La vida de Rossy de Palma (Palma, 1964) cambió de la noche a la mañana gracias a su amistad con Pedro Almodóvar . En plena Movida madrileña, la mallorquina pasó de ser camarera y aspirante a cantante a convertirse en uno de los rostros más recordados del cine y la moda española gracias al cineasta manchego, que la eligió para que formara parte de su filmografía. Desde entonces han pasado ya 40 años, pero lo cierto es que la actriz no ha dejado de trabajar en todo este tiempo. Su último trabajo es ‘ Día de caza ‘, un remake de la aclamada obra del fallecido Carlos Saura en el que vuelve a hacer gala de su gracia natural. La cinta, dirigida por dirigida por Pedro Aguilera y protagonizada por la propia Rossy junto a Carmen Machi, Blanca Portillo y Zoé Arnao, llegará a los cines el próximo 3 de julio.Con motivo del estreno de la película, la intérprete mallorquina visita este martes el plató de ‘El Hormiguero’ de Pablo Motos para charlar sobre el rodaje de esta comedia que aborda temas como la maternidad, las separaciones, la menopausia o los problemas con el alcohol. También conoceremos más sobre su lado más personal más allá de las cámaras.De tocar en grupo y trabajar en un bar de Malasaña a convertirse en la musa de Almodóvar y Jean-Paul GaultierAunque todo el mundo la conoce como Rossy de Palma, su nombre artístico, lo cierto es que Rosa Elena García Echave nació en la capital mallorquina en el año 1964, en el seno de una familia humilde. Su padre, Pedro, era albañil y la actriz fue la mediana de los tres hijos que este tuvo con su esposa, Carmen Echave. Desde pequeña, la intérprete siempre tuvo gran afición por el mundo del arte: hizo ballet durante ocho años y, durante su juventud, formó parte de la banda Peor Impossible , donde ejercía de vocalista en plena Movida madrileña. Rossy compaginó esta faceta artística con su trabajo en el King Creole, un bar situado en pleno barrio de Malasaña, que le permitía pagar las facturas mientras buscaba un hueco en la industria musical.Gracias a los habituales conciertos del grupo, Rossy de Palma coincidió por primera vez con el director Pedro Almodóvar, que empezaba a despuntar en el cine con películas como ‘Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón’ o ‘Laberinto de pasiones’. Tras estos primeros encuentros, el cineasta la eligió para que tuviera un pequeño papel en su siguiente película, ‘La ley del deseo’ , una decisión que acabaría por cambiarle la vida para siempre.Rossy de Palma ha participado en numerosas películas de Pedro Almodóvar, como ‘¡Átame!’, ‘Kika’ o ‘La ley del deseo’ IMDBDespués de sus primeras apariciones en cintas tan icónicas como ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’ o ‘¡Átame!’ , las puertas del faranduleo se abrieron para la de Palma de Mallorca. Así, comenzó a codearse con todo tipo de celebrities y empezó a hacerse un hueco como modelo gracias a sus característicos rasgos. Tanto que, en los años 90, acabaría convirtiéndose en la musa de diseñadores como como Thierry Mugler o Jean-Paul Gaultier , con quien mantiene una gran amistad a día de hoy.Rossy de Palma es consciente de que sus facciones tan poco habituales han sido parte del encanto que la ha llevado al éxito. Sin embargo, tuvo que pasar mucho tiempo para que la protagonista de ‘Kika’ pasara de evitar las fotos y renegar de sus rasgos a convertirse en todo un icono de la moda y el cine. « La gente se reía de mi nariz y yo siempre he dicho que para mí ha sido un escudo maravilloso […] Me dio una complejidad psicológica muy interesante », contó en una entrevista para El País. El infierno que vivió por el maltrato del padre de sus hijosA la vez que ascendía su carrera, Rossy de Palma también tuvo que lidiar con algunos problemas a nivel personal que hicieron de su vida un infierno durante varios años. Entre estos dolorosos episodios, se encuentra el maltrato que sufrió por parte del padre de sus dos hijos , Gabriel (1998) y Luna (1999), del que se sinceró por primera vez hace unos años.Fue durante un episodio de ‘Planeta Calleja’, en el que la actriz recorrió parte