Joaquín Moreno de Silva, ganadero de Saltillo, protagonizó el coloquio de este jueves en la Asociación El Toro de Madrid, que abrió su intervención con una declaración de principios que resume toda su filosofía: «La Asociación y yo tenemos en común la integridad del toro. Los dos sabemos que sin eso, esto se viene abajo, como en algunos sitios se ha visto». Desde ahí construyó un discurso en el que alternó la defensa del encaste con una visión cruda -y por momentos muy autocrítica- de la realidad ganadera.« Ser ganadero es muy difícil », afirmó. «Hay muy poca gente, tenemos los saneamientos… En Bruselas piensan que una ganadería es pasear un perrito por la Castellana . Pero esto es muy duro, también económicamente, y no somos santo de la devoción del gobierno que tenemos». Contó que, en Madrid, ve muchas veces salir a Urtasun, «y cuando le vienen a buscar, escupo al suelo», ante lo que se escucharon risas y aplausosAun así, subrayó que « tienes que tener mucha afición y agallas », y aseguró que admira «a todos los ganaderos, porque sé de algunos que lo están pasando francamente mal».Noticia Relacionada estandar Si La Feria de San Isidro 2026 ya tiene fechas: este es el próximo calendario taurino de Las Ventas Rosario Pérez La corrida in memoriam, el 14 de junio, estará ddicada a Rafael de PaulaEl toro de Saltillo: emoción, humillación y peligroEl ganadero del famoso hierro definió así su encaste: « El toro de Saltillo es el que más humilla, y cuando lo hace, no lo hay que embista mejor . Es diferente a todos. Eso sí, el malo creo que es más malo». Lo consideró un toro de extremos, muy agradecido cuando se le hacen las cosas bien, y temible cuando no: «Si no, es una debacle». También reivindicó la personalidad de sus animales: «Listos, cabrones como ellos solos a veces». El público mencionó el tema de las figuras: «Yo comprendo que no quieran ver un cárdeno, porque con un toro de Domecq vas de un pitón a otro y no se acuerda. Pero el Saltillo se acuerda ».Defendió además la lidia del cinqueño. «La edad es fundamental. No tiene nada que ver. El cinqueño en las cosas buenas es mucho mejor, y en lo malo tiene más sentido . La lidia del cinqueño es más emotiva y transmite más al público».Cazarratas, un toro para los anales de la historiaNo rehuyó los momentos más controvertidos. Al recordar la tarde de Cazarratas , lo hizo entre risas: « Me trataron de yonki ». Explicó que «mucha gente por mi buena fe me ha entendido mal» y relató que aquel año se le habían muerto tres o cuatro toros por peleas. «Pablo Osborne -veterinario de la RUCTL- me dijo que algunos ganaderos ponían tranquilizantes . Solo que a una corrida que viene a Madrid no se le hacen experimentos. Fue fallo mío».Aun así, reivindicó que la posterior corrida de Céret fue «extraordinaria» y que «Cazarratas en sí hizo muchos aficionados y va a quedar para los anales de la historia». Eso desde luego. « He tenido toros malos e hijos de puta, pero a ése no lo podía entender ».Sobre Batán, fue preciso: «Para los sobreros fue beneficioso. Pero si tú embarcas en la finca, desembarcas en el Batán, embarcas y desembarcas en Ventas… en el manejo hay más probabilidades de que pueda pasar algo . Ver ahí el fenotipo de los toros era un espectáculo, pero tiene ese peligro».En lo referente a las fundas, no tuvo dudas: « Enfundar un toro es una manipulación . No hay cosa que me guste menos. Pero se salvan muchos toros . Si no fuera por las fundas yo tendría cuatro o cinco vacas».La importancia de la suerte de varasEl ganadero insistió varias veces en la importancia del tercio de varas: « A lo que más valor le doy es al caballo ». Tanto, que en sus tientas «a las vacas que no me dejan buen sabor de boca en el caballo; aunque me gusten en la muleta, les saco el caballo otra vez». Y no tuvo pelos en la lengua a la hora de