Las fuerzas militares israelíes han abierto fuego, han utilizado cañones de agua a presión y han realizado maniobras de riesgo para abordar la última decena de barcos y casi un centenar de activistas de la flotilla que seguían navegando hacia Gaza este martes, después de que el lunes hubieran capturado 40 embarcaciones y a más de 300 activistas. En uno de los barcos capturados viaja el periodista Ignacio Ladrón de Guevara, colaborador de EL PAÍS, con el que se han cortado todas las comunicaciones. No hay, por el momento, noticias del paradero de los apresados. Entre ellos se encuentra la hermana del presidente de Irlanda, Margaret Connolly.
Varios países exigen al Estado judío la liberación de los más de 400 activistas capturados en aguas internacionales, entre ellos el colaborador de EL PAÍS Ignacio Ladrón de Guevara y más de 40 españoles
Las fuerzas militares israelíes han abierto fuego, han utilizado cañones de agua a presión y han realizado maniobras de riesgo para abordar la última decena de barcos de la flotilla que seguían navegando hacia Gaza este martes, después de que el lunes hubieran capturado cuarenta embarcaciones y a más de trescientos activistas. En uno de los barcos capturados viaja el periodista Ignacio Ladrón de Guevara, colaborador de EL PAÍS, con el que se han cortado todas las comunicaciones. No hay, por el momento, noticias del paradero de los apresados. Entre ellos se encuentra la hermana del presidente de Irlanda, Margaret Connolly.
El activista turco Ömer Aslan estaba haciendo una transmisión en directo a bordo del velero Girolama, en el que también viaja el español Lluis de Moner Mayans, cuando se acercó una zódiac de las Fuerzas Armadas israelíes con una decena de militares a bordo. En el vídeo de la transmisión se aprecia cómo, al aproximarse la lancha, se escuchan disparos y los tripulantes del Girolama se echan al suelo entre gritos de pánico. Otro vídeo, de la cámara de seguridad del barco, muestra cómo los tripulantes mantenían los brazos en alto antes de que las fuerzas israelíes abrieran fuego. El velero Alcyone también fue objeto de disparos y en este caso –en los vídeos compartidos por los organizadores– se aprecia claramente cómo un uniformado israelí apunta hacia la embarcación y dispara hacia ella. Ambos buques se hallaban en aguas internacionales al norte de Egipto, a unas 160 millas náuticas de Gaza y de las aguas territoriales israelíes.
Las organizaciones coordinadoras no han informado de víctimas mortales ni heridos, si bien la comunicación con ambas embarcaciones se ha interrumpido en cuanto las fuerzas israelíes han abordado las embarcaciones. Tanto el Ejército israelí como el Ministerio de Exteriores han declinado hacer comentarios sobre el incidente preguntados por la agencia Reuters.
En otra zona más al este y más cercana a la costa de Israel, el Sirius –en el que viajaban, entre otros, el español Alonso Santos y el argentino Lautaro Rivara– fue atacado por una patrullera israelí. La embarcación de la flotilla se mantenía comunicada en directo con la mesa de crisis establecida en Estambul para dar seguimiento al avance de la flotilla por lo que en su transmisión se puede ver cómo la patrullera israelí realiza maniobras arriesgadas para intentar detener al Sirius y rocía con agua a presión a los tripulantes, que se mantenían con las manos en alto sobre cubierta. Posteriormente, la patrullera se acerca de golpe por babor y cuando parece que le va a embestir con la quilla, la comunicación se corta.
“Esta peligrosa intervención contra un buque civil con una misión puramente humanitaria en aguas internacionales constituye un claro acto de piratería. Hacemos un llamamiento urgente a todos los mecanismos internacionales, especialmente a Naciones Unidas, para que actúen contra este comportamiento ilegal de Israel, recalcando que Israel es totalmente responsable de la seguridad de los voluntarios civiles, e instamos a la comunidad internacional a que actúe de inmediato contra este brutal ataque”, afirmó la mesa de crisis de Estambul en un comunicado.
