La espiral de bajas laborales preocupa al mundo empresarial por el elevado coste y el efecto que tiene el absentismo sobre la productividad y la competitividad. La patronal UNO, que agrupa a las empresas de logística y transporte, ha advertido este martes de que el absentismo «desbocado» está deteriorando el funcionamiento del mercado de trabajo y poniendo en entredicho la continuidad de muchas pymes, al limitar la capacidad de las compañías para destinar recursos a inversión y creación de puestos de trabajo.La organización que dirige Francisco Aranda ha lanzado este aviso después de que el sector del transporte y la logística haya registrado en el segundo trimestre de 2026 una caída del 1,9% en el número de ocupados , hasta las 1.240.700 personas, según la Encuesta de Población Activa (EPA).El presidente de la patronal ha subrayado que este retroceso se produce en un contexto ya tensionado por los sobrecostes , la inestabilidad regulatoria, la falta de diálogo social, la puesta en marcha de medidas desligadas de la productividad y el aumento de las tensiones geopolíticas, factores que, a su juicio, incrementan la incertidumbre y lastran la actividad económica.«Las empresas toman sus decisiones de inversión y contratación en un entorno cada vez más complejo, con menores márgenes, mayores costes y un escenario internacional especialmente volátil», ha señalado el dirigente empresarial, que ha situado el absentismo entre los principales focos de inquietud del tejido empresarial.Desde UNO recuerdan que el absentismo concluyó 2025 en el máximo histórico del 7,7%, lo que supone que alrededor de 1,6 millones de empleados dejan de acudir a su puesto cada jornada, generando un coste para las arcas públicas equivalente al 8,1% del PIB . «El coste anual del absentismo representa aproximadamente el 70% del gasto destinado al sistema público de pensiones, lo que evidencia la magnitud de un problema que amenaza la sostenibilidad de nuestro estado del bienestar», ha enfatizado Francisco Aranda.En este sentido, ha asegurado que el desequilibrio está teniendo un «impacto directo» sobre los resultados empresariales y provoca importantes desajustes organizativos y sociales, «al trasladar una mayor carga de trabajo al resto de trabajadores y tensionar el funcionamiento de las plantillas» en las actividades de carácter operativo.Participación de las mutuasPor todo ello ha insistido en la conveniencia de reforzar los mecanismos de control y evaluación del desequilibrio tras precisar que «una parte significativa» del absentismo se concentra en un número reducido de empleados, «ya que el 7% de los casos acumula aproximadamente el 50% de las bajas ».Así, UNO instado al Gobierno a poner en marcha un «plan integral» que permita mejorar los protocolos, acelerar la tramitación de las incapacidades temporales e impulsar la interoperabilidad entre el sistema sanitario y las mutuas, con el objetivo de recortar tiempos de espera y evitar retrasos administrativos. «Permitir la participación activa de las mutuas aliviaría la saturación de la a tención primaria , reduciría los tiempos de espera y evitaría que miles de trabajadores permanezcan de baja más tiempo del necesario por razones puramente administrativas», ha aseverado Aranda.Más costes laborales y rotaciónJunto al absentismo, la organización empresarial ha puesto el foco en otros problemas estructurales que están mermando la productividad y limitando la capacidad de las compañías para invertir y generar nuevos empleos, como el incremento de los costes laborales, la elevada rotación, el déficit de rendimiento y las dificultades para cubrir vacantes , en un entorno marcado además por la inflación y la debilidad de la productividad.