La inteligencia artificial necesita algo más que procesadores cada vez más potentes. La expansión de sus servidores, conexiones y sistemas eléctricos está dando un nuevo impulso a determinadas aplicaciones industriales del oro y la plata, unos metales que aparecen en contactos, soldaduras y materiales empleados para unir componentes o distribuir electricidad. El aumento de las instalaciones informáticas abre así una vía de demanda que todavía resulta difícil de cuantificar con precisión.La plata está más expuesta a ese crecimiento, explica Daniel Marburger, director de StoneX Bullion Dubai FZCO. Aparece en contactos eléctricos, interruptores y materiales conductores de equipos de distribución de corriente. El oro se emplea en ciertos conectores e hilos donde importan la resistencia a la corrosión y la fiabilidad. Parte de las nuevas necesidades, añade Marburger, procede de la infraestructura que abastece de electricidad a los centros de datos.En los sistemas de IA más avanzados, la potencia por rack ya supera los 150 kilovatios. Estos armarios agrupan servidores y multiplican las exigencias sobre cables, conectores y dispositivos eléctricos, explica Eduardo Mata, director de operaciones de Semidynamics. La capacidad de cálculo no crece únicamente con los chips. También requiere aceleradores, memoria de alto rendimiento, interconexiones avanzadas, alimentación eléctrica y refrigeración.Las previsiones de McKinsey dan escala al fenómeno. Su informe Global Materials Perspective 2026 prevé que la capacidad mundial de centros de datos pase de 84 gigavatios en 2025 a 593 en 2040 . Estima una utilización de 4,9 kilos de plata por megavatio de capacidad construida y calcula que esa demanda directa represente el 0,5% del consumo mundial del metal en 2030. Las proyecciones abarcan todas estas instalaciones, no solo las dedicadas a IA.El oro y la plata no realizan los cálculos dentro de los procesadores, precisa Jaber Derakhshandeh, miembro principal del equipo técnico de imec, centro interuniversitario de microelectrónica. Se emplean en determinadas conexiones y en el encapsulado, el conjunto de elementos que permite montar el chip y unirlo a su soporte. El oro puede utilizarse como recubrimiento o material de unión. Sus finos hilos siguen siendo una técnica consolidada para conectar el semiconductor con la base sobre la que se instala.La plata forma parte de aleaciones con estaño y cobre empleadas en soldaduras para unir componentes electrónicos, explica Derakhshandeh. Estas aleaciones sin plomo resisten mejor el desgaste causado por cambios repetidos de temperatura que las elaboradas solo con estaño. También se emplea en pastas conductoras y materiales que permiten disipar calor en ciertos dispositivos. El cobre, precisa el investigador, continúa siendo fundamental en las conexiones y el ensamblaje avanzado de los semiconductores.Renovación totalLa inversión en hardware continúa tras inaugurar el centro de datos. Servidores y procesadores gráficos suelen renovarse cada cuatro o seis años, según un estudio de PwC publicado en septiembre. La consultora prevé que el equipamiento informático pase del 70% de la inversión mundial en estas instalaciones en 2026 al 93% en 2050. Un mismo edificio puede atravesar varios ciclos de sustitución de equipos, aunque el informe no estima cuánto oro o plata incorporan.Los procesadores para IA evolucionan hacia conjuntos más complejos, con varios chips integrados e incluso apilados en tres dimensiones. Estas arquitecturas requerirán más conexiones, mayor capacidad para transmitir datos y mejores sistemas de alimentación y gestión térmica, señala Derakhshandeh, de imec. En algunas aplicaciones, la mayor complejidad podría sostener o elevar las necesidades de oro y plata por sistema. El progreso técnico permite gastar menos metal precioso en algunas conexiones. Los recubrimientos de oro pueden hacerse más finos y algunas uniones que antes utilizaban hilos de este metal ya emplean cobre o hilos recubiertos de cobre, explica Derakhshandeh. Estas técnicas pueden reducir la dependencia del oro en aplicaciones de gran volumen. Sin embargo, seguirá siendo difícil sustituirlo en encapsulados especializados que requieren elevada fiabilidad.Las conexiones ópticas