hablar de los varilargueros actuales: « El baremo de los picadores es muy bajo y muy malo . Ya ni hacen la carioca, van más allá. Algunos no saben montar a caballo. Da gusto cuando ves a Barroso, a los Quinta… eso son tíos montando a caballo. Pero algunos parecen un indio siux».Defendió que « la casta, bravura, raza y movilidad hay que saber administrarlos », y consideró que cada ganadero imprime a sus reses «aquello que ellos sienten». Por ejemplo, entre Bastonito y Dalia, Joaquín no dudaba en preferir al toro de Baltasar Ibán, aunque salvó a Victoriano del Río como la única ganadería de Domecq que admira. Aseguró que « hoy sale el mejor toro que se ha visto nunca ».También opinó sobre México, donde el encaste principal es el satillo, pero con otra embestida completamente distinta a la de Moreno Silva: «Tiene un problema muy gordo. Aquello es una pena porque lo que lidian son erales y la presentación es indignante. Cuando tú pierdes la verdad, la integridad, caes en un pozo de amargura . Y ese país está en la amargura».La temporada que viene volverá a Las Ventas, aseguró que « para Madrid no puedo traer lo que quiero, porque no lo tengo . Tengo 35 o 40 toros y me caben 15 para Madrid. Y hay que ir a lo que tiene trapío para Madrid». La camada actual, dijo, «es muy bonita». «Estoy muy contento de donde voy a ir. Mis plazas son las que son». Joaquín Moreno de Silva, ganadero de Saltillo, protagonizó el coloquio de este jueves en la Asociación El Toro de Madrid, que abrió su intervención con una declaración de principios que resume toda su filosofía: «La Asociación y yo tenemos en común la integridad del toro. Los dos sabemos que sin eso, esto se viene abajo, como en algunos sitios se ha visto». Desde ahí construyó un discurso en el que alternó la defensa del encaste con una visión cruda -y por momentos muy autocrítica- de la realidad ganadera.« Ser ganadero es muy difícil », afirmó. «Hay muy poca gente, tenemos los saneamientos… En Bruselas piensan que una ganadería es pasear un perrito por la Castellana . Pero esto es muy duro, también económicamente, y no somos santo de la devoción del gobierno que tenemos». Contó que, en Madrid, ve muchas veces salir a Urtasun, «y cuando le vienen a buscar, escupo al suelo», ante lo que se escucharon risas y aplausosAun así, subrayó que « tienes que tener mucha afición y agallas », y aseguró que admira «a todos los ganaderos, porque sé de algunos que lo están pasando francamente mal».Noticia Relacionada estandar Si La Feria de San Isidro 2026 ya tiene fechas: este es el próximo calendario taurino de Las Ventas Rosario Pérez La corrida in memoriam, el 14 de junio, estará ddicada a Rafael de PaulaEl toro de Saltillo: emoción, humillación y peligroEl ganadero del famoso hierro definió así su encaste: « El toro de Saltillo es el que más humilla, y cuando lo hace, no lo hay que embista mejor . Es diferente a todos. Eso sí, el malo creo que es más malo». Lo consideró un toro de extremos, muy agradecido cuando se le hacen las cosas bien, y temible cuando no: «Si no, es una debacle». También reivindicó la personalidad de sus animales: «Listos, cabrones como ellos solos a veces». El público mencionó el tema de las figuras: «Yo comprendo que no quieran ver un cárdeno, porque con un toro de Domecq vas de un pitón a otro y no se acuerda. Pero el Saltillo se acuerda ».Defendió además la lidia del cinqueño. «La edad es fundamental. No tiene nada que ver. El cinqueño en las cosas buenas es mucho mejor, y en lo malo tiene más sentido . La lidia del cinqueño es más emotiva y transmite más al público».Cazarratas, un toro para los anales de la historiaNo rehuyó los momentos más controvertidos. Al recordar la tarde de Cazarratas , lo hizo entre risas: « Me trataron de yonki ». Explicó que «mucha gente por mi buena fe me ha entendido mal» y