Dos meses después de que la NASA prometiera lo que parece imposible, construir la primera colonia humana en la Luna durante la próxima década, los responsables de la agencia espacial estadounidense han detallado los primeros pasos para que ese sueño se haga realidad. Este martes, Jared Isaacman, el administrador de la agencia espacial estadounidense, ha anunciado que antes del final de 2026 lanzará tres misiones robóticas a la superficie lunar, ejecutadas por empresas privadas.
Estados Unidos planea lanzar tres misiones robóticas a la Luna, operadas por empresas privadas, comenzando con el primer vuelo lunar de Blue Origin en otoño de 2026
Estados Unidos planea lanzar tres misiones robóticas a la Luna, operadas por empresas privadas, comenzando con el primer vuelo lunar de Blue Origin en otoño de 2026


Dos meses después de que la NASA prometiera lo que parece imposible, construir la primera colonia humana en la Luna durante la próxima década, los responsables de la agencia espacial estadounidense han detallado los primeros pasos para que ese sueño se haga realidad. Este martes, Jared Isaacman, el administrador de la agencia espacial estadounidense, ha anunciado que antes del final de 2026 lanzará tres misiones robóticas a la superficie lunar, ejecutadas por empresas privadas.
La primera de ellas, prevista para el otoño de 2026 será misión la Moon Base 1 y la NASA se la ha encargado a Blue Origin, la empresa espacial de Jeff Bezos. Será el estreno del aterrizador lunar de Bezos, el Blue Moon, cuya segunda versión va a competir también con el Starship de Elon Musk para llevar a los primeros astronautas del siglo XXI a pisar la Luna en las misiones Artemis 4 y Artemis 5.
Cuando el lanzamiento de la misión Artemis 2 había encadenado dos retrasos, el pasado mes de marzo la NASA hizo pública una ambición mucho mayor: esa primera misión lunar tripulada en más de medio siglo sería solo el primer paso hacia la creación de la primera colonia humana en la Luna.
Durante su mandato, Isaacman se ha propuesto que la NASA recupere su espíritu original de “hacer posible lo aparentemente imposible”. Es su planteamiento para cumplir los objetivos que le impone el presidente de EE UU, que en su decreto para asegurar la superioridad estadounidense en el espacio se comprometió a crear bases permanentes en la superficie lunar y a dotarlas de energía nuclear. Tales objetivos resultan difícilmente viables a corto plazo, cuando la NASA todavía no tiene a su disposición una nave capaz de aterrizar astronautas en la Luna y cuando sus recientes misiones comerciales para posar robots en el satélite natural terrestre han tenido unos resultados muy modestos.
Si esa situación cambia y la NASA consigue tener a corto plazo un aterrizador lunar, tarea que ha encargado a las empresas Blue Origin (propiedad de Jeff Bezos) y SpaceX (de la que es dueño Elon Musk), el plan es probar esa nave en una órbita cercana a la Tierra en 2027 durante la misión Artemis 3. Y si esa prueba resulta exitosa, EE UU pretende intentar dos aterrizajes en la Luna durante 2028, con las misiones Artemis 4 y Artemis 5.
Suponiendo que esos planes se hagan realidad, la segunda fase de colonización lunar comenzaría a partir de 2029, con la creación de las primeras bases habitables, que serán provisionales y operarán con la energía que proporcionen instalaciones solares y nucleares. A partir de 2032, las bases podrían ser ya permanentes, edificadas con el apoyo de robots de construcción. Esa primera colonia humana en otro mundo contaría con vehículos de transporte presurizados para cubrir largas distancias, con un sistema de telecomunicaciones —tanto en superficie como en la órbita lunar— y con centrales nucleares capaces de dar energía constante a la base durante las gélidas y largas noches lunares.
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