integradas con procesadores podrían abrir otra aplicación para el oro. Esta tecnología acerca componentes de comunicación óptica al chip para mejorar la transmisión de datos con la memoria , donde las conexiones electrónicas tradicionales empiezan a encontrar limitaciones, explica el Consejo Mundial del Oro. El metal se utiliza en determinados componentes ópticos, fotónicos y electrodos de alta frecuencia. Empresas como Nvidia invierten en su desarrollo. Si la tecnología se extiende por grandes instalaciones de IA, podría generar una nueva fuente de demanda, aunque su adopción todavía es incipiente.El Silver Institute todavía no puede calcular con fiabilidad cuánta plata adicional demanda específicamente la IA, reconoce su presidente y consejero delegado, Michael DiRienzo. La organización consulta a fabricantes que transforman lingotes o gránulos de plata en hilos, polvos y otros productos intermedios, pero estos no siempre conocen su destino final. Con la información disponible, el instituto tampoco puede separar la plata que acaba en IA de la destinada a computación en la nube, almacenamiento de datos y otras actividades, explica.En el oro, el auge de la IA no se ha traducido todavía en un aumento general de su consumo tecnológico. Electrónica, odontología y otros usos industriales sumaron 323 toneladas en 2025, prácticamente lo mismo que en 2024, según un análisis de septiembre del Consejo Mundial del Oro. La institución reconoce el impulso de los chips de IA, pero señala que coincide con la miniaturización de componentes y los esfuerzos de los fabricantes por reducir o eliminar este metal.La demanda industrial mundial de plata cayó un 3% en 2025 y el Silver Institute preveía en abril otro descenso del 3% para 2026, principalmente por la reducción de su uso en fotovoltaica. Los fabricantes buscan emplear menos cantidad y sustituir materiales cuando suben los precios, recuerda Marburger, de StoneX Bullion. El crecimiento de los centros de datos no garantiza por sí solo un aumento proporcional del consumo total. Las pérdidas previstas en fotovoltaica se compensarán parcialmente con la demanda de otras aplicaciones industriales, sostiene DiRienzo, del Silver Institute. El organismo espera que el consumo industrial mundial de plata se modere durante los próximos años, aunque permanezca en niveles históricamente altos.El cobre se agigantaEl cobre será uno de los materiales que ganarán demanda con las infraestructuras de IA durante los próximos cinco años, especialmente en cables y distribución eléctrica, prevé Mata, de Semidynamics. El oro y la plata podrían beneficiarse de más equipos, aunque su consumo dependerá del diseño de cada componente. Los precios volátiles y la concentración de suministros pueden generar riesgos. Mata pone como ejemplo el galio , empleado en semiconductores especializados y cuya cadena de suministro depende fuertemente de China.El efecto en las cotizaciones sería distinto. La industria representa alrededor del 58% de la demanda mundial de plata, mientras la tecnología supone entre el 6% y el 7% de la del oro, explica Marburger. Ambos porcentajes incluyen todos los usos de esas categorías, no solo los vinculados a la IA, cuyo efecto podría ser mayor en la plata. En el oro seguirán pesando mucho más los tipos de interés, el dólar, los flujos de inversión, las compras de bancos centrales y la incertidumbre geopolítica.Oportunidad europeaEuropa puede encontrar una oportunidad industrial en el tratamiento de esos metales. El continente tiene capacidades para refinar, reciclar y fabricar componentes de alta fiabilidad destinados a centros de datos y redes eléctricas, señala Carlos Polo, profesor de Deusto Business School. La extracción minera ofrece menos recorrido, dada su escasa presencia en Europa. Cada servidor retirado puede convertirse en una mina urbana para recuperar materiales, añade el experto.Los precios elevados y la dependencia de proveedores extranjeros pueden reducir los márgenes de esas actividades, advierte Polo. Si el continente se limita a instalar centros de datos y comprar fuera el hardware que necesitan, asumirá el coste de esa expansión sin quedarse con el negocio asociado a refinar, reciclar y fabricar componentes, sostiene el profesor. La