La sostenibilidad de las pensiones mejora tras las reformas de 2021 y 2023, pero la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) alerta de este escenario deben interpretarse «con mucha cautela» dado que está sujeto a hipótesis macroeconómicas y demográficas que considera «excesivamente optimistas». Estas proyecciones son las aportadas por el Gobierno a la Comisión Europea para elaborar sus estimaciones incluidas en el ‘Ageing Report 2024’, un informe sobre el envejecimiento de la población, de carácter trienal, elaborado y publicado conjuntamente por la Comisión Europea y el Grupo de Trabajo sobre el Envejecimiento del Comité de Política Económica de la Unión Europea que tiene como objetivo evaluar el impacto presupuestario y económico a largo plazo del envejecimiento de la población en todos los Estados miembros.El trabajo del servicio de estudios ha sido elaborado por los investigadores de las u niversidades de Valencia y Extremadura, José Enrique Devesa, Inmaculada Domínguez, Borja Encinas y Robert Meneu, y pone sobre la mesa la creación de un nuevo indicador de sostenibilidad económica, financiera y actuarial construido a partir de los datos oficiales del ‘Ageing Report 2024’. La novedad es que a diferencia del tradicional equilibrio contable anual entre ingresos y gastos, este indicador compara el valor de las prestaciones esperadas con el de las cotizaciones realizadas por una cohorte a lo largo de su ciclo vital . Y en el caso de España, evidencia una tendencia hacia la mejora a largo plazo. Es decir, que las reformas impulsadas por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, que alargaron a 67 años la edad de jubilación, y la emprendida por el exministro José Luis Escrivá, que dejó la mayor subida de cotizaciones de la historia y mayores castigos por retrasar el retiro , tendrían un impacto positivo en una relación más equilibrada entre cotizaciones y pensiones. Los investigadores sitúan a España a la cabeza de la sostenibilidad estructural en un análisis comparativo frente a Alemania, Francia, Países Bajos y Suecia.El nuevo indicador que se propone utiliza un tipo de interés igual al crecimiento medio del PIB en el periodo 2022-2050 tanto para valorar las cotizaciones como las pensiones. De esta forma, explica el informe, si el indicador es mayor de 1, el valor esperado de las prestaciones superaría al de las cotizaciones, lo que indicaría que el sistema tiende a ser insostenible y si, por el contrario, es menor o igual a 1 es sostenible. Para el caso, la fórmula propuesta muestra una tendencia hacia la mejora, pasando de un valor de 1,34 en 2022 a situarse en el 0,90 en el horizonte de 2050, lo que se achaca al refuerzo de los ingresos, por la escalada de subida de cuotas, y la extensión de la vida laboral puestos en marcha con las últimas reformas. España es el país que más se reduce este indicador (-0,44 puntos), seguida de Suecia (-0,20), Países Bajos (-0,07), Francia (-0,06) y Alemania (-0,02). UnPero no todo son buenas noticias. Los investigadores de Fedea insisten en que existe una «aparente discrepancia» entre esta mejora estructural y el indicador de equilibrio financiero tradicional, el que refleja que la llegada a la jubilación de la generación del ‘baby-boom’ provocará un aumento del déficit del sistema de 2,5 puntos del PIB entre 2022 y 2050, el sexto mayor incremento de la Unión Europea. Aseguran que pese a la evolución favorable del nuevo indicador, la mejora dependerá de que se cumplan las proyecciones aportadas por España para el Ageing Report 2024.Y sobre estas últimas subrayan que existe un aumento «excesivo» proyectado para la tasa de actividad de los mayores de 55 años , lo que a su juicio repercute en una mayor edad de jubilación efectiva y en carreras laborales más largas de lo esperable. También califican de «sorprendente y drástica» la reducción proyectada en la tasa de reemplazo de las nuevas pensiones, al considerar que se está sobrevalorando el efecto de que la base máxima de cotización vaya a crecer hasta 2050 por encima de la pensión máxima. La