La Seguridad Social vuelve a encender todas las alarmas. Ni los 22 millones de ocupados, ni la batería de subida de cotizaciones están siendo capaces de librar al organismo que paga las pensiones de los números rojos. Un escenario que se repite año tras año desde 2011 y que ha empujado al sistema a endeudarse en cifras de vértigo para hacer frente a la factura de diez millones de jubilaciones, que hoy no podrían abonarse sin la ayuda de los impuestos y de la deuda pública. El déficit del organismo que dirige Elma Saiz fue de 7.387 millones el pasado año, equivalentes al 0,4% del PIB. Es la cifra más baja desde 2011 gracias al tirón de las cotizaciones, que se dispararon un 7%, hasta los 176.918 millones, 11.341 millones más. En los últimos años el crecimiento de los ingresos ha sido histórico por factores como la creación de empleo y la subida de los sueldos, pero también por la espiral de aumentos de cotizaciones e impuestos, una vía a la que abrió las puertas de par en par la reforma de pensiones del exministro José Luis Escrivá y se ha instalado en la economía.La presión en el bolsillo de empresas y trabajadores en los últimos años no tiene precedente. 2025, como lo hará también este 2026, batió todos los récord. Fue un ejercicio en el que el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) escaló hasta el 0,8 -este año lo ha hecho al 0,9- al tiempo que se aplicó, como también lo ha hecho este ejercicio, un destope de las bases máximas que afecta a los sueldos más elevados, y la ‘cuota de solidaridad’, que no generará derechos para la jubilación, por lo que estamos ante un impuesto. Golpes, en definitiva, al tejido productivo, y castigos para los empleos más cualificados, que son los que cuentan con remuneraciones más elevadas. Sólo el MEI, que se resta de las nóminas desde el 1 de enero de 2023 con el objetivo de rellenar la ‘hucha’ de las pensiones, tuvo un incremento del 33% el año pasado, hasta los 4.935 millones.Todo ello ha contribuido a sufragar la nómina de las pensiones, el mayor gasto de la Seguridad Social, marcado por el desembarco progresivo de los ‘boomers’ en el sistema, la generación de los 14 millones de personas que comenzó a jubilarse en 2023 tras largas carreras de cotización, que les está dando ya el derecho a pensiones elevadas. La revalorización de las nóminas con el IPC son el otro foco de desembolsos.La presión sobre el bolsillo de empresas y trabajadores no tiene precedente. Ya en 2025, como lo hará este año, se batieron todos los récord Es la gran paradoja. Más fondos para esa ‘hucha’, pero la dependencia de las transferencias estatales es creciente; desde 2005 el Estado ha inyectado más de 400.000 millones al sistema para sostener las pensiones. Y mientras se llena el denominado Fondo de Reserva , que llegó a tener en sus mejores años casi 70.000 millones, la Seguridad Social sigue endeudándose para poder hacer frente al gasto en pensiones; su pasivo superó a final del pasado ejercicio los 136.000 millones. Una cifra desconocida que refleja un crecimiento que ya está cercano al 300% (frente al 103% de la era Rajoy) desde que gobierna Pedro Sánchez. La factura de los ‘boomers’ El endeudamiento seguirá siendo la nota dominante en los próximos años, si otra reforma no lo remedia , para hacer frente a la factura de la generación del ‘baby boom’, que durante más de 40 años han sostenido las pensiones de sus antecesores y ya aterriza en la Seguridad Social. Los ‘boomers’ comenzaron a llamar a las puertas del sistema en 2023 y su desembarco ha comenzado a tensar las costuras del organismo, pese a ocho reformas desde los 80 y un goteo de exigencias más duras para el retiro. El grueso de los pagos fue para pensiones el año pasado, con un crecimiento del 6%, pero inmediatamente después se situó el desembolso para pagar bajas laborales , partida que aumentó un 11,8% respecto al mismo periodo del año anterior, hasta situarse en los 18.413 millones. A este montante hay que sumar el que desembolsan las empresas, que se hacen cargo de los días 4 al 15, lo que elevó la factura por encima de los 30.000 millones . La Seguridad Social vuelve a encender todas las alarmas. Ni los 22 millones de ocupados, ni la batería de subida de cotizaciones están siendo capaces de librar al organismo que paga las pensiones de los números rojos. Un escenario que se