Sheila Ebana ya no es únicamente conocida como la madre de Lamine Yamal . En apenas unos meses, la popularidad que rodea al futbolista del Barcelona se ha trasladado también a ella y a su hijo pequeño, Keyne, hasta convertirlos en los protagonistas de una de las nuevas portadas de Forbes. Una imagen que supone, además, la presentación de Sheila con nombre propio dentro del universo de los creadores de contenido.La revista ha incluido a la madre del futbolista y a Keyne entre los rostros protagonistas de su especial dedicado a los creadores digitales. Sheila llega a esta nueva etapa con 2,8 millones de seguidores en Instagram y una comunidad que no ha dejado de crecer en los últimos meses. Una cifra que contrasta con el perfil mucho más discreto que mantenía hasta hace poco. Y aunque todavía reconoce que le cuesta acostumbrarse a posar, hablar ante una cámara y asumir toda la atención que genera su familia, Sheila parece haber encontrado su sitio. «Actualmente soy creadora de contenido, desde hace cuatro meses. Ahora tengo 2,8 millones de seguidores, que sois los que me veis», explica durante el detrás de cámara de la sesión publicada por Forbes.De madre de futbolista a creadora con nombre propioLa portada supone un paso más en una transformación que se ha ido produciendo de manera progresiva. Sheila ha pasado de aparecer principalmente vinculada a su hijo a convertirse ella misma en uno de los rostros que despiertan interés en redes sociales, con publicaciones sobre su día a día, su familia, sus viajes, sus gustos y diferentes aspectos de su vida.En el especial de Forbes, además, no aparece sola. A su lado está Keyne, su hijo pequeño y uno de los grandes protagonistas de la familia durante el Mundial de 2026. La revista destaca precisamente ese vínculo familiar, pero Sheila se presenta en el proyecto desde su nueva faceta profesional, sin necesidad de hacerlo bajo la etiqueta de «la madre de Lamine Yamal». La exposición, eso sí, sigue siendo algo relativamente nuevo para ella. Durante la grabación de la sesión reconoce que todavía siente cierto pudor delante de las cámaras. «Aunque me da mucha vergüenza, me estoy adaptando», asegura. En uno de los momentos del vídeo, incluso admite entre risas: «tengo que repetirlo, me da vergüenza». «Quiero que la gente se divierta viendo mis vídeos»Sheila tampoco parece tener una hoja de ruta cerrada para esta nueva vida. De hecho, cuando Forbes le pregunta por su futuro, prefiere no hacer grandes planes y centrarse en lo que está viviendo ahora. «Ahora mismo no te puedo decir dónde me veo en un futuro, pero si me quieres ver, sígueme», responde. Lo que sí tiene claro es qué quiere conseguir con sus publicaciones. «Yo lo que quiero es que la gente se divierta viendo mis vídeos», explica en la entrevista. Una declaración que encaja con el contenido que ha ido compartiendo en los últimos meses y que ha contribuido a que su perfil gane cada vez más peso propio. Su actividad en Instagram ha cambiado notablemente. Si antes sus publicaciones estaban mucho más centradas en sus hijos, especialmente en Lamine y Keyne, ahora ella ocupa buena parte del espacio. Vacaciones, tratamientos de belleza, objetos personales o escenas de su día a día forman parte de una nueva estrategia de contenido con la que ha ido construyendo su propia comunidad.El salto de Sheila llega de la mano de KeyneLa portada de Forbes llega, además, en un momento en el que el apellido Yamal atraviesa una etapa de enorme exposición. Lamine, campeón del mundo con España a los 19 años según la información facilitada, acumula más de 59 millones de seguidores en Instagram y se ha convertido en una de las grandes figuras mediáticas del fútbol. Su popularidad ha terminado multiplicando también la atención sobre las personas que forman parte de su