Las denuncias por presuntas agresiones sexuales presentadas contra Julio Iglesias por parte de dos exempleadas han reabierto un frente que trasciende el ámbito judicial y alcanza el terreno personal y familiar. En medio de la conmoción mediática, Javier Santos, hijo no reconocido del artista, ha decidido pronunciarse públicamente y posicionarse junto a las denunciantes.Lo ha hecho en una entrevista en la que no solo expresa su preocupación por las mujeres que han dado el paso de denunciar, sino que revive el largo conflicto que él y su madre, María Edite, arrastran desde hace décadas con el cantante. «Siempre voy a estar del lado de las víctimas. Eso no significa que esté culpando a mi padre. Pero me siembra muchas dudas, lo he vivido en primera persona. Sé cómo actúan mi padre y sus secuaces», afirma en entrevista con ‘Lecturas’. Javier asegura que el comunicado difundido por el cantante —en el que niega los hechos y sostiene que demostrará su inocencia— le resulta dolorosamente familiar. «Ha hecho un comunicado, dice que va a demostrar la verdad y que todo es mentira. Lo mismo dijo con mi madre », señala. Por eso, insiste en que su principal preocupación no es su padre, sino las consecuencias que, según él, podrían afrontar las denunciantes: «No me tengo que preocupar de mi padre, sino de las chicas que han dicho esto, sé lo que se les viene encima. Van a sufrir mucho ».«A mi madre le robaron la juventud»Las acusaciones han tenido un impacto directo en el entorno más íntimo de Javier Santos. Reconoce que la situación ha reabierto heridas profundas en su madre, a quien define como «una víctima más». «No entendía este rencor que tiene mi madre, pero con esta noticia he reflexionado mucho y lo entiendo», confiesa.El relato se vuelve especialmente duro cuando habla del pasado de María Edite y de la relación que mantuvo con el cantante. «Mi mamá me ha dicho: ‘Javi, es que yo era una niña’», recuerda. Y añade una reflexión que resume su visión actual: «Siempre lo has tratado como un galán pero te estaba engañando». Para Javier, el daño fue irreversible: «¡Pero es que a ella le robaron la juventud !».La culpa también atraviesa su discurso. «Me he echado muchas veces la culpa. Le digo: ‘Mamá, yo no tendría que haber nacido’», admite, consciente del dolor que esas palabras provocan en su madre. «Le debo tanto a mi mamá, pobrecita», añade, subrayando el vínculo estrecho que los une y el sufrimiento compartido que arrastran desde que su existencia se hizo pública.«La gente no tiene idea de la máquina de destrucción»Javier Santos va un paso más allá y alerta de lo que, a su juicio, podría repetirse ahora con las denunciantes. Relata cómo, según su versión, se articuló una campaña para desacreditar a su madre cuando reclamó el reconocimiento de su hijo. «La gente no tiene idea de la máquina de destrucción que preparó mi padre para destruir la reputación de mi madre», afirma.Entre los episodios que menciona, asegura que « sobornaron a tres tipos para que dijeran que se habían acostado con mi madre», y que esos testimonios fueron aceptados judicialmente. «Luego, en su lecho de muerte, uno de los tres admitió que había sido falso», añade, como ejemplo del daño que, según él, se infligió deliberadamente.GTRESPor ese motivo, Javier revela que ha animado a su madre a ofrecerse como testigo en el caso de las denunciantes. «Le dije: ‘ Deberías llamar a los abogados de estas chicas y ofrecerte como testigo para que refuerces su testimonio, tenemos pruebas de todo el daño que te hicieron’».Mientras Julio Iglesias mantiene su versión y niega cualquier conducta ilícita, la voz de su hijo no reconocido irrumpe con fuerza en el debate público. No para dictar sentencias, insiste, sino para advertir de lo que —según su experiencia— ocurre cuando alguien se enfrenta al cantante. Un testimonio cargado de memoria, dolor y una advertencia clara: «Sé cómo actúan». Las