Casi tres semanas después de interceptar una veintena de embarcaciones a mil kilómetros de Gaza, y liberar luego a sus integrantes, el ejército de Israel ha repetido este lunes el guion, al abordar y tomar control de cerca de 30 de los 54 barcos con los que la Global Sumud Flotilla se dirigía de nuevo a la franja palestina. La flotilla, que partió inicialmente de Barcelona en abril, había reiniciado la ruta en las últimas horas desde Marmaris (Turquía), después de varias paradas en puertos del Mediterráneo. Participan en la misión 45 españoles, pero se desconoce exactamente cuántos están en manos de Israel, al haberse perdido la comunicación. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, los ha cifrado entre una y dos decenas, informa Miguel González.

La “Flotilla terrestre” es detenida en Libia por las fuerzas del mariscal Hafter
La caravana que trata de alcanzar Gaza por tierra en paralelo a las flotillas marítimas Global Sumud y De la Libertad ha sido detenida en Libia cuando intentaba avanzar hacia el este. Este convoy está formado por 30 vehículos, entre ellos 10 camiones y dos ambulancias cargadas de medicinas, y porta 270 personas de 26 nacionalidades diferentes, entre ellos ciudadanos de España, Chile, Argentina y Uruguay.
Los activistas, que partieron de Argelia el pasado 15 de mayo, habían transitado sin problemas por la zona de Libia bajo el control del Gobierno de Trípoli (oeste), pero se les ha impedido el paso en un punto al oeste de Sirte cuando intentaron penetrar en territorio dominado por el llamado Ejército Nacional Libio, una coalición de fuerzas bajo el mando del mariscal Jalifa Hafter, que cuenta con apoyo de Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Rusia.
“Nos hallamos en la zona tapón entre [los territorios controlados por] el Gobierno del oeste y el de Hafter. Es el segundo día que nos han dejado esperando. Desde ayer [domingo] tratamos de negociar, pero de momento no hemos obtenido resultados positivos”, ha explicado una fuente turca del convoy. Según esta misma fuente, las fuerzas de Hafter les han hecho saber que no permitirán el paso de ningún activista extranjero.
“La interceptación naval de la flotilla ha ocurrido en paralelo a la agresiva estrategia de contención en tierra, donde el Convoy Terrestre de la Global Sumud, fue detenida cerca de Sirte, en Libia. Las autoridades del este de Libia, actuando bajo la presión política de Egipto, han enviado fuerzas militares a bloquear la ruta humanitaria hacia el paso de Rafah [que une Egipto y Gaza]”, denunció la coalición que organiza la flotilla.
Al menos una decena de españoles están retenidos, tras abordar el ejército las embarcaciones cerca de Chipre
Casi tres semanas después de interceptar una veintena de embarcaciones a mil kilómetros de Gaza, y liberar luego a sus integrantes, el ejército de Israel ha repetido este lunes el guion, al abordar y tomar control de cerca de 30 de los 54 barcos con los que la Global Sumud Flotilla se dirigía de nuevo a la Franja palestina. La flotilla, que partió inicialmente de Barcelona en abril, había reiniciado la ruta en las últimas horas desde Marmaris (Turquía), después de varias paradas en puertos del Mediterráneo. Participan en la misión 45 españoles, pero se desconoce exactamente cuántos están en manos de Israel, al haberse perdido la comunicación. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, los ha cifrado entre una y dos decenas, informa Miguel González.
El asalto ha comenzado cuando la flotilla navegaba en aguas internacionales a unas 250 millas náuticas (460 kilómetros) de la costa de la Franja, con ayuda humanitaria y en denuncia de dos décadas de bloqueo israelí. Activó el protocolo de emergencia a las 7.40, al avistar las embarcaciones militares y zodiac israelíes maniobrando entre los barcos de los activistas.
La primera nave capturada fue la nodriza Furleto, seguida de la Ziofaster y Holy Blue, que ya había sido interceptada dos semanas antes y recuperada en tiempo récord en la isla de Creta. Según el sistema de seguimiento en la página web de la organización, ya han sido detenidas 28. El resto ha intentado seguir su rumbo, dispersarse y ejecutar maniobras evasivas para evitar el cerco de la fuerza naval israelí.

