Al principio sería tan solo un nombre en una pared. Uno de los miles que recorrerían toda Francia, y por añadidura muchos países de Europa ocupados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial . Nombres que «decían todo con las fechas», fechas que encerraban un nacimiento y fallecimiento, ocurridos en un reducido espacio de tiempo. En este caso era: ‘André Chaix: mayo de 1924 – agosto de 1944 ‘. El destino quiso que un escritor célebre, Hervé Le Tellier , ganador del premio Goncourt por ‘La anomalía’ , pero autor también de otras obras espléndidas como ‘Todas las familias felices’ (ambas en Seix Barral), pasara por allí por las casualidades de la vida que lo habían conducido a un pequeño pueblo del Drôme, en el sureste, donde se acabaría instalando. Le Tellier reparó pronto en esa corta existencia, probablemente masacrada, dada la época de la que venía: »Un maquis, un joven de vida tan breve como la de tantos otros en aquellos días».’El nombre en el muro’ Autor Hervé Le Tellier Traducción Pablo Martín Sánchez Editorial Seix Barral Año 2026 Páginas 189 Precio 19,90 4Nada sabía de él, pero no tardó en convencerse en que contaría su historia. Para que dejara de ser «un extraño». Una historia mínima y bella en su simplicidad y emoción imperecedera, ‘El nombre en el muro’, que encarnaba a toda una juventud valiente e indómita europea, que había luchado audazmente y con admirable generosidad contra la maquinaria bélica, casi imbatible en según qué momentos, que era entonces la de la Alemania nazi. Alguien que sería «héroe y víctima» a la vez y al que había que rendir homenaje hoy más que nunca: «Viendo –dirá Le Tellier– cómo va el mundo, no tengo duda de que hay que seguir hablando de la Ocupación, del colaboracionismo y del fascismo, del racismo y del rechazo al otro hasta su aniquilación».Historia mínima y bella que encarna a La juventud valiente europea que luchó contra los nazisHijo de un panadero y joven aprendiz de ceramista, con un cierto aire de actor («entre un Jean Gabin joven y un Burt Lancaster », señalará Le Tellier), combatiente «anónimo» en el sentido que se les da a los humildes «sin historia», fuera de dirigentes y jerarcas importantes de los que protagonizan los libros, Chaix, con tan solo 20 años, caería en una emboscada de los alemanes contra su grupo de resistentes, en Dieulefit, en el Drôme, el 23 de agosto de 1944, en los días de la Liberación de París por los aliados. Tan solo habían pasado dos meses y medio desde el desembarco y Londres había dado la orden a todos los maquis de Francia de activar la guerra de guerrillas en todo el territorio. Chaix sería uno de los 13.677 FFI ( Fuerzas Francesas del Interior ) muertos durante la guerra. En la que fue la etapa más sangrienta , dos terceras partes cayeron entre junio y septiembre de 1944. Aunque nunca se pudo comprobar su afiliación o no, André Chaix, dentro de aquella Resistencia interior que los englobaba a todos, pertenecía a las FTPF (Francotiradores y Partisanos de Francia), uno de los principales grupos armados, en este caso comunista, creado a finales de 1941. Se da el caso de que su amada novia Simone, que también perdería a su padre resistente en las siniestras cárceles francesas colaboracionistas, los enterraría a los dos con muy poca diferencia. «André tendrá eternamente veinte años y Simone será para siempre su mujer », dice Le Tellier.¿Cómo sobrevivir a aquellas tragedias que no dejaban de darse la mano, por parte de los que habían quedado atrás, tanto durante la Shoah como durante las innumerables masacres, torturas, ejecuciones e internamientos en campos nazis? El gran escritor Blaise Cendrars, citado junto a otros muchos en este libro magnífico, diría: «¡Vivid, oh, vivid! No tengáis remordimientos. No os juzguéis». Al principio sería tan solo un nombre en una pared. Uno de los miles que recorrerían toda Francia, y por añadidura muchos países de Europa ocupados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial . Nombres que «decían todo con las fechas», fechas que encerraban un nacimiento y fallecimiento, ocurridos en un reducido espacio de tiempo. En este caso era: ‘André Chaix: mayo de 1924 – agosto de 1944 ‘. El destino quiso que un escritor célebre, Hervé Le Tellier , ganador del premio Goncourt por ‘La anomalía’ , pero autor también de otras obras espléndidas como ‘Todas las familias felices’ (ambas en Seix Barral), pasara por allí por las casualidades de la vida que lo habían conducido a un pequeño pueblo del Drôme, en el sureste, donde se acabaría instalando. Le Tellier reparó pronto en esa corta existencia, probablemente masacrada, dada la época de la que venía: »Un maquis, un joven de vida tan breve como la de tantos otros en aquellos días».’El nombre en el muro’ Autor Hervé Le Tellier Traducción Pablo Martín Sánchez Editorial Seix Barral Año 2026 Páginas 189 Precio 19,90 4Nada sabía de él, pero no tardó en convencerse en que contaría su historia. Para que dejara de ser «un extraño». Una historia mínima y bella en su simplicidad y emoción imperecedera, ‘El nombre en el muro’, que encarnaba a toda una juventud valiente e indómita europea, que había luchado audazmente y con admirable generosidad contra la maquinaria bélica, casi imbatible en según qué momentos, que era entonces la de la Alemania nazi. Alguien que sería «héroe y víctima» a la vez y al que había que rendir homenaje hoy más que nunca: «Viendo –dirá Le Tellier– cómo va el mundo, no tengo duda de que hay que seguir hablando de la Ocupación, del colaboracionismo y del fascismo, del racismo y del rechazo al otro hasta su aniquilación».Historia mínima y bella que encarna a La juventud valiente europea que luchó contra los nazisHijo de un panadero y