de África Oriental junto a sus dos retoños y el presentador Jesús Calleja, cuando esta por fin habló del infierno que había atravesado con su expareja. Todo sucedió cuando trabajaba en Francia , donde conoció al que poco después de convertiría en su novio, lo que supuso el inicio de «la relación más tóxica de su vida» .No todo fue malo en su relación, que empezó siendo muy intensa desde el inicio, hasta el punto de llegar a plantearse ser padres casi desde el comienzo: «Quise mucho a ese hombre. Desde nuestro primer encuentro ya hablamos de hijos. Nosotros nos quisimos mucho y mis hijos están hechos con amor ».La situación cambió cuando Rossy se quedó embarazada y «las cosas empezaron a ir mal» . Su entonces pareja empezó a ser « más posesivo y quería tener el don de mando», llegando incluso a bloquear su instinto maternal: «Me sentía angustiada. Era de esas personas que petan y te montan un pollo por cualquier chorrada en cualquier lugar, en cualquier momento, en cualquier situación, arbitrariamente». La actitud del padre de sus hijos le hacía estar constantemente alerta y plantearse habitualmente si «le iba a dar el telele ahora o después». Esto hizo que esos meses se convirtieran en los más dolorosos de su vida. «Cuando estás en la supervivencia no estás para pensar si eres feliz o no eres feliz», contó, explicando que la intención de sacar adelante a sus hijos fue lo que le dio fuerza. Tras un «suceso violento» por el que acabó teniendo que acudir a un centro médico, Rossy de Palma cortó para siempre la relación con él. « Tuve miedo porque me vi a mí misma desde arriba y tuve que ir al hospital de París donde está el médico forense. Recogimos toda la casa porque una señora que había ayudado a muchas mujeres maltratadas me dijo: ‘Lo que tiene que hacer es cambiar a la cerradura de su casa, coger a sus hijos e irse a Madrid», recordó.La musa de Jean-Paul Gaultier desveló entonces que parte de la letra de la canción de Rosalía ‘Preso (Cap. 6: Clausura)’ era un audio suyo en el que hablaba de la «turbulenta» relación al que la artista puso música: « Bajé al infierno por amor, pero, como volví con dos ángeles, no me arrepiento ». Así son Gabriel y Luna, los dos hijos de Rossy de PalmaAunque la relación fue un auténtico infierno para Rossy de Palma, fruto de esos años llegaron su vida los dos grandes amores de su vida: sus dos hijos, Gabriel y Luna , que han heredado la vena artística de su madre. Tras la ruptura con su padre, ambos se han criado tan solo junto a la actriz, aunque aseguran que esto no les ha pasado factura. « Tenemos figuras paternales en tíos y en padrinos . Mi madre ha hecho un trabajo excepcional: nosotros le hacíamos los regalos el Día del Padre a ella», reveló Luna en la entrevista con Jesús Calleja. De hecho, admite que apenas conocen a su padre, aunque no le guardan resentimiento: «Yo no le quiero. La primera vez que le vi como persona adulta fue antes de la pandemia, y fue surrealista. Mi abuela me dijo: ‘Qué educada estás siendo con él, qué bien te estás llevando con él’. Y le dije: ‘En realidad, me he dado cuenta que no me importa porque no le conozco . El que se ha perdido conocerme ha sido él a mí’. Yo tengo en mi vida a gente que me quiere y no me han podido criar mejor».Gabriel, el mayor de la familia, nacido en 1998, estudió cine y animación 2D y 3D y, desde joven, ha mostrado gran interés por el dibujo y la música. Además, en 2023, siguiendo los pasos de su madre, también debutó como modelo en la ‘080 Barcelona Fashion Week’, desfilando para la firma canaria ‘Como la trucha al trucho’.Por su parte, Luna estudió Humanidades y ha demostrado ser una gran apasionada de la literatura, la mitología y la música. La joven de 26 años está desarrollando su primera novela después de hacer un máster en escritura y también se plantea la posibilidad de lanzar sus propias canciones. Cuando la llaman ‘nepobaby’, se muestra orgullosa de esta etiqueta: «Mi madre me encanta, es un icono y yo soy muy fan de ella. Lo importante es que te lo curres y hacer lo que sea desde el mayor respeto posible». La