Juan y Medio es uno de los presentadores más conocidos de la televisión en España. Su carrera y su carisma se comparan al de muy pocos, a ese selecto grupo de leyendas que han construido durante décadas la historia de la televisión en nuestro país. Una televisión que, además, se hace estando al lado de la gente, de mayores a pequeños.Sin embargo, hubo un tiempo en el que Juan y Medio no iba todo el día en americana y traje y en el que no pasaba sus días en la pequeña pantalla. Un tiempo en el que su hábitat natural era Lúcar, un pueblo de apenas 500 habitantes de la provincia de Almería donde recorría sus calles junto a sus amigos hasta alta horas de la noche, ya que no existía el momento de irse a casa.Aquellos años construyeron una infancia feliz que sirven para comprender lo que hoy en día es Juan y Medio, ya que su personalidad y sus orígenes apenas han cambiado. El ambiente que reinaba en su casa era «muy familiar», ya que siempre estaba «con sus seis hermanos» alrededor y «en contacto con la naturaleza», tal y como confesaba en una entrevista en ‘El Mundo’.La huella de su padreY es que el campo era muy importante para ellos, sobre todo para el cabeza de familia, quien tenía la máxima de intentar llevar a comer fuera a toda su prole cada vez que era posible. «Mi padre siempre que podía nos sacaba a comer al campo, aunque fuera en la curva de una carretera. Siempre hemos sido muy primarios, muy nobles y muy sencillos».Juan ve grandes diferencias entre su infancia y la de los jóvenes actuales, donde un elemento lo domina absolutamente todo. «Las pantallas van a generar un daño irreparable porque solventamos su ocio y sus aspiraciones con ellas. Yo me he roto la piel muchas veces jugando en la calle. Antes el peor castigo era dejarnos en casa, ahora es mandarlos a la calle».«Mi padre era un parque temático en sí mismo» Juan y Medio Presentador de televisiónDesde luego que ese nunca sería el castigo que le impondrían su padre, médico estomatólogo, y su madre, quien también inició la formación en medicina. De su padre asegura que le quedó, sobre todo, su sentido del humor, ya que era «un parque temático en sí mismo».Su padre, fallecido hace unos años, y su madre estudiaron juntos, aunque uno propició los pasos del otro. «De tomarle las lecciones a mi padre, se presentaba a los exámenes y aprobaba ella y mi padre no». Y es que, tal y como la define el propio presentador, su madre no solo es un encanto de persona, sino también un portento.«Mi madre es una persona que jamás ha ofendido a nadie, no ha hablado mal de nadie. Ha sido farmacéutica, inspectora de farmacia por oposiciones, ha criado a sus hijos, es la mejor cocinera que conozco, la que mejor puede llevar las labores de la casa. No hay cortina que no haga, no hay mancha que no quite. Estudió inglés, llegó hasta segundo de medicina… Mi madre es un portento». Sin duda, una mujer todoterreno capaz de cargar con todo. Incluso con la ausencia de su hijo Juan, ya que ella vive en Madrid y él sube a verla desde Andalucía cada vez que puede. «Yo en el momento en el que no estoy trabajando, si puedo, estoy con mi madre. Yo desayuno con ella, como con ella, ceno con ella… y duerme conmigo». «Ella vive en Madrid. Yo viajo a Madrid, paso con ella el fin de semana, la recojo en su casa y cojo a mi sobrino, que es su único nieto, y nos vamos los tres». Y es que, a pesar del paso de los años, nunca ha abandonado su carácter familiar. Juan y Medio es uno de los presentadores más conocidos de la televisión en España. Su carrera y su carisma se comparan al de muy pocos, a ese selecto grupo de leyendas que han construido durante décadas la historia de la televisión en nuestro país. Una televisión que, además, se hace estando al lado de la gente, de mayores a pequeños.Sin embargo, hubo un tiempo en el que Juan y Medio no iba todo el día en americana y traje y en el que no pasaba sus días en la pequeña pantalla. Un tiempo en el que su hábitat natural era Lúcar, un pueblo de apenas 500 habitantes de la provincia de Almería donde recorría sus calles junto a sus amigos hasta alta horas de la noche, ya que no existía el momento de irse a casa.Aquellos años construyeron una infancia feliz que sirven para comprender lo que hoy en día es Juan y Medio, ya que su personalidad y sus orígenes apenas han cambiado. El ambiente que reinaba en su casa era «muy familiar», ya que siempre estaba «con sus seis hermanos» alrededor y «en contacto con la naturaleza», tal y como confesaba en una entrevista en ‘El Mundo’.La huella de su padreY es que el campo era muy importante para ellos, sobre todo para el cabeza de familia, quien tenía la máxima de intentar llevar a comer fuera a toda su prole cada vez que era posible. «Mi padre siempre que podía nos sacaba a comer al campo, aunque fuera en la curva de una carretera. Siempre hemos sido muy primarios, muy nobles y muy sencillos».Juan ve grandes diferencias entre su infancia y la de los jóvenes actuales, donde un elemento lo domina absolutamente todo. «Las pantallas van a generar un daño irreparable porque solventamos su ocio y sus aspiraciones con ellas. Yo me he roto la piel muchas veces jugando en la calle. Antes el peor castigo era dejarnos en casa, ahora es mandarlos a la calle».