«Es evidente que estamos peor que antes de la pandemia en muchos indicadores estructurales del mercado de trabajo. Es el momento de abordar estas disfunciones de forma conjunta, con un enfoque realista y orientado a mejorar la competitividad y la creación de empleo», ha argumentado el presidente de UNO. Así, ha reclamado que la lucha contra el absentismo se sitúe «en el centro de la agenda económica y laboral », acompañada de una revisión de las políticas activas de empleo, una rebaja de las cargas asociadas a la contratación y medidas que impulsen la productividad. La espiral de bajas laborales preocupa al mundo empresarial por el elevado coste y el efecto que tiene el absentismo sobre la productividad y la competitividad. La patronal UNO, que agrupa a las empresas de logística y transporte, ha advertido este martes de que el absentismo «desbocado» está deteriorando el funcionamiento del mercado de trabajo y poniendo en entredicho la continuidad de muchas pymes, al limitar la capacidad de las compañías para destinar recursos a inversión y creación de puestos de trabajo.La organización que dirige Francisco Aranda ha lanzado este aviso después de que el sector del transporte y la logística haya registrado en el segundo trimestre de 2026 una caída del 1,9% en el número de ocupados , hasta las 1.240.700 personas, según la Encuesta de Población Activa (EPA).El presidente de la patronal ha subrayado que este retroceso se produce en un contexto ya tensionado por los sobrecostes , la inestabilidad regulatoria, la falta de diálogo social, la puesta en marcha de medidas desligadas de la productividad y el aumento de las tensiones geopolíticas, factores que, a su juicio, incrementan la incertidumbre y lastran la actividad económica.«Las empresas toman sus decisiones de inversión y contratación en un entorno cada vez más complejo, con menores márgenes, mayores costes y un escenario internacional especialmente volátil», ha señalado el dirigente empresarial, que ha situado el absentismo entre los principales focos de inquietud del tejido empresarial.Desde UNO recuerdan que el absentismo concluyó 2025 en el máximo histórico del 7,7%, lo que supone que alrededor de 1,6 millones de empleados dejan de acudir a su puesto cada jornada, generando un coste para las arcas públicas equivalente al 8,1% del PIB . «El coste anual del absentismo representa aproximadamente el 70% del gasto destinado al sistema público de pensiones, lo que evidencia la magnitud de un problema que amenaza la sostenibilidad de nuestro estado del bienestar», ha enfatizado Francisco Aranda.En este sentido, ha asegurado que el desequilibrio está teniendo un «impacto directo» sobre los resultados empresariales y provoca importantes desajustes organizativos y sociales, «al trasladar una mayor carga de trabajo al resto de trabajadores y tensionar el funcionamiento de las plantillas» en las actividades de carácter operativo.Participación de las mutuasPor todo ello ha insistido en la conveniencia de reforzar los mecanismos de control y evaluación del desequilibrio tras precisar que «una parte significativa» del absentismo se concentra en un número reducido de empleados, «ya que el 7% de los casos acumula aproximadamente el 50% de las bajas ».Así, UNO instado al Gobierno a poner en marcha un «plan integral» que permita mejorar los protocolos, acelerar la tramitación de las incapacidades temporales e impulsar la interoperabilidad entre el sistema sanitario y las mutuas, con el objetivo de recortar tiempos de espera y evitar retrasos administrativos. «Permitir la participación activa de las mutuas aliviaría la saturación de la a tención primaria , reduciría los tiempos de espera y evitaría que miles de trabajadores permanezcan de baja más tiempo del necesario por razones puramente administrativas», ha aseverado Aranda.Más costes laborales y rotaciónJunto al absentismo, la organización empresarial ha puesto el foco en otros problemas estructurales que están mermando la productividad y limitando la capacidad de las compañías para invertir y generar nuevos empleos, como el incremento de los costes laborales, la elevada rotación, el déficit de rendimiento y las dificultades para cubrir vacantes , en un entorno marcado además por la inflación y la debilidad de la productividad.«Es evidente que estamos peor que antes de la pandemia en muchos indicadores estructurales del mercado de trabajo. Es el momento de abordar estas disfunciones de forma conjunta, con un enfoque realista y orientado a mejorar la competitividad y la creación de empleo», ha argumentado el presidente de UNO. Así, ha reclamado que la lucha contra el absentismo se sitúe «en el centro de la agenda económica y laboral », acompañada de una revisión de las políticas activas de empleo, una rebaja de las cargas asociadas a la contratación y medidas que impulsen la productividad.