inteligencia artificial necesita algo más que procesadores cada vez más potentes. La expansión de sus servidores, conexiones y sistemas eléctricos está dando un nuevo impulso a determinadas aplicaciones industriales del oro y la plata, unos metales que aparecen en contactos, soldaduras y materiales empleados para unir componentes o distribuir electricidad. El aumento de las instalaciones informáticas abre así una vía de demanda que todavía resulta difícil de cuantificar con precisión.La plata está más expuesta a ese crecimiento, explica Daniel Marburger, director de StoneX Bullion Dubai FZCO. Aparece en contactos eléctricos, interruptores y materiales conductores de equipos de distribución de corriente. El oro se emplea en ciertos conectores e hilos donde importan la resistencia a la corrosión y la fiabilidad. Parte de las nuevas necesidades, añade Marburger, procede de la infraestructura que abastece de electricidad a los centros de datos.En los sistemas de IA más avanzados, la potencia por rack ya supera los 150 kilovatios. Estos armarios agrupan servidores y multiplican las exigencias sobre cables, conectores y dispositivos eléctricos, explica Eduardo Mata, director de operaciones de Semidynamics. La capacidad de cálculo no crece únicamente con los chips. También requiere aceleradores, memoria de alto rendimiento, interconexiones avanzadas, alimentación eléctrica y refrigeración.Las previsiones de McKinsey dan escala al fenómeno. Su informe Global Materials Perspective 2026 prevé que la capacidad mundial de centros de datos pase de 84 gigavatios en 2025 a 593 en 2040 . Estima una utilización de 4,9 kilos de plata por megavatio de capacidad construida y calcula que esa demanda directa represente el 0,5% del consumo mundial del metal en 2030. Las proyecciones abarcan todas estas instalaciones, no solo las dedicadas a IA.El oro y la plata no realizan los cálculos dentro de los procesadores, precisa Jaber Derakhshandeh, miembro principal del equipo técnico de imec, centro interuniversitario de microelectrónica. Se emplean en determinadas conexiones y en el encapsulado, el conjunto de elementos que permite montar el chip y unirlo a su soporte. El oro puede utilizarse como recubrimiento o material de unión. Sus finos hilos siguen siendo una técnica consolidada para conectar el semiconductor con la base sobre la que se instala.La plata forma parte de aleaciones con estaño y cobre empleadas en soldaduras para unir componentes electrónicos, explica Derakhshandeh. Estas aleaciones sin plomo resisten mejor el desgaste causado por cambios repetidos de temperatura que las elaboradas solo con estaño. También se emplea en pastas conductoras y materiales que permiten disipar calor en ciertos dispositivos. El cobre, precisa el investigador, continúa siendo fundamental en las conexiones y el ensamblaje avanzado de los semiconductores.Renovación totalLa inversión en hardware continúa tras inaugurar el centro de datos. Servidores y procesadores gráficos suelen renovarse cada cuatro o seis años, según un estudio de PwC publicado en septiembre. La consultora prevé que el equipamiento informático pase del 70% de la inversión mundial en estas instalaciones en 2026 al 93% en 2050. Un mismo edificio puede atravesar varios ciclos de sustitución de equipos, aunque el informe no estima cuánto oro o plata incorporan.Los procesadores para IA evolucionan hacia conjuntos más complejos, con varios chips integrados e incluso apilados en tres dimensiones. Estas arquitecturas requerirán más conexiones, mayor capacidad para transmitir datos y mejores sistemas de alimentación y gestión térmica, señala Derakhshandeh, de imec. En algunas aplicaciones, la mayor complejidad podría sostener o elevar las necesidades de oro y plata por sistema. El progreso técnico permite gastar menos metal precioso en algunas conexiones. Los recubrimientos de oro pueden hacerse más finos y algunas uniones que antes utilizaban hilos de este metal ya emplean cobre o hilos recubiertos de cobre, explica Derakhshandeh. Estas técnicas pueden reducir la dependencia del oro en aplicaciones de gran volumen. Sin embargo, seguirá siendo difícil sustituirlo en encapsulados especializados que requieren elevada fiabilidad.Las conexiones ópticas