vida de Rossy de Palma (Palma, 1964) cambió de la noche a la mañana gracias a su amistad con Pedro Almodóvar . En plena Movida madrileña, la mallorquina pasó de ser camarera y aspirante a cantante a convertirse en uno de los rostros más recordados del cine y la moda española gracias al cineasta manchego, que la eligió para que formara parte de su filmografía. Desde entonces han pasado ya 40 años, pero lo cierto es que la actriz no ha dejado de trabajar en todo este tiempo. Su último trabajo es ‘ Día de caza ‘, un remake de la aclamada obra del fallecido Carlos Saura en el que vuelve a hacer gala de su gracia natural. La cinta, dirigida por dirigida por Pedro Aguilera y protagonizada por la propia Rossy junto a Carmen Machi, Blanca Portillo y Zoé Arnao, llegará a los cines el próximo 3 de julio.Con motivo del estreno de la película, la intérprete mallorquina visita este martes el plató de ‘El Hormiguero’ de Pablo Motos para charlar sobre el rodaje de esta comedia que aborda temas como la maternidad, las separaciones, la menopausia o los problemas con el alcohol. También conoceremos más sobre su lado más personal más allá de las cámaras.De tocar en grupo y trabajar en un bar de Malasaña a convertirse en la musa de Almodóvar y Jean-Paul GaultierAunque todo el mundo la conoce como Rossy de Palma, su nombre artístico, lo cierto es que Rosa Elena García Echave nació en la capital mallorquina en el año 1964, en el seno de una familia humilde. Su padre, Pedro, era albañil y la actriz fue la mediana de los tres hijos que este tuvo con su esposa, Carmen Echave. Desde pequeña, la intérprete siempre tuvo gran afición por el mundo del arte: hizo ballet durante ocho años y, durante su juventud, formó parte de la banda Peor Impossible , donde ejercía de vocalista en plena Movida madrileña. Rossy compaginó esta faceta artística con su trabajo en el King Creole, un bar situado en pleno barrio de Malasaña, que le permitía pagar las facturas mientras buscaba un hueco en la industria musical.Gracias a los habituales conciertos del grupo, Rossy de Palma coincidió por primera vez con el director Pedro Almodóvar, que empezaba a despuntar en el cine con películas como ‘Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón’ o ‘Laberinto de pasiones’. Tras estos primeros encuentros, el cineasta la eligió para que tuviera un pequeño papel en su siguiente película, ‘La ley del deseo’ , una decisión que acabaría por cambiarle la vida para siempre.Rossy de Palma ha participado en numerosas películas de Pedro Almodóvar, como ‘¡Átame!’, ‘Kika’ o ‘La ley del deseo’ IMDBDespués de sus primeras apariciones en cintas tan icónicas como ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’ o ‘¡Átame!’ , las puertas del faranduleo se abrieron para la de Palma de Mallorca. Así, comenzó a codearse con todo tipo de celebrities y empezó a hacerse un hueco como modelo gracias a sus característicos rasgos. Tanto que, en los años 90, acabaría convirtiéndose en la musa de diseñadores como como Thierry Mugler o Jean-Paul Gaultier , con quien mantiene una gran amistad a día de hoy.Rossy de Palma es consciente de que sus facciones tan poco habituales han sido parte del encanto que la ha llevado al éxito. Sin embargo, tuvo que pasar mucho tiempo para que la protagonista de ‘Kika’ pasara de evitar las fotos y renegar de sus rasgos a convertirse en todo un icono de la moda y el cine. « La gente se reía de mi nariz y yo siempre he dicho que para mí ha sido un escudo maravilloso […] Me dio una complejidad psicológica muy interesante », contó en una entrevista para El País. El infierno que vivió por el maltrato del padre de sus hijosA la vez que ascendía su carrera, Rossy de Palma también tuvo que lidiar con algunos problemas a nivel personal que hicieron de su vida un infierno durante varios años. Entre estos dolorosos episodios, se encuentra el maltrato que sufrió por parte del padre de sus dos hijos , Gabriel (1998) y Luna (1999), del que se sinceró por primera vez hace unos años.Fue durante un episodio de ‘Planeta Calleja’, en el que la actriz recorrió parte