Con la llegada de las lanchas israelíes, los barcos de la flotilla encendieron motores, aumentaron revoluciones y abandonaron parcialmente la navegación a vela para alcanzar velocidades cercanas a los seis nudos, en un intento de evitar el abordaje. Según participantes de la misión, una nave militar y otra mercante se aproximaron desde el este, desde Chipre, mientras las comunicaciones sufrían interferencias y la radio de la flotilla era intervenida.
A diferencia de interceptaciones anteriores, realizadas de noche, esta se ha desarrollado de día. A bordo de la Flotilla viajan alrededor de 500 activistas de unos 40 países. La diplomacia española ha convocado con carácter urgente a la encargada de negocios de la Embajada de Israel en Madrid, Dana Erlich, máxima representante diplomática del país en España, para trasladarle la “protesta formal y enérgica” del Gobierno español por la detención ilegal de una flotilla que Albares ha calificado “humanitaria”. Albares ha pedido además la liberación inmediata de los detenidos.
El barco en el que viaja el colaborador de EL PAÍS Ignacio Ladrón de Guevara ha sido interceptado y se ha perdido la comunicación. Israel no está aportando detalles de la operación naval, aunque el ejército ha difundido extractos de vídeo y su primer ministro, Benjamín Netanyahu, ha felicitado a los soldados que la efectúan por “neutralizar un plan malicioso diseñado para romper el aislamiento a los terroristas de Hamás en Gaza”, donde acaba de reconocer que controla ya unilateralmente el 60% del territorio, en otra importante vulneración del alto el fuego.
“Enemigos”
Al igual que hizo tras la primera interceptación, al jactarse de que los activistas retenidos “seguirán viendo Gaza por YouTube”, Netanyahu ha aludido con sorna a que la interceptación de este lunes ha tenido “menos visibilidad de la que esperaban” los “enemigos” del país. “El agua se ve maravillosa. Me gustaría estar con ustedes”, ha concluído. Horas antes, el Ministerio de Exteriores israelí había tildado a la flotilla de nueva “provocación por el simple hecho de provocar”.
El ejército israelí ya la abordó parcialmente el 30 de abril, cuando 55 barcos bordeaban la costa de Grecia a un millar de kilómetros de Gaza. Puso en libertad en un puerto griego a 175 activistas, pero retuvo y llevo a su territorio a dos: el hispano-palestino Saif Abukeshek y el brasileño Thiago Ávila. Los acabó liberando el pasado día 9, tras mantenerlos encarcelados sin cargos, como sospechosos de cinco delitos graves relacionado con la seguridad.
La flotilla se encontraba a primera hora de este lunes a la altura de Chipre, en navegación hacia el este con destino a la costa de Gaza, a aproximadamente un día de recorrido. Durante la pasada noche y ante el temor de una detención inminente, en el interior de los botes había nerviosismo. Los tripulantes inexpertos caminaban con el rostro pálido, vapuleados por el mar. En el último tramo rumbo a Gaza, los barcos se habían dividido en grupos reducidos de embarcaciones que navegaban y se vigilaban mutuamente.

—“¿Qué es eso?”, apuntaba uno al cielo ante el temor de la llegada de drones israelíes como sucedió durante el viaje de esta iniciativa el pasado septiembre.
—“Creo que es un avión comercial, va recto”, respondió otro.
Un día antes de partir, se informó que navegarían en paralelo, divididos en 13 grupos y desplegados en una línea frente a la costa de la Franja, en una nueva estrategia que buscaba burlar —o al menos retrasar— una posible captura por parte de Shayetet 13, la unidad naval de élite de Israel.
La organización también dio a algunos participantes —especialmente a quienes ya habían sido interceptados antes y a otros que seguían indecisos— la posibilidad de abandonar la misión en el último puerto, el de Marmaris. Algunos reconocían sentir “miedo”, estar en “otro momento de la vida” o simplemente haber planeado retirarse desde el inicio para evitar que Israel les vetara la entrada en el futuro.

