena para mantenerse en forma a los 50 años: «Le echo un poco de aceite y sal»

abril 24, 2026
Sociedad

Absuelven a Rodolfo Sancho del delito de vejaciones por llamar a Silvia Bronchalo «bipolar»

abril 24, 2026
Cargar más
Novedades

Manuel Filiberto de Saboya, solo pendiente de la nulidad matrimonial: «Adriana Abascal es la mujer a la que quiero»

abril 24, 2026

Diana Morant avisa de que las autonomías que apliquen la “xenófoba” prioridad nacional de la ultraderecha tendrán “al Gobierno enfrente”

abril 24, 2026

La Guardia Civil no encuentra restos de ADN de Esther López en el zulo oculto del único acusado

abril 24, 2026

Preocupación en Badajoz tras un nuevo tiroteo, con dos detenidos y varios de los implicados dados a la fuga

abril 24, 2026

Paz Vega indica el alimento que cena para mantenerse en forma a los 50 años: «Le echo un poco de aceite y sal»

abril 24, 2026

Absuelven a Rodolfo Sancho del delito de vejaciones por llamar a Silvia Bronchalo «bipolar»

abril 24, 2026

Condenado un hombre que intentó matar a su pareja de tres formas distintas con el coche

abril 24, 2026

Tensa Junta de Seguridad en Móstoles: el delegado del Gobierno exige la dimisión del alcalde por el caso de acoso

abril 24, 2026

Última hora de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, en directo | Israel lanza nuevos ataques contra Líbano pocas horas después de la prórroga de la tregua anunciada por Trump

abril 24, 2026

Sant Jordi: Mendoza, Aramburu y Rodríguez Sirvent, los más vendidos

abril 24, 2026

    VozUniversal

    © 2024 VozUniversal. Todos los derechos reservados.
    • Aviso Legal
    • Política de Cookies
    • Política de Privacidad
    • Contacto