de África Oriental junto a sus dos retoños y el presentador Jesús Calleja, cuando esta por fin habló del infierno que había atravesado con su expareja. Todo sucedió cuando trabajaba en Francia , donde conoció al que poco después de convertiría en su novio, lo que supuso el inicio de «la relación más tóxica de su vida» .No todo fue malo en su relación, que empezó siendo muy intensa desde el inicio, hasta el punto de llegar a plantearse ser padres casi desde el comienzo: «Quise mucho a ese hombre. Desde nuestro primer encuentro ya hablamos de hijos. Nosotros nos quisimos mucho y mis hijos están hechos con amor ».La situación cambió cuando Rossy se quedó embarazada y «las cosas empezaron a ir mal» . Su entonces pareja empezó a ser « más posesivo y quería tener el don de mando», llegando incluso a bloquear su instinto maternal: «Me sentía angustiada. Era de esas personas que petan y te montan un pollo por cualquier chorrada en cualquier lugar, en cualquier momento, en cualquier situación, arbitrariamente». La actitud del padre de sus hijos le hacía estar constantemente alerta y plantearse habitualmente si «le iba a dar el telele ahora o después». Esto hizo que esos meses se convirtieran en los más dolorosos de su vida. «Cuando estás en la supervivencia no estás para pensar si eres feliz o no eres feliz», contó, explicando que la intención de sacar adelante a sus hijos fue lo que le dio fuerza. Tras un «suceso violento» por el que acabó teniendo que acudir a un centro médico, Rossy de Palma cortó para siempre la relación con él. « Tuve miedo porque me vi a mí misma desde arriba y tuve que ir al hospital de París donde está el médico forense. Recogimos toda la casa porque una señora que había ayudado a muchas mujeres maltratadas me dijo: ‘Lo que tiene que hacer es cambiar a la cerradura de su casa, coger a sus hijos e irse a Madrid», recordó.La musa de Jean-Paul Gaultier desveló entonces que parte de la letra de la canción de Rosalía ‘Preso (Cap. 6: Clausura)’ era un audio suyo en el que hablaba de la «turbulenta» relación al que la artista puso música: « Bajé al infierno por amor, pero, como volví con dos ángeles, no me arrepiento ». Así son Gabriel y Luna, los dos hijos de Rossy de PalmaAunque la relación fue un auténtico infierno para Rossy de Palma, fruto de esos años llegaron su vida los dos grandes amores de su vida: sus dos hijos, Gabriel y Luna , que han heredado la vena artística de su madre. Tras la ruptura con su padre, ambos se han criado tan solo junto a la actriz, aunque aseguran que esto no les ha pasado factura. « Tenemos figuras paternales en tíos y en padrinos . Mi madre ha hecho un trabajo excepcional: nosotros le hacíamos los regalos el Día del Padre a ella», reveló Luna en la entrevista con Jesús Calleja. De hecho, admite que apenas conocen a su padre, aunque no le guardan resentimiento: «Yo no le quiero. La primera vez que le vi como persona adulta fue antes de la pandemia, y fue surrealista. Mi abuela me dijo: ‘Qué educada estás siendo con él, qué bien te estás llevando con él’. Y le dije: ‘En realidad, me he dado cuenta que no me importa porque no le conozco . El que se ha perdido conocerme ha sido él a mí’. Yo tengo en mi vida a gente que me quiere y no me han podido criar mejor».Gabriel, el mayor de la familia, nacido en 1998, estudió cine y animación 2D y 3D y, desde joven, ha mostrado gran interés por el dibujo y la música. Además, en 2023, siguiendo los pasos de su madre, también debutó como modelo en la ‘080 Barcelona Fashion Week’, desfilando para la firma canaria ‘Como la trucha al trucho’.Por su parte, Luna estudió Humanidades y ha demostrado ser una gran apasionada de la literatura, la mitología y la música. La joven de 26 años está desarrollando su primera novela después de hacer un máster en escritura y también se plantea la posibilidad de lanzar sus propias canciones. Cuando la llaman ‘nepobaby’, se muestra orgullosa de esta etiqueta: «Mi madre me encanta, es un icono y yo soy muy fan de ella. Lo importante es que te lo curres y hacer lo que sea desde el mayor respeto posible».

