«Escribí esta obra porque me enfurece que hablemos de la adicción como si fuera una elección moral. No lo es. Es una enfermedad del cerebro, y sin embargo la estigmatizamos muchísimo más que otras enfermedades. Quería humanizar a alguien que la sociedad suele demonizar». Son palabras del dramaturgo británico Duncan Macmillan a ‘The Guardian’ a propósito del estreno, hace diez años, de su obra ‘People, Places and Things’. La función presenta a Emma, una actriz que tras interpretar drogada ‘La gaviota’ y aparentemente tocar fondo, entra en un centro de desintoxicación para superar sus adicciones. A Emma la interpreta Irene Escolar en una producción -lógicamente traducida como ‘ Personas, lugares y cosas ‘- que dirige Pablo Messiez (autor también de la versión), que se estrena en el Teatro Español el miércoles próximo y en el que Escolar cuenta con un nutrido grupo de compañeros de reparto: Javier Ballesteros, Tomás del Estal, Brays Efe, Sonia Almarcha, Claudia Faci, Daniel Jumillas, Mónica Acevedo, Blanca Javaloy, Manuel Egozkue y Josefina Gorostiza. Irene Escolar es una actriz inquieta y una sabuesa incansable; su olfato persigue funciones de teatro, textos a los que poder echar el diente y devorar. Así conoció ‘Personas, lugares y cosas’. «El texto me llegó hace ya unos cuantos años, pero yo sentía que todavía no era el momento de hacerlo, no tenía la idea del personaje. así que lo dejé pasar un poco. Pero cuando volví a encontrarme con él, sentí que ya sí era el momento de abordarlo». Y lo ha hecho de la mano de Pablo Messiez, un director al que tenía muchas ganas. «No había trabajado con él, y espero que sea la primera de muchas porque le adoro y le admiro muchísimo. Me está ayudando a atravesar algunos límite s e ir hacia otros sitios, a descubrir muchas cosas; se está comprometiendo mucho conmigo también, como director».Irene Escolar no sale de escena en las casi dos horas y media que dura la función. «Es casi como un monólogo, porque la mayoría del texto le corresponde a mi personaje, pero hay todo un grupo que me rodea y que me resulta imprescindible dentro de la función». Salvaje es la palabra con la que define la obra. «De alguna manera es lo más salvaje que he hecho, y eso que ‘ Finlandia ‘ y ‘ Hermanas ‘, por ejemplo, eran funciones bastante comprometidas en ese sentido, e imagino que en su momento también diría que era lo más salvaje que había hecho. Pero aquí, además de estar todo el tiempo en escena, me enfrento a un personaje que pasa por muchos lugares; empieza la obra muy intoxicada y se va desintoxicando a medida que va transcurriendo la obra. Son estados alterados de conciencia , estados alterados del cuerpo, es un trabajo muy demandante tanto física como psicológicamente». El de Emma es un personaje, dice la actriz, «que necesita un compromiso absoluto; todos los personajes lo requieren, pero el tema que está tratando esta función, el consumo problemático, me generaba mucho respeto. Llevo casi un año centrándome en este asunto, leyendo mucho sobre él, yendo a unos grupos de terapia durante cuatro meses casi todas las semanas para entender qué pasa ahí, entender qué pasa en la vida de una persona que está intentando rehabilitarse y salir de dejar las drogas. Ha sido un proceso de mucho tiempo, muy muy bonito, pero que requiere un compromiso bastante grande. Después de este trabajo personal, Pablo y yo empezamos a trabajar los dos solos, antes de que se incorporara el grupo. Hemos estado trabajando muchas cosas físicas, hemos probado muchísimo antes de adentrarnos en el texto».«Es importante alejarnos del individualismo este en el que estamos inmersos e incorporar en nuestras vidas ese aprendizaje sobre la necesidad del grupo»De estos trabajos de preparación de un personaje no solo se beneficia el propio personaje, también lo hace la actriz. «En los grupos de terapia aprendí que uno solo no puede superar el problema, que necesitas al otro y que necesitas al grupo, y hay algo en lo colectivo que nos puede salvar. Y aprendí que en la escucha del otro y en lo que te devuelven las otras personas hay algo muy poderoso: que existen otras personas que te pueden cuidar mientras tú no te puedes cuidar a ti mismo. Es importante alejarnos del individualismo este en el que estamos inmersos e incorporar en nuestras vidas ese aprendizaje sobre la necesidad del grupo». Cuenta la actriz también que «muchas de las historias que han compartido conmigo tenían, de alguna manera, ecos