relató que aquel año se le habían muerto tres o cuatro toros por peleas. «Pablo Osborne -veterinario de la RUCTL- me dijo que algunos ganaderos ponían tranquilizantes . Solo que a una corrida que viene a Madrid no se le hacen experimentos. Fue fallo mío».Aun así, reivindicó que la posterior corrida de Céret fue «extraordinaria» y que «Cazarratas en sí hizo muchos aficionados y va a quedar para los anales de la historia». Eso desde luego. « He tenido toros malos e hijos de puta, pero a ése no lo podía entender ».Sobre Batán, fue preciso: «Para los sobreros fue beneficioso. Pero si tú embarcas en la finca, desembarcas en el Batán, embarcas y desembarcas en Ventas… en el manejo hay más probabilidades de que pueda pasar algo . Ver ahí el fenotipo de los toros era un espectáculo, pero tiene ese peligro».En lo referente a las fundas, no tuvo dudas: « Enfundar un toro es una manipulación . No hay cosa que me guste menos. Pero se salvan muchos toros . Si no fuera por las fundas yo tendría cuatro o cinco vacas».La importancia de la suerte de varasEl ganadero insistió varias veces en la importancia del tercio de varas: « A lo que más valor le doy es al caballo ». Tanto, que en sus tientas «a las vacas que no me dejan buen sabor de boca en el caballo; aunque me gusten en la muleta, les saco el caballo otra vez». Y no tuvo pelos en la lengua a la hora de hablar de los varilargueros actuales: « El baremo de los picadores es muy bajo y muy malo . Ya ni hacen la carioca, van más allá. Algunos no saben montar a caballo. Da gusto cuando ves a Barroso, a los Quinta… eso son tíos montando a caballo. Pero algunos parecen un indio siux».Defendió que « la casta, bravura, raza y movilidad hay que saber administrarlos », y consideró que cada ganadero imprime a sus reses «aquello que ellos sienten». Por ejemplo, entre Bastonito y Dalia, Joaquín no dudaba en preferir al toro de Baltasar Ibán, aunque salvó a Victoriano del Río como la única ganadería de Domecq que admira. Aseguró que « hoy sale el mejor toro que se ha visto nunca ».También opinó sobre México, donde el encaste principal es el satillo, pero con otra embestida completamente distinta a la de Moreno Silva: «Tiene un problema muy gordo. Aquello es una pena porque lo que lidian son erales y la presentación es indignante. Cuando tú pierdes la verdad, la integridad, caes en un pozo de amargura . Y ese país está en la amargura».La temporada que viene volverá a Las Ventas, aseguró que « para Madrid no puedo traer lo que quiero, porque no lo tengo . Tengo 35 o 40 toros y me caben 15 para Madrid. Y hay que ir a lo que tiene trapío para Madrid». La camada actual, dijo, «es muy bonita». «Estoy muy contento de donde voy a ir. Mis plazas son las que son».
Joaquín Moreno de Silva, ganadero de Saltillo, protagonizó el coloquio de este jueves en la Asociación El Toro de Madrid, que abrió su intervención con una declaración de principios que resume toda su filosofía: «La Asociación y yo tenemos en común la integridad del … toro. Los dos sabemos que sin eso, esto se viene abajo, como en algunos sitios se ha visto». Desde ahí construyó un discurso en el que alternó la defensa del encaste con una visión cruda -y por momentos muy autocrítica- de la realidad ganadera.
«Ser ganadero es muy difícil», afirmó. «Hay muy poca gente, tenemos los saneamientos… En Bruselas piensan que una ganadería es pasear un perrito por la Castellana. Pero esto es muy duro, también económicamente, y no somos santo de la devoción del gobierno que tenemos». Contó que, en Madrid, ve muchas veces salir a Urtasun, «y cuando le vienen a buscar, escupo al suelo», ante lo que se escucharon risas y aplausos
Aun así, subrayó que «tienes que tener mucha afición y agallas», y aseguró que admira «a todos los ganaderos, porque sé de algunos que lo están pasando francamente mal».
