Ha sido un año muy difícil para la venezolana Tatiana Blatnik y una completa reinvención tras su traumático divorcio con el príncipe Nicolás de Grecia. Y ahora ha abierto su corazón para expresar sus dudas, sus proyectos, sus fuentes de inspiración y sus luchas en una entrevista para el pódcast Loopels en la que ha admitido todo lo que ha sufrido. «Hubo muchos días en los que no quería continuar», ha confesado.¿Cómo recuperarse tras un divorcio? ¿Cómo volver a encontrar el rumbo? ¿Cómo sanar una identidad? Son preguntas que Tatiana Blatnik se ha estado haciendo después de su divorcio y tras 14 años de amor con el príncipe Nicolás. Reconstruir una vida que permaneció en llamas durante mucho tiempo. La exnuera de la reina Ana María habla ahora con emoción y sinceridad, la muestra que quizá ya haya sanado. «Algunas personas me preguntan cómo me gustaría que me llamaran. ¿Soy Tatiana? ¿Princesa Tatiana? ¿Tatiana Blatnik? Y es cierto que pasé por una especie de crisis de identidad durante un tiempo», destaca ahora.A sus 45 años, la exmujer del príncipe Nicolás ha completado su propia redefinición como persona. Ahora es una mujer activa y comprometida, defensora de la salud mental y el bienestar personal, y toda una muestra de resiliencia. «Cuando una mujer lleva veinticinco años casada, por ejemplo, y durante esos veinticinco años se la conoce como la Sra. Smith, y de repente deja de serlo, vuelve a su apellido de soltera, pero nadie la conoce por ese nombre… Es muy difícil. Entrar en una habitación, enviar un correo electrónico, no tener ya ese nombre con el que los demás te asocian… es duro. Creo que es lo mismo para un atleta que de repente deja de serlo. Tienes que redefinirte, reinventarte. Así es como me encuentro ahora», confiesa en Loopels.Noticia relacionada general No No Nicolás de Dinamarca se estrena como actor: así ha sido su debut en la gran pantalla Daniella BejaranoUn camino difícilLo cierto es que Tatiana Blatnik no eligió el camino más sencillo para curar, pues decidió permanecer en Grecia. Admite que «quizás hubiera sido más sencillo sobre el papel» abandonar el país. «No me imagino irme nunca de Grecia. Quizás hubiera sido más fácil en teoría, pero es mi hogar […] Me encanta la energía de Grecia porque es caótica y tranquila a la vez. Antigua, pero también moderna e innovadora. Hay mucho que ver. Es una luz brillante y sin embargo también tiene su lado oscuro. Me encanta especialmente Atenas. Puedes estar en un barrio lleno de grafitis y, dos minutos después, encontrarte frente a la belleza del mar Egeo. Me encantan todos esos contrastes», relata.«Perdí a mi padre de una forma bastante trágica. Se suicidó. Es algo de lo que nadie hablaba, o había hablado. Una carga inmensa para una niña de siete años y la llevas contigo», afirma Tatiana BlatnikLa repentina muerte de su padre, Ladislav, cuando solo tenía siete años, es otro de sus grandes traumas. No solo por la propia pérdida en sí, sino por cómo se produjo. Una de esas experiencias que marcan una vida. «Perdí a mi padre de una forma bastante trágica. Se suicidó. Es algo de lo que nadie hablaba, o había hablado […] Es una carga inmensa para una niña de siete años y, claro, la llevas contigo», cuenta entre susurros. «Nunca sentí rabia. Mucha gente siente rabia cuando alguien se va así. Yo sentí tristeza. Tristeza al pensar que alguien pudiera sufrir tanto», añade.La desaparición de su hermanastro y el amor de su madreMás recientemente, la venezolana tuvo que afrontar la desaparición de su hermanastro, Attilio, a los 53 años. otro drama dentro de una larga cadena forjada con eslabones de sufrimiento y desdicha. ¿Y qué aprendió Tatiana Blatnik de esta nueva tragedia? «Muchas cosas… Primero diría que no me rendí. Hubo muchos días en los que no quería seguir adelante. Fue realmente muy difícil… Segundo, no tener miedo de pedir ayuda. Tuve un equipo de apoyo increíble. La gente con la que trabajo… Aprendí cuánto puedo confiar en las personas que me rodean. Esa es otra cosa que aprendí, porque siempre he sido muy independiente, haciendo todo sola».«Me ha enseñado que la verdadera realeza no se mide por los títulos, sino por el servicio y la empatía», ha dicho de ella su madreEn este tiempo, Tatiana Blatnik ha encontrado siempre un gran consuelo en la figura de su madre, quien recientemente se expresaba así sobre su hija: «Como madre, me siento orgullosa de la mujer en la que se ha convertido. Es una persona profundamente espiritual que enciende velas en las iglesias, valora enormemente la familia y la comunidad, y transforma la adversidad en una misión. Su fortaleza es discreta pero firme, y su compasión, ilimitada. Tatiana no busca protagonismo, pero lo acepta cuando su voz puede ayudar a otros a salir adelante. Me ha enseñado que la verdadera realeza no se mide por los títulos, sino por el servicio y la empatía». Ha sido un año muy difícil para la venezolana Tatiana Blatnik y una completa reinvención tras su traumático divorcio con el príncipe Nicolás de Grecia. Y ahora ha abierto su corazón para expresar sus dudas, sus proyectos, sus fuentes de inspiración y sus luchas en una entrevista para el pódcast Loopels en la que ha admitido todo lo que ha sufrido. «Hubo muchos días en los que no quería continuar», ha confesado.