La selección de Irlanda jugará ante Israel el próximo domingo en Dubrecen (Hungría) a pesar de las llamadas al boicot por parte del colectivo Irish Sport for Palestine. En una misiva firmada por más de 160 deportistas, el grupo subraya “la importancia” que tendría no presentarse a la cita: “No jugar este partido sería la cosa más deportiva que se podría hacer. Es un momento muy importante y es una oportunidad para hacer lo correcto. Ponerse la camiseta de Irlanda y representar a tu país significa mucho, pero la Irlanda que queremos representar es la que recuerda sus raíces anticolonialistas y resistencia antiimperialista”.
El partido que juegan los irlandeses como local se traslada a Hungría por “el reto operativo” que supondría albergar el encuentro en su territorio
El partido que juegan los irlandeses como local se traslada a Hungría por “el reto operativo” que supondría albergar el encuentro en su territorio

Óscar Arenas
Madrid –
La selección de Irlanda jugará ante Israel el próximo domingo en Dubrecen (Hungría) a pesar de las llamadas al boicot por parte del colectivo Irish Sport for Palestine. En una misiva firmada por más de 160 deportistas, el grupo subraya “la importancia” que tendría no presentarse a la cita: “No jugar este partido sería la cosa más deportiva que se podría hacer. Es un momento muy importante y es una oportunidad para hacer lo correcto. Ponerse la camiseta de Irlanda y representar a tu país significa mucho, pero la Irlanda que queremos representar es la que recuerda sus raíces anticolonialistas y resistencia antiimperialista”.
Ante la polémica generada por la celebración de este encuentro, el seleccionador irlandés, Heimir Hallgrimsson, declaró: “No estamos jugando con el genocidio, estamos jugando contra el genocidio”. La Federación de Fútbol israelí, en respuesta a la osadía del técnico, publicó en sus redes sociales un comunicado en el que criticaba “la ignorancia y la hipocresía” del preparador islandés.
Las tensiones entre ambos países en el ámbito futbolístico no son algo nuevo. La federación irlandesa votó a favor de excluir a Israel de todas las competiciones de la UEFA como represalia por las acciones militares que ha realizado la nación hebrea en la Franja de Gaza. En mayo pasado, unos activistas arrojaron pelotas de tenis con el mensaje “Stop the game”(Detengan el partido) durante un amistoso que disputó Irlanda en Dublín contra Qatar.
Sin embargo, la federación irlandesa votó a favor de jugar los partidos de la Liga de Naciones el pasado julio. Además, la entidad tomó la decisión de trasladar el partido a una sede neutral (se jugará en Serbia el 4 de octubre) por “el reto operativo” que supondría albergar el encuentro en su territorio. Una razón similar a la que tomó la selección belga en la edición pasada del certamen al no poder garantizar la seguridad en ninguno de sus estadios. Ambos encuentros se disputarán a puerta cerrada.
El entrenador de la selección irlandesa también se ha mostrado conforme con la decisión de disputar los dos encuentros ante Israel pues es muy consciente del castigo, ya que, en caso de no jugarlos, le darían seis puntos a su rival. Además, Irlanda es una de las sedes de la próxima Eurocopa, por lo que un plantón en ambos encuentros cuestionaría su capacidad y prestigio para ser anfitriona del torneo.
La presencia de la selección israelí en las competiciones de la UEFA ha provocado manifestaciones de rechazo en los países a los que se enfrenta. En Italia, la afición boicoteó el partido clasificatorio para el Mundial de su selección e incluso protestó contra la celebración del encuentro en noviembre del año pasado.
La tensión entre ambas naciones ha alcanzado otros deportes, como el baloncesto. Las selecciones femeninas de Israel e Irlanda se enfrentaron en febrero de 2024 en un encuentro clasificatorio para el Eurobasket de 2025. Antes del choque, las irlandesas no estrecharon la mano de sus rivales ni escucharon de pie el himno nacional israelí, como suele acostumbrarse en los enfrentamientos deportivos.
Más allá del ámbito deportivo, Irlanda también ha sido uno de los críticos más beligerantes de Israel en Europa desde el comienzo del conflicto en la Franja de Gaza. El país fue, junto a Noruega y España, uno de los primeros en el continente en reconocer el Estado de Palestina en 2024. Además, se unió a la demanda que presentó Sudáfrica contra Israel “por genocidio” en la Corte Internacional de Justicia de La Haya (Países Bajos). El apoyo de esa petición provocó que Israel cerrase su embajada en Dublín.
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