Durante años, el nombre de Joaquín de Dinamarca estuvo asociado más al desencanto que al poder real. El hijo menor de la Reina Margarita II y hermano del actual monarca, Federico X, arrastraba el estigma del «segundo» , agravado tras la retirada de los títulos de príncipe a sus cuatro hijos en 2022, una decisión que marcó un antes y un después en su relación con la institución.Sin embargo, el escenario internacional ha dado un giro inesperado a su papel. La creciente tensión en torno a Groenlandia y el renovado interés de Estados Unidos por el territorio ártico han colocado a Joaquín en una posición clave desde Washington, donde ejerce como agregado de Defensa en la embajada danesa desde 2023, con mandato prorrogado hasta 2027.TE RECOMENDAMOS Javi Hoyos, el ‘rey de las exclusivas’: «Un futbolista me puso un cheque en blanco para frenar una noticia» Daniella Bejarano Victoria Beckham reaparece en pleno conflicto familiar con un mensaje de amor… y no a su hijo precisamente A.B. BuendíaLo que parecía un destino diplomático discreto se ha convertido en un puesto estratégico. En las últimas semanas, el príncipe ha participado en encuentros de alto nivel previos a reuniones entre delegaciones de Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos en la Casa Blanca, en un contexto marcado por el mensaje político compartido por Copenhague y Nuuk: Groenlandia no quiere ser comprada ni gobernada por Estados Unidos y desea seguir formando parte del Reino de Dinamarca.En una de esas reuniones, difundida por las autoridades danesas y groenlandesas, Joaquín apareció recibiendo a responsables políticos con uniforme militar, en una imagen cargada de simbolismo. El mensaje fue claro: unidad institucional y firmeza ante las presiones externas.El factor monárquico en la diplomaciaPara el analista y experto en la realeza danesa Thomas Larsen, la presencia del príncipe no es casual. En declaraciones a la radio pública danesa ‘DR’, explicó que su papel refuerza el mensaje político y añade un componente simbólico especialmente útil en Estados Unidos.«Sabemos que a Trump le interesan las casas reales, y que le causó una gran impresión su visita a la Familia Real británica. Hay algo en estas instituciones que, con su historia y poder, le impacta. Así que tiene sentido que el príncipe Joaquín estuviese en esa escena», señaló el periodista. Larsen subrayó además que Joaquín es una figura bien valorada en Groenlandia, lo que contribuye a reforzar la cohesión interna del Reino de Dinamarca en un momento delicado.En paralelo, el rey Federico X ha intensificado sus gestos de unidad desde Copenhague, incluyendo cambios simbólicos como dar mayor protagonismo al oso polar —símbolo de Groenlandia— en su escudo de armas. Mientras el monarca refuerza el vínculo desde casa, Joaquín opera sobre el terreno, en una división de roles que ha elevado su perfil institucional.GTRESDe «segundo» a activo estratégicoEl nuevo protagonismo del Príncipe Joaquín contrasta con la etapa de distanciamiento y frustración vivida tras la retirada de títulos a sus hijos. Entonces, muchos interpretaron su traslado al extranjero como una forma de apartarlo del primer plano. Hoy, esa lectura ha cambiado.Lejos de ser un exilio dorado, Washington se ha convertido en el escenario donde Joaquín ha encontrado una función que le otorga peso real dentro de la Corona. En plena crisis internacional, su figura se perfila como un activo estratégico para Dinamarca, tanto hacia fuera como hacia dentro. Durante años, el nombre de Joaquín de Dinamarca estuvo asociado más al desencanto que al poder real. El hijo menor de la Reina Margarita II y hermano del actual monarca, Federico X, arrastraba el estigma del «segundo» , agravado tras la retirada de los títulos de príncipe a sus cuatro hijos en 2022, una decisión que marcó un antes y un después en su relación con la institución.Sin embargo, el escenario internacional ha dado un giro inesperado a su papel. La creciente tensión en torno a Groenlandia y el renovado interés de Estados Unidos por el territorio ártico han colocado a Joaquín en una posición clave desde Washington, donde ejerce como agregado de Defensa en la embajada danesa desde 2023, con mandato prorrogado hasta 2027.TE RECOMENDAMOS Javi Hoyos, el ‘rey de las exclusivas’: «Un futbolista me puso un cheque en blanco para frenar una noticia» Daniella Bejarano Victoria Beckham reaparece en pleno conflicto familiar con un mensaje de amor… y no a su hijo precisamente A.B. BuendíaLo que parecía un destino diplomático discreto se ha convertido en un puesto estratégico. En las últimas semanas, el príncipe ha participado en encuentros de alto nivel previos a reuniones entre delegaciones de Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos en la Casa Blanca, en un contexto marcado por el mensaje político compartido por Copenhague y Nuuk: Groenlandia no quiere ser comprada ni gobernada por Estados Unidos y desea seguir formando parte del Reino de Dinamarca.En una de esas reuniones, difundida por las autoridades danesas y groenlandesas, Joaquín apareció recibiendo a responsables políticos con uniforme militar, en una imagen cargada de simbolismo. El mensaje fue claro: unidad institucional y firmeza ante las presiones externas.El factor monárquico en la diplomaciaPara el analista y experto en la realeza danesa Thomas Larsen, la presencia del príncipe no es casual. En declaraciones a la radio pública danesa ‘DR’, explicó que su papel refuerza el mensaje político y añade un componente simbólico especialmente útil en Estados Unidos.