La muerte de Valentino Garavani , fallecido este lunes en Roma a los 93 años, no solo cierra uno de los capítulos más influyentes de la historia de la moda internacional, sino que abre también el interrogante sobre el destino de una de las mayores fortunas personales jamás construidas por un diseñador. Según estimaciones de la prensa italiana, el patrimonio de Valentino ronda los 1.500 millones de euros , fruto de décadas de trabajo creativo, visión empresarial y una cuidada política de inversión.Aunque el creador llevaba años alejado de la dirección de la casa que lleva su nombre, su legado económico se articula en torno a tres grandes pilares: la marca Valentino, un vasto patrimonio inmobiliario repartido por Europa y Estados Unidos, y una colección de arte de enorme valor histórico y cultural.TE RECOMENDAMOS Karol G y Feid se separan oficialmente después de tres años de relación y múltiples rumores de crisis A.B. Buendía Manuel Carrasco carga contra ‘Operación Triunfo’ en ‘Lo de Évole’: «Nadie sale del todo bien» Daniella BejaranoModa, ventas millonarias y una marca que sigue vivaLa casa Valentino fue durante décadas el corazón económico del imperio Garavani . Fundada en Roma a finales de los años cincuenta, la firma alcanzó su punto de inflexión financiero en 1998, cuando el diseñador vendió el control del grupo en una operación histórica. Desde entonces, la marca ha pasado por distintos propietarios hasta quedar en manos del fondo catarí Mayhoola for Investments, con la entrada posterior del grupo Kering como socio minoritario.Aunque Valentino ya no tenía participación directa en la empresa, durante años mantuvo ingresos derivados de contratos de consultoría, derechos de imagen y la explotación de su nombre. La firma, hoy dirigida creativamente por Alessandro Michele, continúa siendo uno de los grandes activos del lujo global , garantizando la pervivencia económica y simbólica del apellido Garavani.Palacios, villas y residencias de excepciónUna parte sustancial de la fortuna del diseñador se encuentra en el ladrillo de alto nivel, una inversión que cultivó con el mismo rigor estético que su trabajo en la moda. En Roma, ciudad a la que nunca dejó de estar vinculado, Valentino poseía una imponente villa en la Vía Apia, rodeada de jardines históricos y concebida como refugio personal.En Francia, su joya inmobiliaria era el Château de Wideville , un palacio del siglo XVII situado a las afueras de París, transformado en museo privado y escenario habitual de encuentros culturales durante la Semana de la Moda. A estas propiedades se sumaban un ático en la Via dei Condotti , en Londres un palacio en Holland Park , un apartamento en Park Avenue (Nueva York), un chalet en Gstaad (Suiza) y residencias vacacionales como la villa de Capri, donde amarraba su yate de 47 metros, el TM Blue One.El arte como inversión y forma de vidaEl tercer gran pilar de su herencia es una colección de arte de valor incalculable, acumulada durante décadas. Pinturas de Pablo Picasso , Marc Chagall, Francis Bacon, Andy Warhol o Cy Twombly convivían en sus residencias con esculturas, piezas de arte grecorromano y mobiliario histórico. Más que una afición, el arte fue para Valentino una forma de entender el mundo y, al mismo tiempo, un activo patrimonial de primer nivel.Muchas de estas obras están integradas en espacios que hoy funcionan como centros culturales, como la Fondazione Valentino Garavani e Giancarlo Giammetti, creada en 2016 junto a su socio y compañero de vida, Giancarlo Giammetti. La fundación, con sede en el histórico atelier romano del diseñador, garantiza la preservación de su legado creativo y cultural más allá de la moda.Una herencia que trasciende el dineroSin descendencia directa y con un testamento cuyos detalles no han trascendido, todo apunta a que Giammetti tendrá un papel clave en la gestión futura de este patrimonio. Más allá del reparto económico, la verdadera herencia de Valentino Garavani es un universo estético que seguirá vivo en museos, archivos, exposiciones y en una marca que aún lleva su nombre.El «último emperador» de la moda deja tras de sí algo más que cifras millonarias: deja una manera de entender el lujo, la belleza y la elegancia como valores duraderos. Y un legado que, como su célebre tono ‘rojo Valentino’, difícilmente perderá intensidad con el paso del tiempo. La