denuncias por presuntas agresiones sexuales presentadas contra Julio Iglesias por parte de dos exempleadas han reabierto un frente que trasciende el ámbito judicial y alcanza el terreno personal y familiar. En medio de la conmoción mediática, Javier Santos, hijo no reconocido del artista, ha decidido pronunciarse públicamente y posicionarse junto a las denunciantes.Lo ha hecho en una entrevista en la que no solo expresa su preocupación por las mujeres que han dado el paso de denunciar, sino que revive el largo conflicto que él y su madre, María Edite, arrastran desde hace décadas con el cantante. «Siempre voy a estar del lado de las víctimas. Eso no significa que esté culpando a mi padre. Pero me siembra muchas dudas, lo he vivido en primera persona. Sé cómo actúan mi padre y sus secuaces», afirma en entrevista con ‘Lecturas’. Javier asegura que el comunicado difundido por el cantante —en el que niega los hechos y sostiene que demostrará su inocencia— le resulta dolorosamente familiar. «Ha hecho un comunicado, dice que va a demostrar la verdad y que todo es mentira. Lo mismo dijo con mi madre », señala. Por eso, insiste en que su principal preocupación no es su padre, sino las consecuencias que, según él, podrían afrontar las denunciantes: «No me tengo que preocupar de mi padre, sino de las chicas que han dicho esto, sé lo que se les viene encima. Van a sufrir mucho ».«A mi madre le robaron la juventud»Las acusaciones han tenido un impacto directo en el entorno más íntimo de Javier Santos. Reconoce que la situación ha reabierto heridas profundas en su madre, a quien define como «una víctima más». «No entendía este rencor que tiene mi madre, pero con esta noticia he reflexionado mucho y lo entiendo», confiesa.El relato se vuelve especialmente duro cuando habla del pasado de María Edite y de la relación que mantuvo con el cantante. «Mi mamá me ha dicho: ‘Javi, es que yo era una niña’», recuerda. Y añade una reflexión que resume su visión actual: «Siempre lo has tratado como un galán pero te estaba engañando». Para Javier, el daño fue irreversible: «¡Pero es que a ella le robaron la juventud !».La culpa también atraviesa su discurso. «Me he echado muchas veces la culpa. Le digo: ‘Mamá, yo no tendría que haber nacido’», admite, consciente del dolor que esas palabras provocan en su madre. «Le debo tanto a mi mamá, pobrecita», añade, subrayando el vínculo estrecho que los une y el sufrimiento compartido que arrastran desde que su existencia se hizo pública.«La gente no tiene idea de la máquina de destrucción»Javier Santos va un paso más allá y alerta de lo que, a su juicio, podría repetirse ahora con las denunciantes. Relata cómo, según su versión, se articuló una campaña para desacreditar a su madre cuando reclamó el reconocimiento de su hijo. «La gente no tiene idea de la máquina de destrucción que preparó mi padre para destruir la reputación de mi madre», afirma.Entre los episodios que menciona, asegura que « sobornaron a tres tipos para que dijeran que se habían acostado con mi madre», y que esos testimonios fueron aceptados judicialmente. «Luego, en su lecho de muerte, uno de los tres admitió que había sido falso», añade, como ejemplo del daño que, según él, se infligió deliberadamente.GTRESPor ese motivo, Javier revela que ha animado a su madre a ofrecerse como testigo en el caso de las denunciantes. «Le dije: ‘ Deberías llamar a los abogados de estas chicas y ofrecerte como testigo para que refuerces su testimonio, tenemos pruebas de todo el daño que te hicieron’».Mientras Julio Iglesias mantiene su versión y niega cualquier conducta ilícita, la voz de su hijo no reconocido irrumpe con fuerza en el debate público. No para dictar sentencias, insiste, sino para advertir de lo que —según su experiencia— ocurre cuando alguien se enfrenta al cantante. Un testimonio cargado de memoria, dolor y una advertencia clara: «Sé cómo actúan».