joven aprendiz de ceramista, con un cierto aire de actor («entre un Jean Gabin joven y un Burt Lancaster », señalará Le Tellier), combatiente «anónimo» en el sentido que se les da a los humildes «sin historia», fuera de dirigentes y jerarcas importantes de los que protagonizan los libros, Chaix, con tan solo 20 años, caería en una emboscada de los alemanes contra su grupo de resistentes, en Dieulefit, en el Drôme, el 23 de agosto de 1944, en los días de la Liberación de París por los aliados. Tan solo habían pasado dos meses y medio desde el desembarco y Londres había dado la orden a todos los maquis de Francia de activar la guerra de guerrillas en todo el territorio. Chaix sería uno de los 13.677 FFI ( Fuerzas Francesas del Interior ) muertos durante la guerra. En la que fue la etapa más sangrienta , dos terceras partes cayeron entre junio y septiembre de 1944. Aunque nunca se pudo comprobar su afiliación o no, André Chaix, dentro de aquella Resistencia interior que los englobaba a todos, pertenecía a las FTPF (Francotiradores y Partisanos de Francia), uno de los principales grupos armados, en este caso comunista, creado a finales de 1941. Se da el caso de que su amada novia Simone, que también perdería a su padre resistente en las siniestras cárceles francesas colaboracionistas, los enterraría a los dos con muy poca diferencia. «André tendrá eternamente veinte años y Simone será para siempre su mujer », dice Le Tellier.¿Cómo sobrevivir a aquellas tragedias que no dejaban de darse la mano, por parte de los que habían quedado atrás, tanto durante la Shoah como durante las innumerables masacres, torturas, ejecuciones e internamientos en campos nazis? El gran escritor Blaise Cendrars, citado junto a otros muchos en este libro magnífico, diría: «¡Vivid, oh, vivid! No tengáis remordimientos. No os juzguéis».
Al principio sería tan solo un nombre en una pared. Uno de los miles que recorrerían toda Francia, y por añadidura muchos países de Europa ocupados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Nombres que «decían todo con las fechas», fechas que encerraban … un nacimiento y fallecimiento, ocurridos en un reducido espacio de tiempo. En este caso era: ‘André Chaix: mayo de 1924 – agosto de 1944‘.
El destino quiso que un escritor célebre, Hervé Le Tellier, ganador del premio Goncourt por ‘La anomalía’, pero autor también de otras obras espléndidas como ‘Todas las familias felices’ (ambas en Seix Barral), pasara por allí por las casualidades de la vida que lo habían conducido a un pequeño pueblo del Drôme, en el sureste, donde se acabaría instalando. Le Tellier reparó pronto en esa corta existencia, probablemente masacrada, dada la época de la que venía: »Un maquis, un joven de vida tan breve como la de tantos otros en aquellos días».
‘El nombre en el muro’

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Autor
Hervé Le Tellier -
Traducción
Pablo Martín Sánchez -
Editorial
Seix Barral -
Año
2026 -
Páginas
189 -
Precio
19,90
Nada sabía de él, pero no tardó en convencerse en que contaría su historia. Para que dejara de ser «un extraño». Una historia mínima y bella en su simplicidad y emoción imperecedera, ‘El nombre en el muro’, que encarnaba a toda una juventud valiente e indómita europea, que había luchado audazmente y con admirable generosidad contra la maquinaria bélica, casi imbatible en según qué momentos, que era entonces la de la Alemania nazi. Alguien que sería «héroe y víctima» a la vez y al que había que rendir homenaje hoy más que nunca: «Viendo –dirá Le Tellier– cómo va el mundo, no tengo duda de que hay que seguir hablando de la Ocupación, del colaboracionismo y del fascismo, del racismo y del rechazo al otro hasta su aniquilación».
Historia mínima y bella que encarna a La juventud valiente europea que luchó contra los nazis
Hijo de un panadero y joven aprendiz de ceramista, con un cierto aire de actor («entre un Jean Gabin joven y un Burt Lancaster», señalará Le Tellier), combatiente «anónimo» en el sentido que se les da a los humildes «sin historia», fuera de dirigentes y jerarcas importantes de los que protagonizan los libros, Chaix, con tan solo 20 años, caería en una emboscada de los alemanes contra su grupo de resistentes, en Dieulefit, en el Drôme, el 23 de agosto de 1944, en los días de la Liberación de París por los aliados.
Tan solo habían pasado dos meses y medio desde el desembarco y Londres había dado la orden a todos los maquis de Francia de activar la guerra de guerrillas en todo el territorio. Chaix sería uno de los 13.677 FFI (Fuerzas Francesas del Interior) muertos durante la guerra. En la que fue la etapa más sangrienta, dos terceras partes cayeron entre junio y septiembre de 1944. Aunque nunca se pudo comprobar su afiliación o no, André Chaix, dentro de aquella Resistencia interior que los englobaba a todos, pertenecía a las FTPF (Francotiradores y Partisanos de Francia), uno de los principales grupos armados, en este caso comunista, creado a finales de 1941.
Se da el caso de que su amada novia Simone, que también perdería a su padre resistente en las siniestras cárceles francesas colaboracionistas, los enterraría a los dos con muy poca diferencia. «André tendrá eternamente veinte años y Simone será para siempre su mujer», dice Le Tellier.
¿Cómo sobrevivir a aquellas tragedias que no dejaban de darse la mano, por parte de los que habían quedado atrás, tanto durante la Shoah como durante las innumerables masacres, torturas, ejecuciones e internamientos en campos nazis? El gran escritor Blaise Cendrars, citado junto a otros muchos en este libro magnífico, diría: «¡Vivid, oh, vivid! No tengáis remordimientos. No os juzguéis».
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