integradas con procesadores podrían abrir otra aplicación para el oro. Esta tecnología acerca componentes de comunicación óptica al chip para mejorar la transmisión de datos con la memoria , donde las conexiones electrónicas tradicionales empiezan a encontrar limitaciones, explica el Consejo Mundial del Oro. El metal se utiliza en determinados componentes ópticos, fotónicos y electrodos de alta frecuencia. Empresas como Nvidia invierten en su desarrollo. Si la tecnología se extiende por grandes instalaciones de IA, podría generar una nueva fuente de demanda, aunque su adopción todavía es incipiente.El Silver Institute todavía no puede calcular con fiabilidad cuánta plata adicional demanda específicamente la IA, reconoce su presidente y consejero delegado, Michael DiRienzo. La organización consulta a fabricantes que transforman lingotes o gránulos de plata en hilos, polvos y otros productos intermedios, pero estos no siempre conocen su destino final. Con la información disponible, el instituto tampoco puede separar la plata que acaba en IA de la destinada a computación en la nube, almacenamiento de datos y otras actividades, explica.En el oro, el auge de la IA no se ha traducido todavía en un aumento general de su consumo tecnológico. Electrónica, odontología y otros usos industriales sumaron 323 toneladas en 2025, prácticamente lo mismo que en 2024, según un análisis de septiembre del Consejo Mundial del Oro. La institución reconoce el impulso de los chips de IA, pero señala que coincide con la miniaturización de componentes y los esfuerzos de los fabricantes por reducir o eliminar este metal.La demanda industrial mundial de plata cayó un 3% en 2025 y el Silver Institute preveía en abril otro descenso del 3% para 2026, principalmente por la reducción de su uso en fotovoltaica. Los fabricantes buscan emplear menos cantidad y sustituir materiales cuando suben los precios, recuerda Marburger, de StoneX Bullion. El crecimiento de los centros de datos no garantiza por sí solo un aumento proporcional del consumo total. Las pérdidas previstas en fotovoltaica se compensarán parcialmente con la demanda de otras aplicaciones industriales, sostiene DiRienzo, del Silver Institute. El organismo espera que el consumo industrial mundial de plata se modere durante los próximos años, aunque permanezca en niveles históricamente altos.El cobre se agigantaEl cobre será uno de los materiales que ganarán demanda con las infraestructuras de IA durante los próximos cinco años, especialmente en cables y distribución eléctrica, prevé Mata, de Semidynamics. El oro y la plata podrían beneficiarse de más equipos, aunque su consumo dependerá del diseño de cada componente. Los precios volátiles y la concentración de suministros pueden generar riesgos. Mata pone como ejemplo el galio , empleado en semiconductores especializados y cuya cadena de suministro depende fuertemente de China.El efecto en las cotizaciones sería distinto. La industria representa alrededor del 58% de la demanda mundial de plata, mientras la tecnología supone entre el 6% y el 7% de la del oro, explica Marburger. Ambos porcentajes incluyen todos los usos de esas categorías, no solo los vinculados a la IA, cuyo efecto podría ser mayor en la plata. En el oro seguirán pesando mucho más los tipos de interés, el dólar, los flujos de inversión, las compras de bancos centrales y la incertidumbre geopolítica.Oportunidad europeaEuropa puede encontrar una oportunidad industrial en el tratamiento de esos metales. El continente tiene capacidades para refinar, reciclar y fabricar componentes de alta fiabilidad destinados a centros de datos y redes eléctricas, señala Carlos Polo, profesor de Deusto Business School. La extracción minera ofrece menos recorrido, dada su escasa presencia en Europa. Cada servidor retirado puede convertirse en una mina urbana para recuperar materiales, añade el experto.Los precios elevados y la dependencia de proveedores extranjeros pueden reducir los márgenes de esas actividades, advierte Polo. Si el continente se limita a instalar centros de datos y comprar fuera el hardware que necesitan, asumirá el coste de esa expansión sin quedarse con el negocio asociado a refinar, reciclar y fabricar componentes, sostiene el profesor.