círculo más cercano.En el caso de Sheila, sin embargo, su historia comenzó mucho antes de las redes sociales. Originaria de Guinea Ecuatorial, llegó a España con 14 años y trabajó durante años en la hostelería. Fue madre de Lamine con 21 años y, mientras su hijo avanzaba en el fútbol, ella desempeñó un papel fundamental en su crecimiento y en su vida cotidiana. El propio Lamine ha hablado en numerosas ocasiones de la importancia de su madre. En El Mundo llegó a resumir su influencia con una frase que explica bien el papel que ha desempeñado dentro de la familia: «ella siempre es la que habla, y cuando mi madre habla, todo el mundo la escucha. Yo, mi hermano, mis amigos…».El respaldo de Lamine a su nueva facetaEl futbolista tampoco ha permanecido al margen de este salto de su madre a las redes. Lamine ha compartido la portada de Forbes en la que Sheila aparece junto a Keyne, demostrando públicamente que sigue de cerca esta nueva faceta que ella misma está descubriendo.La historia de Sheila Ebana ha dado así un giro inesperado. La mujer que durante años estuvo detrás de uno de los grandes talentos del fútbol español empieza ahora a ocupar un lugar propio frente a las cámaras. Y aunque todavía confiesa que le da vergüenza, las cifras demuestran que ya tiene una audiencia pendiente de lo que cuenta. Sheila Ebana ya no es únicamente conocida como la madre de Lamine Yamal . En apenas unos meses, la popularidad que rodea al futbolista del Barcelona se ha trasladado también a ella y a su hijo pequeño, Keyne, hasta convertirlos en los protagonistas de una de las nuevas portadas de Forbes. Una imagen que supone, además, la presentación de Sheila con nombre propio dentro del universo de los creadores de contenido.La revista ha incluido a la madre del futbolista y a Keyne entre los rostros protagonistas de su especial dedicado a los creadores digitales. Sheila llega a esta nueva etapa con 2,8 millones de seguidores en Instagram y una comunidad que no ha dejado de crecer en los últimos meses. Una cifra que contrasta con el perfil mucho más discreto que mantenía hasta hace poco. Y aunque todavía reconoce que le cuesta acostumbrarse a posar, hablar ante una cámara y asumir toda la atención que genera su familia, Sheila parece haber encontrado su sitio. «Actualmente soy creadora de contenido, desde hace cuatro meses. Ahora tengo 2,8 millones de seguidores, que sois los que me veis», explica durante el detrás de cámara de la sesión publicada por Forbes.De madre de futbolista a creadora con nombre propioLa portada supone un paso más en una transformación que se ha ido produciendo de manera progresiva. Sheila ha pasado de aparecer principalmente vinculada a su hijo a convertirse ella misma en uno de los rostros que despiertan interés en redes sociales, con publicaciones sobre su día a día, su familia, sus viajes, sus gustos y diferentes aspectos de su vida.En el especial de Forbes, además, no aparece sola. A su lado está Keyne, su hijo pequeño y uno de los grandes protagonistas de la familia durante el Mundial de 2026. La revista destaca precisamente ese vínculo familiar, pero Sheila se presenta en el proyecto desde su nueva faceta profesional, sin necesidad de hacerlo bajo la etiqueta de «la madre de Lamine Yamal». La exposición, eso sí, sigue siendo algo relativamente nuevo para ella. Durante la grabación de la sesión reconoce que todavía siente cierto pudor delante de las cámaras. «Aunque me da mucha vergüenza, me estoy adaptando», asegura. En uno de los momentos del vídeo, incluso admite entre risas: «tengo que repetirlo, me da vergüenza». «Quiero que la gente se divierta viendo mis vídeos»Sheila tampoco parece tener una hoja de ruta cerrada para esta nueva vida. De hecho, cuando Forbes le pregunta por su futuro, prefiere no hacer grandes planes