en mi propia toma de decisiones de muchas cosas o incluso en mi manera de ser. Eso me ha hecho replantearme muchas cosas conmigo, porque que uno no tenga una adicción a una sustancia concreta no significa que no tenga otros comportamientos compulsivos en su vida y genere dependencias de cosas que también son negativas. No debemos generar un mundo que divida a los adictos de los no adictos, tenemos que entender que estamos todos de algún modo un poco dentro de lo mismo… Debemos aceptar que esta compulsión está muy presente en nuestras vidas; siempre piensas que es el otro quien tiene el problema, pero es bueno reflexionar y ver que lo tenemos todos».Basta conocer la trayectoria de Pablo Messiez para suponer que en su puesta en escena, y más al tratarse de un asunto tan crudo, estará llena de poesía. «Sí -dice Escolar-, es plásticamente bellísima y muy poética, porque es el universo de Pablo y porque el propio texto también te lo pide; de algún modo entras en su mente, en su cabeza y no sabes bien si es o no real. Ella misma habla de qué es real y de lo que no lo es. En la función hay cosas muy oníricas y momentos muy bellos, como de ‘Alicia en el país de las Maravillas’».«Debemos aceptar que esta compulsión está muy presente en nuestras vidas; siempre piensas que es el otro quien tiene el problema, pero es bueno reflexionar y ver que lo tenemos todos»Cuando se enfrentan a personajes de la complejidad e intensidad de Emma, los actores se adentran en un camino de búsqueda que no suele terminar en el estreno. Irene Escolar no es una excepción. «Llevo muchísimo tiempo con ella en la cabeza, pero es muy difícil entenderla; me falta terminar de aposentarla. Estoy cerca, siento que estoy un poquitito ya más cerca, pero es un personaje complejo de entender; ella está siempre en el filo de la mentira y la realidad». ¿Y cómo ha sido su evolución con respecto al personaje? «Nunca he sentido lástima por Emma; en realidad la he admirado mucho y por muchas razones. Y lo he hecho gracias a los textos que he leído, sobre todo uno de Leslie Jamison -una escritora americana que también fue alcohólica y que tiene mi edad-, en el que especifica todo lo que le ocurre durante los años de su rehabilitación y empieza a entender que tiene un problema. Es un libro riquísimo en el que ves que hay algo muy contradictorio y muy complejo en lo que está pasando en la cabeza de una persona con un consumo problemático. Para mí ha sido lo más importante: intentar entenderla en profundidad».Noticia Relacionada estandar Si ‘Las abogadas’ regresan a los crímenes de Atocha en TVE Clara Molla PagánVuelve Irene al Teatro Español , un espacio que quiere de una manera especial. «Se ha transformado mucho para esta función para estar más cerca del público y no generar una distancia. El espacio es muy vacío, pero a la vez utilizando lo que nos da el propio teatro para jugar con esta cosa de la realidad y la ficción, porque Emma es actriz y siempre habla de que ella existe solo cuando está actuando. Y hay algo de este espacio, de este teatro, que juega muy a favor en este sentido». «Escribí esta obra porque me enfurece que hablemos de la adicción como si fuera una elección moral. No lo es. Es una enfermedad del cerebro, y sin embargo la estigmatizamos muchísimo más que otras enfermedades. Quería humanizar a alguien que la sociedad suele demonizar». Son palabras del dramaturgo británico Duncan Macmillan a ‘The Guardian’ a propósito del estreno, hace diez años, de su obra ‘People, Places and Things’. La función presenta a Emma, una actriz que tras interpretar drogada ‘La gaviota’ y aparentemente tocar fondo, entra en un centro de desintoxicación para superar sus adicciones. A Emma la interpreta Irene Escolar en una producción -lógicamente traducida como ‘ Personas, lugares y cosas ‘- que dirige Pablo Messiez (autor también de la versión), que se estrena en el Teatro Español el miércoles próximo y en el que Escolar cuenta con un nutrido grupo de compañeros de reparto: Javier Ballesteros, Tomás del Estal, Brays Efe, Sonia Almarcha, Claudia Faci, Daniel Jumillas, Mónica Acevedo, Blanca Javaloy, Manuel Egozkue y Josefina Gorostiza. Irene Escolar es una actriz inquieta y una sabuesa incansable; su olfato persigue funciones de teatro, textos a los que poder echar el diente y devorar. Así conoció ‘Personas, lugares y cosas’. «El texto me llegó hace ya unos cuantos años, pero yo sentía que todavía no era el momento de hacerlo, no