José María Almoguera ha tenido que enfrentarse en directo a una de esas escenas televisivas que nadie puede preparar del todo. Las cámaras de ‘Todo es mentira’ mostraban a su expareja, Paola Olmedo , besándose con un hombre en un aparcamiento. Unas imágenes inesperadas que, lejos de provocar una reacción airada, dejaron al colaborador con un gesto imperturbable y una frase tan breve como contundente: «Me alegra mucho pero no siento absolutamente nada».Sin previo aviso y rodeado de sus compañeros de plató, el hijo de Carmen Borrego observó la secuencia sin alterar el semblante. No hubo titubeos ni silencios incómodos. Tampoco reproches. Al contrario, optó por un tono conciliador que sorprendió a muchos. «Parece que no es algo de hace tiempo, porque, si se dan un beso en la mejilla, parece que están empezando. Así que me alegro mucho por ella», añadió, dejando claro que la vida sentimental de Olmedo ya no le interpela en lo personal.MÁS INFORMACIÓN Samantha Vallejo-Nágera y los 3,1 millones que respaldan su salida de ‘MasterChef’Su prioridad: el hijo en comúnLejos del foco romántico, José María quiso recalcar cuál es su verdadera línea roja. En el mismo programa subrayó que su única preocupación real pasa por el bienestar del hijo que comparte con Paola Olmedo. Y lo hizo con una reflexión directa que marcó el tono de su intervención: «Si no es una persona que se vaya a quedar en mi vida, no va a pasar por la vida de esa personita».No se trataba de una advertencia, sino de una declaración de principios. Almoguera evitó cualquier comentario despectivo hacia el hombre con el que fue vista Olmedo y centró el discurso en la estabilidad del menor. Una postura que evidenció que, pese al revuelo mediático, su prioridad está lejos del ruido televisivo y más cerca de la esfera privada.Su actitud serena contrastó con la expectación generada en plató. Donde muchos esperaban incomodidad, él ofreció calma. Donde podía haber reproches, eligió distancia. Un ejercicio de contención que no pasó desapercibido entre colaboradores y espectadores.Un divorcio que sigue sin firmarseHoras después, en ‘El tiempo justo’, Almoguera volvía a ser preguntado por su situación personal, esta vez desde el ángulo legal. Allí confirmó que el divorcio con Paola Olmedo continúa sin firmarse pese a que la demanda está redactada desde agosto. «No», respondió tajante cuando Joaquín Prat le preguntó si ya había rubricado el acuerdo.El colaborador explicó que el documento ha sufrido «siete u ocho cambios», aunque insistió en que no han sido por su parte. «Yo estoy de acuerdo en todo», aseguró, evitando entrar en detalles jurídicos y repitiendo en varias ocasiones que no quería hablar «de temas de abogados». Aun así, dejó clara su postura: «La razón de que no esté firmado no es algo mío».GTRESDurante la conversación también salió a relucir una posible cláusula relacionada con la exposición pública del hijo en común, un punto que él considera especialmente delicado. A esto se suman cuestiones económicas todavía pendientes, vinculadas a ingresos de exclusivas y obligaciones fiscales. «Se ha pagado, pero no todo, a lo mejor», admitió, dejando entrever que ese podría ser uno de los flecos que aún entorpecen el cierre definitivo.Con las imágenes del beso aún recientes y el proceso legal sin resolver, la historia entre José María Almoguera y Paola Olmedo continúa generando titulares. Sin embargo, al menos por su parte, el tono parece claro: distancia sentimental, foco en su hijo y voluntad de pasar página. José María Almoguera ha tenido que enfrentarse en directo a una de esas escenas televisivas que nadie puede preparar del todo. Las cámaras de ‘Todo es mentira’ mostraban a su expareja, Paola Olmedo , besándose con un hombre en un aparcamiento. Unas imágenes inesperadas que, lejos de provocar una reacción airada, dejaron al colaborador con un gesto imperturbable y una frase tan breve como contundente: «Me alegra mucho pero no siento absolutamente nada».Sin previo aviso y rodeado de sus compañeros de plató, el hijo de Carmen Borrego observó la secuencia sin alterar el semblante. No hubo titubeos ni silencios incómodos. Tampoco reproches. Al contrario, optó por un tono conciliador que sorprendió a muchos. «Parece que no es algo de hace tiempo, porque, si se dan un beso en la mejilla, parece que están empezando. Así que me alegro mucho por ella», añadió, dejando claro que la vida sentimental de Olmedo ya no le interpela en lo personal.MÁS INFORMACIÓN Samantha Vallejo-Nágera y los 3,1 millones que respaldan su salida de ‘MasterChef’Su prioridad: el hijo en comúnLejos del foco romántico, José María quiso recalcar cuál es su verdadera línea roja. En el mismo programa subrayó que su única preocupación real pasa por el bienestar del hijo que comparte con Paola Olmedo. Y lo hizo con una reflexión directa que marcó el tono de su intervención: «Si no es una persona que se vaya a quedar en mi vida, no va a pasar por la vida de esa personita».No se trataba de una advertencia, sino de una declaración de principios. Almoguera evitó cualquier comentario despectivo hacia el hombre con el que fue vista Olmedo y centró el discurso en la estabilidad del menor. Una postura que evidenció que, pese al revuelo mediático, su prioridad