y centrarse en lo que está viviendo ahora. «Ahora mismo no te puedo decir dónde me veo en un futuro, pero si me quieres ver, sígueme», responde. Lo que sí tiene claro es qué quiere conseguir con sus publicaciones. «Yo lo que quiero es que la gente se divierta viendo mis vídeos», explica en la entrevista. Una declaración que encaja con el contenido que ha ido compartiendo en los últimos meses y que ha contribuido a que su perfil gane cada vez más peso propio. Su actividad en Instagram ha cambiado notablemente. Si antes sus publicaciones estaban mucho más centradas en sus hijos, especialmente en Lamine y Keyne, ahora ella ocupa buena parte del espacio. Vacaciones, tratamientos de belleza, objetos personales o escenas de su día a día forman parte de una nueva estrategia de contenido con la que ha ido construyendo su propia comunidad.El salto de Sheila llega de la mano de KeyneLa portada de Forbes llega, además, en un momento en el que el apellido Yamal atraviesa una etapa de enorme exposición. Lamine, campeón del mundo con España a los 19 años según la información facilitada, acumula más de 59 millones de seguidores en Instagram y se ha convertido en una de las grandes figuras mediáticas del fútbol. Su popularidad ha terminado multiplicando también la atención sobre las personas que forman parte de su círculo más cercano.En el caso de Sheila, sin embargo, su historia comenzó mucho antes de las redes sociales. Originaria de Guinea Ecuatorial, llegó a España con 14 años y trabajó durante años en la hostelería. Fue madre de Lamine con 21 años y, mientras su hijo avanzaba en el fútbol, ella desempeñó un papel fundamental en su crecimiento y en su vida cotidiana. El propio Lamine ha hablado en numerosas ocasiones de la importancia de su madre. En El Mundo llegó a resumir su influencia con una frase que explica bien el papel que ha desempeñado dentro de la familia: «ella siempre es la que habla, y cuando mi madre habla, todo el mundo la escucha. Yo, mi hermano, mis amigos…».El respaldo de Lamine a su nueva facetaEl futbolista tampoco ha permanecido al margen de este salto de su madre a las redes. Lamine ha compartido la portada de Forbes en la que Sheila aparece junto a Keyne, demostrando públicamente que sigue de cerca esta nueva faceta que ella misma está descubriendo.La historia de Sheila Ebana ha dado así un giro inesperado. La mujer que durante años estuvo detrás de uno de los grandes talentos del fútbol español empieza ahora a ocupar un lugar propio frente a las cámaras. Y aunque todavía confiesa que le da vergüenza, las cifras demuestran que ya tiene una audiencia pendiente de lo que cuenta.
Sheila Ebana ya no es únicamente conocida como la madre de Lamine Yamal. En apenas unos meses, la popularidad que rodea al futbolista del Barcelona se ha trasladado también a ella y a su hijo pequeño, Keyne, hasta convertirlos en los protagonistas de … una de las nuevas portadas de Forbes. Una imagen que supone, además, la presentación de Sheila con nombre propio dentro del universo de los creadores de contenido.
La revista ha incluido a la madre del futbolista y a Keyne entre los rostros protagonistas de su especial dedicado a los creadores digitales. Sheila llega a esta nueva etapa con 2,8 millones de seguidores en Instagram y una comunidad que no ha dejado de crecer en los últimos meses. Una cifra que contrasta con el perfil mucho más discreto que mantenía hasta hace poco.
Y aunque todavía reconoce que le cuesta acostumbrarse a posar, hablar ante una cámara y asumir toda la atención que genera su familia, Sheila parece haber encontrado su sitio. «Actualmente soy creadora de contenido, desde hace cuatro meses. Ahora tengo 2,8 millones de seguidores, que sois los que me veis», explica durante el detrás de cámara de la sesión publicada por Forbes.