La vida de Rossy de Palma (Palma, 1964) cambió de la noche a la mañana gracias a su amistad con Pedro Almodóvar. En plena Movida madrileña, la mallorquina pasó de ser camarera y aspirante a cantante a convertirse en uno de los rostros más recordados del cine y la moda española gracias al cineasta manchego, que la eligió para que formara parte de su filmografía.
Desde entonces han pasado ya 40 años, pero lo cierto es que la actriz no ha dejado de trabajar en todo este tiempo. Su último trabajo es ‘Día de caza‘, un remake de la aclamada obra del fallecido Carlos Saura en el que vuelve a hacer gala de su gracia natural. La cinta, dirigida por dirigida por Pedro Aguilera y protagonizada por la propia Rossy junto a Carmen Machi, Blanca Portillo y Zoé Arnao, llegará a los cines el próximo 3 de julio.
Con motivo del estreno de la película, la intérprete mallorquina visita este martes el plató de ‘El Hormiguero’ de Pablo Motos para charlar sobre el rodaje de esta comedia que aborda temas como la maternidad, las separaciones, la menopausia o los problemas con el alcohol. También conoceremos más sobre su lado más personal más allá de las cámaras.
De tocar en grupo y trabajar en un bar de Malasaña a convertirse en la musa de Almodóvar y Jean-Paul Gaultier
Aunque todo el mundo la conoce como Rossy de Palma, su nombre artístico, lo cierto es que Rosa Elena García Echave nació en la capital mallorquina en el año 1964, en el seno de una familia humilde. Su padre, Pedro, era albañil y la actriz fue la mediana de los tres hijos que este tuvo con su esposa, Carmen Echave.
Desde pequeña, la intérprete siempre tuvo gran afición por el mundo del arte: hizo ballet durante ocho años y, durante su juventud, formó parte de la banda Peor Impossible, donde ejercía de vocalista en plena Movida madrileña. Rossy compaginó esta faceta artística con su trabajo en el King Creole, un bar situado en pleno barrio de Malasaña, que le permitía pagar las facturas mientras buscaba un hueco en la industria musical.
Gracias a los habituales conciertos del grupo, Rossy de Palma coincidió por primera vez con el director Pedro Almodóvar, que empezaba a despuntar en el cine con películas como ‘Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón’ o ‘Laberinto de pasiones’. Tras estos primeros encuentros, el cineasta la eligió para que tuviera un pequeño papel en su siguiente película, ‘La ley del deseo’, una decisión que acabaría por cambiarle la vida para siempre.

(IMDB)
Después de sus primeras apariciones en cintas tan icónicas como ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’ o ‘¡Átame!’, las puertas del faranduleo se abrieron para la de Palma de Mallorca. Así, comenzó a codearse con todo tipo de celebrities y empezó a hacerse un hueco como modelo gracias a sus característicos rasgos. Tanto que, en los años 90, acabaría convirtiéndose en la musa de diseñadores como como Thierry Mugler o Jean-Paul Gaultier, con quien mantiene una gran amistad a día de hoy.
Rossy de Palma es consciente de que sus facciones tan poco habituales han sido parte del encanto que la ha llevado al éxito. Sin embargo, tuvo que pasar mucho tiempo para que la protagonista de ‘Kika’ pasara de evitar las fotos y renegar de sus rasgos a convertirse en todo un icono de la moda y el cine. «La gente se reía de mi nariz y yo siempre he dicho que para mí ha sido un escudo maravilloso […] Me dio una complejidad psicológica muy interesante», contó en una entrevista para El País.
El infierno que vivió por el maltrato del padre de sus hijos
A la vez que ascendía su carrera, Rossy de Palma también tuvo que lidiar con algunos problemas a nivel personal que hicieron de su vida un infierno durante varios años. Entre estos dolorosos episodios, se encuentra el maltrato que sufrió por parte del padre de sus dos hijos, Gabriel (1998) y Luna (1999), del que se sinceró por primera vez hace unos años.