muerte de Valentino Garavani , fallecido este lunes en Roma a los 93 años, no solo cierra uno de los capítulos más influyentes de la historia de la moda internacional, sino que abre también el interrogante sobre el destino de una de las mayores fortunas personales jamás construidas por un diseñador. Según estimaciones de la prensa italiana, el patrimonio de Valentino ronda los 1.500 millones de euros , fruto de décadas de trabajo creativo, visión empresarial y una cuidada política de inversión.Aunque el creador llevaba años alejado de la dirección de la casa que lleva su nombre, su legado económico se articula en torno a tres grandes pilares: la marca Valentino, un vasto patrimonio inmobiliario repartido por Europa y Estados Unidos, y una colección de arte de enorme valor histórico y cultural.TE RECOMENDAMOS Karol G y Feid se separan oficialmente después de tres años de relación y múltiples rumores de crisis A.B. Buendía Manuel Carrasco carga contra ‘Operación Triunfo’ en ‘Lo de Évole’: «Nadie sale del todo bien» Daniella BejaranoModa, ventas millonarias y una marca que sigue vivaLa casa Valentino fue durante décadas el corazón económico del imperio Garavani . Fundada en Roma a finales de los años cincuenta, la firma alcanzó su punto de inflexión financiero en 1998, cuando el diseñador vendió el control del grupo en una operación histórica. Desde entonces, la marca ha pasado por distintos propietarios hasta quedar en manos del fondo catarí Mayhoola for Investments, con la entrada posterior del grupo Kering como socio minoritario.Aunque Valentino ya no tenía participación directa en la empresa, durante años mantuvo ingresos derivados de contratos de consultoría, derechos de imagen y la explotación de su nombre. La firma, hoy dirigida creativamente por Alessandro Michele, continúa siendo uno de los grandes activos del lujo global , garantizando la pervivencia económica y simbólica del apellido Garavani.Palacios, villas y residencias de excepciónUna parte sustancial de la fortuna del diseñador se encuentra en el ladrillo de alto nivel, una inversión que cultivó con el mismo rigor estético que su trabajo en la moda. En Roma, ciudad a la que nunca dejó de estar vinculado, Valentino poseía una imponente villa en la Vía Apia, rodeada de jardines históricos y concebida como refugio personal.En Francia, su joya inmobiliaria era el Château de Wideville , un palacio del siglo XVII situado a las afueras de París, transformado en museo privado y escenario habitual de encuentros culturales durante la Semana de la Moda. A estas propiedades se sumaban un ático en la Via dei Condotti , en Londres un palacio en Holland Park , un apartamento en Park Avenue (Nueva York), un chalet en Gstaad (Suiza) y residencias vacacionales como la villa de Capri, donde amarraba su yate de 47 metros, el TM Blue One.El arte como inversión y forma de vidaEl tercer gran pilar de su herencia es una colección de arte de valor incalculable, acumulada durante décadas. Pinturas de Pablo Picasso , Marc Chagall, Francis Bacon, Andy Warhol o Cy Twombly convivían en sus residencias con esculturas, piezas de arte grecorromano y mobiliario histórico. Más que una afición, el arte fue para Valentino una forma de entender el mundo y, al mismo tiempo, un activo patrimonial de primer nivel.Muchas de estas obras están integradas en espacios que hoy funcionan como centros culturales, como la Fondazione Valentino Garavani e Giancarlo Giammetti, creada en 2016 junto a su socio y compañero de vida, Giancarlo Giammetti. La fundación, con sede en el histórico atelier romano del diseñador, garantiza la preservación de su legado creativo y cultural más allá de la moda.Una herencia que trasciende el dineroSin descendencia directa y con un testamento cuyos detalles no han trascendido, todo apunta a que Giammetti tendrá un papel clave en la gestión futura de este patrimonio. Más allá del reparto económico, la verdadera herencia de Valentino Garavani es un universo estético que seguirá vivo en museos, archivos, exposiciones y en una marca que aún lleva su nombre.El «último emperador» de la moda deja tras de sí algo más que cifras millonarias: deja una manera de entender el lujo, la belleza y la elegancia como valores duraderos. Y un legado que, como su célebre tono ‘rojo Valentino’, difícilmente perderá intensidad con el paso del tiempo.