El toro de Saltillo: emoción, humillación y peligro
El ganadero del famoso hierro definió así su encaste: «El toro de Saltillo es el que más humilla, y cuando lo hace, no lo hay que embista mejor. Es diferente a todos. Eso sí, el malo creo que es más malo». Lo consideró un toro de extremos, muy agradecido cuando se le hacen las cosas bien, y temible cuando no: «Si no, es una debacle». También reivindicó la personalidad de sus animales: «Listos, cabrones como ellos solos a veces». El público mencionó el tema de las figuras: «Yo comprendo que no quieran ver un cárdeno, porque con un toro de Domecq vas de un pitón a otro y no se acuerda. Pero el Saltillo se acuerda».
Defendió además la lidia del cinqueño. «La edad es fundamental. No tiene nada que ver. El cinqueño en las cosas buenas es mucho mejor, y en lo malo tiene más sentido. La lidia del cinqueño es más emotiva y transmite más al público».
Cazarratas, un toro para los anales de la historia
No rehuyó los momentos más controvertidos. Al recordar la tarde de Cazarratas, lo hizo entre risas: «Me trataron de yonki». Explicó que «mucha gente por mi buena fe me ha entendido mal» y relató que aquel año se le habían muerto tres o cuatro toros por peleas. «Pablo Osborne -veterinario de la RUCTL- me dijo que algunos ganaderos ponían tranquilizantes. Solo que a una corrida que viene a Madrid no se le hacen experimentos. Fue fallo mío».
Aun así, reivindicó que la posterior corrida de Céret fue «extraordinaria» y que «Cazarratas en sí hizo muchos aficionados y va a quedar para los anales de la historia». Eso desde luego. «He tenido toros malos e hijos de puta, pero a ése no lo podía entender».
Sobre Batán, fue preciso: «Para los sobreros fue beneficioso. Pero si tú embarcas en la finca, desembarcas en el Batán, embarcas y desembarcas en Ventas… en el manejo hay más probabilidades de que pueda pasar algo. Ver ahí el fenotipo de los toros era un espectáculo, pero tiene ese peligro».
En lo referente a las fundas, no tuvo dudas: «Enfundar un toro es una manipulación. No hay cosa que me guste menos. Pero se salvan muchos toros. Si no fuera por las fundas yo tendría cuatro o cinco vacas».
La importancia de la suerte de varas
El ganadero insistió varias veces en la importancia del tercio de varas: «A lo que más valor le doy es al caballo». Tanto, que en sus tientas «a las vacas que no me dejan buen sabor de boca en el caballo; aunque me gusten en la muleta, les saco el caballo otra vez». Y no tuvo pelos en la lengua a la hora de hablar de los varilargueros actuales: «El baremo de los picadores es muy bajo y muy malo. Ya ni hacen la carioca, van más allá. Algunos no saben montar a caballo. Da gusto cuando ves a Barroso, a los Quinta… eso son tíos montando a caballo. Pero algunos parecen un indio siux».
Defendió que «la casta, bravura, raza y movilidad hay que saber administrarlos», y consideró que cada ganadero imprime a sus reses «aquello que ellos sienten». Por ejemplo, entre Bastonito y Dalia, Joaquín no dudaba en preferir al toro de Baltasar Ibán, aunque salvó a Victoriano del Río como la única ganadería de Domecq que admira. Aseguró que «hoy sale el mejor toro que se ha visto nunca».
También opinó sobre México, donde el encaste principal es el satillo, pero con otra embestida completamente distinta a la de Moreno Silva: «Tiene un problema muy gordo. Aquello es una pena porque lo que lidian son erales y la presentación es indignante. Cuando tú pierdes la verdad, la integridad, caes en un pozo de amargura. Y ese país está en la amargura».
La temporada que viene volverá a Las Ventas, aseguró que «para Madrid no puedo traer lo que quiero, porque no lo tengo. Tengo 35 o 40 toros y me caben 15 para Madrid. Y hay que ir a lo que tiene trapío para Madrid». La camada actual, dijo, «es muy bonita». «Estoy muy contento de donde voy a ir. Mis plazas son las que son».
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