Mientras Bruselas sigue sumida en una calma tensa, a la espera de saber si la Comisión Europea se atreverá a activar el acuerdo comercial con el bloque Mercosur (Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina) de forma provisional y sin el aval del Parlamento Europeo, ayer la Comisión de Comercio de esa cámara dio un paso clave al aprobar las cláusulas de salvaguardia que el Ejecutivo comunitario pactó a última hora con Italia para conseguir su apoyo a la entente comercial. Con esto, el camino queda expedito para que el pleno pueda ratificar las nuevas normas que protegen a los agricultores y estas entren en vigor. Concretamente, las cláusulas autorizan a la Comisión a suspender la exención arancelaria de los productos considerados sensibles (los que también se producen en Europa) cuando los precios caigan más de un 5% con respecto a la media de los últimos tres años. A su vez, el paquete incluye la obligación -por parte del Ejecutivo comunitario- de monitorizar las importaciones y de actuar en un máximo de 21 días en caso de que algún sector en Europa corra peligro, así como la inclusión de los cítricos en la categoría de productos sensibles. No está en la lista la suspensión de las importaciones de bienes que no hayan sido producidos con los mismos estándares de calidad que imperan en la UE – como ya explicó ABC , porque era una petición quimérica por parte del Parlamento-, pero sí una declaración de Bruselas en la que se compromete a avanzar en esa dirección; sin dar demasiados detalles de cómo lo hará. Noticia Relacionada estandar Si La UE y la India cierran un acuerdo histórico de libre comercio en plena guerra arancelaria Enrique Serbeto Los dirigentes esperan que el pacto, calificado como la «madre de todos los acuerdos», ayude a protegerse de los retos que plantean las dos principales economías del mundo, EE.UU. y ChinaA partir de ahí, poco más podrá hacer la Eurocámara para frenar el pacto comercial o imponer condiciones, pues la semana pasada una mayoría formada por los partidos más a la derecha y la izquierda, junto a una escisión no poco importante de los populares (los franceses, por ejemplo), votó llevar el acuerdo al Tribunal Superior de Justicia de la UE para que examine su legalidad, algo que obliga a la cámara a esperar la respuesta del alto tribunal para dar su consentimiento definitivo al texto. Los grupos anti-Mercosur celebraron ese voto, que entendían que paralizaba el trámite durante largo tiempo ya que el dictamen judicial puede tardar hasta dos años en llegar. Sin embargo, y según denuncia a este diario Gabriel Mato, responsable de comercio de los populares en Estrasburgo, en la práctica esto dejó al legislativo atado de pies y manos, ya que legalmente la Comisión puede activar la entente comercial de forma provisional. Antes de que la Eurocámara mandara el texto al TJUE, todo indicaba que Bruselas iba a esperar a que los eurodiputados lo votaran -previsiblemente, en junio- para dar ese paso; según los populares, esto les daba un margen que ya no tienen para imponer sus condiciones y seguir negociando. Sea como fuere, lo cierto es que en este momento todo depende de la decisión que tome Von der Leyen. Si ignora a la cámara, el choque entre instituciones está servido. Mientras Bruselas sigue sumida en una calma tensa, a la espera de saber si la Comisión Europea se atreverá a activar el acuerdo comercial con el bloque Mercosur (Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina) de forma provisional y sin el aval del Parlamento Europeo, ayer la Comisión de Comercio de esa cámara dio un paso clave al aprobar las cláusulas de salvaguardia que el Ejecutivo comunitario pactó a última hora con Italia para conseguir su apoyo a la entente comercial. Con esto, el camino queda expedito para que el pleno pueda ratificar las nuevas normas que protegen a los agricultores y estas entren en vigor. Concretamente, las cláusulas autorizan a la Comisión a suspender la exención arancelaria de los productos considerados sensibles (los que también se producen en Europa) cuando los precios caigan más de un 5% con respecto a la media de los últimos tres años. A su vez, el paquete incluye la obligación -por parte del Ejecutivo comunitario- de monitorizar las importaciones y de actuar en un máximo de 21 días en caso de que algún sector en Europa corra peligro, así como la inclusión de los cítricos en la categoría de productos sensibles. No está en la lista la suspensión de las importaciones de bienes que no hayan sido producidos con los mismos estándares de calidad que imperan en la UE – como ya explicó ABC , porque era una petición quimérica por parte del Parlamento-, pero sí una declaración de Bruselas en la que se compromete a avanzar en esa dirección; sin dar demasiados detalles de cómo lo hará. Noticia Relacionada estandar Si La UE y la India cierran un acuerdo histórico de libre comercio en plena guerra arancelaria Enrique Serbeto Los dirigentes esperan que el pacto, calificado como la «madre de todos los acuerdos», ayude a protegerse de los retos que plantean las dos principales economías del mundo, EE.UU. y ChinaA partir de ahí, poco más podrá hacer la Eurocámara para frenar el pacto comercial o imponer condiciones, pues la semana pasada una mayoría formada por los partidos más a la derecha y la izquierda, junto a una escisión no poco importante de los populares (los franceses, por ejemplo), votó llevar el acuerdo al Tribunal Superior de Justicia de la UE para que examine su legalidad, algo que obliga a la cámara a esperar la respuesta del alto tribunal para dar su consentimiento definitivo al texto. Los grupos anti-Mercosur celebraron ese voto, que entendían que paralizaba el trámite durante largo tiempo ya que el dictamen judicial puede tardar hasta dos años en llegar. Sin embargo, y según denuncia a este diario Gabriel Mato, responsable de comercio de los populares en Estrasburgo, en la práctica esto dejó al legislativo atado de pies y manos, ya que legalmente la Comisión puede activar la entente comercial de forma provisional. Antes de que la Eurocámara mandara el texto al TJUE, todo indicaba que Bruselas iba a esperar a que los eurodiputados lo votaran -previsiblemente, en junio- para dar ese paso; según los populares, esto les daba un margen que ya no tienen para imponer sus condiciones y seguir negociando. Sea como fuere, lo cierto es que en este momento todo depende de la decisión que tome Von der Leyen. Si ignora a la cámara, el choque entre instituciones está servido.
Los populares denuncian que el voto de Vox que llevó el acuerdo comercial a la justicia europea abrió la puerta a que Bruselas lo apruebe sin la cámara
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