repite año tras año desde 2011 y que ha empujado al sistema a endeudarse en cifras de vértigo para hacer frente a la factura de diez millones de jubilaciones, que hoy no podrían abonarse sin la ayuda de los impuestos y de la deuda pública. El déficit del organismo que dirige Elma Saiz fue de 7.387 millones el pasado año, equivalentes al 0,4% del PIB. Es la cifra más baja desde 2011 gracias al tirón de las cotizaciones, que se dispararon un 7%, hasta los 176.918 millones, 11.341 millones más. En los últimos años el crecimiento de los ingresos ha sido histórico por factores como la creación de empleo y la subida de los sueldos, pero también por la espiral de aumentos de cotizaciones e impuestos, una vía a la que abrió las puertas de par en par la reforma de pensiones del exministro José Luis Escrivá y se ha instalado en la economía.La presión en el bolsillo de empresas y trabajadores en los últimos años no tiene precedente. 2025, como lo hará también este 2026, batió todos los récord. Fue un ejercicio en el que el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) escaló hasta el 0,8 -este año lo ha hecho al 0,9- al tiempo que se aplicó, como también lo ha hecho este ejercicio, un destope de las bases máximas que afecta a los sueldos más elevados, y la ‘cuota de solidaridad’, que no generará derechos para la jubilación, por lo que estamos ante un impuesto. Golpes, en definitiva, al tejido productivo, y castigos para los empleos más cualificados, que son los que cuentan con remuneraciones más elevadas. Sólo el MEI, que se resta de las nóminas desde el 1 de enero de 2023 con el objetivo de rellenar la ‘hucha’ de las pensiones, tuvo un incremento del 33% el año pasado, hasta los 4.935 millones.Todo ello ha contribuido a sufragar la nómina de las pensiones, el mayor gasto de la Seguridad Social, marcado por el desembarco progresivo de los ‘boomers’ en el sistema, la generación de los 14 millones de personas que comenzó a jubilarse en 2023 tras largas carreras de cotización, que les está dando ya el derecho a pensiones elevadas. La revalorización de las nóminas con el IPC son el otro foco de desembolsos.La presión sobre el bolsillo de empresas y trabajadores no tiene precedente. Ya en 2025, como lo hará este año, se batieron todos los récord Es la gran paradoja. Más fondos para esa ‘hucha’, pero la dependencia de las transferencias estatales es creciente; desde 2005 el Estado ha inyectado más de 400.000 millones al sistema para sostener las pensiones. Y mientras se llena el denominado Fondo de Reserva , que llegó a tener en sus mejores años casi 70.000 millones, la Seguridad Social sigue endeudándose para poder hacer frente al gasto en pensiones; su pasivo superó a final del pasado ejercicio los 136.000 millones. Una cifra desconocida que refleja un crecimiento que ya está cercano al 300% (frente al 103% de la era Rajoy) desde que gobierna Pedro Sánchez. La factura de los ‘boomers’ El endeudamiento seguirá siendo la nota dominante en los próximos años, si otra reforma no lo remedia , para hacer frente a la factura de la generación del ‘baby boom’, que durante más de 40 años han sostenido las pensiones de sus antecesores y ya aterriza en la Seguridad Social. Los ‘boomers’ comenzaron a llamar a las puertas del sistema en 2023 y su desembarco ha comenzado a tensar las costuras del organismo, pese a ocho reformas desde los 80 y un goteo de exigencias más duras para el retiro. El grueso de los pagos fue para pensiones el año pasado, con un crecimiento del 6%, pero inmediatamente después se situó el desembolso para pagar bajas laborales , partida que aumentó un 11,8% respecto al mismo periodo del año anterior, hasta situarse en los 18.413 millones. A este montante hay que sumar el que desembolsan las empresas, que se hacen cargo de los días 4 al 15, lo que elevó la factura por encima de los 30.000 millones .
La Seguridad Social vuelve a encender todas las alarmas. Ni los 22 millones de ocupados, ni la batería de subida de cotizaciones están siendo capaces de librar al organismo que paga las pensiones de los números rojos. Un escenario que se repite año tras año … desde 2011 y que ha empujado al sistema a endeudarse en cifras de vértigo para hacer frente a la factura de diez millones de jubilaciones, que hoy no podrían abonarse sin la ayuda de los impuestos y de la deuda pública.
