Los jugadores del Albacete llegaron casi dos horas antes al estadio aporreando las ventanas del autobús mientras la multitud les gritaba que sí se podía. Y vaya si pudo el 17º clasificado de Segunda División. Un fragor y éxtasis final en el Belmonte que contrastó con el gesto imperturbable del debutante Álvaro Arbeloa durante todo el partido, cuya vestimenta de color negro luto anticipó el desenlace trágico de la noche para sus intereses. Clavado en la zona técnica con las manos en los bolsillos en la velada helada de La Mancha, el hombre no movió un músculo mientras asistía a la función fúnebre de su equipo y su estreno como entrenador del Madrid. Ni siquiera con el 2-2 de Gonzalo García en el 91. Con el 3-2 en el 94 de Betancor, dio una vueltecita sobre sí mismo y afrontó el primero el camino mortuorio a los vestuarios.
El nuevo entrenador del Real Madrid, imperturbable toda la noche, asegura que volvería a hacer la misma lista, sin Courtois, Bellingham, Mbappé y Rodrygo. “Hemos tocado fondo”, admite Carvajal
Los jugadores del Albacete llegaron casi dos horas antes al estadio aporreando las ventanas del autobús mientras la multitud les gritaba que sí se podía. Y vaya si pudo el 17º clasificado de Segunda División. Un fragor y éxtasis final en el Belmonte que contrastó con el gesto imperturbable del debutante Álvaro Arbeloa durante todo el partido, cuya vestimenta de color negro luto anticipó el desenlace trágico de la noche para sus intereses. Clavado en la zona técnica con las manos en los bolsillos en la velada helada de La Mancha, el hombre no movió un músculo mientras asistía a la función fúnebre de su equipo y su estreno como entrenador del Madrid. Ni siquiera con el 2-2 de Gonzalo García en el 91. Con el 3-2 en el 94 de Betancor, dio una vueltecita sobre sí mismo y afrontó el primero el camino mortuorio a los vestuarios.
Veinte minutos después, se presentó en sala de prensa con un mensaje de penitencia. “Si alguno es el responsable o culpable, soy yo. Yo he tomado las decisiones de la alineación y los cambios”, se arrancó en un intento por cargar con toda la hecatombe. Dispuesto a asumir todo el peso de una cita negra, no evitó la palabra fracaso cuando se la soltaron desde la bancada de la prensa. “Como dije ayer [en la presentación], no tengo miedo al fracaso. Si alguien quiere calificar esta derrota como un fracaso, lo acepto. Yo he fracasado muchas veces en mi vida y he sufrido eliminaciones coperas más duras que esta. El fracaso está de camino al éxito, no en direcciones opuestas”, trató de explicar con el gesto serio pero firme.
En su participar Belmontazo, el segundo título que pierde el Madrid en 72 horas, Arbeloa no contó este miércoles con 11 jugadores que bien podrían haber formado una alineación: Courtois, Trent, Militão, Mendy (estos tres lesionados), Rüdiger, Carreras, Tchouameni, Bellingham, Brahim (en la Copa África con Marruecos), Rodrygo y Mbappé. Mucha artillería que se quedó en casa descansando o afinando el físico. Él, sin embargo, aseguró que no se arrepentía de nada. “Volvería a hacer la misma lista. He traído un equipo capaz de ganar a cualquiera del mundo. Estaba convencido de que esta convocatoria era la adecuada y lo sigo pensando”, subrayó en un intento de trasladar seguridad en medio del naufragio.
La paupérrima actuación de los blancos exhibió otra vez todas las vergüenzas de un equipo que se ha quedado sin fútbol. El inquilino del banquillo cambió, pero la plantilla sigue siendo la misma y todos los vestuarios más allá de los grandes conocen hace mucho tiempo que el bloque bajo es el camino más recto para secar a un Madrid que va muy justo de juego. Los blancos solo pudieron anotar en dos balones aéreos. “Tenemos que tener una circulación más rápida de pelota, más intercambio de posiciones y las ideas más claras frente a una defensa cerrada”, expuso Arbeloa. Unos argumentos que sonaron muy parecidos o similares a los que citaba Xabi Alonso cuando su equipo se empantanaba frente a este tipo de zagas acantonadas.
“Hemos tocado fondo”, reconoció Dani Carvajal. “Hay que hacer una autocrítica individual y colectiva. Estamos a tiempo de remontar la temporada. Ahora no estamos en nuestro mejor momento, tenemos que dar todos muchísimo más y trabajar más. No estamos, yo el primero, a la altura de las expectativas de este club y nos dejaremos la vida”, añadió el capitán, que viene de una lesión y salió en Albacete en el tramo final.
La apelación al trabajo, además de la insistencia por cargar con toda la mochila, fue la respuesta machacona de Arbeloa después de una noche que echa más tierra encima de una temporada decadente del Madrid y que suma esta velada al catálogo de horrores del club en la Copa, como en Toledo, Alcorcón, Alcoyano o Real Unión de Irún.
El nuevo técnico se esforzó en exculpar a los jugadores tanto que dijo que quizá les había pedido muchas cosas para el poco tiempo que llevaban juntos (solo un entrenamiento). “Lo que pasa en el campo es responsabilidad mía. He visto jugadores que querían. No les puedo reprochar la actitud”, afirmó. Unas palabras que fueron en la línea de su discurso durante su presentación. “Mañana [por este jueves], estaremos en Valdebebas para trabajar y dispuestos a mejorar. En las situaciones complicadas es cuando más unidos debemos estar”, señaló.
En lo que sí incidió varias veces fue en la necesidad de mejorar en el plano físico, una de las demandas de la dirección del club y uno de los reproches que le han caído a Xabi Alonso en su despido. Y Arbeloa citó a Antonio Pintus, el recuperado preparador físico con el aval del presidente. A medianoche, el funeral del Madrid recorrió los 250 kilómetros a la capital en avión.
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