La muerte de Valentino Garavani, fallecido este lunes en Roma a los 93 años, no solo cierra uno de los capítulos más influyentes de la historia de la moda internacional, sino que abre también el interrogante sobre el destino de una de las mayores … fortunas personales jamás construidas por un diseñador. Según estimaciones de la prensa italiana, el patrimonio de Valentino ronda los 1.500 millones de euros, fruto de décadas de trabajo creativo, visión empresarial y una cuidada política de inversión.
Aunque el creador llevaba años alejado de la dirección de la casa que lleva su nombre, su legado económico se articula en torno a tres grandes pilares: la marca Valentino, un vasto patrimonio inmobiliario repartido por Europa y Estados Unidos, y una colección de arte de enorme valor histórico y cultural.
Moda, ventas millonarias y una marca que sigue viva
La casa Valentino fue durante décadas el corazón económico del imperio Garavani. Fundada en Roma a finales de los años cincuenta, la firma alcanzó su punto de inflexión financiero en 1998, cuando el diseñador vendió el control del grupo en una operación histórica. Desde entonces, la marca ha pasado por distintos propietarios hasta quedar en manos del fondo catarí Mayhoola for Investments, con la entrada posterior del grupo Kering como socio minoritario.
Aunque Valentino ya no tenía participación directa en la empresa, durante años mantuvo ingresos derivados de contratos de consultoría, derechos de imagen y la explotación de su nombre. La firma, hoy dirigida creativamente por Alessandro Michele, continúa siendo uno de los grandes activos del lujo global, garantizando la pervivencia económica y simbólica del apellido Garavani.
Palacios, villas y residencias de excepción
Una parte sustancial de la fortuna del diseñador se encuentra en el ladrillo de alto nivel, una inversión que cultivó con el mismo rigor estético que su trabajo en la moda. En Roma, ciudad a la que nunca dejó de estar vinculado, Valentino poseía una imponente villa en la Vía Apia, rodeada de jardines históricos y concebida como refugio personal.
En Francia, su joya inmobiliaria era el Château de Wideville, un palacio del siglo XVII situado a las afueras de París, transformado en museo privado y escenario habitual de encuentros culturales durante la Semana de la Moda. A estas propiedades se sumaban un ático en la Via dei Condotti, en Londres un palacio en Holland Park, un apartamento en Park Avenue (Nueva York), un chalet en Gstaad (Suiza) y residencias vacacionales como la villa de Capri, donde amarraba su yate de 47 metros, el TM Blue One.
El arte como inversión y forma de vida
El tercer gran pilar de su herencia es una colección de arte de valor incalculable, acumulada durante décadas. Pinturas de Pablo Picasso, Marc Chagall, Francis Bacon, Andy Warhol o Cy Twombly convivían en sus residencias con esculturas, piezas de arte grecorromano y mobiliario histórico. Más que una afición, el arte fue para Valentino una forma de entender el mundo y, al mismo tiempo, un activo patrimonial de primer nivel.
Muchas de estas obras están integradas en espacios que hoy funcionan como centros culturales, como la Fondazione Valentino Garavani e Giancarlo Giammetti, creada en 2016 junto a su socio y compañero de vida, Giancarlo Giammetti. La fundación, con sede en el histórico atelier romano del diseñador, garantiza la preservación de su legado creativo y cultural más allá de la moda.
Una herencia que trasciende el dinero
Sin descendencia directa y con un testamento cuyos detalles no han trascendido, todo apunta a que Giammetti tendrá un papel clave en la gestión futura de este patrimonio. Más allá del reparto económico, la verdadera herencia de Valentino Garavani es un universo estético que seguirá vivo en museos, archivos, exposiciones y en una marca que aún lleva su nombre.
El «último emperador» de la moda deja tras de sí algo más que cifras millonarias: deja una manera de entender el lujo, la belleza y la elegancia como valores duraderos. Y un legado que, como su célebre tono ‘rojo Valentino’, difícilmente perderá intensidad con el paso del tiempo.
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