Al caer la tarde, únicamente una embarcación de las más de 50 que conformaban la flotilla, el velero Lina, continuaba navegando. Sin embargo, según el sistema de localización de los organizadores, se hallaba a más de 200 millas náuticas de Gaza, mucho más cerca de la isla de Chipre, y en una zona donde las fuerzas israelíes abordaron a la mayoría de los barcos de la flotilla.
Asistencia a guardacostas
Uno de los barcos no capturados por los israelíes, el Family, tuvo que solicitar la asistencia de los guardacostas de Turquía por un problema técnico y en la mañana del martes era remolcado a un puerto turco. Otra embarcación, que también sufrió incidencias, se dirigió a aguas de Chipre, informó una fuente de la organización.
Con unos 500 activistas a bordo y más de 50 embarcaciones, esta flotilla, coordinada por las coaliciones Global Sumud y Freedom Flotilla, era la más grande hasta la fecha en tratar de romper el bloqueo naval impuesto por las autoridades israelíes contra el enclave palestino. Las embarcaciones partieron el mes pasado desde Barcelona y, tras recalar en varios puertos, fueron atacadas por los israelíes frente a las costas de Creta (Grecia), a más de 1.000 kilómetros de las aguas del Estado judío. Excepto dos integrantes que fueron detenidos y llevados a Israel, uno de ellos de nacionalidad española, el resto fueron liberados en un puerto griego.
Eso permitió al grupo reorganizarse y sumar nuevas embarcaciones en el puerto turco de Marmaris. Desde allí partió en este nuevo intento que, nuevamente, ha sido bloqueado por Israel en aguas internacionales, algo que el Gobierno de Turquía ha calificado de “acto de piratería”.
En un comunicado conjunto, los ministros de Exteriores de varios países cuyos ciudadanos han sido capturados por Israel –entre ellos España, Brasil, Colombia, Turquía y Jordania– han exigido su “inmediata liberación” y han expresado “preocupación por su seguridad”, ya que integrantes de anteriores flotillas han sido sometidos a vejaciones y torturas en las cárceles israelíes en las que fueron alojados. “Estos asaltos, incluidos los ataques contra embarcaciones y la detención arbitraria de activistas, constituyen una descarada violación de la legislación internacional”, denuncian.
El lunes, la diplomacia española convocó con carácter urgente a la encargada de negocios de la Embajada de Israel en Madrid, Dana Erlich, máxima representante diplomática del país en España, para trasladarle la “protesta formal y enérgica” del Gobierno español por la detención ilegal de la flotilla.
Entre la lista de detenidos el lunes, el grueso son turcos (75), seguidos de españoles (33) y franceses (29), si bien hay unas 40 nacionalidades, incluidos chilenos, argentinos, mexicanos y brasileños. Estas cifras son provisionales, ya que falta añadir a los activistas capturados por Israel el martes, cuyo número aún no ha sido confirmado.
Sin comunicación
Dado el bloqueo de las comunicaciones y la falta de información por parte de Israel, se desconoce el paradero de los activistas capturados en alta mar. En un comunicado, la Freedom Flotilla indicó que los militares de Israel les informaron de que los activistas serían trasladados a un “buque prisión”, para luego ser llevados al puerto israelí de Ashdod.
El Ministerio de Exteriores de Israel ha advertido a los buques que quedan de que “se den la vuelta inmediatamente” puesto que no permitirá “ninguna violación del bloqueo naval legal de Gaza”. Las autoridades del Estado judío defienden el cerco naval escudándose en el Informe Palmer, emitido por un grupo de expertos designado por el entonces secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, tras el asalto israelí al buque turco Mavi Marmara en 2009, durante el que comandos israelíes asaltaron la embarcación y asesinaron a 10 tripulantes –por lo que luego Israel pidió perdón y pagó indemnizaciones a los familiares de las víctimas–.
La Comisión Palmer concluyó que Israel había usado una violencia excesiva, pero que su interceptación al buque en aguas internacionales era legal y que el cerco naval se ajustaba a la legislación bélica sobre el tema. Sin embargo, numerosos expertos legales y organismos de la propia ONU han cuestionado el informe Palmer, por no tener en cuenta el aspecto humanitario y que el cerco es parte del bloqueo total al que Israel lleva casi dos décadas sometiendo a Gaza, por lo que concluyen que es ilegal.
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