Fue durante un episodio de ‘Planeta Calleja’, en el que la actriz recorrió parte de África Oriental junto a sus dos retoños y el presentador Jesús Calleja, cuando esta por fin habló del infierno que había atravesado con su expareja. Todo sucedió cuando trabajaba en Francia, donde conoció al que poco después de convertiría en su novio, lo que supuso el inicio de «la relación más tóxica de su vida».
No todo fue malo en su relación, que empezó siendo muy intensa desde el inicio, hasta el punto de llegar a plantearse ser padres casi desde el comienzo: «Quise mucho a ese hombre. Desde nuestro primer encuentro ya hablamos de hijos. Nosotros nos quisimos mucho y mis hijos están hechos con amor».
La situación cambió cuando Rossy se quedó embarazada y «las cosas empezaron a ir mal». Su entonces pareja empezó a ser «más posesivo y quería tener el don de mando», llegando incluso a bloquear su instinto maternal: «Me sentía angustiada. Era de esas personas que petan y te montan un pollo por cualquier chorrada en cualquier lugar, en cualquier momento, en cualquier situación, arbitrariamente».
La actitud del padre de sus hijos le hacía estar constantemente alerta y plantearse habitualmente si «le iba a dar el telele ahora o después». Esto hizo que esos meses se convirtieran en los más dolorosos de su vida. «Cuando estás en la supervivencia no estás para pensar si eres feliz o no eres feliz», contó, explicando que la intención de sacar adelante a sus hijos fue lo que le dio fuerza.
Tras un «suceso violento» por el que acabó teniendo que acudir a un centro médico, Rossy de Palma cortó para siempre la relación con él. «Tuve miedo porque me vi a mí misma desde arriba y tuve que ir al hospital de París donde está el médico forense. Recogimos toda la casa porque una señora que había ayudado a muchas mujeres maltratadas me dijo: ‘Lo que tiene que hacer es cambiar a la cerradura de su casa, coger a sus hijos e irse a Madrid», recordó.
La musa de Jean-Paul Gaultier desveló entonces que parte de la letra de la canción de Rosalía ‘Preso (Cap. 6: Clausura)’ era un audio suyo en el que hablaba de la «turbulenta» relación al que la artista puso música: «Bajé al infierno por amor, pero, como volví con dos ángeles, no me arrepiento».
Así son Gabriel y Luna, los dos hijos de Rossy de Palma
Aunque la relación fue un auténtico infierno para Rossy de Palma, fruto de esos años llegaron su vida los dos grandes amores de su vida: sus dos hijos, Gabriel y Luna, que han heredado la vena artística de su madre.
Tras la ruptura con su padre, ambos se han criado tan solo junto a la actriz, aunque aseguran que esto no les ha pasado factura. «Tenemos figuras paternales en tíos y en padrinos. Mi madre ha hecho un trabajo excepcional: nosotros le hacíamos los regalos el Día del Padre a ella», reveló Luna en la entrevista con Jesús Calleja.
De hecho, admite que apenas conocen a su padre, aunque no le guardan resentimiento: «Yo no le quiero. La primera vez que le vi como persona adulta fue antes de la pandemia, y fue surrealista. Mi abuela me dijo: ‘Qué educada estás siendo con él, qué bien te estás llevando con él’. Y le dije: ‘En realidad, me he dado cuenta que no me importa porque no le conozco. El que se ha perdido conocerme ha sido él a mí’. Yo tengo en mi vida a gente que me quiere y no me han podido criar mejor».
Gabriel, el mayor de la familia, nacido en 1998, estudió cine y animación 2D y 3D y, desde joven, ha mostrado gran interés por el dibujo y la música. Además, en 2023, siguiendo los pasos de su madre, también debutó como modelo en la ‘080 Barcelona Fashion Week’, desfilando para la firma canaria ‘Como la trucha al trucho’.
Por su parte, Luna estudió Humanidades y ha demostrado ser una gran apasionada de la literatura, la mitología y la música. La joven de 26 años está desarrollando su primera novela después de hacer un máster en escritura y también se plantea la posibilidad de lanzar sus propias canciones. Cuando la llaman ‘nepobaby’, se muestra orgullosa de esta etiqueta: «Mi madre me encanta, es un icono y yo soy muy fan de ella. Lo importante es que te lo curres y hacer lo que sea desde el mayor respeto posible».
RSS de noticias de gente