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De madre de futbolista a creadora con nombre propio
La portada supone un paso más en una transformación que se ha ido produciendo de manera progresiva. Sheila ha pasado de aparecer principalmente vinculada a su hijo a convertirse ella misma en uno de los rostros que despiertan interés en redes sociales, con publicaciones sobre su día a día, su familia, sus viajes, sus gustos y diferentes aspectos de su vida.
En el especial de Forbes, además, no aparece sola. A su lado está Keyne, su hijo pequeño y uno de los grandes protagonistas de la familia durante el Mundial de 2026. La revista destaca precisamente ese vínculo familiar, pero Sheila se presenta en el proyecto desde su nueva faceta profesional, sin necesidad de hacerlo bajo la etiqueta de «la madre de Lamine Yamal».
La exposición, eso sí, sigue siendo algo relativamente nuevo para ella. Durante la grabación de la sesión reconoce que todavía siente cierto pudor delante de las cámaras. «Aunque me da mucha vergüenza, me estoy adaptando», asegura. En uno de los momentos del vídeo, incluso admite entre risas: «tengo que repetirlo, me da vergüenza».
«Quiero que la gente se divierta viendo mis vídeos»
Sheila tampoco parece tener una hoja de ruta cerrada para esta nueva vida. De hecho, cuando Forbes le pregunta por su futuro, prefiere no hacer grandes planes y centrarse en lo que está viviendo ahora. «Ahora mismo no te puedo decir dónde me veo en un futuro, pero si me quieres ver, sígueme», responde.
Lo que sí tiene claro es qué quiere conseguir con sus publicaciones. «Yo lo que quiero es que la gente se divierta viendo mis vídeos», explica en la entrevista. Una declaración que encaja con el contenido que ha ido compartiendo en los últimos meses y que ha contribuido a que su perfil gane cada vez más peso propio.
Su actividad en Instagram ha cambiado notablemente. Si antes sus publicaciones estaban mucho más centradas en sus hijos, especialmente en Lamine y Keyne, ahora ella ocupa buena parte del espacio. Vacaciones, tratamientos de belleza, objetos personales o escenas de su día a día forman parte de una nueva estrategia de contenido con la que ha ido construyendo su propia comunidad.
El salto de Sheila llega de la mano de Keyne
La portada de Forbes llega, además, en un momento en el que el apellido Yamal atraviesa una etapa de enorme exposición. Lamine, campeón del mundo con España a los 19 años según la información facilitada, acumula más de 59 millones de seguidores en Instagram y se ha convertido en una de las grandes figuras mediáticas del fútbol. Su popularidad ha terminado multiplicando también la atención sobre las personas que forman parte de su círculo más cercano.
En el caso de Sheila, sin embargo, su historia comenzó mucho antes de las redes sociales. Originaria de Guinea Ecuatorial, llegó a España con 14 años y trabajó durante años en la hostelería. Fue madre de Lamine con 21 años y, mientras su hijo avanzaba en el fútbol, ella desempeñó un papel fundamental en su crecimiento y en su vida cotidiana.
El propio Lamine ha hablado en numerosas ocasiones de la importancia de su madre. En El Mundo llegó a resumir su influencia con una frase que explica bien el papel que ha desempeñado dentro de la familia: «ella siempre es la que habla, y cuando mi madre habla, todo el mundo la escucha. Yo, mi hermano, mis amigos…».
El respaldo de Lamine a su nueva faceta
El futbolista tampoco ha permanecido al margen de este salto de su madre a las redes. Lamine ha compartido la portada de Forbes en la que Sheila aparece junto a Keyne, demostrando públicamente que sigue de cerca esta nueva faceta que ella misma está descubriendo.
La historia de Sheila Ebana ha dado así un giro inesperado. La mujer que durante años estuvo detrás de uno de los grandes talentos del fútbol español empieza ahora a ocupar un lugar propio frente a las cámaras. Y aunque todavía confiesa que le da vergüenza, las cifras demuestran que ya tiene una audiencia pendiente de lo que cuenta.
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