está lejos del ruido televisivo y más cerca de la esfera privada.Su actitud serena contrastó con la expectación generada en plató. Donde muchos esperaban incomodidad, él ofreció calma. Donde podía haber reproches, eligió distancia. Un ejercicio de contención que no pasó desapercibido entre colaboradores y espectadores.Un divorcio que sigue sin firmarseHoras después, en ‘El tiempo justo’, Almoguera volvía a ser preguntado por su situación personal, esta vez desde el ángulo legal. Allí confirmó que el divorcio con Paola Olmedo continúa sin firmarse pese a que la demanda está redactada desde agosto. «No», respondió tajante cuando Joaquín Prat le preguntó si ya había rubricado el acuerdo.El colaborador explicó que el documento ha sufrido «siete u ocho cambios», aunque insistió en que no han sido por su parte. «Yo estoy de acuerdo en todo», aseguró, evitando entrar en detalles jurídicos y repitiendo en varias ocasiones que no quería hablar «de temas de abogados». Aun así, dejó clara su postura: «La razón de que no esté firmado no es algo mío».GTRESDurante la conversación también salió a relucir una posible cláusula relacionada con la exposición pública del hijo en común, un punto que él considera especialmente delicado. A esto se suman cuestiones económicas todavía pendientes, vinculadas a ingresos de exclusivas y obligaciones fiscales. «Se ha pagado, pero no todo, a lo mejor», admitió, dejando entrever que ese podría ser uno de los flecos que aún entorpecen el cierre definitivo.Con las imágenes del beso aún recientes y el proceso legal sin resolver, la historia entre José María Almoguera y Paola Olmedo continúa generando titulares. Sin embargo, al menos por su parte, el tono parece claro: distancia sentimental, foco en su hijo y voluntad de pasar página.
José María Almoguera ha tenido que enfrentarse en directo a una de esas escenas televisivas que nadie puede preparar del todo. Las cámaras de ‘Todo es mentira’ mostraban a su expareja, Paola Olmedo, besándose con un hombre en un aparcamiento. Unas imágenes inesperadas … que, lejos de provocar una reacción airada, dejaron al colaborador con un gesto imperturbable y una frase tan breve como contundente: «Me alegra mucho pero no siento absolutamente nada».
Sin previo aviso y rodeado de sus compañeros de plató, el hijo de Carmen Borrego observó la secuencia sin alterar el semblante. No hubo titubeos ni silencios incómodos. Tampoco reproches. Al contrario, optó por un tono conciliador que sorprendió a muchos. «Parece que no es algo de hace tiempo, porque, si se dan un beso en la mejilla, parece que están empezando. Así que me alegro mucho por ella», añadió, dejando claro que la vida sentimental de Olmedo ya no le interpela en lo personal.
Su prioridad: el hijo en común
Lejos del foco romántico, José María quiso recalcar cuál es su verdadera línea roja. En el mismo programa subrayó que su única preocupación real pasa por el bienestar del hijo que comparte con Paola Olmedo. Y lo hizo con una reflexión directa que marcó el tono de su intervención: «Si no es una persona que se vaya a quedar en mi vida, no va a pasar por la vida de esa personita».
No se trataba de una advertencia, sino de una declaración de principios. Almoguera evitó cualquier comentario despectivo hacia el hombre con el que fue vista Olmedo y centró el discurso en la estabilidad del menor. Una postura que evidenció que, pese al revuelo mediático, su prioridad está lejos del ruido televisivo y más cerca de la esfera privada.
Su actitud serena contrastó con la expectación generada en plató. Donde muchos esperaban incomodidad, él ofreció calma. Donde podía haber reproches, eligió distancia. Un ejercicio de contención que no pasó desapercibido entre colaboradores y espectadores.
Un divorcio que sigue sin firmarse
Horas después, en ‘El tiempo justo’, Almoguera volvía a ser preguntado por su situación personal, esta vez desde el ángulo legal. Allí confirmó que el divorcio con Paola Olmedo continúa sin firmarse pese a que la demanda está redactada desde agosto. «No», respondió tajante cuando Joaquín Prat le preguntó si ya había rubricado el acuerdo.
El colaborador explicó que el documento ha sufrido «siete u ocho cambios», aunque insistió en que no han sido por su parte. «Yo estoy de acuerdo en todo», aseguró, evitando entrar en detalles jurídicos y repitiendo en varias ocasiones que no quería hablar «de temas de abogados». Aun así, dejó clara su postura: «La razón de que no esté firmado no es algo mío».
Durante la conversación también salió a relucir una posible cláusula relacionada con la exposición pública del hijo en común, un punto que él considera especialmente delicado. A esto se suman cuestiones económicas todavía pendientes, vinculadas a ingresos de exclusivas y obligaciones fiscales. «Se ha pagado, pero no todo, a lo mejor», admitió, dejando entrever que ese podría ser uno de los flecos que aún entorpecen el cierre definitivo.
Con las imágenes del beso aún recientes y el proceso legal sin resolver, la historia entre José María Almoguera y Paola Olmedo continúa generando titulares. Sin embargo, al menos por su parte, el tono parece claro: distancia sentimental, foco en su hijo y voluntad de pasar página.
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