En los casi treinta días que han pasado desde que los EE.UU e Israel atacaran Irán y este respondiera con el bloqueo del estrecho de Ormuz , los precios en España han escalado un punto, un ritmo de avance que es propio de una crisis inflacionaria y que da verosimilitud a las previsiones del Banco de España, que hoy ha advertido de que el dato podría acercarse al 6% interanual si el conflicto se prolonga. Así se desprende de la última estimación del IPC dada a conocer por el Instituto Nacional de Estadística (IPC), un indicador cuya publicación había generado gran expectación por referir a marzo, primer mes completo tras el inicio de la guerra en Oriente Próximo. Finalmente la cifra ha quedado en un 3,3% en términos interanuales (comparado con el mismo mes del año anterior), un resultado que tiene varias lecturas, todas malas. Por ejemplo, que rompe repentinamente con cuatro meses de descensos, que se aleja con mucho de lo que el Banco Central Europeo (BCE) considera un valor recomendable (2%) o que devuelve la estadística a junio de 2024, cuando, con los efectos de la crisis inflacionaria post-invasión de Ucrania aún coleando, los precios en España aumentaron un 3,4% interanual.Sin embargo, lo más revelador es el dato intermensual. Como ya se ha avanzado, para observar un alza de un punto en el IPC en apenas un mes hay que retroceder hasta la primavera de 2022, cuando el índice aumentó un 1,9% entre mayo y junio. Y como entonces, también hoy la causa del ‘rally’ está en la cotización del gas y el petróleo, aunque las coordenadas pasen de Ucrania a Irán. Noticia relacionada general No No La OCDE estima que la guerra le costará a España una décima de PIB y elevará la inflación hasta el 3% Bruno PérezPuesto que se trata de una estimación aún pendiente de confirmación, el INE no ha ofrecido el desglose por cada partida de gasto, más allá de algunas consideraciones vagas entre las que destaca que la electricidad se anotó «un descenso» -se lee en la nota de prensa- que fue menor que el del año pasado en las mismas fechas, pero suficiente como para evitar un resultado que hay que suponer que hubiera sido peor. Precisamente, el Ministerio de Economía ha aprovechado esto último para volver a reivindicar las energías ‘verdes’, recordando que actualmente las renovables fijan el precio de la luz en el 84% de las horas, frente al 25% de 2019, y abaratan la factura. «La apuesta de España por las renovables está actuando como escudo frente al ‘shock’ energético», ha afirmado el Ejecutivo, cosa que es cierta, aunque también lo es que desde el apagón del pasado 28 de abril el sistema se ha visto obligado a incrementar el aporte del gas para garantizar la seguridad del suministro ante la falta de nucleares, con un efecto perverso en términos de precios y exposición a conflictos geopolíticos.La única razón para el optimismo en marzo llega por la vía de la inflación subyacente, que es aquella que elimina del análisis los elementos más volátiles -energía y alimentos no elaborados- para sacar la fotografía ‘estructural’ de los precios, pues esta se ha mantenido estable en el 2,7%, evidenciando que la crisis inflacionaria se ha quedado en la energía y aún no se ha trasladado a la economía real, explica Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad. El miedo a la estanflaciónEvidentemente, todo dependerá de lo que dure el cierre del estrecho de Ormuz impuesto por la Guardia Revolucionaria iraní, extremo que resulta difícil de calcular ya que en este momento el conflicto se encuentra enquistado en una tregua impuesta por los EE.UU. que no halla asiento ni en Teherán ni en Tel Aviv. Si la situación se agrava hasta el punto de mantener el barril de petróleo Brent por encima de los 102 dólares todo el año, Funcas estima que la inflación superará el 4,3% en 2026 , un escenario dramático pero que aún podría empeorar. No hay que olvidar que, con la guerra de Ucrania, el IPC en España llegó a rozar el 11% en tasa anual, algo que bien podría volver a suceder, sobre todo en caso de que la guerra provocara daños a largo plazo en las infraestructuras petrolíferas y gasistas del Golfo. En opinión de Del Pozo, el final del camino de un escenario así sería la «estanflación», una posibilidad que en en este momento parece más real en las otras grandes economías del euro que en España, que en 2025 mostró un crecimiento económico del 2,8%. Sea como fuere, es evidente que nuestro país no escaparía a una crisis generalizada y que sería muy difícil de gestionar por parte de los bancos centrales, por cierto, dado que su origen sería un problema de oferta y no de demanda (es decir, de falta de crecimiento económico), precisa el experto de Mutualidad. En