tenía la idea del personaje. así que lo dejé pasar un poco. Pero cuando volví a encontrarme con él, sentí que ya sí era el momento de abordarlo». Y lo ha hecho de la mano de Pablo Messiez, un director al que tenía muchas ganas. «No había trabajado con él, y espero que sea la primera de muchas porque le adoro y le admiro muchísimo. Me está ayudando a atravesar algunos límite s e ir hacia otros sitios, a descubrir muchas cosas; se está comprometiendo mucho conmigo también, como director».Irene Escolar no sale de escena en las casi dos horas y media que dura la función. «Es casi como un monólogo, porque la mayoría del texto le corresponde a mi personaje, pero hay todo un grupo que me rodea y que me resulta imprescindible dentro de la función». Salvaje es la palabra con la que define la obra. «De alguna manera es lo más salvaje que he hecho, y eso que ‘ Finlandia ‘ y ‘ Hermanas ‘, por ejemplo, eran funciones bastante comprometidas en ese sentido, e imagino que en su momento también diría que era lo más salvaje que había hecho. Pero aquí, además de estar todo el tiempo en escena, me enfrento a un personaje que pasa por muchos lugares; empieza la obra muy intoxicada y se va desintoxicando a medida que va transcurriendo la obra. Son estados alterados de conciencia , estados alterados del cuerpo, es un trabajo muy demandante tanto física como psicológicamente». El de Emma es un personaje, dice la actriz, «que necesita un compromiso absoluto; todos los personajes lo requieren, pero el tema que está tratando esta función, el consumo problemático, me generaba mucho respeto. Llevo casi un año centrándome en este asunto, leyendo mucho sobre él, yendo a unos grupos de terapia durante cuatro meses casi todas las semanas para entender qué pasa ahí, entender qué pasa en la vida de una persona que está intentando rehabilitarse y salir de dejar las drogas. Ha sido un proceso de mucho tiempo, muy muy bonito, pero que requiere un compromiso bastante grande. Después de este trabajo personal, Pablo y yo empezamos a trabajar los dos solos, antes de que se incorporara el grupo. Hemos estado trabajando muchas cosas físicas, hemos probado muchísimo antes de adentrarnos en el texto».«Es importante alejarnos del individualismo este en el que estamos inmersos e incorporar en nuestras vidas ese aprendizaje sobre la necesidad del grupo»De estos trabajos de preparación de un personaje no solo se beneficia el propio personaje, también lo hace la actriz. «En los grupos de terapia aprendí que uno solo no puede superar el problema, que necesitas al otro y que necesitas al grupo, y hay algo en lo colectivo que nos puede salvar. Y aprendí que en la escucha del otro y en lo que te devuelven las otras personas hay algo muy poderoso: que existen otras personas que te pueden cuidar mientras tú no te puedes cuidar a ti mismo. Es importante alejarnos del individualismo este en el que estamos inmersos e incorporar en nuestras vidas ese aprendizaje sobre la necesidad del grupo». Cuenta la actriz también que «muchas de las historias que han compartido conmigo tenían, de alguna manera, ecos en mi propia toma de decisiones de muchas cosas o incluso en mi manera de ser. Eso me ha hecho replantearme muchas cosas conmigo, porque que uno no tenga una adicción a una sustancia concreta no significa que no tenga otros comportamientos compulsivos en su vida y genere dependencias de cosas que también son negativas. No debemos generar un mundo que divida a los adictos de los no adictos, tenemos que entender que estamos todos de algún modo un poco dentro de lo mismo… Debemos aceptar que esta compulsión está muy presente en nuestras vidas; siempre piensas que es el otro quien tiene el problema, pero es bueno reflexionar y ver que lo tenemos todos».Basta conocer la trayectoria de Pablo Messiez para suponer que en su puesta en escena, y más al tratarse de un asunto tan crudo, estará llena de poesía. «Sí -dice Escolar-, es plásticamente bellísima y muy poética, porque es el universo de Pablo y porque el propio texto también te lo pide; de algún modo entras en su mente, en su cabeza y no sabes bien si es o no real. Ella misma habla de qué es real y de lo que no lo es. En la función hay cosas muy oníricas y momentos muy bellos, como de ‘Alicia en el país de las Maravillas’».