La inteligencia artificial necesita algo más que procesadores cada vez más potentes. La expansión de sus servidores, conexiones y sistemas eléctricos está dando un nuevo impulso a determinadas aplicaciones industriales del oro y la plata, unos metales que aparecen en contactos, soldaduras y materiales empleados … para unir componentes o distribuir electricidad. El aumento de las instalaciones informáticas abre así una vía de demanda que todavía resulta difícil de cuantificar con precisión.
La plata está más expuesta a ese crecimiento, explica Daniel Marburger, director de StoneX Bullion Dubai FZCO. Aparece en contactos eléctricos, interruptores y materiales conductores de equipos de distribución de corriente. El oro se emplea en ciertos conectores e hilos donde importan la resistencia a la corrosión y la fiabilidad. Parte de las nuevas necesidades, añade Marburger, procede de la infraestructura que abastece de electricidad a los centros de datos.
En los sistemas de IA más avanzados, la potencia por rack ya supera los 150 kilovatios. Estos armarios agrupan servidores y multiplican las exigencias sobre cables, conectores y dispositivos eléctricos, explica Eduardo Mata, director de operaciones de Semidynamics. La capacidad de cálculo no crece únicamente con los chips. También requiere aceleradores, memoria de alto rendimiento, interconexiones avanzadas, alimentación eléctrica y refrigeración.
Noticia relacionada
Las previsiones de McKinsey dan escala al fenómeno. Su informe Global Materials Perspective 2026 prevé que la capacidad mundial de centros de datos pase de 84 gigavatios en 2025 a 593 en 2040. Estima una utilización de 4,9 kilos de plata por megavatio de capacidad construida y calcula que esa demanda directa represente el 0,5% del consumo mundial del metal en 2030. Las proyecciones abarcan todas estas instalaciones, no solo las dedicadas a IA.
El oro y la plata no realizan los cálculos dentro de los procesadores, precisa Jaber Derakhshandeh, miembro principal del equipo técnico de imec, centro interuniversitario de microelectrónica. Se emplean en determinadas conexiones y en el encapsulado, el conjunto de elementos que permite montar el chip y unirlo a su soporte. El oro puede utilizarse como recubrimiento o material de unión. Sus finos hilos siguen siendo una técnica consolidada para conectar el semiconductor con la base sobre la que se instala.
La plata forma parte de aleaciones con estaño y cobre empleadas en soldaduras para unir componentes electrónicos, explica Derakhshandeh. Estas aleaciones sin plomo resisten mejor el desgaste causado por cambios repetidos de temperatura que las elaboradas solo con estaño. También se emplea en pastas conductoras y materiales que permiten disipar calor en ciertos dispositivos. El cobre, precisa el investigador, continúa siendo fundamental en las conexiones y el ensamblaje avanzado de los semiconductores.
Renovación total
La inversión en hardware continúa tras inaugurar el centro de datos. Servidores y procesadores gráficos suelen renovarse cada cuatro o seis años, según un estudio de PwC publicado en septiembre. La consultora prevé que el equipamiento informático pase del 70% de la inversión mundial en estas instalaciones en 2026 al 93% en 2050. Un mismo edificio puede atravesar varios ciclos de sustitución de equipos, aunque el informe no estima cuánto oro o plata incorporan.
Los procesadores para IA evolucionan hacia conjuntos más complejos, con varios chips integrados e incluso apilados en tres dimensiones. Estas arquitecturas requerirán más conexiones, mayor capacidad para transmitir datos y mejores sistemas de alimentación y gestión térmica, señala Derakhshandeh, de imec. En algunas aplicaciones, la mayor complejidad podría sostener o elevar las necesidades de oro y plata por sistema. El progreso técnico permite gastar menos metal precioso en algunas conexiones. Los recubrimientos de oro pueden hacerse más finos y algunas uniones que antes utilizaban hilos de este metal ya emplean cobre o hilos recubiertos de cobre, explica Derakhshandeh. Estas técnicas pueden reducir la dependencia del oro en aplicaciones de gran volumen. Sin embargo, seguirá siendo difícil sustituirlo en encapsulados especializados que requieren elevada fiabilidad.