los casi treinta días que han pasado desde que los EE.UU e Israel atacaran Irán y este respondiera con el bloqueo del estrecho de Ormuz , los precios en España han escalado un punto, un ritmo de avance que es propio de una crisis inflacionaria y que da verosimilitud a las previsiones del Banco de España, que hoy ha advertido de que el dato podría acercarse al 6% interanual si el conflicto se prolonga. Así se desprende de la última estimación del IPC dada a conocer por el Instituto Nacional de Estadística (IPC), un indicador cuya publicación había generado gran expectación por referir a marzo, primer mes completo tras el inicio de la guerra en Oriente Próximo. Finalmente la cifra ha quedado en un 3,3% en términos interanuales (comparado con el mismo mes del año anterior), un resultado que tiene varias lecturas, todas malas. Por ejemplo, que rompe repentinamente con cuatro meses de descensos, que se aleja con mucho de lo que el Banco Central Europeo (BCE) considera un valor recomendable (2%) o que devuelve la estadística a junio de 2024, cuando, con los efectos de la crisis inflacionaria post-invasión de Ucrania aún coleando, los precios en España aumentaron un 3,4% interanual.Sin embargo, lo más revelador es el dato intermensual. Como ya se ha avanzado, para observar un alza de un punto en el IPC en apenas un mes hay que retroceder hasta la primavera de 2022, cuando el índice aumentó un 1,9% entre mayo y junio. Y como entonces, también hoy la causa del ‘rally’ está en la cotización del gas y el petróleo, aunque las coordenadas pasen de Ucrania a Irán. Noticia relacionada general No No La OCDE estima que la guerra le costará a España una décima de PIB y elevará la inflación hasta el 3% Bruno PérezPuesto que se trata de una estimación aún pendiente de confirmación, el INE no ha ofrecido el desglose por cada partida de gasto, más allá de algunas consideraciones vagas entre las que destaca que la electricidad se anotó «un descenso» -se lee en la nota de prensa- que fue menor que el del año pasado en las mismas fechas, pero suficiente como para evitar un resultado que hay que suponer que hubiera sido peor. Precisamente, el Ministerio de Economía ha aprovechado esto último para volver a reivindicar las energías ‘verdes’, recordando que actualmente las renovables fijan el precio de la luz en el 84% de las horas, frente al 25% de 2019, y abaratan la factura. «La apuesta de España por las renovables está actuando como escudo frente al ‘shock’ energético», ha afirmado el Ejecutivo, cosa que es cierta, aunque también lo es que desde el apagón del pasado 28 de abril el sistema se ha visto obligado a incrementar el aporte del gas para garantizar la seguridad del suministro ante la falta de nucleares, con un efecto perverso en términos de precios y exposición a conflictos geopolíticos.La única razón para el optimismo en marzo llega por la vía de la inflación subyacente, que es aquella que elimina del análisis los elementos más volátiles -energía y alimentos no elaborados- para sacar la fotografía ‘estructural’ de los precios, pues esta se ha mantenido estable en el 2,7%, evidenciando que la crisis inflacionaria se ha quedado en la energía y aún no se ha trasladado a la economía real, explica Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad. El miedo a la estanflaciónEvidentemente, todo dependerá de lo que dure el cierre del estrecho de Ormuz impuesto por la Guardia Revolucionaria iraní, extremo que resulta difícil de calcular ya que en este momento el conflicto se encuentra enquistado en una tregua impuesta por los EE.UU. que no halla asiento ni en Teherán ni en Tel Aviv. Si la situación se agrava hasta el punto de mantener el barril de petróleo Brent por encima de los 102 dólares todo el año, Funcas estima que la inflación superará el 4,3% en 2026 , un escenario dramático pero que aún podría empeorar. No hay que olvidar que, con la guerra de Ucrania, el IPC en España llegó a rozar el 11% en tasa anual, algo que bien podría volver a suceder, sobre todo en caso de que la guerra provocara daños a largo plazo en las infraestructuras petrolíferas y gasistas del Golfo. En opinión de Del Pozo, el final del camino de un escenario así sería la «estanflación», una posibilidad que en en este momento parece más real en las otras grandes economías del euro que en España, que en 2025 mostró un crecimiento económico del 2,8%. Sea como fuere, es evidente que nuestro país no escaparía a una crisis generalizada y que sería muy difícil de gestionar por parte de los bancos centrales, por cierto, dado que su origen sería un problema de oferta y no de demanda (es decir, de falta de crecimiento económico), precisa el experto de Mutualidad.