«Debemos aceptar que esta compulsión está muy presente en nuestras vidas; siempre piensas que es el otro quien tiene el problema, pero es bueno reflexionar y ver que lo tenemos todos»Cuando se enfrentan a personajes de la complejidad e intensidad de Emma, los actores se adentran en un camino de búsqueda que no suele terminar en el estreno. Irene Escolar no es una excepción. «Llevo muchísimo tiempo con ella en la cabeza, pero es muy difícil entenderla; me falta terminar de aposentarla. Estoy cerca, siento que estoy un poquitito ya más cerca, pero es un personaje complejo de entender; ella está siempre en el filo de la mentira y la realidad». ¿Y cómo ha sido su evolución con respecto al personaje? «Nunca he sentido lástima por Emma; en realidad la he admirado mucho y por muchas razones. Y lo he hecho gracias a los textos que he leído, sobre todo uno de Leslie Jamison -una escritora americana que también fue alcohólica y que tiene mi edad-, en el que especifica todo lo que le ocurre durante los años de su rehabilitación y empieza a entender que tiene un problema. Es un libro riquísimo en el que ves que hay algo muy contradictorio y muy complejo en lo que está pasando en la cabeza de una persona con un consumo problemático. Para mí ha sido lo más importante: intentar entenderla en profundidad».Noticia Relacionada estandar Si ‘Las abogadas’ regresan a los crímenes de Atocha en TVE Clara Molla PagánVuelve Irene al Teatro Español , un espacio que quiere de una manera especial. «Se ha transformado mucho para esta función para estar más cerca del público y no generar una distancia. El espacio es muy vacío, pero a la vez utilizando lo que nos da el propio teatro para jugar con esta cosa de la realidad y la ficción, porque Emma es actriz y siempre habla de que ella existe solo cuando está actuando. Y hay algo de este espacio, de este teatro, que juega muy a favor en este sentido».
«Escribí esta obra porque me enfurece que hablemos de la adicción como si fuera una elección moral. No lo es. Es una enfermedad del cerebro, y sin embargo la estigmatizamos muchísimo más que otras enfermedades. Quería humanizar a alguien que la sociedad suele demonizar». … Son palabras del dramaturgo británico Duncan Macmillan a ‘The Guardian’ a propósito del estreno, hace diez años, de su obra ‘People, Places and Things’. La función presenta a Emma, una actriz que tras interpretar drogada ‘La gaviota’ y aparentemente tocar fondo, entra en un centro de desintoxicación para superar sus adicciones. A Emma la interpreta Irene Escolar en una producción -lógicamente traducida como ‘Personas, lugares y cosas‘- que dirige Pablo Messiez (autor también de la versión), que se estrena en el Teatro Español el miércoles próximo y en el que Escolar cuenta con un nutrido grupo de compañeros de reparto: Javier Ballesteros, Tomás del Estal, Brays Efe, Sonia Almarcha, Claudia Faci, Daniel Jumillas, Mónica Acevedo, Blanca Javaloy, Manuel Egozkue y Josefina Gorostiza.
Irene Escolar es una actriz inquieta y una sabuesa incansable; su olfato persigue funciones de teatro, textos a los que poder echar el diente y devorar. Así conoció ‘Personas, lugares y cosas’. «El texto me llegó hace ya unos cuantos años, pero yo sentía que todavía no era el momento de hacerlo, no tenía la idea del personaje. así que lo dejé pasar un poco. Pero cuando volví a encontrarme con él, sentí que ya sí era el momento de abordarlo». Y lo ha hecho de la mano de Pablo Messiez, un director al que tenía muchas ganas. «No había trabajado con él, y espero que sea la primera de muchas porque le adoro y le admiro muchísimo. Me está ayudando a atravesar algunos límites e ir hacia otros sitios, a descubrir muchas cosas; se está comprometiendo mucho conmigo también, como director».
Irene Escolar no sale de escena en las casi dos horas y media que dura la función. «Es casi como un monólogo, porque la mayoría del texto le corresponde a mi personaje, pero hay todo un grupo que me rodea y que me resulta imprescindible dentro de la función». Salvaje es la palabra con la que define la obra. «De alguna manera es lo más salvaje que he hecho, y eso que ‘Finlandia‘ y ‘Hermanas‘, por ejemplo, eran funciones bastante comprometidas en ese sentido, e imagino que en su momento también diría que era lo más salvaje que había hecho. Pero aquí, además de estar todo el tiempo en escena, me enfrento a un personaje que pasa por muchos lugares; empieza la obra muy intoxicada y se va desintoxicando a medida que va transcurriendo la obra. Son estados alterados de conciencia, estados alterados del cuerpo, es un trabajo muy demandante tanto física como psicológicamente».