El déficit del organismo que dirige Elma Saiz fue de 7.387 millones el pasado año, equivalentes al 0,4% del PIB. Es la cifra más baja desde 2011 gracias al tirón de las cotizaciones, que se dispararon un 7%, hasta los 176.918 millones, 11.341 millones más. En los últimos años el crecimiento de los ingresos ha sido histórico por factores como la creación de empleo y la subida de los sueldos, pero también por la espiral de aumentos de cotizaciones e impuestos, una vía a la que abrió las puertas de par en par la reforma de pensiones del exministro José Luis Escrivá y se ha instalado en la economía.
La presión en el bolsillo de empresas y trabajadores en los últimos años no tiene precedente. 2025, como lo hará también este 2026, batió todos los récord. Fue un ejercicio en el que el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) escaló hasta el 0,8 -este año lo ha hecho al 0,9- al tiempo que se aplicó, como también lo ha hecho este ejercicio, un destope de las bases máximas que afecta a los sueldos más elevados, y la ‘cuota de solidaridad’, que no generará derechos para la jubilación, por lo que estamos ante un impuesto. Golpes, en definitiva, al tejido productivo, y castigos para los empleos más cualificados, que son los que cuentan con remuneraciones más elevadas. Sólo el MEI, que se resta de las nóminas desde el 1 de enero de 2023 con el objetivo de rellenar la ‘hucha’ de las pensiones, tuvo un incremento del 33% el año pasado, hasta los 4.935 millones.
Evolución trimestral de la deuda pública de la Seguridad Social
En millones de euros
136.178,94
140.000
Confinamiento
pandemia
120.000
100.000
80.000
68.854,78
60.000
55.024,76
27.362,63
40.000
20.000
Fuente: Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones
Evolución trimestral de la deuda de la Seguridad Social
En millones de euros
136.178,94
140.000
120.000
Confinamiento
pandemia
100.000
80.000
68.854,78
60.000
55.024,76
27.362,63
40.000
20.000
Fuente: Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones
Todo ello ha contribuido a sufragar la nómina de las pensiones, el mayor gasto de la Seguridad Social, marcado por el desembarco progresivo de los ‘boomers’ en el sistema, la generación de los 14 millones de personas que comenzó a jubilarse en 2023 tras largas carreras de cotización, que les está dando ya el derecho a pensiones elevadas. La revalorización de las nóminas con el IPC son el otro foco de desembolsos.
La presión sobre el bolsillo de empresas y trabajadores no tiene precedente. Ya en 2025, como lo hará este año, se batieron todos los récord
Es la gran paradoja. Más fondos para esa ‘hucha’, pero la dependencia de las transferencias estatales es creciente; desde 2005 el Estado ha inyectado más de 400.000 millones al sistema para sostener las pensiones. Y mientras se llena el denominado Fondo de Reserva, que llegó a tener en sus mejores años casi 70.000 millones, la Seguridad Social sigue endeudándose para poder hacer frente al gasto en pensiones; su pasivo superó a final del pasado ejercicio los 136.000 millones. Una cifra desconocida que refleja un crecimiento que ya está cercano al 300% (frente al 103% de la era Rajoy) desde que gobierna Pedro Sánchez.
La factura de los ‘boomers’
El endeudamiento seguirá siendo la nota dominante en los próximos años, si otra reforma no lo remedia, para hacer frente a la factura de la generación del ‘baby boom’, que durante más de 40 años han sostenido las pensiones de sus antecesores y ya aterriza en la Seguridad Social. Los ‘boomers’ comenzaron a llamar a las puertas del sistema en 2023 y su desembarco ha comenzado a tensar las costuras del organismo, pese a ocho reformas desde los 80 y un goteo de exigencias más duras para el retiro.
El grueso de los pagos fue para pensiones el año pasado, con un crecimiento del 6%, pero inmediatamente después se situó el desembolso para pagar bajas laborales, partida que aumentó un 11,8% respecto al mismo periodo del año anterior, hasta situarse en los 18.413 millones. A este montante hay que sumar el que desembolsan las empresas, que se hacen cargo de los días 4 al 15, lo que elevó la factura por encima de los 30.000 millones.
RSS de noticias de economia