Las conexiones ópticas integradas con procesadores podrían abrir otra aplicación para el oro. Esta tecnología acerca componentes de comunicación óptica al chip para mejorar la transmisión de datos con la memoria, donde las conexiones electrónicas tradicionales empiezan a encontrar limitaciones, explica el Consejo Mundial del Oro. El metal se utiliza en determinados componentes ópticos, fotónicos y electrodos de alta frecuencia. Empresas como Nvidia invierten en su desarrollo. Si la tecnología se extiende por grandes instalaciones de IA, podría generar una nueva fuente de demanda, aunque su adopción todavía es incipiente.
El Silver Institute todavía no puede calcular con fiabilidad cuánta plata adicional demanda específicamente la IA, reconoce su presidente y consejero delegado, Michael DiRienzo. La organización consulta a fabricantes que transforman lingotes o gránulos de plata en hilos, polvos y otros productos intermedios, pero estos no siempre conocen su destino final. Con la información disponible, el instituto tampoco puede separar la plata que acaba en IA de la destinada a computación en la nube, almacenamiento de datos y otras actividades, explica.
En el oro, el auge de la IA no se ha traducido todavía en un aumento general de su consumo tecnológico. Electrónica, odontología y otros usos industriales sumaron 323 toneladas en 2025, prácticamente lo mismo que en 2024, según un análisis de septiembre del Consejo Mundial del Oro. La institución reconoce el impulso de los chips de IA, pero señala que coincide con la miniaturización de componentes y los esfuerzos de los fabricantes por reducir o eliminar este metal.
La demanda industrial mundial de plata cayó un 3% en 2025 y el Silver Institute preveía en abril otro descenso del 3% para 2026, principalmente por la reducción de su uso en fotovoltaica. Los fabricantes buscan emplear menos cantidad y sustituir materiales cuando suben los precios, recuerda Marburger, de StoneX Bullion. El crecimiento de los centros de datos no garantiza por sí solo un aumento proporcional del consumo total. Las pérdidas previstas en fotovoltaica se compensarán parcialmente con la demanda de otras aplicaciones industriales, sostiene DiRienzo, del Silver Institute. El organismo espera que el consumo industrial mundial de plata se modere durante los próximos años, aunque permanezca en niveles históricamente altos.
El cobre se agiganta
El cobre será uno de los materiales que ganarán demanda con las infraestructuras de IA durante los próximos cinco años, especialmente en cables y distribución eléctrica, prevé Mata, de Semidynamics. El oro y la plata podrían beneficiarse de más equipos, aunque su consumo dependerá del diseño de cada componente. Los precios volátiles y la concentración de suministros pueden generar riesgos. Mata pone como ejemplo el galio, empleado en semiconductores especializados y cuya cadena de suministro depende fuertemente de China.
El efecto en las cotizaciones sería distinto. La industria representa alrededor del 58% de la demanda mundial de plata, mientras la tecnología supone entre el 6% y el 7% de la del oro, explica Marburger. Ambos porcentajes incluyen todos los usos de esas categorías, no solo los vinculados a la IA, cuyo efecto podría ser mayor en la plata. En el oro seguirán pesando mucho más los tipos de interés, el dólar, los flujos de inversión, las compras de bancos centrales y la incertidumbre geopolítica.
Oportunidad europea
Europa puede encontrar una oportunidad industrial en el tratamiento de esos metales. El continente tiene capacidades para refinar, reciclar y fabricar componentes de alta fiabilidad destinados a centros de datos y redes eléctricas, señala Carlos Polo, profesor de Deusto Business School. La extracción minera ofrece menos recorrido, dada su escasa presencia en Europa. Cada servidor retirado puede convertirse en una mina urbana para recuperar materiales, añade el experto.
Los precios elevados y la dependencia de proveedores extranjeros pueden reducir los márgenes de esas actividades, advierte Polo. Si el continente se limita a instalar centros de datos y comprar fuera el hardware que necesitan, asumirá el coste de esa expansión sin quedarse con el negocio asociado a refinar, reciclar y fabricar componentes, sostiene el profesor.
RSS de noticias de economia