En los casi treinta días que han pasado desde que los EE.UU e Israel atacaran Irán y este respondiera con el bloqueo del estrecho de Ormuz, los precios en España han escalado un punto, un ritmo de avance que es propio de una … crisis inflacionaria y que da verosimilitud a las previsiones del Banco de España, que hoy ha advertido de que el dato podría llegar al 6% interanual si el conflicto se prolonga.
Así se desprende de los últimos datos de IPC dados a conocer ayer por el Instituto Nacional de Estadística (IPC), un indicador cuya publicación había generado gran expectación por referir a marzo, primer mes completo tras el inicio de la guerra en Oriente Próximo. Finalmente la cifra ha quedado en un 3,3% en términos interanuales (comparado con el mismo mes del año anterior), un resultado malo y que tiene varias lecturas. Por ejemplo, que rompe repentinamente con cuatro meses de descensos, que se aleja con mucho de lo que el Banco Central Europeo (BCE) considera un valor recomendable (2%) o que devuelve la estadística a junio de 2024, cuando, con los efectos de la crisis inflacionaria post-pandemia aún coleando, los precios en España aumentaron un 3,4% interanual.
Sin embargo, lo más revelador es el dato intermensual. Como ya se ha avanzado, para observar un alza de un punto en el IPC en apenas un mes hay que retroceder hasta la primavera de 2022, cuando la inflación aumentó un 1,9% entre mayo y junio. Y como entonces, también hoy la causa del ‘rally’ está en la cotización del gas y el petróleo, aunque las coordenadas pasen de Ucrania a Irán.
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Puesto que se trata de una estimación aún pendiente de confirmación, el INE no ha ofrecido el desglose de los precios por cada partida de gasto, más allá de algunas consideraciones vagas entre las que destaca que la electricidad se anotó «un descenso» -se lee en la nota de prensa- que fue menor que el del año pasado en las mismas fechas, pero suficiente como para evitar un resultado que hay que suponer que hubiera sido peor. Precisamente, el Ministerio de Economía ha aprovechado esto último para volver a reivindicar las energías ‘verdes’, recordando que actualmente las renovables fijan el precio de la luz en el 84% de las horas, frente al 25% de 2019.
«La apuesta de España por las renovables está actuando como escudo frente al ‘shock’ energético», ha afirmado el Ejecutivo, cosa que es cierta aunque también lo es que desde el apagón del pasado 28 de abril el sistema se ha visto obligado a incrementar el aporte del gas para garantizar la seguridad del suministro ante la falta de nucleares, con un efecto perverso en términos de precios y exposición a conflictos geopolíticos.
Sea como fuere, el IPC de marzo tiene una lectura positiva, y es que la inflación subyacente, que es aquella que elimina del análisis los elementos más volátiles -energía y alimentos no elaborados- para sacar la fotografía ‘estructural’ de los precios, se ha mantenido estable en el 2,7%, evidenciando que la crisis inflacionaria se ha quedado en la energía y aún no se ha trasladado a la economía real, explica Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad.
El miedo a la estanflación
Evidentemente, todo dependerá de lo que dure el cierre del estrecho de Ormuz impuesto por la Guardia Revolucionaria iraní, extremo que resulta difícil de calcular ya que en este momento el conflicto se encuentra enquistado en una tregua impuesta por los EE.UU. que no halla asiento entre los otros dos contendientes en liza.
Si la situación se agravara hasta el punto de mantener el barril de petróleo Brent por encima de los 102 dólares todo el año, Funcas estima que la inflación superará el 4,3% en 2026, un escenario dramático pero que aún podría empeorar. No hay que olvidar que, con la guerra de Ucrania, el IPC en España llegó a rozar el 11% en tasa anual, algo que bien podría volver a suceder, sobre todo en caso de que la guerra provocara daños a largo plazo en las infraestructuras petrolíferas y gasistas del Golfo.
En opinión de Del Pozo, el final del camino de un escenario así sería la «estanflación», una posibilidad que en en este momento parece más real en las otras grandes economías del euro que en España, que en 2025 mostró un crecimiento económico del 2,8%. Sea como fuere, es evidente que nuestro país no escaparía a una crisis generalizada y que sería muy difícil de gestionar por parte de los bancos centrales, recuerda el experto de Mutualidad, ya que el origen de la escalada inflacionaria estaría en un problema «de oferta» y no de demanda (crecimiento económico).
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