«Sabemos que a Trump le interesan las casas reales, y que le causó una gran impresión su visita a la Familia Real británica. Hay algo en estas instituciones que, con su historia y poder, le impacta. Así que tiene sentido que el príncipe Joaquín estuviese en esa escena», señaló el periodista. Larsen subrayó además que Joaquín es una figura bien valorada en Groenlandia, lo que contribuye a reforzar la cohesión interna del Reino de Dinamarca en un momento delicado.En paralelo, el rey Federico X ha intensificado sus gestos de unidad desde Copenhague, incluyendo cambios simbólicos como dar mayor protagonismo al oso polar —símbolo de Groenlandia— en su escudo de armas. Mientras el monarca refuerza el vínculo desde casa, Joaquín opera sobre el terreno, en una división de roles que ha elevado su perfil institucional.GTRESDe «segundo» a activo estratégicoEl nuevo protagonismo del Príncipe Joaquín contrasta con la etapa de distanciamiento y frustración vivida tras la retirada de títulos a sus hijos. Entonces, muchos interpretaron su traslado al extranjero como una forma de apartarlo del primer plano. Hoy, esa lectura ha cambiado.Lejos de ser un exilio dorado, Washington se ha convertido en el escenario donde Joaquín ha encontrado una función que le otorga peso real dentro de la Corona. En plena crisis internacional, su figura se perfila como un activo estratégico para Dinamarca, tanto hacia fuera como hacia dentro.
Durante años, el nombre de Joaquín de Dinamarca estuvo asociado más al desencanto que al poder real. El hijo menor de la Reina Margarita II y hermano del actual monarca, Federico X, arrastraba el estigma del «segundo», agravado tras la retirada de los … títulos de príncipe a sus cuatro hijos en 2022, una decisión que marcó un antes y un después en su relación con la institución.
Sin embargo, el escenario internacional ha dado un giro inesperado a su papel. La creciente tensión en torno a Groenlandia y el renovado interés de Estados Unidos por el territorio ártico han colocado a Joaquín en una posición clave desde Washington, donde ejerce como agregado de Defensa en la embajada danesa desde 2023, con mandato prorrogado hasta 2027.
Lo que parecía un destino diplomático discreto se ha convertido en un puesto estratégico. En las últimas semanas, el príncipe ha participado en encuentros de alto nivel previos a reuniones entre delegaciones de Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos en la Casa Blanca, en un contexto marcado por el mensaje político compartido por Copenhague y Nuuk: Groenlandia no quiere ser comprada ni gobernada por Estados Unidos y desea seguir formando parte del Reino de Dinamarca.
En una de esas reuniones, difundida por las autoridades danesas y groenlandesas, Joaquín apareció recibiendo a responsables políticos con uniforme militar, en una imagen cargada de simbolismo. El mensaje fue claro: unidad institucional y firmeza ante las presiones externas.
El factor monárquico en la diplomacia
Para el analista y experto en la realeza danesa Thomas Larsen, la presencia del príncipe no es casual. En declaraciones a la radio pública danesa ‘DR’, explicó que su papel refuerza el mensaje político y añade un componente simbólico especialmente útil en Estados Unidos.
«Sabemos que a Trump le interesan las casas reales, y que le causó una gran impresión su visita a la Familia Real británica. Hay algo en estas instituciones que, con su historia y poder, le impacta. Así que tiene sentido que el príncipe Joaquín estuviese en esa escena», señaló el periodista. Larsen subrayó además que Joaquín es una figura bien valorada en Groenlandia, lo que contribuye a reforzar la cohesión interna del Reino de Dinamarca en un momento delicado.
En paralelo, el rey Federico X ha intensificado sus gestos de unidad desde Copenhague, incluyendo cambios simbólicos como dar mayor protagonismo al oso polar —símbolo de Groenlandia— en su escudo de armas. Mientras el monarca refuerza el vínculo desde casa, Joaquín opera sobre el terreno, en una división de roles que ha elevado su perfil institucional.
De «segundo» a activo estratégico
El nuevo protagonismo del Príncipe Joaquín contrasta con la etapa de distanciamiento y frustración vivida tras la retirada de títulos a sus hijos. Entonces, muchos interpretaron su traslado al extranjero como una forma de apartarlo del primer plano. Hoy, esa lectura ha cambiado.
Lejos de ser un exilio dorado, Washington se ha convertido en el escenario donde Joaquín ha encontrado una función que le otorga peso real dentro de la Corona. En plena crisis internacional, su figura se perfila como un activo estratégico para Dinamarca, tanto hacia fuera como hacia dentro.
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