La espiral de bajas laborales preocupa al mundo empresarial por el elevado coste y el efecto que tiene el absentismo sobre la productividad y la competitividad. La patronal UNO, que agrupa a las empresas de logística y transporte, ha advertido este martes de que el … absentismo «desbocado» está deteriorando el funcionamiento del mercado de trabajo y poniendo en entredicho la continuidad de muchas pymes, al limitar la capacidad de las compañías para destinar recursos a inversión y creación de puestos de trabajo.
La organización que dirige Francisco Aranda ha lanzado este aviso después de que el sector del transporte y la logística haya registrado en el segundo trimestre de 2026 una caída del 1,9% en el número de ocupados, hasta las 1.240.700 personas, según la Encuesta de Población Activa (EPA).
El presidente de la patronal ha subrayado que este retroceso se produce en un contexto ya tensionado por los sobrecostes, la inestabilidad regulatoria, la falta de diálogo social, la puesta en marcha de medidas desligadas de la productividad y el aumento de las tensiones geopolíticas, factores que, a su juicio, incrementan la incertidumbre y lastran la actividad económica.
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RADIOGRAFÍA DEL ABSENTISMO
Susana Alcelay
«Las empresas toman sus decisiones de inversión y contratación en un entorno cada vez más complejo, con menores márgenes, mayores costes y un escenario internacional especialmente volátil», ha señalado el dirigente empresarial, que ha situado el absentismo entre los principales focos de inquietud del tejido empresarial.
Desde UNO recuerdan que el absentismo concluyó 2025 en el máximo histórico del 7,7%, lo que supone que alrededor de 1,6 millones de empleados dejan de acudir a su puesto cada jornada, generando un coste para las arcas públicas equivalente al 8,1% del PIB. «El coste anual del absentismo representa aproximadamente el 70% del gasto destinado al sistema público de pensiones, lo que evidencia la magnitud de un problema que amenaza la sostenibilidad de nuestro estado del bienestar», ha enfatizado Francisco Aranda.
En este sentido, ha asegurado que el desequilibrio está teniendo un «impacto directo» sobre los resultados empresariales y provoca importantes desajustes organizativos y sociales, «al trasladar una mayor carga de trabajo al resto de trabajadores y tensionar el funcionamiento de las plantillas» en las actividades de carácter operativo.
Participación de las mutuas
Por todo ello ha insistido en la conveniencia de reforzar los mecanismos de control y evaluación del desequilibrio tras precisar que «una parte significativa» del absentismo se concentra en un número reducido de empleados, «ya que el 7% de los casos acumula aproximadamente el 50% de las bajas».
Así, UNO instado al Gobierno a poner en marcha un «plan integral» que permita mejorar los protocolos, acelerar la tramitación de las incapacidades temporales e impulsar la interoperabilidad entre el sistema sanitario y las mutuas, con el objetivo de recortar tiempos de espera y evitar retrasos administrativos. «Permitir la participación activa de las mutuas aliviaría la saturación de la atención primaria, reduciría los tiempos de espera y evitaría que miles de trabajadores permanezcan de baja más tiempo del necesario por razones puramente administrativas», ha aseverado Aranda.
Más costes laborales y rotación
Junto al absentismo, la organización empresarial ha puesto el foco en otros problemas estructurales que están mermando la productividad y limitando la capacidad de las compañías para invertir y generar nuevos empleos, como el incremento de los costes laborales, la elevada rotación, el déficit de rendimiento y las dificultades para cubrir vacantes, en un entorno marcado además por la inflación y la debilidad de la productividad.
«Es evidente que estamos peor que antes de la pandemia en muchos indicadores estructurales del mercado de trabajo. Es el momento de abordar estas disfunciones de forma conjunta, con un enfoque realista y orientado a mejorar la competitividad y la creación de empleo», ha argumentado el presidente de UNO. Así, ha reclamado que la lucha contra el absentismo se sitúe «en el centro de la agenda económica y laboral», acompañada de una revisión de las políticas activas de empleo, una rebaja de las cargas asociadas a la contratación y medidas que impulsen la productividad.
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