El de Emma es un personaje, dice la actriz, «que necesita un compromiso absoluto; todos los personajes lo requieren, pero el tema que está tratando esta función, el consumo problemático, me generaba mucho respeto. Llevo casi un año centrándome en este asunto, leyendo mucho sobre él, yendo a unos grupos de terapia durante cuatro meses casi todas las semanas para entender qué pasa ahí, entender qué pasa en la vida de una persona que está intentando rehabilitarse y salir de dejar las drogas. Ha sido un proceso de mucho tiempo, muy muy bonito, pero que requiere un compromiso bastante grande. Después de este trabajo personal, Pablo y yo empezamos a trabajar los dos solos, antes de que se incorporara el grupo. Hemos estado trabajando muchas cosas físicas, hemos probado muchísimo antes de adentrarnos en el texto».
«Es importante alejarnos del individualismo este en el que estamos inmersos e incorporar en nuestras vidas ese aprendizaje sobre la necesidad del grupo»
De estos trabajos de preparación de un personaje no solo se beneficia el propio personaje, también lo hace la actriz. «En los grupos de terapia aprendí que uno solo no puede superar el problema, que necesitas al otro y que necesitas al grupo, y hay algo en lo colectivo que nos puede salvar. Y aprendí que en la escucha del otro y en lo que te devuelven las otras personas hay algo muy poderoso: que existen otras personas que te pueden cuidar mientras tú no te puedes cuidar a ti mismo. Es importante alejarnos del individualismo este en el que estamos inmersos e incorporar en nuestras vidas ese aprendizaje sobre la necesidad del grupo». Cuenta la actriz también que «muchas de las historias que han compartido conmigo tenían, de alguna manera, ecos en mi propia toma de decisiones de muchas cosas o incluso en mi manera de ser. Eso me ha hecho replantearme muchas cosas conmigo, porque que uno no tenga una adicción a una sustancia concreta no significa que no tenga otros comportamientos compulsivos en su vida y genere dependencias de cosas que también son negativas. No debemos generar un mundo que divida a los adictos de los no adictos, tenemos que entender que estamos todos de algún modo un poco dentro de lo mismo… Debemos aceptar que esta compulsión está muy presente en nuestras vidas; siempre piensas que es el otro quien tiene el problema, pero es bueno reflexionar y ver que lo tenemos todos».
Basta conocer la trayectoria de Pablo Messiez para suponer que en su puesta en escena, y más al tratarse de un asunto tan crudo, estará llena de poesía. «Sí -dice Escolar-, es plásticamente bellísima y muy poética, porque es el universo de Pablo y porque el propio texto también te lo pide; de algún modo entras en su mente, en su cabeza y no sabes bien si es o no real. Ella misma habla de qué es real y de lo que no lo es. En la función hay cosas muy oníricas y momentos muy bellos, como de ‘Alicia en el país de las Maravillas’».
«Debemos aceptar que esta compulsión está muy presente en nuestras vidas; siempre piensas que es el otro quien tiene el problema, pero es bueno reflexionar y ver que lo tenemos todos»
Cuando se enfrentan a personajes de la complejidad e intensidad de Emma, los actores se adentran en un camino de búsqueda que no suele terminar en el estreno. Irene Escolar no es una excepción. «Llevo muchísimo tiempo con ella en la cabeza, pero es muy difícil entenderla; me falta terminar de aposentarla. Estoy cerca, siento que estoy un poquitito ya más cerca, pero es un personaje complejo de entender; ella está siempre en el filo de la mentira y la realidad». ¿Y cómo ha sido su evolución con respecto al personaje? «Nunca he sentido lástima por Emma; en realidad la he admirado mucho y por muchas razones. Y lo he hecho gracias a los textos que he leído, sobre todo uno de Leslie Jamison -una escritora americana que también fue alcohólica y que tiene mi edad-, en el que especifica todo lo que le ocurre durante los años de su rehabilitación y empieza a entender que tiene un problema. Es un libro riquísimo en el que ves que hay algo muy contradictorio y muy complejo en lo que está pasando en la cabeza de una persona con un consumo problemático. Para mí ha sido lo más importante: intentar entenderla en profundidad».
Vuelve Irene al Teatro Español, un espacio que quiere de una manera especial. «Se ha transformado mucho para esta función para estar más cerca del público y no generar una distancia. El espacio es muy vacío, pero a la vez utilizando lo que nos da el propio teatro para jugar con esta cosa de la realidad y la ficción, porque Emma es actriz y siempre habla de que ella existe solo cuando está actuando. Y hay algo de este espacio, de este teatro, que juega muy a favor en este sentido».
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