La presidenta de la Comisión tiene previsto exponer ante los dirigentes europeos un paquete de propuestas para intentar reducir el impacto de la guerra de Irán en la vida de los ciudadanos. Ursula von der Leyen prepara esta exposición para la reunión informal del Consejo Europeo que se celebrará en Chipre el jueves próximo. En este paquete, el Ejecutivo comunitario prepara lo que la vicepresidenta Teresa Ribera ha definido como «un equilibrio entre medidas estructurales que ya llevábamos tiempo pensando y otras extraordinarias» que se refieren a aspectos fiscales de la energía, con bajadas de impuestos para la electricidad o suavización de las reglas del mercado de emisiones, mientras que las extraordinarias pueden incluir algunos de los aspectos que ya ha propuesto la Agencia Internacional de la Energía (AEI), como incentivos para el teletrabajo, incluyendo la posibilidad de que sea obligatorio en determinadas empresas, o la reducción de la velocidad máxima en las autopistas .Por el momento, este miércoles se ha celebrado una reunión a puerta cerrada con los representantes permanentes de los países miembros para informarles sobre la situación. Según se ha filtrado, el ejecutivo europeo presentó dos escenarios: el primero asumiendo que el conflicto se estabilice y se reabra el estrecho de Ormuz, en cuyo caso se prevé que los precios de la energía deberían bajar rápidamente, excepto para el diésel y el queroseno de aviación que podrían seguir bajo tensión hasta finales del verano. Los problemas en el mercado del gas natural licuado (GNL) podrían prolongarse hasta 2030 debido a la destrucción causada en la terminal de Ras Laffan, en Qatar, que es la mayor infraestructura del mundo para la exportación de este tipo de combustible. El escenario más pesimista es el de una guerra prolongada que según la Comisión provocaría una grave crisis en el suministro de productos petrolíferos y fuertes subidas de precios que afectarían a la reposición de las reservas estratégicas de gas que han de rellenarse antes del próximo invierno. Según la Comisión, en ese caso los países ya no tendrían más remedio que actuar sobre la demanda de forma drástica. Es en este extremo cuando se prevé que se pondrían en marcha medidas concretas que aún no se han acabado de definir pero que pueden incluir jornadas obligatorias de teletrabajo, reducir la velocidad máxima en las autopistas u organizar el tráfico en días alternos en las grandes ciudades. La presidenta de la Comisión tiene previsto exponer ante los dirigentes europeos un paquete de propuestas para intentar reducir el impacto de la guerra de Irán en la vida de los ciudadanos. Ursula von der Leyen prepara esta exposición para la reunión informal del Consejo Europeo que se celebrará en Chipre el jueves próximo. En este paquete, el Ejecutivo comunitario prepara lo que la vicepresidenta Teresa Ribera ha definido como «un equilibrio entre medidas estructurales que ya llevábamos tiempo pensando y otras extraordinarias» que se refieren a aspectos fiscales de la energía, con bajadas de impuestos para la electricidad o suavización de las reglas del mercado de emisiones, mientras que las extraordinarias pueden incluir algunos de los aspectos que ya ha propuesto la Agencia Internacional de la Energía (AEI), como incentivos para el teletrabajo, incluyendo la posibilidad de que sea obligatorio en determinadas empresas, o la reducción de la velocidad máxima en las autopistas .Por el momento, este miércoles se ha celebrado una reunión a puerta cerrada con los representantes permanentes de los países miembros para informarles sobre la situación. Según se ha filtrado, el ejecutivo europeo presentó dos escenarios: el primero asumiendo que el conflicto se estabilice y se reabra el estrecho de Ormuz, en cuyo caso se prevé que los precios de la energía deberían bajar rápidamente, excepto para el diésel y el queroseno de aviación que podrían seguir bajo tensión hasta finales del verano. Los problemas en el mercado del gas natural licuado (GNL) podrían prolongarse hasta 2030 debido a la destrucción causada en la terminal de Ras Laffan, en Qatar, que es la mayor infraestructura del mundo para la exportación de este tipo de combustible. El escenario más pesimista es el de una guerra prolongada que según la Comisión provocaría una grave crisis en el suministro de productos petrolíferos y fuertes subidas de precios que afectarían a la reposición de las reservas estratégicas de gas que han de rellenarse antes del próximo invierno. Según la Comisión, en ese caso los países ya no tendrían más remedio que actuar sobre la demanda de forma drástica. Es en este extremo cuando se prevé que se pondrían en marcha medidas concretas que aún no se han acabado de definir pero que pueden incluir jornadas obligatorias de teletrabajo, reducir la velocidad máxima en las autopistas u organizar el tráfico en días alternos en las grandes ciudades.

La presidenta de la Comisión tiene previsto exponer ante los dirigentes europeos un paquete de propuestas para intentar reducir el impacto de la guerra de Irán en la vida de los ciudadanos. Ursula von der Leyen prepara esta exposición para la reunión informal del Consejo … Europeo que se celebrará en Chipre el jueves próximo. En este paquete, el ejecutivo comunitario prepara lo que la vicepresidenta Teresa Ribera ha definido como «un equilibrio entre medidas estructurales que ya llevábamos tiempo pensando y otras extraordinarias» que se refieren a aspectos fiscales de la energía, con bajadas de impuestos para la electricidad o suavización de las reglas del mercado de emisiones, mientras que las extraordinarias pueden incluir algunos de los aspectos que ya ha propuesto la Agencia Internacional de la Energía (AEI), como incentivos para el teletrabajo, incluyendo la posibilidad de que sea obligatorio en determinadas empresas, o la reducción de la velocidad máxima en las autopistas.
Por el momento, este miércoles se ha celebrado una reunión a puerta cerrada con los representantes permanentes de los países miembros para informarles sobre la situación. Según se ha filtrado, el ejecutivo europeo presentó dos escenarios: el primero asumiendo que el conflicto se estabilice y se reabra el estrecho de Ormuz, en cuyo caso se prevé que los precios de la energía deberían bajar rápidamente, excepto para el diésel y el queroseno de aviación que podrían seguir bajo tensión hasta finales del verano. Los problemas en el mercado del gas natural licuado (GNL) podrían prolongarse hasta 2030 debido a la destrucción causada en la terminal de Ras Laffan, en Qatar, que es la mayor infraestructura del mundo para la exportación de este tipo de combustible.
El escenario más pesimista es el de una guerra prolongada que según la Comisión provocaría una grave crisis en el suministro de productos petrolíferos y fuertes subidas de precios que afectarían a la reposición de las reservas estratégicas de gas que han de rellenarse antes del próximo invierno. Según la Comisión, en ese caso los países ya no tendrían más remedio que actuar sobre la demanda de forma drástica. Es en este extremo cuando se prevé que se pondrían en marcha medidas concretas que aún no se han acabado de definir pero que pueden incluir jornadas obligatorias de teletrabajo, reducir la velocidad máxima en las autopistas u organizar el tráfico en días alternos en las grandes ciudades.
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