¿Cómo recuperarse tras un divorcio? ¿Cómo volver a encontrar el rumbo? ¿Cómo sanar una identidad? Son preguntas que Tatiana Blatnik se ha estado haciendo después de su divorcio y tras 14 años de amor con el príncipe Nicolás. Reconstruir una vida que permaneció en llamas durante mucho tiempo. La exnuera de la reina Ana María habla ahora con emoción y sinceridad, la muestra que quizá ya haya sanado. «Algunas personas me preguntan cómo me gustaría que me llamaran. ¿Soy Tatiana? ¿Princesa Tatiana? ¿Tatiana Blatnik? Y es cierto que pasé por una especie de crisis de identidad durante un tiempo», destaca ahora.A sus 45 años, la exmujer del príncipe Nicolás ha completado su propia redefinición como persona. Ahora es una mujer activa y comprometida, defensora de la salud mental y el bienestar personal, y toda una muestra de resiliencia. «Cuando una mujer lleva veinticinco años casada, por ejemplo, y durante esos veinticinco años se la conoce como la Sra. Smith, y de repente deja de serlo, vuelve a su apellido de soltera, pero nadie la conoce por ese nombre… Es muy difícil. Entrar en una habitación, enviar un correo electrónico, no tener ya ese nombre con el que los demás te asocian… es duro. Creo que es lo mismo para un atleta que de repente deja de serlo. Tienes que redefinirte, reinventarte. Así es como me encuentro ahora», confiesa en Loopels.Noticia relacionada general No No Nicolás de Dinamarca se estrena como actor: así ha sido su debut en la gran pantalla Daniella BejaranoUn camino difícilLo cierto es que Tatiana Blatnik no eligió el camino más sencillo para curar, pues decidió permanecer en Grecia. Admite que «quizás hubiera sido más sencillo sobre el papel» abandonar el país. «No me imagino irme nunca de Grecia. Quizás hubiera sido más fácil en teoría, pero es mi hogar […] Me encanta la energía de Grecia porque es caótica y tranquila a la vez. Antigua, pero también moderna e innovadora. Hay mucho que ver. Es una luz brillante y sin embargo también tiene su lado oscuro. Me encanta especialmente Atenas. Puedes estar en un barrio lleno de grafitis y, dos minutos después, encontrarte frente a la belleza del mar Egeo. Me encantan todos esos contrastes», relata.«Perdí a mi padre de una forma bastante trágica. Se suicidó. Es algo de lo que nadie hablaba, o había hablado. Una carga inmensa para una niña de siete años y la llevas contigo», afirma Tatiana BlatnikLa repentina muerte de su padre, Ladislav, cuando solo tenía siete años, es otro de sus grandes traumas. No solo por la propia pérdida en sí, sino por cómo se produjo. Una de esas experiencias que marcan una vida. «Perdí a mi padre de una forma bastante trágica. Se suicidó. Es algo de lo que nadie hablaba, o había hablado […] Es una carga inmensa para una niña de siete años y, claro, la llevas contigo», cuenta entre susurros. «Nunca sentí rabia. Mucha gente siente rabia cuando alguien se va así. Yo sentí tristeza. Tristeza al pensar que alguien pudiera sufrir tanto», añade.La desaparición de su hermanastro y el amor de su madreMás recientemente, la venezolana tuvo que afrontar la desaparición de su hermanastro, Attilio, a los 53 años. otro drama dentro de una larga cadena forjada con eslabones de sufrimiento y desdicha. ¿Y qué aprendió Tatiana Blatnik de esta nueva tragedia? «Muchas cosas… Primero diría que no me rendí. Hubo muchos días en los que no quería seguir adelante. Fue realmente muy difícil… Segundo, no tener miedo de pedir ayuda. Tuve un equipo de apoyo increíble. La gente con la que trabajo… Aprendí cuánto puedo confiar en las personas que me rodean. Esa es otra cosa que aprendí, porque siempre he sido muy independiente, haciendo todo sola».«Me ha enseñado que la verdadera realeza no se mide por los títulos, sino por el servicio y la empatía», ha dicho de ella su madreEn este tiempo, Tatiana Blatnik ha encontrado siempre un gran consuelo en la figura de su madre, quien recientemente se expresaba así sobre su hija: «Como madre, me siento orgullosa de la mujer en la que se ha convertido. Es una persona profundamente espiritual que enciende velas en las iglesias, valora enormemente la familia y la comunidad, y transforma la adversidad en una misión. Su fortaleza es discreta pero firme, y su compasión, ilimitada. Tatiana no busca protagonismo, pero lo acepta cuando su voz puede ayudar a otros a salir adelante. Me ha enseñado que la verdadera realeza no se mide por los títulos, sino por el servicio y la empatía».