sostenibilidad de las pensiones mejora tras las reformas de 2021 y 2023, pero la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) alerta de este escenario deben interpretarse «con mucha cautela» dado que está sujeto a hipótesis macroeconómicas y demográficas que considera «excesivamente optimistas». Estas proyecciones son las aportadas por el Gobierno a la Comisión Europea para elaborar sus estimaciones incluidas en el ‘Ageing Report 2024’, un informe sobre el envejecimiento de la población, de carácter trienal, elaborado y publicado conjuntamente por la Comisión Europea y el Grupo de Trabajo sobre el Envejecimiento del Comité de Política Económica de la Unión Europea que tiene como objetivo evaluar el impacto presupuestario y económico a largo plazo del envejecimiento de la población en todos los Estados miembros.El trabajo del servicio de estudios ha sido elaborado por los investigadores de las u niversidades de Valencia y Extremadura, José Enrique Devesa, Inmaculada Domínguez, Borja Encinas y Robert Meneu, y pone sobre la mesa la creación de un nuevo indicador de sostenibilidad económica, financiera y actuarial construido a partir de los datos oficiales del ‘Ageing Report 2024’. La novedad es que a diferencia del tradicional equilibrio contable anual entre ingresos y gastos, este indicador compara el valor de las prestaciones esperadas con el de las cotizaciones realizadas por una cohorte a lo largo de su ciclo vital . Y en el caso de España, evidencia una tendencia hacia la mejora a largo plazo. Es decir, que las reformas impulsadas por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, que alargaron a 67 años la edad de jubilación, y la emprendida por el exministro José Luis Escrivá, que dejó la mayor subida de cotizaciones de la historia y mayores castigos por retrasar el retiro , tendrían un impacto positivo en una relación más equilibrada entre cotizaciones y pensiones. Los investigadores sitúan a España a la cabeza de la sostenibilidad estructural en un análisis comparativo frente a Alemania, Francia, Países Bajos y Suecia.El nuevo indicador que se propone utiliza un tipo de interés igual al crecimiento medio del PIB en el periodo 2022-2050 tanto para valorar las cotizaciones como las pensiones. De esta forma, explica el informe, si el indicador es mayor de 1, el valor esperado de las prestaciones superaría al de las cotizaciones, lo que indicaría que el sistema tiende a ser insostenible y si, por el contrario, es menor o igual a 1 es sostenible. Para el caso, la fórmula propuesta muestra una tendencia hacia la mejora, pasando de un valor de 1,34 en 2022 a situarse en el 0,90 en el horizonte de 2050, lo que se achaca al refuerzo de los ingresos, por la escalada de subida de cuotas, y la extensión de la vida laboral puestos en marcha con las últimas reformas. España es el país que más se reduce este indicador (-0,44 puntos), seguida de Suecia (-0,20), Países Bajos (-0,07), Francia (-0,06) y Alemania (-0,02). UnPero no todo son buenas noticias. Los investigadores de Fedea insisten en que existe una «aparente discrepancia» entre esta mejora estructural y el indicador de equilibrio financiero tradicional, el que refleja que la llegada a la jubilación de la generación del ‘baby-boom’ provocará un aumento del déficit del sistema de 2,5 puntos del PIB entre 2022 y 2050, el sexto mayor incremento de la Unión Europea. Aseguran que pese a la evolución favorable del nuevo indicador, la mejora dependerá de que se cumplan las proyecciones aportadas por España para el Ageing Report 2024.Y sobre estas últimas subrayan que existe un aumento «excesivo» proyectado para la tasa de actividad de los mayores de 55 años , lo que a su juicio repercute en una mayor edad de jubilación efectiva y en carreras laborales más largas de lo esperable. También califican de «sorprendente y drástica» la reducción proyectada en la tasa de reemplazo de las nuevas pensiones, al considerar que se está sobrevalorando el efecto de que la base máxima de cotización vaya a crecer hasta 2050 por encima de la pensión máxima.