Las denuncias por presuntas agresiones sexuales presentadas contra Julio Iglesias por parte de dos exempleadas han reabierto un frente que trasciende el ámbito judicial y alcanza el terreno personal y familiar. En medio de la conmoción mediática, Javier Santos, hijo no reconocido del artista, … ha decidido pronunciarse públicamente y posicionarse junto a las denunciantes.
Lo ha hecho en una entrevista en la que no solo expresa su preocupación por las mujeres que han dado el paso de denunciar, sino que revive el largo conflicto que él y su madre, María Edite, arrastran desde hace décadas con el cantante. «Siempre voy a estar del lado de las víctimas. Eso no significa que esté culpando a mi padre. Pero me siembra muchas dudas, lo he vivido en primera persona. Sé cómo actúan mi padre y sus secuaces», afirma en entrevista con ‘Lecturas’.
Javier asegura que el comunicado difundido por el cantante —en el que niega los hechos y sostiene que demostrará su inocencia— le resulta dolorosamente familiar. «Ha hecho un comunicado, dice que va a demostrar la verdad y que todo es mentira. Lo mismo dijo con mi madre», señala. Por eso, insiste en que su principal preocupación no es su padre, sino las consecuencias que, según él, podrían afrontar las denunciantes: «No me tengo que preocupar de mi padre, sino de las chicas que han dicho esto, sé lo que se les viene encima. Van a sufrir mucho».
«A mi madre le robaron la juventud»
Las acusaciones han tenido un impacto directo en el entorno más íntimo de Javier Santos. Reconoce que la situación ha reabierto heridas profundas en su madre, a quien define como «una víctima más». «No entendía este rencor que tiene mi madre, pero con esta noticia he reflexionado mucho y lo entiendo», confiesa.
El relato se vuelve especialmente duro cuando habla del pasado de María Edite y de la relación que mantuvo con el cantante. «Mi mamá me ha dicho: ‘Javi, es que yo era una niña’», recuerda. Y añade una reflexión que resume su visión actual: «Siempre lo has tratado como un galán pero te estaba engañando». Para Javier, el daño fue irreversible: «¡Pero es que a ella le robaron la juventud!».
La culpa también atraviesa su discurso. «Me he echado muchas veces la culpa. Le digo: ‘Mamá, yo no tendría que haber nacido’», admite, consciente del dolor que esas palabras provocan en su madre. «Le debo tanto a mi mamá, pobrecita», añade, subrayando el vínculo estrecho que los une y el sufrimiento compartido que arrastran desde que su existencia se hizo pública.
«La gente no tiene idea de la máquina de destrucción»
Javier Santos va un paso más allá y alerta de lo que, a su juicio, podría repetirse ahora con las denunciantes. Relata cómo, según su versión, se articuló una campaña para desacreditar a su madre cuando reclamó el reconocimiento de su hijo. «La gente no tiene idea de la máquina de destrucción que preparó mi padre para destruir la reputación de mi madre», afirma.
Entre los episodios que menciona, asegura que «sobornaron a tres tipos para que dijeran que se habían acostado con mi madre», y que esos testimonios fueron aceptados judicialmente. «Luego, en su lecho de muerte, uno de los tres admitió que había sido falso», añade, como ejemplo del daño que, según él, se infligió deliberadamente.
Por ese motivo, Javier revela que ha animado a su madre a ofrecerse como testigo en el caso de las denunciantes. «Le dije: ‘Deberías llamar a los abogados de estas chicas y ofrecerte como testigo para que refuerces su testimonio, tenemos pruebas de todo el daño que te hicieron’».
Mientras Julio Iglesias mantiene su versión y niega cualquier conducta ilícita, la voz de su hijo no reconocido irrumpe con fuerza en el debate público. No para dictar sentencias, insiste, sino para advertir de lo que —según su experiencia— ocurre cuando alguien se enfrenta al cantante. Un testimonio cargado de memoria, dolor y una advertencia clara: «Sé cómo actúan».
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