Ha sido un año muy difícil para la venezolana Tatiana Blatnik y una completa reinvención tras su traumático divorcio con el príncipe Nicolás de Grecia. Y ahora ha abierto su corazón para expresar sus dudas, sus proyectos, sus fuentes de inspiración y sus luchas … en una entrevista para el pódcast Loopels en la que ha admitido todo lo que ha sufrido. «Hubo muchos días en los que no quería continuar», ha confesado.
¿Cómo recuperarse tras un divorcio? ¿Cómo volver a encontrar el rumbo? ¿Cómo sanar una identidad? Son preguntas que Tatiana Blatnik se ha estado haciendo después de su divorcio y tras 14 años de amor con el príncipe Nicolás. Reconstruir una vida que permaneció en llamas durante mucho tiempo. La exnuera de la reina Ana María habla ahora con emoción y sinceridad, la muestra que quizá ya haya sanado. «Algunas personas me preguntan cómo me gustaría que me llamaran. ¿Soy Tatiana? ¿Princesa Tatiana? ¿Tatiana Blatnik? Y es cierto que pasé por una especie de crisis de identidad durante un tiempo», destaca ahora.
A sus 45 años, la exmujer del príncipe Nicolás ha completado su propia redefinición como persona. Ahora es una mujer activa y comprometida, defensora de la salud mental y el bienestar personal, y toda una muestra de resiliencia. «Cuando una mujer lleva veinticinco años casada, por ejemplo, y durante esos veinticinco años se la conoce como la Sra. Smith, y de repente deja de serlo, vuelve a su apellido de soltera, pero nadie la conoce por ese nombre… Es muy difícil. Entrar en una habitación, enviar un correo electrónico, no tener ya ese nombre con el que los demás te asocian… es duro. Creo que es lo mismo para un atleta que de repente deja de serlo. Tienes que redefinirte, reinventarte. Así es como me encuentro ahora», confiesa en Loopels.
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Un camino difícil
Lo cierto es que Tatiana Blatnik no eligió el camino más sencillo para curar, pues decidió permanecer en Grecia. Admite que «quizás hubiera sido más sencillo sobre el papel» abandonar el país. «No me imagino irme nunca de Grecia. Quizás hubiera sido más fácil en teoría, pero es mi hogar […] Me encanta la energía de Grecia porque es caótica y tranquila a la vez. Antigua, pero también moderna e innovadora. Hay mucho que ver. Es una luz brillante y sin embargo también tiene su lado oscuro. Me encanta especialmente Atenas. Puedes estar en un barrio lleno de grafitis y, dos minutos después, encontrarte frente a la belleza del mar Egeo. Me encantan todos esos contrastes», relata.
«Perdí a mi padre de una forma bastante trágica. Se suicidó. Es algo de lo que nadie hablaba, o había hablado. Una carga inmensa para una niña de siete años y la llevas contigo», afirma Tatiana Blatnik
La repentina muerte de su padre, Ladislav, cuando solo tenía siete años, es otro de sus grandes traumas. No solo por la propia pérdida en sí, sino por cómo se produjo. Una de esas experiencias que marcan una vida. «Perdí a mi padre de una forma bastante trágica. Se suicidó. Es algo de lo que nadie hablaba, o había hablado […] Es una carga inmensa para una niña de siete años y, claro, la llevas contigo», cuenta entre susurros. «Nunca sentí rabia. Mucha gente siente rabia cuando alguien se va así. Yo sentí tristeza. Tristeza al pensar que alguien pudiera sufrir tanto», añade.
La desaparición de su hermanastro y el amor de su madre
Más recientemente, la venezolana tuvo que afrontar la desaparición de su hermanastro, Attilio, a los 53 años. otro drama dentro de una larga cadena forjada con eslabones de sufrimiento y desdicha. ¿Y qué aprendió Tatiana Blatnik de esta nueva tragedia? «Muchas cosas… Primero diría que no me rendí. Hubo muchos días en los que no quería seguir adelante. Fue realmente muy difícil… Segundo, no tener miedo de pedir ayuda. Tuve un equipo de apoyo increíble. La gente con la que trabajo… Aprendí cuánto puedo confiar en las personas que me rodean. Esa es otra cosa que aprendí, porque siempre he sido muy independiente, haciendo todo sola».
«Me ha enseñado que la verdadera realeza no se mide por los títulos, sino por el servicio y la empatía», ha dicho de ella su madre
En este tiempo, Tatiana Blatnik ha encontrado siempre un gran consuelo en la figura de su madre, quien recientemente se expresaba así sobre su hija: «Como madre, me siento orgullosa de la mujer en la que se ha convertido. Es una persona profundamente espiritual que enciende velas en las iglesias, valora enormemente la familia y la comunidad, y transforma la adversidad en una misión. Su fortaleza es discreta pero firme, y su compasión, ilimitada. Tatiana no busca protagonismo, pero lo acepta cuando su voz puede ayudar a otros a salir adelante. Me ha enseñado que la verdadera realeza no se mide por los títulos, sino por el servicio y la empatía».
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