El acuerdo político por la vivienda permanece aguardando en el rellano. Junts per Catalunya ha avanzado que no le convence el contenido de los dos reales decretos aprobados el martes por el Consejo de Ministros. Su voto en contra no es definitivo, pero la negociación se ha enmarañado. Junts alega que, con el redactado actual, no se veta la compra de pisos a los fondos buitres ―“clarísimamente no”, dicen desde el partido independentista― y además se pisa una gruesa línea roja para los postulados de la formación: los pequeños propietarios quedan desprotegidos. El resultado es que siguen sin estar asegurados los apoyos suficientes para ratificar en el Congreso este viernes los decretos que supuestamente deben corregir anomalías en un mercado inmobiliario de precios disparados y, de paso, ayudar a rebajar la ola de indignación ciudadana que ha propiciado el caso de Maricarmen Abascal. Junts asegura sentir “decepción” y guarda distancias con el Gobierno, ante una votación cuatro días antes de que la ley de amnistía tenga la luz verde definitiva y abra la puerta al regreso de Carles Puigdemont.
El partido debate su posición en la votación del viernes entre la presión de la calle y su ADN reacio a limitar el mercado inmobiliario
El acuerdo político por la vivienda permanece aguardando en el rellano. Junts per Catalunya ha avanzado que no le convence el contenido de los dos reales decretos aprobados el martes por el Consejo de Ministros. Su voto en contra no es definitivo, pero la negociación se ha enmarañado. Junts alega que, con el redactado actual, no se veta la compra de pisos a los fondos buitres ―“clarísimamente no”, dicen desde el partido independentista― y además se pisa una gruesa línea roja para los postulados de la formación: los pequeños propietarios quedan desprotegidos. El resultado es que siguen sin estar asegurados los apoyos suficientes para ratificar en el Congreso este viernes los decretos que supuestamente deben corregir anomalías en un mercado inmobiliario de precios disparados y, de paso, ayudar a rebajar la ola de indignación ciudadana que ha propiciado el caso de Maricarmen Abascal. Junts asegura sentir “decepción” y guarda distancias con el Gobierno, ante una votación cuatro días antes de que la ley de amnistía tenga la luz verde definitiva y abra la puerta al regreso de Carles Puigdemont.