«Mi padre era un parque temático en sí mismo» Juan y Medio Presentador de televisiónDesde luego que ese nunca sería el castigo que le impondrían su padre, médico estomatólogo, y su madre, quien también inició la formación en medicina. De su padre asegura que le quedó, sobre todo, su sentido del humor, ya que era «un parque temático en sí mismo».Su padre, fallecido hace unos años, y su madre estudiaron juntos, aunque uno propició los pasos del otro. «De tomarle las lecciones a mi padre, se presentaba a los exámenes y aprobaba ella y mi padre no». Y es que, tal y como la define el propio presentador, su madre no solo es un encanto de persona, sino también un portento.«Mi madre es una persona que jamás ha ofendido a nadie, no ha hablado mal de nadie. Ha sido farmacéutica, inspectora de farmacia por oposiciones, ha criado a sus hijos, es la mejor cocinera que conozco, la que mejor puede llevar las labores de la casa. No hay cortina que no haga, no hay mancha que no quite. Estudió inglés, llegó hasta segundo de medicina… Mi madre es un portento». Sin duda, una mujer todoterreno capaz de cargar con todo. Incluso con la ausencia de su hijo Juan, ya que ella vive en Madrid y él sube a verla desde Andalucía cada vez que puede. «Yo en el momento en el que no estoy trabajando, si puedo, estoy con mi madre. Yo desayuno con ella, como con ella, ceno con ella… y duerme conmigo». «Ella vive en Madrid. Yo viajo a Madrid, paso con ella el fin de semana, la recojo en su casa y cojo a mi sobrino, que es su único nieto, y nos vamos los tres». Y es que, a pesar del paso de los años, nunca ha abandonado su carácter familiar.
Juan y Medio es uno de los presentadores más conocidos de la televisión en España. Su carrera y su carisma se comparan al de muy pocos, a ese selecto grupo de leyendas que han construido durante décadas la historia de la televisión en nuestro país. Una televisión que, además, se hace estando al lado de la gente, de mayores a pequeños.
Sin embargo, hubo un tiempo en el que Juan y Medio no iba todo el día en americana y traje y en el que no pasaba sus días en la pequeña pantalla. Un tiempo en el que su hábitat natural era Lúcar, un pueblo de apenas 500 habitantes de la provincia de Almería donde recorría sus calles junto a sus amigos hasta alta horas de la noche, ya que no existía el momento de irse a casa.
Aquellos años construyeron una infancia feliz que sirven para comprender lo que hoy en día es Juan y Medio, ya que su personalidad y sus orígenes apenas han cambiado. El ambiente que reinaba en su casa era «muy familiar», ya que siempre estaba «con sus seis hermanos» alrededor y «en contacto con la naturaleza», tal y como confesaba en una entrevista en ‘El Mundo’.
La huella de su padre
Y es que el campo era muy importante para ellos, sobre todo para el cabeza de familia, quien tenía la máxima de intentar llevar a comer fuera a toda su prole cada vez que era posible. «Mi padre siempre que podía nos sacaba a comer al campo, aunque fuera en la curva de una carretera. Siempre hemos sido muy primarios, muy nobles y muy sencillos».
Juan ve grandes diferencias entre su infancia y la de los jóvenes actuales, donde un elemento lo domina absolutamente todo. «Las pantallas van a generar un daño irreparable porque solventamos su ocio y sus aspiraciones con ellas. Yo me he roto la piel muchas veces jugando en la calle. Antes el peor castigo era dejarnos en casa, ahora es mandarlos a la calle».
«Mi padre era un parque temático en sí mismo»
Juan y Medio
Presentador de televisión
Desde luego que ese nunca sería el castigo que le impondrían su padre, médico estomatólogo, y su madre, quien también inició la formación en medicina. De su padre asegura que le quedó, sobre todo, su sentido del humor, ya que era «un parque temático en sí mismo».
Su padre, fallecido hace unos años, y su madre estudiaron juntos, aunque uno propició los pasos del otro. «De tomarle las lecciones a mi padre, se presentaba a los exámenes y aprobaba ella y mi padre no». Y es que, tal y como la define el propio presentador, su madre no solo es un encanto de persona, sino también un portento.
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«Mi madre es una persona que jamás ha ofendido a nadie, no ha hablado mal de nadie. Ha sido farmacéutica, inspectora de farmacia por oposiciones, ha criado a sus hijos, es la mejor cocinera que conozco, la que mejor puede llevar las labores de la casa. No hay cortina que no haga, no hay mancha que no quite. Estudió inglés, llegó hasta segundo de medicina… Mi madre es un portento».
Sin duda, una mujer todoterreno capaz de cargar con todo. Incluso con la ausencia de su hijo Juan, ya que ella vive en Madrid y él sube a verla desde Andalucía cada vez que puede. «Yo en el momento en el que no estoy trabajando, si puedo, estoy con mi madre. Yo desayuno con ella, como con ella, ceno con ella… y duerme conmigo».
«Ella vive en Madrid. Yo viajo a Madrid, paso con ella el fin de semana, la recojo en su casa y cojo a mi sobrino, que es su único nieto, y nos vamos los tres». Y es que, a pesar del paso de los años, nunca ha abandonado su carácter familiar.
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