La sostenibilidad de las pensiones mejora tras las reformas de 2021 y 2023, pero la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) alerta de este escenario deben interpretarse «con mucha cautela» dado que está sujeto a hipótesis macroeconómicas y demográficas que considera « … excesivamente optimistas». Estas proyecciones son las aportadas por el Gobierno a la Comisión Europea para elaborar sus estimaciones incluidas en el ‘Ageing Report 2024’, un informe sobre el envejecimiento de la población, de carácter trienal, elaborado y publicado conjuntamente por la Comisión Europea y el Grupo de Trabajo sobre el Envejecimiento del Comité de Política Económica de la Unión Europea que tiene como objetivo evaluar el impacto presupuestario y económico a largo plazo del envejecimiento de la población en todos los Estados miembros.
El trabajo del servicio de estudios ha sido elaborado por los investigadores de las universidades de Valencia y Extremadura, José Enrique Devesa, Inmaculada Domínguez, Borja Encinas y Robert Meneu, y pone sobre la mesa la creación de un nuevo indicador de sostenibilidad económica, financiera y actuarial construido a partir de los datos oficiales del ‘Ageing Report 2024’.
La novedad es que a diferencia del tradicional equilibrio contable anual entre ingresos y gastos, este indicador compara el valor de las prestaciones esperadas con el de las cotizaciones realizadas por una cohorte a lo largo de su ciclo vital. Y en el caso de España, evidencia una tendencia hacia la mejora a largo plazo. Es decir, que las reformas impulsadas por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, que alargaron a 67 años la edad de jubilación, y la emprendida por el exministro José Luis Escrivá, que dejó la mayor subida de cotizaciones de la historia y mayores castigos por retrasar el retiro, tendrían un impacto positivo en una relación más equilibrada entre cotizaciones y pensiones. Los investigadores sitúan a España a la cabeza de la sostenibilidad estructural en un análisis comparativo frente a Alemania, Francia, Países Bajos y Suecia.
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El nuevo indicador que se propone utiliza un tipo de interés igual al crecimiento medio del PIB en el periodo 2022-2050 tanto para valorar las cotizaciones como las pensiones. De esta forma, explica el informe, si el indicador es mayor de 1, el valor esperado de las prestaciones superaría al de las cotizaciones, lo que indicaría que el sistema tiende a ser insostenible y si, por el contrario, es menor o igual a 1 es sostenible. Para el caso, la fórmula propuesta muestra una tendencia hacia la mejora, pasando de un valor de 1,34 en 2022 a situarse en el 0,90 en el horizonte de 2050, lo que se achaca al refuerzo de los ingresos, por la escalada de subida de cuotas, y la extensión de la vida laboral puestos en marcha con las últimas reformas. España es el país que más se reduce este indicador (-0,44 puntos), seguida de Suecia (-0,20), Países Bajos (-0,07), Francia (-0,06) y Alemania (-0,02). Un
Pero no todo son buenas noticias. Los investigadores de Fedea insisten en que existe una «aparente discrepancia» entre esta mejora estructural y el indicador de equilibrio financiero tradicional, el que refleja que la llegada a la jubilación de la generación del ‘baby-boom’ provocará un aumento del déficit del sistema de 2,5 puntos del PIB entre 2022 y 2050, el sexto mayor incremento de la Unión Europea. Aseguran que pese a la evolución favorable del nuevo indicador, la mejora dependerá de que se cumplan las proyecciones aportadas por España para el Ageing Report 2024.
Y sobre estas últimas subrayan que existe un aumento «excesivo» proyectado para la tasa de actividad de los mayores de 55 años, lo que a su juicio repercute en una mayor edad de jubilación efectiva y en carreras laborales más largas de lo esperable. También califican de «sorprendente y drástica» la reducción proyectada en la tasa de reemplazo de las nuevas pensiones, al considerar que se está sobrevalorando el efecto de que la base máxima de cotización vaya a crecer hasta 2050 por encima de la pensión máxima.
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