El pasado viernes, en los fondeaderos de Turquía, se incorporaron 170 participantes y 15 embarcaciones. Entre abandonos y nuevas incorporaciones, resilientes y dubitativos, la flotilla sumaba este lunes a bordo unos 500 activistas y tripulantes.
El último tramo desde Turquía hasta Gaza se había retrasado por problemas técnicos con algunos botes. Algunos barcos fondearon en la ensenada turca de Arasan, cerca de Anatolia, reparando sistemas de piloto automático que se habían roto en un mar alborotado, ajustando cabos y cables zarandeados por el viento y visitando por última vez a amigos de otros botes. Repuestos, retomaron todos juntos la navegación hacia Gaza desde el sur de la península.
Los activistas han llegado a este último viaje agotados. El movimiento constante de los botes sobre olas de tres metros y vientos de 15 nudos ha provocado mareos entre muchos participantes, agravados por las guardias nocturnas y el temor a posibles ataques israelíes.
Los voluntarios llevaban semanas ensayando distintos escenarios de asalto, interceptación e incluso ataques con drones. Tras la interceptación del 30 de abril, la flotilla reconoció fallos de coordinación y rediseñó su estrategia para navegar en pequeñas escuadrillas descentralizadas y evitar que la captura de un solo barco desarticule al resto. La operación preveía inicialmente más de 70 embarcaciones, pero la intervención israelí redujo las posibilidades de alcanzar Gaza de forma simultánea.
“Brasil, Turquía y España se opusieron a la ilegalidad de la interceptación. Es parte de nuestro trabajo: queremos que los gobiernos se enfrenten a ello. Israel actúa así porque nadie se opone y apela al derecho internacional”, explicó a EL PAÍS Abukeshesh, uno de los líderes de la flotilla, tras ser liberado.
Dentro de la flotilla también existen diferencias sobre el propósito principal de la misión. Un informe interno resumía esas tensiones: “Algunos creen que nuestro propósito es desafiar al establishment sionista, otros dicen que es romper el asedio. Otros sostienen que es alcanzar la costa de Gaza”.
Aunque las embarcaciones transportan medicinas y ayuda humanitaria, la propia organización reconoce que el envío tiene un carácter principalmente simbólico y que el objetivo central es desafiar el bloqueo israelí. Se trata, hasta ahora, del mayor intento civil de llegar a Palestina por mar desde el Mediterráneo europeo.
En uno de los barcos viaja Margarett Connolly, hermana de la presidenta de Irlanda, Catherine Connolly. Antes de la interceptación, hacía un llamamiento a los gobiernos comunitarios: “Hemos llegado demasiado lejos. Podemos responsabilizar al Gobierno irlandés si somos interceptados. Hagamos que la Unión Europea se avergüence de su complicidad”.

Malasia, así como España y Francia, es uno de los países con mayor participación dentro de la flotilla. Turquía ocupa el primer lugar. El recuerdo del MV Mavi Marmara sigue muy presente entre los participantes, especialmente en los últimos días de travesía. La embarcación turca fue atacada por Israel hace 16 años en la interceptación más sangrienta de una flotilla hacia Gaza: murieron nueve tripulantes e Israel terminó pidiendo disculpas y compensando a las familias de los activistas.
El episodio se estudiaba durante los ejercicios de preparación y se pide explícitamente a los participantes que no reaccionen de forma abrupta y sigan las instrucciones de los comandos en caso de abordaje.
La “Flotilla terrestre” es detenida en Libia por las fuerzas del mariscal Hafter
Andrés Mourenza
La caravana que trata de alcanzar Gaza por tierra en paralelo a las flotillas marítimas Global Sumud y De la Libertad ha sido detenida en Libia cuando intentaba avanzar hacia el este. Este convoy está formado por 30 vehículos, entre ellos 10 camiones y dos ambulancias cargadas de medicinas, y porta 270 personas de 26 nacionalidades diferentes, entre ellos ciudadanos de España, Chile, Argentina y Uruguay.
Los activistas, que partieron de Argelia el pasado 15 de mayo, habían transitado sin problemas por la zona de Libia bajo el control del Gobierno de Trípoli (oeste), pero se les ha impedido el paso en un punto al oeste de Sirte cuando intentaron penetrar en territorio dominado por el llamado Ejército Nacional Libio, una coalición de fuerzas bajo el mando del mariscal Jalifa Hafter, que cuenta con apoyo de Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Rusia.
“Nos hallamos en la zona tapón entre [los territorios controlados por] el Gobierno del oeste y el de Hafter. Es el segundo día que nos han dejado esperando. Desde ayer [domingo] tratamos de negociar, pero de momento no hemos obtenido resultados positivos”, ha explicado una fuente turca del convoy. Según esta misma fuente, las fuerzas de Hafter les han hecho saber que no permitirán el paso de ningún activista extranjero.
“La interceptación naval de la flotilla ha ocurrido en paralelo a la agresiva estrategia de contención en tierra, donde el Convoy Terrestre de la Global Sumud, fue detenida cerca de Sirte, en Libia. Las autoridades del este de Libia, actuando bajo la presión política de Egipto, han enviado fuerzas militares a bloquear la ruta humanitaria hacia el paso de Rafah [que une Egipto y Gaza]”, denunció la coalición que organiza la flotilla.
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